May 26 2014
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Opini贸nPol铆tica

Argentina: Nuevo escenario, nuevas posibilidades

Es muy probable que Argentina atraviese un gran giro pol铆tico en 2014-2015. Estos virajes se han registrado al final de cada ciclo significativo de las 煤ltimas d茅cadas. Ocurri贸 a mitad de los 70, durante los 80 y en el 2001-03. En los tres casos el peronismo registr贸 una convulsi贸n may煤scula. Durante el desmoronamiento de Isabelita, la experiencia de Alfons铆n y la gesti贸n de Menem, el justicialismo qued贸 al borde del abismo. Esta conmoci贸n demostr贸 que no es una identidad pol铆tica inmune a las decepciones que generan sus dirigentes. Logr贸 reconstituirse de estas frustraciones, pero nunca recuper贸 la fidelidad popular que rode贸 a su gestaci贸n.

El peronismo ha sobrevivido m谩s que otras fuerzas semejantes de Am茅rica Latina. Transit贸 por todos los caminos imaginables, pero el paso del nacionalismo inicial (1940-50) y la resistencia contra la proscripci贸n (1960-70), al totalitarismo represivo (1974-75) y al neoliberalismo (1989-2000) dej贸 heridas que nunca cicatrizaron. No est谩 destinado a recomponerse eternamente. Se ha regenerado por la incapacidad del establishment para encontrar formas m谩s estables de manejo del estado y por las dificultades que enfrent贸 la izquierda, para transformar cada crisis del peronismo en una construcci贸n superadora.

CONVERGENCIAS CONSERVADORAS

El ocaso actual del ciclo kirchnerista volver谩 a estar signado por el cuestionamiento a la tradici贸n justicialista. A diferencia de sus antecesores, N茅stor y Cristina encabezaron una administraci贸n con fisonom铆a centro-izquierdista y ret贸rica progresista. Buscaron desactivar la gran rebeli贸n del 2001 y restauraron el sistema pol铆tico amenazado por esa sublevaci贸n. Finalmente lograron recomponer el poder de los privilegiados, pero otorgando importantes concesiones democr谩ticas y sociales. En esta acci贸n improvisaron un proyecto diferenciado del peronismo tradicional, que no gener贸 una identidad sustituta.

Este ciclo concluye con un giro conservador. Cristina se adapta a las demandas del establishment para evitar el traum谩tico final que afront贸 Alfons铆n. La derrota del 2013 sepult贸 el sue帽o de la re-reelecci贸n presidencial y han reaparecido las peri贸dicas crisis econ贸micas que sacuden al pa铆s. En este marco CFK protege su futuro y ha blindado su imagen con el auxilio de un jefe de gabinete, que se incinera diariamente para asegurar ese resguardo.

Este ocaso implica a una dura frustraci贸n para quienes esperaban construir un movimiento progresista y terminan sometidos al decr茅pito aparato justicialista. Discuten la subordinaci贸n directa a Scioli o una negociaci贸n posterior a las internas.arg unen1

El progresismo K baj贸 las banderas en todos los momentos cr铆ticos de la d茅cada. Acept贸 la devastaci贸n del subsuelo, la destrucci贸n ferroviaria, la ley Antiterrorista y concluye avalando a un hombre de la derecha.

El recambio de CFK se dirimir谩 entre tres o cuatro candidatos del orden conservador. Todos disputan el favor del establishment, perfeccionando la misma agenda de 鈥渘ormalizaci贸n del pa铆s鈥 que exigen los due帽os del poder. Exaltan el 鈥渄ialogo鈥 para 鈥渁migarse con el mundo鈥, 鈥渞ecibir los capitales鈥 y 鈥渃opiar la gesti贸n de nuestros vecinos鈥.

Esta uniformidad seguramente quedar谩 disfrazada por el chisporroteo electoral que encubrir谩 un giro reaccionario compartido. Esta convergencia explica la desaparici贸n de los caceroleros de las calles. Saben que su programa ser谩 aplicado por cualquiera de los vencedores.

