Mar 6 2012
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CulturaSociedad

Alemania: el conocimiento y la degradaci贸n del trabajo intelectual

Sociedad del conocimiento es una linda expresi贸n. Suena bien, pac铆fica, como a un mundo, en el que los hombres con libros u ordenadores port谩tiles bajo el brazo, se deslizaran hacia ella en una gran biblioteca, y todo el d铆a no hicieran otra cosa que adquirir conocimiento, y producir saberes. Suena,聽 como si la sociedad finalmente hubiera llegado a la tierra prometida.| ANDREA ROEDIG.*

 

Como si se hubiera terminado la mugre de la industria y la sociedad del trabajo. Como si todos tuvi茅ramos el derecho al privilegio del trabajo intelectual. Suena a una valoraci贸n de la inteligencia y la sensatez. Suena realmente bien.

 

Muchas utop铆as se unen a la idea de sociedad del conocimiento, que esencialmente no anuncia otra cosa, que el bienestar del primer mundo, en el futuro descansa sobre 鈥渒nowledge based economies鈥 [econom铆as basadas en el conocimiento]. En estas, el saber deviene un recurso clave, nueva fuerza productiva por excelencia. El saber genera valor agregado, el saber reemplaza al trabajo 鈥攕aber es el nuevo trabajo.

 

Consecuentemente sube tambi茅n el valor de la 鈥渆ducaci贸n鈥, 茅sta deviene un bien irrenunciable. Por ello los pol铆ticos, economistas, soci贸logos, pedagogos y, sobre todo, la Organizaci贸n para el desarrollo econ贸mico (OCDE), escriben desde hace a帽os ya sobre cada espacio publicitario disponible: 鈥淓ducaci贸n, inversi贸n en conocimiento, es el futuro鈥.

 

Este principio vale para cualquier conocimiento adquirido. Una formaci贸n es mejor que ninguna formaci贸n. Las estad铆sticas dejan claro que los acad茅micos ganan m谩s, y es m谩s raro que no encuentren colocaci贸n, que sus colegas que s贸lo han seguido estudios orientados a oficios o tecnicaturas, y, triste contracara de la moneda, que las personas sin diploma secundario ya pr谩cticamente no tienen oportunidades.

 

El asalto a las universidades prosigue sin interrupciones, aunque la OCDE contin煤a descontenta en sus informes anuales Education at a Glance, como si hubiera que organizar una completa academizaci贸n de la sociedad.

 

El dilema de Kullmann

 

El elogio del valor general de la educaci贸n es de todos modos tan poco fundado, que no dejan de haber dudas y cr铆ticas. Si todos estudiaran, a la larga o a la corta, el valor exclusivo de lo acad茅mico bajar谩, o bien tendr谩 lugar una competencia intensiva que tender谩 a bajar los valores.

 

Bourdieu denomin贸 esto como la 鈥渋lusi贸n educativa鈥. Justamente no encajan bien, en este cuadro que se nos ofrece, la decisi贸n del Tribunal Constitucional Federal (La Corte Suprema alemana), de votar 鈥渟ueldos-dumping鈥 para profesores de nivel terciario que comienzan su labor.

 

Tambi茅n da que pensar el hecho de que en las protestas de los indignados en Espa帽a, fueron sobre todo j贸venes con alto nivel educativo los que salieron a las calles, ya que ten铆an muy pocas oportunidades de trabajo.

 

Tampoco encaja muy bien en el cuadro que nos pitan, la as铆 llamada 鈥淕eneraci贸n-pasant铆a鈥 en Alemania, que pasa meses e incluso a帽os prestando sus servicios gratuitamente, ni las precarias relaciones de trabajo de los nuevos profesionales independientes, ni los que se encuadran dentro de 鈥渙cupaciones at铆picas鈥, de quienes sabemos que son crecientemente personas que se ubican muy alto en la escala educativa.

 

La tan mentada 鈥渄emanda de universitarios鈥, por un lado, y 鈥渓a vuelta a relaciones de trabajo normales鈥, por el otro, tomadas juntas no tienen ning煤n sentido, y si lo tuvieren, es uno muy inquietante.

 

Todas estas discordancias pueden ser reducidas a una muy simple pregunta: 驴qu茅 trabajo intelectual se paga realmente en la 鈥渟ociedad del conocimiento鈥, y por qu茅 a algunos se les paga mejor que a otros?

 

El 煤ltimo a帽o Katja Kullmann ha dejado claro en su libro Vida real (Echtleben), lo que significa creerle ciegamente a la promesa聽 educativa. El libro puede tener carencias y desear demasiado,聽 en algunas partes, de forma auto-conmiserativa una vuelta a la vieja Rep煤blica Federal. Sin embargo, retrata con exactitud la situaci贸n de los treinta帽eros instruidos cuyos proyectos de vida parecen estar al borde de un 聽precipicio.

 

La situaci贸n de extrema precariedad de los trabajadores de la cultura, periodistas, dise帽adores y arquitectos ha devenido un fen贸meno generalizado, y frecuentemente comentado, aunque m谩s no sea de mala gana. Kullmann describe en 茅l un dilema muy t铆pico, ella pod铆a decidirse, o bien por escribir buenos textos viviendo una existencia de 鈥渘ivel Hartz IV鈥,[1] o bien por escribir porquer铆as que estaban muy por debajo de su nivel intelectual en una posici贸n pagada excelentemente. Entre las dos opciones nada.

 

隆Sigue tus sue帽os!

 

El mencionado dilema se pone m谩s peligroso bajo la presente ideolog铆a de responsabilidad personal en el camino al 茅xito. 隆S茅 fiel a ti mismo!隆Intenta lo imposible! 隆Sigue tus sue帽os! Aceptar un trabajo no cualificado, significa renunciar en parte a los logros educativos alcanzados. De esa forma ha sido puesto en marcha el movimiento descendente de des-cualificaci贸n.

 

Estudios sobre el estado de los cientistas de humanidades no ven la situaci贸n en forma tan cr铆tica. Seg煤n una valoraci贸n de la Facultad de Sistemas Inform谩ticos (HIS), cerca del 40 por ciento de los graduados en ciencias humanas toman una posici贸n no adecuada a su formaci贸n cuando comienzan su carrera laboral 鈥攅n comparaci贸n con el 20% de empleo inadecuado en los graduados universitarios en total.

 

La cuota baja a continuaci贸n a un tercio de los graduados en ciencias humanas con empleos no adecuados a su formaci贸n. Kolja Briedis, director de proyecto en el campo de trabajo Investigaci贸n de Graduados de HIS, no hablar铆a de una tendencia general a la precarizaci贸n: 鈥淓so no se corresponder铆a con los n煤meros鈥, afirma.

 

De todos modos los graduados en Humanidades trabajan cada vez m谩s con contratos de corto plazo y por horas. La proporci贸n de trabajadores independientes crece entre ellos, y el ingreso medio anual de 鈧 22.500 est谩 un tercio por debajo del de los graduados universitarios en conjunto. Los que trabajan en forma independiente, deben arregl谩rselas en promedio con 鈧 18.500 anuales, lo que est谩 exactamente en el medio del nivel salarial anual de un peluquero (15.000 Euros) y del de un productor de embutidos (23.000 Euros).

 

鈥淏ien鈥, se dir谩, 鈥渃on las humanidades nunca se pudo ganar mucho dinero鈥. Pero es sorprendente que esto no parezca cambiar bajo las condiciones de la sociedad del conocimiento.

 

El conocimiento pierde valor

 

Que el trabajo basado en las ciencias humanas no logre obtener mucho valor agregado, es consecuencia, por un lado, de la hist贸ricamente creciente sobrevaluaci贸n monetaria de los sectores t茅cnico, econ贸mico y (en parte) de las ciencias naturales. Un segundo error de sistema est谩, por otra parte, en un desarrollo, que en 鈥渘uevo alem谩n鈥 podr铆amos denominar 鈥淥utsourcing de content鈥, y que a la corta o a la larga no s贸lo afectar谩 a las ciencias humanas, sino que abarcar谩 el trabajo intelectual en su totalidad.

