Peter Thiel llegó a la Argentina días después de que Palantir, la empresa de procesamiento de datos que fundó y preside, publicara un manifiesto que muchos tildaron de “tecnofacista” de 22 puntos, basado en La república tecnológica , un claro exponente de la Ilustración Oscura, ideología pregonada por un sector de Silicon Valley que propone una alianza con los autócratas para gobernar países como si fueran empresas.

La visita de Thiel marca un hito preocupante en la configuración de la infraestructura digital pública de Argentina. No se trata de un filántropo digital, sino del principal arquitecto de un modelo de libertarianismo tecnocentrista que ve en las instituciones democráticas un estorbo para el despliegue del poder computacional y el control autoritario. La narrativa de la “modernización” intenta camuflar la entrega de soberanía digital a una de las empresas más opacas y peligrosas del sector de defensa e inteligencia global, señala J. Carlos Lara, Codirector de Derechos Digitales.
¿Qué acceso a datos de la ciudadanía argentina y del Estado argentino están sobre la mesa? Palantir se especializa en conectar bases de datos antes estaban aisladas ( antecedentes penales, salud, registros migratorios, actividad financiera) para crear perfiles predictivos. En un país con una historia de persecución política y abusos de las fuerzas de seguridad, entregar estas capacidades a una empresa extranjera con estos antecedentes es una irresponsabilidad histórica, añade.
Para Thiel, la tecnología no debe servir a la política, sino superarla. Su visión propone un mundo donde los Estados se gestionen como corporaciones y donde los derechos ciudadanos sean reemplazados por una eficiencia algorítmica dictada por élites tecnológicas. Al alinearse con el gobierno de Milei, Palantir busca un laboratorio regional donde aplicar sus lógicas de control social bajo el amparo de una afinidad ideológica que desprecia lo público.

El desembarco
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Es el histórico fundador de PayPal junto a Elon Musk, con quien tiene un vínculo de idas y vueltas a lo largo de las últimas décadas. Fue cofundador de Palantir, una de las grandes empresas de big data del mundo que tiene un valor de mercado de más de 300.000 millones de dólares: salió de la incubadora de empresas de la CIA y acaba de publicar un manifiesto que generó revuelo y polémica en todo el mundo. La empresa tiene contratos multimillonarios con el gobierno de EEUU y siempre está en el centro de las controversias.
Thiel nació en Alemania, en 1967, pero creció en California. Es uno de los inversores de capital de riesgo más influyentes del ámbito tecnológico mundial. Llegó días atrás a la Argentina con su familia, su esposo, el ex vicepresidente de BlackRock, Matt Danzeisen, y sus hijos. Vino en plan familiar y se va a quedar varios días, según aseguran argentinos que lo conocen, lo que no quita que se ocupe desde acá de cuestiones de negocios y también políticas. Está acompañado todo el tiempo por un grupo de guardaespaldas y asistentes.
Cercano a Donald Trump y sobre todo a su vice, JD Vance, quien fue su empleado, el magnate ya tuvo un encuentro de alto nivel con Santiago Caputo, uno de los principales asesores xel presidente Javier Milei. Y se espera un encuentro con el Presidente, quien llegó al país luego de su viaje a Israel. Milei y Thiel ya se vieron en la Casa Rosada, en 2024. En ese momento, el nexo fue Alec Oxenford, hoy embajador en EEUU en Argentina.
Elisa Carrió, principal referente de la derechista Coalición Cívica, apuntó contra Peter Thiel por reunirse en la Casa Rosada con el presidente Javier Milei. «Lo de Peter Thiel es terrible y que se instale en la Argentina es aún peor. Hay que buscar qué es Palantir (en referencia a una de las compañías del multimillonario). Va en contra de la República, la democracia y las libertades. Es Pentágono puro, es el eje del mal”. señaló.
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