Netanyahu marca el paso en Irán y repite en Líbano el patrón de la masacre de Gaza

Alentado por las incongruencias de Trump

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Con sus bombardeos masivos de Teherán y otras ciudades de Irán y la autonomía de sus acciones bélicas respecto al Pentágono, Israel ha asumido la iniciativa en la ofensiva contra el país persa. Le ayudan las inconsistencias y abiertas mentiras del presidente estadounidense, Donald Trump, a merced de su propia inoperancia en la gestión de la crisis y de la presión del sector energético estadounidense y sus aliados árabes.

El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, sabe que tiene la sartén por el mango para lograr sus objetivos: acabar con Irán, avanzar en su conquista de parte del Líbano e impulsarse electoralmente con estas victorias. Para ello, no duda en recurrir a la misma estrategia de matanzas de civiles empleadas en la destrucción de Gaza.

A Netanyahu le da lo mismo que la Casa Blanca le haya pedido que frene sus ataques a las instalaciones energéticas de Irán, en concreto las infraestructuras petroleras, para no agravar más la situación del mercado del crudo y el gas, y no desatar más represalias iraníes en este ámbito. La economía mundial roza los bordes del abismo por la guerra, en la que Irán responde con ataques a petroleros y otros buques que considera enemigos y que intentan cruzar el estrecho de Ormuz que separa el Golfo Pérsico del océano Índico, y por donde pasa el 20% del crudo mundial.

Manifestantes pisan carteles de Donald Trump y Benjamin Netanyahu
Teherán ha proclamado el cierre del estrecho y, según EEUU, está minando ese paso de 34 kilómetros de anchura. Los aviones estadounidenses están a la caza de barcos minadores iraníes (ya van 16) en una zona donde esta crisis podría asfixiar la economía mundial si no se alcanza un armisticio. El barril de petróleo a 200 dólares ya no es una pesadilla inimaginable.

Las mentiras de Trump ayudan a Israel

En medio de la debacle de seguridad para el transporte de hidrocarburos y mercancías por mar en Oriente Medio, con aseguradoras, navieras y armadores evitando poner dinero para el flete de barcos, EEUU está reconsiderando contrarreloj su estrategia bélica en Irán. Las pérdidas son cuantiosas y todas las miradas se dirigen a Trump como principal responsable de esta situación, a pesar de que sea la mano de Netanyahu la que mueve los hilos ya descaradamente.

Este miércoles, el portal de información Axios publicaba unas declaraciones de Trump en tal sentido: la guerra terminará “pronto”, porque “no queda prácticamente nada que bombardear”, dijo Trump. Y subrayó ufano: “En cualquier momento que yo quiera que acabe, acabará”. La realidad apunta a que Irán está muy lejos de haber sido derrotado, como advirtió este miércoles el presidente francés, Emmanuel Macron, en la reunión del G7.

Netaynyahu sabe que en cualquier momento Trump, presionado por sus aliados empresariales, puede dar por finiquitada la guerra y anunciar una falsa victoria con toda pompa y circunstancia, aunque el único objetivo logrado haya sido descabezar la cúpula del poder iraní, facilitando además su regeneración por mandos si cabe más fundamentalistas. Es preocupante para los países de la zona y para la propia Casa Blanca el reemplazo del líder supremo asesinado por EEUU e Israel, Alí Jameneí, por su hijo Mojtaba, aún más radical y con lazos muy estrechos con los Guardianes de la Revolución, ese brazo militar iraní con amplias capacidades de acción y aliados en todo Oriente Medio.

Por eso, Netanyahu evalúa el partido que le pueden sacar a esta guerra a la que él mismo empujó a EEUU, así como la celeridad con la que debe completar sus objetivos antes de que Trump baje el telón de la contienda.

¿Cuáles son los objetivos israelíes?

Funeral del palestino Basel Abu Warda, asesinado en un ataque israelí, según los médicos, en el Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza, el 11 de marzo de 2026.
Funeral del palestino Basel Abu Warda, asesinado en un ataque israelí, según los médicos, en el Hospital Al-Shifa en la ciudad de Gaza, el 11 de marzo de 2026

Netanyahu quiere sentenciar de un solo golpe el futuro de Gaza, dejar inerme al régimen de Teherán y, si es posible, convertir a Irán en un estado fallido a merced de insurrecciones étnicas y disidencias armadas, y, por último, arrebatar al Líbano, donde Tel Aviv tiene su segundo frente de guerra, una generosa porción de tierras que permita la expansión colonial judía en su nueva fase de la creación del Gran Israel a costa de los vecinos y de los ya aplastados territorios palestinos.

Este miércoles, el Ejército israelí anunció sendas ofensivas a gran escala en Irán y el Líbano. Mientras los misiles de Israel enfilaban hacia sus objetivos en ambos países, el ministro de Defensa israelí, Israel Katz, refutaba a Trump y afirmaba que la ofensiva conjunta contra el régimen islámico y sus aliados “continuará sin límite de tiempo”, hasta que se consigan todos los objetivos y se gane la guerra.

Tales afirmaciones ponían los puntos sobre las íes en torno a quien lidera esta campaña contra Teherán. De poco valen las proclamas de Trump sobre un fin de la guerra cercano, aunque a continuación diga que la contienda durará lo que él considere oportuno. En estos momentos, está en manos de Israel y su lobby en EEUU el momento y la forma en que concluirá el conflicto.Un granelero de bandera tailandesa propiedad de la naviera Precious Shipping Public atacado en el estrecho de Ormuz.

