Jul 30 2004
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Política

Argentina: un fin de mes complejo

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Lo más importante fue la ruidosa salida de ministro de justicia Gustavo Béliz de las filas del gobierno. Sus declaraciones en exclusiva al diario La Nación y en el programa de televisión dominical de Mariano Grondona -Hora Clave-, reproducidas en todos los medios, no tuvieron un solo análisis completo, profundo y real de por qué se desembocó en esos hechos de violencia.

Las declaraciones del ex ministro fueron parciales y expuestas con habilidad para revelar sólo un aspecto de la realidad y las decisiones de esos días de zozobra política. Sólo si observó con mucho detenimiento el desarrollo de la transmisión del programa de Grondona un espectador atento obtiene la clave para una solución del rompecabezas de esa intrincada situación.

(Algunas dichos del ex ministro pueden leerse en: www.lanacion.com.ar/04/07/26/dp_621978.asp).

La ausente hora del an√°lisis

A la pregunta de uno de los panelistas sobre qu√© deber√≠a haber hecho el gobierno para evitar los acontecimientos el ex ministro responde: ¬ęNunca me comunicaron en ¬ętiempo y forma¬Ľ que hiciese intervenir la polic√≠a¬Ľ.

En ¬ętiempo y forma¬Ľ significa que el ejecutivo deber√≠a haber enviado con 24 horas de adelanto un pedido formal, escrito y firmado por el presidente o quien lo sustituya para que los agentes de la polic√≠a estacionados frente a la legislatura, en vez de replegarse a su interior, hubiesen intervenido.

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Naturalmente se impone una reflexi√≥n. No se puede esperar que se cumpla la ley 24 horas antes, cuando los hechos son extempor√°neos e inesperados. Y aqu√≠ va otra reflexi√≥n ¬ęalimentada por personas que no quisieron ser identificadas¬Ľ: desde hace mucho tiempo la c√ļpula de la Polic√≠a Federal no est√° conforme con la gesti√≥n que Kirchner viene desarrollando por la erradicaci√≥n de las ¬ęmafias¬Ľ que conforman algunos de los desarmadero¬Ľ de autos.


Nada es tan simple

Esta área estaba cubierta por el apoyo estratégico y delictivo de un vasto sector policial. (Un tal comisario Flores lo denunció en varios programas de televisión, incluso autoincriminandose). La acción del gobierno permitió diminuir el robo de autos, pero, sugestivamente aumentaron los secuestros de personas.

El empresario y opositor de derecha Mauricio Macri, enemigo mortal de la actual pol√≠tica oficial, propici√≥ una ley astutamente pensada, quiso hacer aprobar en la legislatura, que prohib√≠a el ejercicio de la prostituci√≥n en la calles, cerca de viviendas de familia. Como es habitual en el pensamiento del sector al que pertenece Macri, se trataba de ¬ęcrear basura y esconderla debajo de la alfombra¬Ľ.

La ley, que suena bonita a toda la poblaci√≥n -nadie quiere en la puerta de su casa tener plantado una prostituta o un travesti- ten√≠a muchas posibilidades de ser aprobada. Con ella la polic√≠a perder√≠a otra fuente de ingreso porque, como es archisabido, un vasto sector policial lucra con las propinas recabadas de ese comercio ilegal. As√≠ que los ingresos econ√≥micos policiales ¬ęextras¬Ľ arrinconados por la derecha y por la pol√≠tica oficial se ver√≠an r√°pidamente estrangulados.

fotoEntonces la polic√≠a puso el grito en el cielo y realiz√≥ una demostraci√≥n de fuerza ¬ęliberando¬Ľ la zona de la legislatura, repleg√°ndose a su interior, no cumplir con su deber y haciendo respetar a rajatabla la ley del ¬ętiempo y forma¬Ľ que manifest√≥ el ex ministro de justicia Beliz.

Naturalmente, y como siempre, de eso en la prensa no se habla ni sirve como una siquiera posible reflexión a los comunicadores sociales. Para los telespectadores que miraban impotentes como un grupo de unas veinte personas destruía con inusual violencia, durante horas, las puertas y ventanas de la legislatura, no podía ser comprensible que el gobierno permitiese semejante acción.

