Ene 7 2017
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Cultura

Adi贸s a Ricardo Piglia, infatigable m谩quina de narrar (+video)

鈥淟a fiebre l煤gubre鈥 empez贸 cuando a los 16 a帽os sinti贸 el cimbronazo de un desbarajuste existencial, la p茅rdida de un mundo que deb铆a recobrar desde la palabra escrita. Entonces conjeturaba que los libros del futuro se escribir铆an 鈥渃on la inminencia de algo que no llega y con la felicidad de la inspiraci贸n como su 煤nico tema鈥. El narrador es el hombre que permite que las suaves llamas de su narraci贸n consuman por completo la mecha de su vida.

El joven escritor anota en su diario lo que le viene a la mente despu茅s de un velorio: 鈥淒os ideas repentinas sobre la muerte. Una idea grosera, la felicidad de estar vivo. Una idea metaf铆sica, no se vive en la muerte, la angustia es para los sobrevivientes. Ser inmortal ser铆a no tener lazos afectivos, morir sin nadie que experimente el dolor de esa muerte. Morir ser铆a entonces un salto al vac铆o鈥. Cu谩nta tristeza asedia sin tregua a los lectores del mundo. Ricardo Piglia, el mejor escritor argentino despu茅s de Jorge Luis Borges y a la par de Juan Jos茅 Saer, muri贸 ayer a los 75 a帽os como consecuencia de la Esclerosis Lateral Amiotr贸fica (ELA), una enfermedad degenerativa de tipo neuromuscular que padec铆a desde hace un tiempo. Cuesta imaginar la literatura argentina sin las fuertes intervenciones del autor de Respiraci贸n artificial, Prisi贸n Perpetua y la trilog铆a autobiogr谩fica Los diarios de Emilio Renzi, cuyo tercer volumen, Un d铆a en la vida, se publicar谩 p贸stumamente este a帽o.

Ricardo Emilio Piglia Renzi naci贸 en Adrogu茅 el 24 de noviembre de 1941. Ten铆a 11 a帽os cuando vivi贸 un momento hist贸rico en la casa de una de sus t铆as. Los primos jugaban a las cartas. La fecha 鈥26 de julio de 1952鈥 se clav贸 como una estaca que marcar谩 un antes y un despu茅s en la vida de esa familia. Una radio, de esas que se enchufan a la pared, escupi贸 鈥渓a鈥 noticia del a帽o. Un primo repiti贸 鈥揳 los gritos鈥 la novedad: ha muerto Eva Per贸n. Las cartas volaron por los aires. Algunos pu帽os 鈥搇os del padre del futuro escritor鈥 se cerraron autom谩ticamente por el dolor; otras manos se expandieron sin pudor por arengar, como si estuvieran celebrando un gol. 鈥淪e arm贸 un l铆o tremendo鈥, recordaba el escritor. 鈥淎lgunos se pusieron contentos, otros lloraban. La tensi贸n que generaba el peronismo estaba en el seno familiar鈥.

El padre de Piglia era un peronista que sufri贸 en carne viva la llamada 鈥淩evoluci贸n Libertadora鈥 de 1955. Pronto, en 1957, decidi贸 mudar a su familia de Adrogu茅 a Mar del Plata, con la ilusi贸n de empezar de nuevo. El adolescente Piglia acus贸 recibo de esa mudanza de un modo 鈥渕uy dram谩tico鈥, como si fuera un exilio o un destierro, a pesar de los 400 kil贸metros de distancia. Entonces ten铆a 16 a帽os y era una especie de Holden Caulfield bonaerense. 鈥淭odo lo viv铆a rabioso y con la sensaci贸n de que ten铆a que escapar鈥, repasaba. 鈥淧ero fue muy ben茅fico, porque Mar del Plata es una ciudad con una vida cultural muy intensa. Y ah铆 empec茅 a escribir鈥. No estaba enamorado de su propio desamparo. Escribir un diario implicaba un ejercicio sencillo: nombrar las p茅rdidas y entablar, sin saberlo todav铆a, un tipo de relaci贸n diferente con la experiencia. Inventariar lo perdido para recuperarlo en la ficci贸n.

