Mar 28 2022
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Pol铆tica

Argentina, sobre rabietas en tiempos de c贸lera (o bronca)

Las causas de las broncas del pueblo, esa insatisfacci贸n colectiva que abarca a la mayor parte de la sociedad no est谩n en el centro del debate. Su lugar lo ocupan las rabias o rabietas del sistema de poder. Eso hace que los problemas reales sigan sin ser atendidos, se les responde con consignas, con buenas intenciones, pero no con acciones. Esto es particularmente grave porque hablamos de quienes tienen la facultad y la obligaci贸n -seg煤n las normas legales- de encauzar, organizar y resolver esas demandas.

Si bien es absolutamente cierto que en el ejercicio del poder no todos los gobiernos son iguales, tambi茅n lo es que unos y otros est谩n decidiendo desde su propio juego de intereses, desde una posici贸n alejada de quienes deber铆an ser los aut茅nticos protagonistas de esas respuestas. 脡se es un mal de los tiempos que corren. Ello habla de las limitaciones de esta 鈥渄emocracia鈥 que tenemos.

Lo que se conoce como 鈥渓a pol铆tica鈥, la misma que deber铆a ser el instrumento para esas respuestas, da la impresi贸n que se mueve en otra 贸rbita. Ha sido reducida a la gesti贸n de los problemas formales del sistema institucional y su reproducci贸n. Esa 鈥減ol铆tica鈥 tiene su mirada puesta en los tiempos y procesos electorales y no en las necesidades del pueblo.

Lo que deber铆a ser el instrumento para asegurar la participaci贸n y protagonismo colectivo es concebido como el mecanismo para apropiarse de la voluntad colectiva, de la proclamada soberan铆a del pueblo, para gobernar en su nombre, para representarlo, pero sin dejar lugar para su participaci贸n.

Esta concepci贸n, eje de nuestras instituciones, contribuy贸 a separar la vida pol铆tica de las necesidades del pueblo. En ese marco la mayor铆a de las decisiones de los sucesivos gobiernos tienen la mirada puesta en el instrumento y no en el contenido de lo que deber铆an atender y resolver. Entre el miedo de afrontar este grave problema y las posibilidades de aprovecharse del mismo transita la pr谩ctica de los partidos y su militancia.

En la misma trampa est谩n cayendo algunas organizaciones sociales y su militancia. Ellas han probado su capacidad de organizar a cientos de miles de despose铆dos. Con sus recurrentes marchas est谩n logrando que se atienda a algunas de sus necesidades, pero se han revelado insuficientes para dar vuelta la 鈥渢ortilla pol铆tica鈥 terminando 鈥揺n m谩s de un caso- sirviendo de colch贸n para amortiguar los justificados reclamos de la base social de esas organizaciones.

La pol铆tica del gobierno no es 鈥渕oderada鈥

Noticias | Cristina Kirchner vs. Alberto Fern谩ndez: intimidad de una guerra fr铆aEn la semana que pas贸 se complet贸 el ciclo de los dos pronunciamientos, de intelectuales y artistas, que le dan forma a la exteriorizaci贸n del conflicto que existe entre el Presidente Alberto Fern谩ndez聽 y su Vicepresidenta Cristina Fern谩ndez de Kirchner. Aqu铆 van algunas consideraciones al respecto.

A fines de la semana pasada, bajo el nombre de 鈥淟a unidad del campo popular en tiempos dif铆ciles鈥, fue el turno de la declaraci贸n de los defensores de la posici贸n presidencial. Un par de d铆as despu茅s tom贸 estado p煤blico, con el encabezado 鈥淯nidad del campo popular: Moderaci贸n o Pueblo鈥, la repuesta de quienes se identifican con Cristina.

Mientras la declaraci贸n de los albertistas adoptaba un tono formal, gen茅rico y apaciguador (como cuadra a quien tiene mucho m谩s para perder), la respuesta ser铆a mucho m谩s contundente y cargada de cr铆ticas al gobierno (como corresponde a quienes necesitan tomar distancias del mismo).