Los principales candidatos se apoyan en distintas tradiciones pol铆ticas y bases sociales para instrumentar los mismos proyectos. La derecha cl谩sica -que siempre fue minoritaria y nunca pudo acceder al gobierno por las urnas- apuesta a fijar con Macri la agenda general y negociar tambi茅n cuotas de poder. El PJ de Massa asume planteos reaccionarios expl铆citos con viajes a Estados Unidos y discursos de mano dura. El PJ de Scioli adopta la misma postura para buscar el soporte de los caciques provinciales, los barones del Gran Buenos Aires y los bur贸cratas sindicales.

La alianza de UNEN con Macri que eval煤a el pan-radicalismo confirma el perfil derechista de esta coalici贸n. Como la UCR cl谩sica contin煤a identificada con la impotencia para gobernar han recurrido a un clon de figuras medi谩ticas (Solanas-Carri贸), probados hombres del establishment (Cobos, S谩enz) y gobernantes conservadores disfrazados de socialistas (Binner). Se ubican en el polo opuesto del reformismo y est谩n muy lejos de la vieja socialdemocracia.

Este contexto preanuncia un imprevisible final de las elecciones, que se dirimir铆a en un ballotage. Como nadie tendr谩 mayor铆as parlamentarias absolutas se abre tambi茅n la posibilidad de una concertaci贸n para asegurar la futura gobernabilidad. Esta perspectiva es promovida por los grandes grupos empresarios, que han confluido en torno a un programa com煤n que ha sido dirigido a todos los competidores. La repetida convocatoria de los medios a imitar el modelo de la Concertaci贸n chilena apunta hacia el mismo objetivo.

Un art铆fice subterr谩neo de este proyecto es el Papa Francisco que propici贸 el reciente giro contemporizador de Cristina. El pont铆fice interviene activamente en la pol铆tica nacional para convertirse en el 谩rbitro de las grandes decisiones. Aprovecha el clima de idolatr铆a auspiciado por todas las figuras, que hacen cola para obtener su bendici贸n. Muchos progresistas no s贸lo olvidan el pasado pro-dictatorial de Bergoglio, sino la amenaza que representa su influencia para las conquistas democr谩ticas logradas y pendientes.

La principal consecuencia de este contexto pol铆tico es la p茅rdida de gravitaci贸n de las fuerzas de centroizquierda, que ya se not贸 en los comicios del 2013. Como todo el espectro de partidos tradicionales asume la agenda conservadora, el progresismo ha quedado girando en el vac铆o. Est谩 empujado a elegir entre Scioli, Massa, Cobos o S谩enz. Los artificios para diferenciar a Binner de este pelot贸n son insostenibles.

Los grupos de centroizquierda afrontan el dilema de aceptar silenciosamente la capitulaci贸n o ingresar en una par谩lisis indefinida. El progresismo K ya prepara un discurso de resignaci贸n y sus colegas anti- K se debaten entre la adaptaci贸n a UNEN y la presentaci贸n de alguna candidatura irrelevante.

EL PAPEL DE LA IZQUIERDA

Salta la vista la oportunidad que representa este escenario para la izquierda. La frustraci贸n con el kirchnerismo converge con la ausencia de un canal para reciclar esa decepci贸n y con el visible avance de las corrientes anticapitalistas.

arg reclamos sindicalesLograron un importante crecimiento electoral y ya cuentan con varios diputados y legisladores. En varias provincias del interior recibieron una avalancha de sufragios. Las recientes elecciones de Mendoza han confirmado este ascenso sin precedentes desde el pre-peronismo.

La izquierda comienza a traducir al plano electoral la fuerza que acumula a nivel sindical, social y estudiantil. Una generaci贸n de j贸venes emancipada de los viejos prejuicios anticomunistas busca una nueva identidad pol铆tica, que empieza a vislumbrar en las corrientes socialistas revolucionarias. 驴Cu谩l es el alcance de giro? 驴Revierte el ciclo hist贸rico de 1945? 驴Los trabajadores que fueron desde la izquierda hacia el peronismo est谩n transitando ahora el camino inverso?

Hay varios s铆ntomas de esta posible transici贸n. Pero conviene no observarlos como un episodio in茅dito en 70 a帽os. El repunte de la izquierda se registr贸 repetidamente en la historia contempor谩nea, cada vez que peronismo ingres贸 en un cono de sombras.