Borges con Arlt
borges por pigliaPiglia construy贸 una formidable m谩quina de lectura que le permiti贸 establecer un camino de di谩logo entre Borges y Arlt, un itinerario 鈥渁trevido鈥 y novedoso para una d茅cada como la del 60 en que las encendidas pasiones pol铆ticas 鈥揹e la izquierda tanto peronista como no peronista鈥 obstaculizaban el peaje hacia al autor de El Aleph. Al fin y al cabo, postula a Borges y Arlt como escrituras paralelas y sim茅tricas en 鈥淗omenaje a Roberto Arlt鈥, incluido en el libro de relatos Nombre falso (1975), donde promueve una alianza original entre cr铆tica y ficci贸n policial.

El joven Piglia despleg贸 un importante trabajo editorial junto al editor Jorge 脕lvarez en la editorial Tiempo Contempor谩neo a partir de 1968, cuando dirigi贸 la 鈥淪erie Negra鈥, la primera colecci贸n de novelas policiales norteamericanas que se tradujeron en lengua espa帽ola, con ediciones muy cuidadas de autores como Raymond Chandler, Dashiell Hammett, Horace McCoy y David Goodis, entre otros. Aunque particip贸 desde el principio en la creaci贸n de la revista Los Libros (1969), reci茅n en el n煤mero 23 figur贸 en el consejo de direcci贸n, integrado adem谩s por H茅ctor Schmucler y Carlos Altamirano. Las divergencias pol铆ticas en relaci贸n con la evaluaci贸n del gobierno de Isabel Per贸n en el n煤mero 40 (marzo鈥揳bril de 1975) provocaron el alejamiento del escritor.

Emilio Renzi, el alter ego de Piglia que est谩 ya en su primer libro La invasi贸n (1967), apareci贸 por primera vez como traductor de un cuento de Ernest Hemingway, firmado por 茅l en el 65. Renzi reincidi贸 en la selecci贸n y las notas de la antolog铆a Cuentos policiales de la Serie Negra (1969). El escritor construy贸 un personaje-alter ego que lo fue acompa帽ando, aunque siempre advert铆a que envejec铆a m谩s lentamente que 茅l. 鈥淭iene posiciones m谩s extremas que las m铆as. Dice cosas que yo pienso, pero no me atrevo a decir. Renzi dice que Borges es un escritor del siglo XIX y todos creen que lo dije yo. Pero fue 茅l, siempre est谩 provocando鈥, aclaraba el escritor. Ten铆a apenas 26 a帽os cuando public贸 Jaulario en Cuba (Menci贸n en el Premio Casa de las Am茅ricas) 鈥搗iaj贸 a La Habana en un viaje que 茅l defini贸 como 鈥渋nici谩tico鈥 junto con Rodolfo Walsh, Francisco Urondo y Le贸n Rozitchner鈥; libro que sali贸 por el sello Jorge Alvarez con el t铆tulo La invasi贸n.

El ritmo de la prosa
Desde el inicio de su itinerario como escritor y cr铆tico, Piglia ha problematizado la relaci贸n entre el narrador con su materia: c贸mo la figura del narrador implica la ilusi贸n de una experiencia de la que se quiere apropiar, contar algo ajeno como si le hubiese ocurrido. No hay duda de que Piglia quiso dejar en claro afinidades y afiliaciones, de qu茅 modo sin el magisterio de Borges y Arlt no ser铆a el escritor que es; a lo que habr铆a que a帽adir la importancia que tambi茅n tuvieron Franz Kafka, Witold Gombrowicz, Cesare Pavese, Hemingway, William Faulkner y Scott Fitzgerald, entre otros.