Esa respuesta daba la impresi贸n que sus autores olvidaron varias circunstancias para sobreactuar una especie de ruptura o distanciamiento respecto de pol铆ticas que dirigentes de ese espacio parad贸jicamente contin煤an ejecutando, sin mayor voluntad de renunciar a tales puestos鈥 鈥渄e lucha鈥. Ambos documentos merecen algunas reflexiones.

Los cristinistas no hacen ninguna referencia al hecho que este gobierno y el cuestionado Presidente son creaci贸n absoluta y excluyente de la propia Cristina.聽 No hubo consulta partidaria, ni popular, el pueblo la vio pasar. No particip贸, ni fue consultado. El pueblo que lo vot贸 lo hizo confiando en la decisi贸n de Cristina, asumiendo que ella lo design贸 por su exclusiva cuenta y riesgo.

El otro factor a se帽alar es que la caracterizaci贸n de 鈥渕oderado鈥, en este crucial y divergente tema de la deuda, es demasiado benevolente. En realidad, la decisi贸n oficial fue audaz. Lo fue para transformar una deuda tramposa, ilegal y odiosa, cuya responsabilidad legal, penal e hist贸rica, reca铆a en el gobierno de Mauricio Macri, en un acto de gobierno 鈥揷onvalidada por el Parlamento- de una nueva deuda asumida por un 鈥済obierno nacional y聽 popular鈥.

Para colmo fue in茅ditamente sometida a la aprobaci贸n del cipayesco Parlamento nacional. Todo ello fue contrariado por un fallo posterior de la Justicia.

El otro aspecto significativo de este cruce de pronunciamientos gira en torno a la proclamada 鈥渦nidad鈥. Se trata evidentemente de evitar la implosi贸n del Frente de Todos, lo que afectar铆a a煤n m谩s las debilidades del gobierno de Alberto y lo dejar铆a en una rotunda minor铆a parlamentaria y con escasas posibilidades de la reelecci贸n de dirigentes de ese espacio en las pr贸ximas elecciones.

En cambio, el cristinismo da se帽ales que lo ubican diferenci谩ndose del gobierno, asumiendo los riesgos de aproximarse a una efectiva ruptura con el mismo. De ese modo, si no logra revertir las actuales pol铆ticas de 鈥渟u鈥 gobierno, algunos creen que apunta a preservar sus fuerzas con vistas al 2027 y eventualmente confrontar con el m谩s conservador que suceder铆a al de Alberto. De todos modos ello es hacer futurismo.

En lo que hace al concepto de unidad parece estar m谩s cerca de la realidad 聽el cristinismo cuando plantea que 鈥渓a unidad por arriba puede continuar desorganizando la unidad por abajo鈥. Esta correcta apreciaci贸n sobre la unidad -seg煤n lo aqu铆 se帽alado- tampoco fue muy respetada por el propio kirchnerismo. De todos modos es una gu铆a para la acci贸n donde el cristinismo, con esta enunciaci贸n, se anota un poroto frente a sus contrincantes albertistas.

En definitiva resulta claro el rol del pueblo como protagonistas de esa unidad y no sujeto pasivo de un acuerdo de dirigentes, que es la pr谩ctica m谩s com煤n de gran parte de la dirigencia pol铆tica argentina.

Distintas recordaciones, y el peronismo atendiendo su interna

Se cumplieron 46 a帽os del genocida Golpe de Estado de 1976, y esa fecha volvi贸 a ser recordada en la calle, despu茅s de un impasse de dos a帽os por la pandemia, dejando mucha tela para cortar. Adem谩s de la posibilidad de verificar la vigencia de esta fecha simb贸lica y sus repercusiones, eran varios los interrogantes que acompa帽aba su recordaci贸n, en las actuales condiciones.

