A punto de cumplir los dos meses, la frágil tregua resiste pese en medio de unas conversaciones farragosas. Mientras, Irán acusó el martes a Estados Unidos de violar el alto el fuego, calificó los ataques más recientes en el sur del país contra instalaciones y embarcaciones iraníes como una señal de “mala fe y falta de fiabilidad”, y advirtió que se reserva el derecho a tomar represalias.
“Estados Unidos cometió una grave violación del alto el fuego en la región de Hormozgan (cerca del estrecho de Ormuz) en las pasadas 48 horas. Irán responsabiliza al régimen estadunidense de todas las consecuencias derivadas de estas acciones agresivas e injustificadas”, afirmó en un comunicado la cancillería iraní y agregó que Teherán responderá y no dudará en defenderse.

Por lo pronto, el alto el fuego entre Washington y Teherán, vigente desde hace casi siete semanas, se mantenía hoy mientras continuaron las negociaciones entre ambas partes a puerta cerrada con la mediación de Pakistán y Qatar. Se espera que el presidente Donald Trump celebre hoy una reunión de gabinete en la Casa Blanca.
Por otra parte, Trump, decidió trasladar a la Casa Blanca una reunión de gabinete que convocó para hoy en la residencia oficial de Campo David, a unos 110 kilómetros de Washington, debido al mal tiempo. Se esperaba que la reunión en este retiro aislado en las montañas de Maryland, al que Trump casi nunca va, se centre en las negociaciones para poner fin a la guerra con Irán.
“Debido a las posibles malas condiciones meteorológicas de mañana, celebraremos nuestra reunión de gabinete en la Casa Blanca y pospondremos el viaje a Campo David”, anunció el republicano ayer en Truth Social. En ese contexto, Teherán autorizó en las pasadas 24 horas el cruce de 25 embarcaciones, entre ellas, buques petroleros, portacontenedores y barcos comerciales, según la Marina de la Guardia Revolucionaria, comunicó la radiodifusora estatal Irib.
Memorando
La televisión estatal iraní ha asegurado que Teherán ya tiene un borrador del memorando de entendimiento que prevé firmar con Estados Unidos para poner fin a la guerra. En el texto, no oficial, se presupone que Irán reestablecería el tráfico marítimo en Ormuz en un plazo inferior a un mes y que Estados Unidos retiraría sus fuerzas militares del país y levantaría el bloqueo que impone en el corredor.
La portavoz de la cancillería de China, Mao Ning, reafirmó el respaldo absoluto de Pekín a una resolución política y diplomática de la cuestión nuclear iraní mediante el diálogo y la negociación directa, rechazando cualquier tipo de escalada violenta en la región,
Sin embargo, la Casa Blanca ha desmentido que exista dicho borrador: “No es cierto y es una invención absoluta”. Por otro lado, Israel ha ordenado la evacuación de la ciudad de Tiro, la principal ciudad al sur de Líbano. Este martes, las tropas israelíes dejaron al menos 31 muertos en diversos ataques, entre ellos cuatro menores. El ejército israelí ordenó ayer el desalojo de más de 40 localidades del sur del país y lanzó más de 120 ataques aéreos en el que fue uno de los días más intensos de bombardeos de las últimas semanas.
El alto el fuego entre Irán y Estados Unidos se ha convertido en una especie de amortiguador de la guerra: los bombardeos ya no se hacen en mayúscula, pero tampoco han cesado. El ataque «defensivo» de Estados Unidos en el sur de Irán de este lunes constituye el último episodio de este conflicto de baja intensidad en el que ha derivado la pausa humanitaria. A punto de cumplir los dos meses, la frágil tregua resiste pese en medio de unas conversaciones farragosas.
El ejército israelí ha anunciado nuevos ataques contra centros de mando de Hezbolá en la ciudad libanesa de Tiro, al sur del país, horas después de ordenar su evacuación. Tiro es la principal ciudad del sur de Líbano, y una de las más antiguas del mundo. El portavoz en lengua árabe de las Fuerzas Armadas de Israel, Avijai Adree, ha pedido a mediodía que los ciudadanos de la ciudad evacúen sus hogares “de inmediato”, en el marco de la nueva expansión de la ofensiva israelí en el país.
La coreografía entre Washington y Teherán vuelve a repetirse: el Comando Central del Ejército estadounidense (Centcom) describe el ataque como un acto de «autodefensa» ante la amenaza de unos misiles iraníes en la región, mientras la Guardia Revolucionaria Islámica enseña los dientes. Este mismo tango es el que ya bailaron ambas partes a principios de mayo, después de que Estados Unidos atacara suelo iraní por primera vez desde el inicio de la tregua. Las explosiones en Bandar Abbas y en la isla de Qeshm constituían la escalada más grave hasta la fecha, pero aun así ninguna de las dos partes dio por rota la pausa. El presidente estadounidense Donald Trump lo calificó como «un golpecito cariñoso» y los ayatolás amenazaron con represalias.
El fuego cruzado de principios de mayo se produjo como respuesta al intento estadounidense de escoltar naves comerciales a través del bloqueo iraní en Ormuz. La operación, bautizada como «Proyecto Libertad», fue suspendida en menos de 48 horas. Pero en esta ocasión, este repunte de las hostilidades, coincide con la llegada de los negociadores iraníes a Catar. De hecho, este último ataque de EEUU ha vuelto a producirse cerca de Bandar Abbas, uno de los puertos más importantes de Irán y donde también hay una base naval.
El fuego cruzado de principios de mayo se produjo como respuesta al intento estadounidense de escoltar naves comerciales a través del bloqueo iraní en Ormuz. La operación, bautizada como «Proyecto Libertad», fue suspendida en menos de 48 horas. Pero en esta ocasión, este repunte de las hostilidades, coincide con la llegada de los negociadores iraníes a Catar. De hecho, este último ataque de EEUU ha vuelto a producirse cerca de Bandar Abbas, uno de los puertos más importantes de Irán y donde también hay una base naval.