Recibiendo el R贸mulo Gallegos

鈥淎dmiro las prosas lentas (Juan Carlos Onetti, Juan Jos茅 Saer, Sergio Chejfec, Juan Benet), pero yo busco otra cosa. La prosa tiene que ser r谩pida, seguir un ritmo, un fraseo, tiene que fluir: eso es el estilo para m铆, la marcha, no el l茅xico, el tono, no las palabras, sino algo que est谩 entre las palabras, para decirlo as铆. Es lo que busco desde que empec茅 a escribir y es lo que me gusta cuando leo a Rodolfo Walsh o a Antonio Di Benedetto, o a Roberto Bola帽o, que tiene mucha energ铆a en la prosa, algo que viene de la generaci贸n beat. William S. Burroughs es el maestro de esa inmediatez, tiene un o铆do infalible鈥, planteaba el escritor.

Qu茅 notable resulta, a medida que pasa el tiempo, Respiraci贸n artificial (1980), su primera novela en la que sorprende con la forma, como si ara帽ara el ideal ut贸pico de la novela total, atravesada por la divergencia de voces y la complejidad de una estructura escindida en dos partes. En la primera parte, trenzada en un relato epistolar mixturado con una investigaci贸n escalonada, Renzi se interesa por la vida de un t铆o que desconoce, Marcelo Maggi. A su vez, Maggi trata de escribir sobre unos papeles del siglo XIX que ha dejado Enrique Ossorio, turbio conspirador de la 茅poca de Juan Manuel de Rosas, que es abuelo del suegro de Maggi. La escritura une a estos sujetos: Ossorio sue帽a con publicar una novela, pero su prematura muerte se lo impide; Maggi quiere hacer p煤blica la vida de Ossorio, pero su desaparici贸n aborta el intento; y Renzi, al fin y al cabo, escribe la novela que no pudieron escribir sus dos antepasados.

El personaje Renzi tiene tanta fuerza que muchas de sus afirmaciones en las p谩ginas de la ficci贸n 鈥揺n la segunda parte鈥 se las han atribuido a Piglia, como afirmar que Borges es el mejor escritor del siglo XIX y que con la muerte de Arlt muere la literatura moderna en Argentina. Los textos de Borges 鈥損ara Renzi鈥 鈥渟on cadenas de citas fraguadas, ap贸crifas, falsas, desviadas; exhibici贸n exasperada y par贸dica de una cultura de segunda mano, invadida toda ella por una pedanter铆a pat茅tica鈥. En esta segunda parte brilla la conversaci贸n entre Renzi y el exiliado polaco Tardewski, inspirado en el escritor Witold Gombrowicz, un personaje que asume el exilio como fracaso. Tardewski lee a Kafka desde Hitler; formula un hipot茅tico encuentro que puede ser la m谩s formidable fabulaci贸n de la imaginaci贸n. La literatura de Kafka anticipa la m谩quina criminal del nazismo antes de tiempo; esboza un mundo en el que toda persona es sospechada de algo o acusada intempestivamente 鈥揺l Estado pasa a tomar posesi贸n de la existencia y el destino de sus ciudadanos鈥 y describe a seres humanos devenidos insectos, arrestados, aplastados, imposibilitados de luchar.

La gran m谩quina narrativa
En La ciudad ausente (1993), la segunda novela de Piglia, la imagen fantasmag贸rica de la ciudad configura un cuerpo femenino o una isla de la utop铆a. Miguel Mac Kensey, argentino hijo de ingleses y m谩s conocido como 鈥淛unior鈥, es un periodista del diario El mundo que a la par que investiga una serie de grabaciones producidas por una m谩quina creadora de m煤ltiples relatos 鈥搖bicada en un museo y al cuidado de Tanka Fuyita鈥 va descubriendo su identidad. Otra l铆nea de la novela tiene que ver con el origen de la propia m谩quina, invento ideado por Macedonio Fern谩ndez y llevado a cabo por un ingeniero, Emil Russo; m谩quina capaz de mezclar lenguas y modificar relatos. En tercer lugar, se narra la historia pol铆tica argentina durante la dictadura militar. El dolor parece ser el hilo conductor de muchos de los relatos que produce esa m谩quina desde las historias de tortura, represi贸n y desaparici贸n, el gaucho invisible o la mujer que abandona al hijo y se suicida, entre otras.