Netanyahu se juega no solo la apuesta ultranacionalista a favor de ese Gran Israel supremacista en Oriente Medio. Están igualmente pendientes los juicios por corrupción que acosan al primer ministro, que mientras dure la guerra no le suponen peligro alguno, así como las elecciones parlamentarias de octubre próximo. Unos comicios que podrían ganar Netanyahu y su cohorte de radicales si se refleja en las elecciones el actual apoyo de los israelíes a la contienda, cercano al 93% de la población.

Según la encuesta del diario Zman Israel, el partido de Netanyahu, el Likud, podría obtener 31 escaños en el Parlamento nacional en las elecciones de octubre. Antes de esta guerra, el Likud contaba con una estimación de 27 escaños. Ahora, la coalición que encabeza quedaría con 53 escaños. Pero el Parlamento cuenta con 120 legisladores, de ahí que precise, y pronto, un impulso. Las guerras de Irán y Líbano pueden ser esos catalizadores para la victoria de Netanyahu y, si el curso de la crisis favoreciera a Israel, no sería extraño que el líder judío adelantara los comicios para este verano.

Gaza en el Líbano

El problema es que Netanyahu está comenzando a cometer en esta crisis algunos de los errores y crímenes de guerra que ya desató en Gaza, donde fueron asesinados por el ejército israelí más de 71.000 palestinos desde octubre de 2023, cuando comenzó la invasión de la Franja en venganza por el asesinato a manos de milicianos de Hamás de 1.200 judíos en su sorpresiva incursión en Israel..

Decenas de muertos en ataques israelíes en el Líbano

Si en Irán la aviación israelí ha asumido la voz cantante, por delante de los propios estadounidenses, en el ataque a objetivos militares y civiles, Israel actúa en el Líbano solo desde el principio. Y se lleva también toda la responsabilidad por la catástrofe humanitaria en marcha, con más de 600 muertos y 800.000 desplazados, de una población de 5,8 millones de habitantes. El sur y el este del país invadido, ya anulada la tregua de noviembre de 2024, están devastados, al igual que amplias zonas de la capital, Beirut.

El pretexto de esta operación a gran escala es la aniquilación de la resistencia del grupo de milicias proiraníes de Hizbulá, “el Partido de Dios”. Esta organización quedó muy tocada con la anterior invasión israelí del Líbano, en 2024, derivada de la ofensiva en Gaza. Con esa guerra, Hizbulá quedó muy debilitado, pero empezó a recuperarse gracias al apoyo de Teherán. Este miércoles, el secretario general de Hizbulá, Naim Qassem, manifestó a Mojtaba Jameneí el “compromiso” del “Partido de Dios” con su dirección.

El estallido de la guerra de Irán hace 12 días y un ataque puntual con varios cohetes lanzados desde el Líbano contra territorio israelí por parte de Hizbulá llevaron a Netanyahu a desatar toda la fuerza militar de Israel de nuevo sobre el país vecino, pero esta vez con la intención de acabar todo el trabajo,aniquilando a las milicias chiíes y apoderándose de una buena porción de territorio.

Desde que comenzó esta ofensiva contra Hizbulá por su apoyo a Irán, los ataques de Israel en el Líbano se han centrado en el sur del país, el valle de la Bekaa en el este y los suburbios meridionales de Beirut, donde se encuentran algunos de los cuarteles de las milicias pro iraníes. El problema es que Hizbulá tiene su presencia en bases no alejadas de la población civil, sino en zonas residenciales, como ocurría con las milicias de Hamás en Gaza. Y al igual que en la Franja palestina, los escrúpulos del ejército israelí a la hora de golpear esas zonas civiles son inexistentes.

De ahí que el desplazamiento forzado por órdenes de Israel o por el propio miedo a que los misiles alcancen zonas donde no se había dado aviso de desalojo, como está ocurriendo, haya llevado amás de 770.000 libaneses a dejar sus hogares desde el 2 de marzo. Al menos en el Líbano hay de momento lugares a donde escapar, al contrario que en Gaza, y además aquí sí llega la ayuda humanitaria internacional negada una y otra vez a los palestinos.

Israel ataca por primera vez el centro de Beirut

Israel ataca comandantes clave de la Fuerza Quds del CGRI en el Líbano - RTPero la situación puede empeorar y mucho. La ofensiva comenzada este miércoles por el Ejército israelí en el Líbano pareció centrarse en el sur de Beirut, en el barrio de Dahie, de mayoría chií, donde una decena de personas murieron en estos nuevos ataques, y también en el sur libanés, donde los bombardeos se concentraron en Tiro y el oeste del valle de la Bekaa.

Por primera vez, sin embargo, Israel atacó el centro de Beirut, en concreto el barrio de Raouche, donde según los israelíes, un grupo de iraníes se encontraba en un hotel de esa zona céntrica de la capital libanesa. El Ejército israelí no solo combate a Hizbulá ya. Ataca edificios residenciales, hoteles y los alojamientos de los desplazados desde el sur, considerando que su fe chií les hace merecedores del castigo lanzado contra sus correligionarios en Irán y sospechosos de pertenecer o apoyar a Hizbulá.

Las intenciones de Netanyahu respecto al Líbano son cada vez más evidentes y la disolución de este país está entre ellas, con la absorción de parte de su territorio, mientras el resto se convierte en un títere de Israel, controlado como lo está en estos momentos Gaza, donde el 60% de la franja está derruido y bajo la bota israelí. Ahora mismo, más de un 8% del Líbano ha sido evacuado a la fuerza por la amenaza israelí.El resto del país está siendo asfixiado económica y políticamente, con una clase dirigente débil y atenazada entre Hizbulá e Israel, y con elecciones retrasadas hasta 2028. Nadie lo oculta ya: el Líbano tiene mucho miedo de ser la próxima Gaza.

*Periodista y analista para Público.es en temas internacionales. Es especialista universitario en Servicios de Inteligencia e Historia Militar.

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