El viaje de la delegación iraní al país árabe se producía después de que este fin de semana el presidente Donald Trump anunciara por enésima vez que estaba a punto de cerrar un acuerdo de paz con la República Islámica. Las señales de progreso, una vez más, venían por parte de la Casa Blanca, que también aprovechó para presionar a los aliados del Golfo para sumarse a los Acuerdos de Abraham. En una publicación en Truth Social, el republicano subrayaba que Catar, Pakistán y Arabia Saudí deberían adherirse al tratado para normalizar las relaciones entre países árabes e Israel, aunque es difícil que esto se produzca en el corto plazo.
A pesar de los ataques de este lunes, el secretario de Estado de EEUU, Marco Rubio, ha asegurado que todavía es posible llegar a un acuerdo y citaba las conversaciones entre el ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchi, y las autoridades cataríes. En declaraciones a periodistas durante una visita oficial a la India, afirmó que la negociación ya se centra en el «lenguaje específico» del documento, y auguró que el acuerdo «tardará unos días» en llegar.

Hamás confirma la muerte de su líder por un bombardeo israelí
El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) ha confirmado la muerte del líder de su brazo militar, Mohamad Odé, en un bombardeo ejecutado el martes contra la ciudad de Gaza, una semana después de ser nombrado para el cargo tras el asesinato de su predecesor, Ezeldín Hadad, en otro ataque contra el enclave.
El grupo islamista ha señalado que Odé “ascendió a las principales filas de la yihad y el sacrificio” y ha afirmado que deja detrás de sí “una nueva página de orgullo y dignidad con su sangre”, según ha recogido el diario palestino ‘Filastin’.
El estrecho de Ormuz, prioridad para EEUU
Los estadounidenses ya han dejado claro que a estas alturas su prioridad es Ormuz. «El estrecho debe estar abierto. Estará abierto, de una forma u otra. […] Lo que ocurre allí es ilegal, ilícito, insostenible para el mundo e inaceptable», insistía Rubio. Aunque la cuestión nuclear ha sido retratada por Washington como su principal prioridad, cada vez hay más indicios de que lo más seguro es que este hipotético acuerdo de paz deje para más adelante los temas espinosos.
Esta estrategia recuerda a la ya aplicada en Gaza. El año pasado Trump anunció un acuerdo de paz dividido en distintas fases, en el que dejaba para los últimos estadios las cuestiones más sensibles: el desarme de Hamás o la aplicación de la solución de los dos estados. Aun así, ha pasado más de un año desde el anuncio del alto el fuego y las bombas israelíes siguen cayendo en la Franja.
Pese a ello, un acuerdo a trozos se trataría de la mejor opción según Alan Eyre, exmiembro del Servicio Exterior estadounidense. El diplomático, que se retiró en 2023, estuvo implicado durante 40 años en las negociaciones sobre el programa nuclear iraní. Ya en abril, Eyre planteaba esta solución durante una conferencia ante los medios como el mejor de los desenlaces posibles para, al menos, apaciguar la crisis que supone el bloqueo de Ormuz, por donde pasa el 20% del comercio de petróleo mundial.
El único riesgo de esta vía es la posición de fuerza que los iraníes sienten ostentar. Esto podría hacer que, de cara a conversaciones futuras, fuera muy difícil lograr concesiones. Con todo, reabrir Ormuz y dejar para más adelante la cuestión nuclear también sería una manera para que Trump pudiera cerrar la campaña por el momento y venderlo como una victoria.
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