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Ago 6 2012

CulturaOpinión

Para lograr «fair-play», lo lógico sería permitir a los atletas competir bajo su bandera

Las amenazas de sanción por parte del Comité Olímpico Internacional contra el boxeador Damien Hooper, a cuenta de que antes de su primer combate el púgil mostró una camiseta con el símbolo de los aborígenes australianos, han quedado en una reprimenda verbal, pero han dado dimensión internacional a un fenómeno sorprendente: la censura por parte de las autoridades olímpicas de todo símbolo que ellos consideren «político»