La izquierda se perfil贸 como una gran fuerza con el clasismo en los a帽os 70 y qued贸 neutralizada por el retorno de Per贸n. Retom贸 este ascenso al final de la dictadura y qued贸 opacada por la avalancha de Alfons铆n. Volvi贸 a lograr cierta influencia a fines de los 80 y sus frentes electorales se desplomaron durante el menemismo. Tuvo un papel muy destacado en la rebeli贸n del 2001 pero no pudo construir colectivamente y el kirchnerismo neutraliz贸 esa pujanza. Ahora vuelve a ganar terreno y la nueva oportunidad que puede consolidarse o diluirse.

La izquierda conquista adhesiones porque es vista como un canal de resistencia al ajuste, que el oficialismo maquilla con argumentos insostenibles. Es tan absurdo afirmar que 鈥渆sta devaluaci贸n es distinta鈥, como reivindicar el enfriamiento de la econom铆a como instrumento de freno de la corrida cambiaria.

CFK no pudo traspasarle el ajuste a su sucesor y puso en marcha la vieja receta de endeudamiento y tarifazos, haciendo los deberes con el FMI y el Club de Paris. Por eso indemniza a los depredadores de REPSOL y retoma los planes de 鈥渇omento del empleo鈥, que Cavallo inaugur贸 reduciendo los aportes patronales.

El gobierno pod铆a intentar la nacionalizaci贸n del comercio exterior frente a la crisis cambiaria de principio de a帽o. Pero en lugar de obligar a los exportadores y financistas a liquidar las divisas opt贸 por el libreto ortodoxo. Se ha confirmado que s贸lo un gobierno de izquierda llevar谩 a cabo el control efectivo de los precios, la nacionalizaci贸n de los bancos y la reforma impositiva progresiva.

El kirchnerismo recicl贸 todos los desequilibrios estructurales de la econom铆a, al renunciar a un desarrollo productivo basado en la apropiaci贸n estatal de la renta agro-sojera. Acept贸 que la burgues铆a volviera a fugar capital y a remarcar precios sin invertir. A la hora de pagar las consecuencias de este desmadre pretende transferirle la factura a los trabajadores.

LUCHAS Y PRIORIDADES

Por estas razones la lucha social se ha intensificado. Es la respuesta a una inflaci贸n de 30-35% que lic煤a los salarios, las jubilaciones y todos los programas de gasto social. El gobierno oculta las cifras de pobreza e indigencia para no transparentar que el promedio actual de miseria se asemeja a los decenios anteriores. Nadie puede exhibir como un logro de la 鈥渄茅cada ganada鈥 que la pobreza afecte hoy al trabajador y no al desocupado o que el asistencialismo evite las situaciones de extrema hambruna.

La gran huelga docente y el paro del 10 de abril han sido contundentes respuestas a estas agresiones. Los maestros le doblaron el brazo a Scioli oblig谩ndolo a encontrar fondos adicionales y acotaron el margen del gobierno nacional para recortar salarios. Se demostr贸 que los chicos son rehenes de los ajustadores y no de los docentes.

Lo mismo ocurri贸 con el paro nacional que super贸 ampliamente a su precedente de noviembre pasado. El gobierno perdi贸 capacidad de respuesta y s贸lo repiti贸 los argumentos tradicionales de la derecha. Olvid贸 que el car谩cter 鈥減ol铆tico鈥 asumido por cualquier paro no reduce su legitimidad. Desconoci贸 tambi茅n que la 鈥渆xtorsi贸n鈥 es ejercida por las patronales y no por los piqueteros, que protegen con esa acci贸n a los trabajadores en negro.

Es absurdo desmerecer la huelga como una maniobra de Moyano y Barrionuevo, cuando se gobierna con los gordos de la CGT. El paro fue una victoria popular que reflej贸 la fuerza social de los trabajadores. No constituy贸 el intrascendente episodio que imaginan los oficialistas al suponer que 鈥渕a帽ana todo sigue igual鈥. Lo m谩s rid铆culo es presentar al paro como un acto de 鈥渆go铆smo鈥 por haber sido encabezado por los asalariados con mayores sueldos. Como esa ventaja les otorga mayor capacidad de movilizaci贸n han liderado todas las grandes huelgas del pa铆s.