 

En los 煤ltimos a帽os, los empleos con contratos por tiempo indeterminado se han concentrado en las funciones puramente administrativas (management), no s贸lo en las organizaciones econ贸micas, sino tambi茅n en peri贸dicos, editoriales, universidades, y establecimiento educativos.

 

En las universidades, por ejemplo, los puestos de investigaci贸n y ense帽anza son siempre anunciados con plazos de t茅rmino, mientras que los puestos por tiempo indeterminado est谩n en las nuevas 谩reas como 鈥渕anejo de calidad鈥 y asesoramiento聽 para la promoci贸n de la investigaci贸n. 驴Qu茅 est谩 pasando entonces? No se pagan los contenidos, sino la administraci贸n de contenidos, no el conocimiento, sino la administraci贸n del conocimiento.

 

Pero los contenidos, de los cuales en realidad se podr铆a decir, depender铆a de ellos, que frecuentemente producen las personas que ocupando puestos precarios, o que como voluntarios no pagos, producen Content. [contenidos]. El horrible sentido oculto de este proceso, en el que el conocimiento se transforma en trabajo, es que a la larga o a la corta los productos del trabajo cient铆fico son sometidos a la misma l贸gica de obtenci贸n de ganancias que todas las otras mercanc铆as: pierden valor.

 

El capital apuesta a la masa, el r茅dito m谩s alto s贸lo se garantiza mediante la reducci贸n del precio unitario y la elevaci贸n del n煤mero de piezas. Es lo que sienten todos los trabajadores intelectuales que no clasifican dentro de la categor铆a 鈥渃elebrity鈥. Su trabajo 鈥攄esde el trabajo de prensa, hasta las publicaciones cient铆ficas鈥 cae necesariamente dentro de la rueda fordista. Producir m谩s r谩pido a cambio de menor remuneraci贸n.

 

Otra analog铆a con la producci贸n de bienes materiales llama la atenci贸n, pues el valor agregado del producto nunca lo se lo quedan los productores. A este respecto, no se diferencian el autor de un libro y el campesino cafetalero colombiano, que tambi茅n gana con sus granos menos de lo que lo hace el comerciante.

 

Yogur bolo帽茅s

 

驴Por qu茅 no protesta nadie, por qu茅 no se han parado las maquinarias, por qu茅 los autores contin煤an escribiendo, por qu茅 se van colgando los productores de documentales de una subvenci贸n tambaleante a otra, por qu茅 los docentes privados cubren gran parte de la docencia universitaria a cambio de una lamentable compensaci贸n por gastos?

 

Es conveniente que los acad茅micos orientados a los contenidos tengan una motivaci贸n propia bien alta. Encajan perfecto en el r茅gimen neoliberal de responsabilidad individual, como lo describen, entre otros, Jan Masschelein y Maarten Simons en su libro Inmunidad global. El imperativo de lograr lo m谩ximo posible de la propia vida, hace de los trabajadores independientes tipos muy manipulables, funcionan como m谩quinas gratuitas bien aceitadas de producci贸n de conocimiento.

 

Entretanto crece el mercado educativo, es decir, la venta de la mercanc铆a 鈥渆ducaci贸n鈥, y de manera absurda algunos trabajadores intelectuales y de la cultura ganan dinero ense帽ando a las personas algo, que no los puede alimentar a ellos mismo: a escribir por ejemplo.

 

鈥淓l conocimiento siempre tiene buena coyuntura鈥 anuncia el instituto de promoci贸n profesional austr铆aco BFI, y qu茅 cierto esto: luego de las reformas de Bolonia los cursos universitarios se han diversificado como los yogures en las g贸ndolas de los supermercados. 鈥淐iencia de la Caridad鈥, 鈥淗umanidades Digitales鈥, 鈥淪emi贸tica del Texto y la Cultura 鈥,鈥淓conom铆a Cultural鈥, o 鈥淢anejo de la Hospitalidad鈥, est谩n de oferta.