Entre ellos se destacan: 驴Cu谩l ser铆a la masividad de dicha movilizaci贸n?; 驴c贸mo repercutir铆a en ella la crisis e interna del gobierno?; 驴de qu茅 modo se har铆a notar el crecimiento de un cierto negacionismo que trae el nuevo liberalismo?

La jornada fue desapacible en gran parte del pa铆s. Hubo tormentas con vientos, lluvias y la llegada del fr铆o oto帽al. No obstante ello, la fecha mantuvo el simbolismo y masividad que se ven铆a repitiendo a帽o tras a帽o. En el interior del pa铆s las convocatorias centrales estuvieron en manos de los organismos de derechos humanos, fuerzas sociales, estudiantiles, pol铆ticas y autoridades locales.

Las movidas m谩s importantes fueron en la ciudad de Buenos Aires, all铆 se ratific贸 una convocatoria multitudinaria. Usualmente hab铆a contradicciones entre los convocantes. Esa tradici贸n, sumada a la propia interna del oficialismo, hizo temer por el agravamiento de esa tendencia. Sin embargo, una oportuna llamada del Premio Nobel Adolfo P茅rez Esquivel al Presidente, pidiendo asegurar que el palco est茅 a disposici贸n de las diferentes convocatorias, permiti贸 transitar la jornada con tranquilidad.

La mayor novedad es que este a帽o se iba a medir la capacidad movilizadora de las distintas corrientes del oficialismo. Eso es lo que ocurri贸, particularmente entre las distintas corrientes del gobierno que movilizaron a la Plaza de Mayo. Al frente de la principal movilizaci贸n oficialista se puso M谩ximo Kirchner con La C谩mpora: desde la exEscuela de Mec谩nica de la Armada聽 recorrieron13 kil贸metros para llegar a la Plaza.

El reaparecido hijo de Cristina, iba al frente de los militantes de la organizaci贸n que lo tiene como su mayor referente y uno de los cr铆ticos de la pol铆tica de Alberto Fern谩ndez.

Demostrando su fortaleza y c贸mo respondiendo al llamado de unidad del Presidente, estaba llamativamente acompa帽ado por el gobernador y la vicegobernadora de la provincia de Buenos Aires, junto a los principales dirigentes, varios intendentes y simpatizantes de las estrat茅gicas Primera y Tercera secciones electorales, donde vota el 75% del padr贸n de la principal provincia argentina.

Esta fue la convocatoria que aport贸 el mayor caudal de manifestantes al acto realizado por la tarde en la Plaza. Un volumen bastante menor reuni贸 el tambi茅n oficialista Movimiento Evita, m谩s cercano al gobierno. 脡ste march贸 junto a otras organizaciones sociales que coinciden con ese planteo, entre ellas tambi茅n se cuenta el MTE (Movimiento de Trabajadores Excluidos) que encabeza Juan Grabois.

Al tambi茅n importante acto realizado durante la ma帽ana, convocado oficialmente por el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia, asistieron los organismos por los Derechos Humanos, partidos y organizaciones sociales de izquierda. Su documento convocante recogi贸 las posiciones m谩s firmes y condenas m谩s fuertes al Acuerdo con el FMI.

Los sectores identificados con las corrientes ultraliberales que acaudilla Javier Milei usaron esta fecha para dar su visi贸n a trav茅s de los medios de prensa. Su objetivo, que reconoce aspectos negacionistas de aquel genocidio, es instalar aquellos cr铆menes en otra perspectiva. Sin llegar a negar p煤blicamente la responsabilidad de los golpistas en las violaciones a los derechos humanos, los pretenden justificar concentrando su planteo en la cr铆tica al accionar de las organizaciones revolucionarias.

Mientras tanto Alberto Fern谩ndez festej贸 que el Directorio del FMI haya aprobado el Acuerdo celebrado con la Argentina y le hab铆a adelantado a Kristalina Gueorgieva, su Directora Gerente, que el Acuerdo celebrado con el FMI es el Programa Econ贸mico de su gobierno. 隆Estamos notificados!

*Analista pol铆tico y dirigente social argentino, asociado al Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

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