Novela compleja, circular, narrada por m煤ltiples voces 鈥揜enzi es una m谩s鈥; personajes y tramas conforman una suerte de mamushka que finaliza con el peronismo y la perduraci贸n de la m铆tica de Evita. Con Plata quemada (1997), novela policial inspirada en un robo millonario de mediados de los a帽os 60, fue un gran 茅xito de ventas, obtuvo el premio Planeta y tuvo su versi贸n cinematogr谩fica de la mano de Marcelo Pi帽eyro. En El 煤ltimo lector (2005) plantea que la pregunta 鈥溌縬u茅 es un lector?鈥 es en definitiva la pregunta de la literatura. Como en Cr铆tica y ficci贸n (1986) y Formas breves (1999), demostr贸 una vez m谩s su maestr铆a a la hora de construir itinerarios novedosos para leer la literatura contempor谩nea. Piglia se parece mucho al lector como h茅roe inventado por Borges: quiz谩s una de las claves de sus innovaciones resida en la libertad con la que usa textos sobre los que teoriza y ficcionaliza. Despu茅s publicar铆a Blanco Nocturno (2010) y El camino de Ida (2013), su 煤ltima novela.

Todav铆a cuesta creer que no haya obtenido el premio Cervantes, el m谩s importante para el mundo de habla hispana. Esta 鈥渄euda鈥 ser谩 un eterno reproche, como sucede cuando se recuerda que Borges no recibi贸 el Nobel. En la 煤ltima d茅cada Piglia recibi贸 numerosas distinciones como el Premio Iberoamericano de Letras Jos茅 Donoso (Chile, 2005), el Premio de la Cr铆tica (Espa帽a, 2010), el R贸mulo Gallegos (Venezuela, 2011), el Iberoamericano de Narrativa Manuel Rojas (Chile, 2013), el Konex de Brillante (Argentina, 2014) y el Premio Formentor (2015). Protagoniz贸 dos programas de lujo en la Televisi贸n P煤blica: Escenas de la novela argentina (2012) y Borges por Piglia (2013). A pesar de la enfermedad que se fue ensa帽ando con cada uno de los m煤sculos de su cuerpo hasta postrarlo e impedirle escribir, mantuvo la lucidez hasta el final.

Cuando ya no pudo escribir m谩s, le dictaba a 鈥渓a musa mexicana鈥, Luisa Fern谩ndez, a quien le dedic贸 A帽os de formaci贸n, el primer volumen de Los diarios de Emilio Renzi, que cubren la d茅cada del 57 al 67; dedicatoria en la que no pod铆a faltar 鈥渓a lectora de mi vida鈥, Beba Egu铆a, pareja del escritor. En estos 煤ltimos tres a帽os escribi贸 contra esa sentencia de muerte inexorable condensada en la sigla ELA y public贸 dos de los tomos de sus diarios en Anagrama y varios libros m谩s, como La forma inicial. Conversaciones en Princeton (2015), un volumen de ensayos, conversaciones y entrevistas; Las tres vanguardias literarias. Saer, Puig y Walsh (2016), las once clases del seminario que dict贸 en la Universidad de Buenos Aires en 1990, ambos por Eterna Cadencia, y Escritores norteamericanos, publicado en diciembre del 2016 por Tenemos las m谩quinas. Tambi茅n particip贸 en 327 cuadernos, la pel铆cula de Andr茅s Di Tella sobre sus diarios.

Duele mucho la despedida, el saber que ya no estar谩 la voz de Piglia para proponer lecturas en la serie que conecta vida鈥搇ectura鈥揺scritura. 鈥淟a vida es un impulso hacia lo que todav铆a no es, y, por lo tanto, detenerse a narrarla es cortar el flujo y salir de la verdad de la experiencia鈥, se lee en Los a帽os felices, el segundo tomo de Los diarios de Emilio Renzi. 鈥淧or su parte, la literatura es un modo de vivir, una acci贸n, como dormir, como nadar. 驴Le quita esta idea el sentido de construcci贸n deliberada que tiene la literatura? No creo, el error es buscar las cenizas de esa experiencia en el interior del libro, cuando en verdad hay que buscarlas en las pausas, en los fragmentos, en las formas breves鈥.

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