 

驴Qu茅 tan est煤pidos somos?

 

Todo esto puede en realidad ser poco duradero, pero t茅cnicamente est谩 adaptado al mercado laboral. Y el viejo canciller Otto von Bismarck, que tem铆a un peligroso proletariado acad茅mico (s铆, tan viejo es el tema), se tranquilizar铆a de saber, que quien anteriormente se graduaba como cient铆fico social, ahora encuentra un empleo como investigador de opini贸n 鈥淪enior Research Manager鈥, para realizar 鈥渋nvestigaci贸n etnogr谩fica internacional automovil铆stica鈥 o 鈥渁n谩lisis semi贸tico de bienes de consumo鈥

 

驴Qu茅 tan est煤pidos somos entonces?

 

El dilema de Kullman 鈥攍a elecci贸n entre una inteligencia precaria o estupidez pagada鈥 permanece, inclusive la poco consoladora perspectiva, para los cient铆ficos sociales y de Humanidades, de tener que llevar a cabo justamente las actividades contra las cuales se quer铆an oponer mediante la propia elecci贸n de sus estudios universitarios.

La tan invocada falta de trabajadores especializados y acad茅micos, no se refiere a las ciencias humanas, eso est谩 claro. En este campo, hay claramente m谩s personas inteligentes que puestos de trabajo razonables. Esto significa tambi茅n, que la sociedad del conocimiento no trabaja a la altura de su potencial intelectual. Pues la calidad se vende mal, y se podr铆a aplicar el hermoso concepto de Georg See脽lens de las 鈥渕谩quinas de est煤pidos鈥, para determinar, que aqu铆 la educaci贸n s贸lo hace mal.

1] Hartz IV hace referencia a las propuestas ya implementadas de la Harz Komission, comisi贸n que tuvo por objeto elaborar una serie de propuestas destinadas a la neoliberalizaci贸n del mercado laboral en Alemania; sus medidas fueron aplicadas en forma escalonada desde el a帽o 2002 (nota del traductor).

* Fil贸sofa, ensayista y periodista alemana.
Traducci贸n de Francisco Zabala para www.sinpermiso.info
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3 Coment谩rios - A帽adir comentario

Comentarios

  1. Lu铆s
    8 marzo 2012 1:22

    Me gust贸 mucho por la verdad que dice. El futuro de la humanidad y las conquista sociales est谩n permanentemente amenazadas por un equilibrio que tambalea d铆a tras d铆a. Por m谩s estudios que una persona pueda lograr, los empleos ser谩n para una minor铆a del nuevo mundo que s贸lo dar谩 cabida a las clases que tendr谩n ese privilegio por ser las acomodadas de las corporaciones econ贸micas y pol铆ticas manejadas por los intereses del m谩s fuerte.

  2. Juan R. Fern谩ndez Sol铆s
    12 marzo 2012 2:09

    Un inquietante y sugerente art铆culo, que da mucho qu茅 pensar
    pero no ofrece respuestas, me imagino que no las hay por el momento, pero debe hacer pensar en una larga reflexi贸n.

  3. Jes煤s Fco. Barney Celaya
    20 marzo 2012 1:39

    As铆 como el mercado libre, el cuerpo, la mente y el esp铆ritu se adaptan y las personas pierden [ante] la elecci贸n de vivir valores como la honradez, la veracidad, la confianza y la de no enga帽ar; es as铆 que en una sociedad del conocimiento adaptada a las condiciones de ese mercado libre se construye sobre cimientos d茅biles que a la larga destruyen el bien moral y detienen o paralizan los intercambios justos, es decir, muchas personas est谩n siendo ego铆stas, destruyen esperanzas y van construyendo armas de poder para destruir h谩bilmente el tiempo, el espacio, el lugar del trabajo y el hogar de los dem谩s: poqu铆simos mucho, much铆simos poco, otro circulo vicioso.

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