La presencia de la izquierda en los dos paros ilustra su penetraci贸n en los sindicatos. Moviliz贸 a los trabajadores, impuls贸 asambleas, realiz贸 piquetes y a diferencia de Micheli no se sac贸 ninguna foto con Moyano. Denunci贸 a viva voz a la burocracia sindical, reinstalando esta vieja denominaci贸n del clasismo en el vocabulario pol铆tico.arg cris boxea

Las chicanas que ensaya el oficialismo para asociar la izquierda con Barrionuevo son disparates carentes de credibilidad. Un problema mucho m谩s serio entra帽a el giro del sindicalismo oficialista de Yasky hacia el boicot abierto de las huelgas. Est谩n cruzando una frontera de clase mucho m谩s grave que el apoyo a un gobierno patronal.

Esta conducta es muy peligrosa cuando CFK acompa帽a su giro econ贸mico conservador con la ratificaci贸n de Milani y con un proyecto de ley contra piquetes para criminalizar la protesta social. Esta iniciativa no guarda ninguna relaci贸n con la conciliaci贸n de los derechos a manifestar y a circular.

Las situaciones dram谩ticas en los piquetes s贸lo aparecen cuando hay patotas vinculadas a los funcionarios o a la burocracia sindical. Las protestas populares que recurren a estos cortes para lograr visibilidad, buscan reducir al minino posible las perturbaciones que acompa帽an a cualquier protesta. El oficialismo intenta generalizar su auto-enga帽o, cuando afirma que los piquetes perdieron vigencia por el bienestar que aport贸 el modelo al conjunto de la poblaci贸n.

Todos los problemas que involucran el manejo de fuerzas represivas se han tornado muy serios frente a la dimensi贸n alcanzada por la criminalidad. El viejo pacto de impunidad oficial con la polic铆a para gestionar el delito sin que se note demasiado, ha sido quebrado por la expansi贸n del narcotr谩fico. El encubrimiento pol铆tico de las corruptas c煤pulas policiales de Santa Fe y C贸rdoba ilustra hasta d贸nde llegar las complicidades actuales.

La misma connivencia se verifica en la fuga arreglada de presos y en el enorme caudal de fondos que manejan las barras bravas del futbol. M谩s grave es el chantaje que realiz贸 la polic铆a a fin del a帽o pasado para someter a todos los gobernadores, con una liberaci贸n de zonas que condujo al asesinato de veinte personas.

Como nadie corta esta gangrena social mediante una dr谩stica depuraci贸n de polic铆as, jueces y funcionarios asociados al delito, gana terreno la campa帽a derechista a favor de un Blumberg II. Se promueve la mano dura contra la juventud con un gran despliegue de populismo punitivo, estigmatizaciones y cierto gui帽o a los linchamientos empobrecida. Scioli es un abanderado de esta pol铆tica, que el gobierno convalida porque necesita pactos de impunidad para proteger a los funcionarios involucrados en negocios sucios.

Los tiempos se aceleran. Ya no s贸lo los grandes empresarios y medios de comunicaci贸n observan al gobierno actual como dato del pasado. El propio equipo de CFK comienza a actuar como una administraci贸n de transici贸n. El escenario nacional tiende a quedar dominado por la agenda electoral y un fuerte polo pol铆tico de la izquierda potenciar谩 el desarrollo de las luchas que se avecinan.

* Economista, Investigador, Profesor. Miembro del EDI (Economistas de Izquierda).

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    1 Coment谩rio

    Comentarios

    1. rosa
      30 mayo 2014 17:46

      si fuera por copiar, podr铆amos hacerlo del peque帽o Uruguay,en vez de aires megal贸manos de los pol铆ticos m谩s humildad y sensibilidad con las necesidades y los intereses reales del pa铆s, pero nos condenan a la incomunicaci贸n vitalicia, que no nos enteremos de nuestras potencialidades, que se oculte la realidad y vivamos como S铆sifo, subiendo siempre la misma piedra que se desmorona y hace trizas nuestros sue帽os, siempre inmigrantes dentro nuestra propia piel: