Documentos desclasificados sobre el derribo en 1996 de los aviones de “Hermanos al Rescate” frente a las costas cubanas confirman que existieron advertencias de autoridades de Estados Unidos para que los vuelos cesaran. Evidencia clave y prueba de instrumentalización del proceso en ciernes contra Raúl Castro.
El National Security Archive, una organización no gubernamental que se dedica a difundir documentos de reparticiones públicas de Estados Unidos según leyes vigentes en la materia, publicó documentos desclasificados de la Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos sobre el derribo, el 24 de febrero de 1996, de dos avionetas del grupo Hermanos al Rescate (BTTR por sus siglas en inglés) por parte de cazas cubanos.
Un mes antes del incidente, un funcionario de la FAA advirtió sobre el “peor escenario posible” ante la “continua provocación” de Cuba mediante los vuelos de BTTR, señalando que “uno de estos días los cubanos derribarán uno de esos aviones y la FAA debe tener todos sus papeles en regla”.

Los correos electrónicos, memorandos y comunicaciones internos reflejan la preocupación de altos funcionarios del gobierno de Bill Clinton por las reiteradas incursiones de BTTR en el espacio aéreo cubano, consideradas un factor que podía desencadenar una crisis cuando La Habana actuara para proteger su integridad territorial.
El gobierno de EE.UU. sabía
Los documentos reseñan que, en los años previos, dirigentes cubanos —incluido el mismísimo Fidel Castro— utilizaron canales discretos para presionar a Washington a fin de detener los vuelos provocadores de BTTR, que violaban de forma reiterada el espacio aéreo de la isla.
En enero de 1996, Fidel alcanzó un acuerdo secreto con el entonces congresista Bill Richardson, quien habría prometido una “garantía férrea” del presidente Clinton para mantener en tierra los aviones de José Basulto, jefe del BTTR.

Sin embargo, según el libro Back Channel to Cuba, esa promesa nunca se formalizó al máximo nivel: Richardson habló con otros asesores de la Casa Blanca, quienes a su vez apelaron al secretario de Transporte Federico Peña para que intercediera ante la FAA.
La noche del 23 de febrero de 1996, el responsable de Asuntos de Cuba en el Consejo de Seguridad Nacional, Richard Nuccio, envió un correo al asesor de Seguridad Nacional, Sandy Berger, alertando que Basulto planeaba volar al día siguiente y advirtiendo que las tensiones eran tan altas que ese vuelo podía “empujar finalmente a los cubanos” a intentar derribar o forzar el aterrizaje de la aeronave.
Inacción de la FAA y “tragedia griega”
Nuccio contactó a funcionarios de la FAA en Miami para exigir que bloquearan el vuelo de BTTR, pero, de acuerdo con los registros desclasificados y la reconstrucción del libro, estos se negaron a impedir la operación. La agencia se limitó a emitir una nueva advertencia a Basulto para que no violara el espacio aéreo cubano, pese a las alertas internas sobre el riesgo inminente de una respuesta militar de La Habana.

Los autores de Back Channel to Cuba, William LeoGrande y Peter Kornbluh, califican el derribo como “una tragedia griega” que se desarrolló en los cielos sobre Cuba, subrayando que tanto las autoridades estadounidenses como las cubanas veían venir la confrontación pero no lograron —o no quisieron— impedirla.
El “juicio” contra Raúl
La publicación de estos documentos se produce justo cuando el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó al líder cubano Raúl Castro por su supuesto rol en el derribo de las avionetas de BTTR, en su condición de ministro de las Fuerzas Armadas y máxima autoridad de la cadena de mando militar en 1996.
El National Security Archive subraya que los registros de la FAA sirven como contexto fundamental para cualquier valoración judicial o política sobre la responsabilidad de Cuba en aquellos hechos.
La desclasificación evidencia que Washington estaba al tanto del carácter provocador de los vuelos de BTTR y del riesgo real de que Cuba respondiera con el uso de la fuerza, sin que se adoptaran medidas firmes para impedir nuevas incursiones.
Justicia instrumentalizada

Se trata así de una prueba más de la instrumentalización de procesos judiciales y mediáticos contra dirigentes cubanos, mientras se minimiza la corresponsabilidad de las autoridades estadounidenses que toleraron o incluso alentaron estas operaciones en un entorno de alta tensión.
Referentes de la comunidad anti Revolución Cubana en Miami -incluidos algunos congresistas- aseguraron que este 20 de mayo es un “día histórico”, por el anuncio de la constitución de un tribunal contra Raúl Castro por los hechos de 1996.
Envalentonados, imaginaron en voz alta una operación de agresión como la que sufrió Venezuela el pasado 3 de enero, con el secuestro del presidente venezolano Nicolás Maduro y la primera dama y diputada Cilia Flores.
Estos documentos desclasificados (que pueden consultarse en extenso aquí) prueban que el juicio en ciernes de los vuelos de “Hermanos al Rescate” para inculpar a Raúl Castro se parecen demasiado al inasible Cártel de los Soles venezolano, armado primero y desmontado después, ya con el presidente Maduro secuestrado en Brooklyn.
Los medios de comunicación adscriptos y sus repetidoras acríticas ya están, claro, haciendo su trabajo, pero los documentos están allí, a disposición. Pregunta cándida: ¿los difundirán? Claro que no.
*Periodista argentino del equipo fundacional de Telesur. Corresponsal de HispanTV en Venezuela, editor de Questiondigital.com., analista asociado al Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, estrategia.la)
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