Tampoco nadie en el gobierno quer√≠a ver esa fotograf√≠a. Ning√ļn comunicador o periodista comprendi√≥ -o si lo comprendi√≥ no lo analiz√≥ desde esta √≥ptica- que hubo desobediencia policial. Los periodistas coincidieron en que el gobierno hab√≠a sido inoperante, descargando todo el malestar y la indignaci√≥n acumulada por la ciudadan√≠a ante esos hechos vand√°licos contra los ministros y el mismo presidente Kirchner. Un operativo que a las fuerzas de oposici√≥n le sali√≥ perfecto por el desgaste que represent√≥ al oficialismo este acontecimiento bien calculado.

La consecuencia l√≥gica fue que Kirchner despidi√≥ al ministro Beliz y a sus jefes de polic√≠a. Y all√≠ la prensa en general, ciega y superficial como siempre, sali√≥ a decir que el presidente hace cosas contradictorias: primero da la orden de no reprimir, despu√©s, cuando la realidad quema en sus manos, hace pagar el pato al ministro de Justicia y a la c√ļpula policial… Ning√ļn comentario.

Desorientación o un monumento a la superficialidad e irresponsabilidad que marca, tambien en otras partes del mundo, el desenvolvimiento de una prensa interesada en dar a conocer la superficie de las informaciones sin tener en cuenta su deber ético de investigar e informar correctamente los hechos.

Cualquier ciudadano sabe que un vasto sector policial -el que representa la corrupci√≥n de la Polic√≠a Federal- obtiene ping√ľes ingresos de la droga, el robo de autos y la prostituci√≥n. Al ver la inacci√≥n policial ese d√≠a fat√≠dico se comprend√≠a perfectamente que la polic√≠a mostraba sus dientes ocultos. No tiene sentido que el gobierno primero permita despu√©s no permita.

Es un pecado mortal además de un abuso a la credibilidad de los lectores mentir o deducir prematuramente sobre una supuesta orden no emitida por Kirchner, como insinuó Ricardo Kirschbaum desde el editorial de Clarín (www.clarin.com.ar) al día siguiente a los acontecimientos (17/VII/2004) así como no observar en profundidad los hechos y no tener en cuenta todas las realidades en pugna.

Los editores del ¬ęgran diario argentino¬Ľ -como el ya citado Kirschbaum, Ricardo Roa, Julio Blanck. etc.- prefirieron el camino f√°cil de endosar la culpa al gobierno, antes de poner bien los ojos en la pantalla y deducir que hab√≠a habido un vac√≠o de actitud policial. Lamentable.

Nina destapada en tapa

fotoComo siempre la superficie le gana a la profundidad, casualmente de esta superficialidad fue beneficiado el piquetero Ra√ļl Castells y su querida c√≥nyuge Nina Pelozo. Esta √ļltima, que logr√≥ sus cinco minutos de fama por una maniobra period√≠stica de la revista Noticias -que en la mostr√≥ en tapa mostrando su pantaleta- fue utilizada muy astutamente por la derecha.

Castells, que desde entonces se lo ve radiante, parece no advertir que su juego pol√≠tico favorece a la derecha en vez de contribuir a salvar realmente a sus pobres, como pregona. De hecho, si quiere sacar de la pobreza a su gente deber√≠a actuar pragm√°ticamente como D’Elia, su archienemigo colega piquetero, antes de hacerse el revolucionario a costa de un modelo ya extinguido.

Cabe preguntarse cu√°nto de cierto hay en la sospecha de que su juego sirve a la derecha del pa√≠s. ¬ŅQu√© otra cosa sospechar si aparece s√≥lo en los programas de televisi√≥n que apoyan a esas corrientes pol√≠ticas, adjetivando en contra del gobierno y nunca contra la derecha, real enemiga de su aparente posici√≥n?

Y una √ļltima reflexi√≥n no menos triste: apenas dos cent√≠metros de bombacha roja, mostrada al descuido en la tapa de una revista muy le√≠da, permitieron desencadenar un revuelo period√≠stico y social de proporciones. Al parecer el hombre quiere su ¬ępara√≠so¬Ľ a toda costa… Cueste lo que cueste.

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