Mar 22 2012
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Opini贸nPol铆tica

Benedicto XVI y la histeria contrarrevolucionaria

Desde la visita del papa Juan Pablo II a Cuba (1998) las relaciones entre la Iglesia cat贸lica y el gobierno han experimentado una mejor铆a sustancial y constante. Por sobre desencuentros anteriores, principalmente cuando en los a帽os 60 una generaci贸n de pastores se ali贸 mayoritariamente con la contrarrevoluci贸n, ambos han construido relaciones de respeto y confianza durante m谩s de una d茅cada.

Ellas propiciaron un di谩logo fluido, representado paradigm谩ticamente por el intercambio entre el presidente Ra煤l Castro y el cardenal Jaime Ortega, arzobispo de La Habana. La buena voluntad mostrado por Ortega en julio de 2010, al coadyuvar con el gobierno cubano 鈥搄unto con el entonces canciller espa帽ol Miguel 脕ngel Moratinos鈥 en la liberaci贸n de 52 presos contrarrevolucionarios, parecen haberlo cimentado notablemente.

En este contexto se inserta la pr贸xima visita a Cuba de Benedicto XVI, sucesor de Juan Pablo II, quien partir谩 en la ma帽ana del lunes 26 a Santiago de Cuba, en cuanto se despida de M茅xico. El viaje es el primero de este Papa a naciones hispanoparlantes de Am茅rica Latina. Anteriormente estuvo en Brasil en 2007 con motivo de la V Conferencia del Episcopado Latinoamericano. Contrastes de los dos pa铆ses visitados, M茅xico es el que tiene mayor poblaci贸n cat贸lica en Am茅rica Latina, mientras Cuba es el que tiene menos, puesto que una gran mayor铆a de los isle帽os profesan los ritos afrocubanos. Mientras en M茅xico se han librado dos guerras civiles de inspiraci贸n religiosa, la primera de ellas conducente a la intervenci贸n francesa de 1862, hechos que permanecen en la memoria colectiva, en Cuba no ha ocurrido nada parecido. En M茅xico hay una arremetida en curso contra el Estado laico alentada abiertamente por la jerarqu铆a cat贸lica. En Cuba la Iglesia no se plantea una meta semejante, aunque reclame y haya obtenido paulatinamente espacios de presencia p煤blica que se corresponden con la legitimaci贸n por las autoridades de la pluralidad y diversidad contenidas hoy en la sociedad cubana.

De lo que no cabe duda es que tanto el gobierno cubano como la Iglesia cat贸lica local y el Vaticano desean que la visita papal redunde en la continuidad del di谩logo y la profundizaci贸n de las cordiales relaciones que se han forjado. Todo ello est谩 sustentado ya por el acompa帽amiento cr铆tico, responsable y constructivo de la Iglesia cat贸lica a los importantes cambios econ贸micos, sociales y pol铆ticos que se producen para fortalecer y perfeccionar el socialismo cubano. Igualmente la estrecha coordinaci贸n, ya sea en empe帽os menores como en algo tan trascendental como la visita del pont铆fice con los preparativos de las dos misas masivas que oficiar谩 en las plazas de la Revoluci贸n de Santiago de Cuba y La Habana, as铆 como su visita al Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre, patrona de Cuba, de la cual se celebra el 400 aniversario de la aparici贸n de su imagen. Las modificaciones en la relaci贸n con la Iglesia cat贸lica han ido desde la supresi贸n de las procesiones en los a帽os 60 a una gira multitudinaria de la imagen de la Virgen del Cobre por toda Cuba en 2011.

Todo esto es motivo de gran contrariedad para una contrarrevoluci贸n que solamente desea la intervenci贸n militar yanqui en Cuba puesto que significa exitosa, pac铆fica y fecunda relaci贸n del poder con una importante fuerza de filosof铆a distinta, alegr铆a popular no s贸lo de los fieles cat贸licos sino tambi茅n de los de ritos sincr茅ticos que se identifican con la se帽ora del Cobre, distensi贸n y di谩logo democr谩tico. De all铆 la creciente histeria en las 煤ltimas semanas de la mafia de Miami y de la quinta columna de Washington en Cuba. 驴Cu谩nto estar谩n cobrando las mercenarias por cada marcha?

La contrarrevoluci贸n de Miami ha llegado al extremo de condicionar la visita del obispo de Roma a que se sume a sus consignas antipatri贸ticas, o que de lo contrario la cancele. A pesar del apoyo que tienen de los desvergonzados pulpos medi谩ticos como CNN o The Washington Post, que ha llegado a acusar al cardenal Ortega de 芦socio禄 de Ra煤l Castro, todos los intentos por montar una provocaci贸n le han fracasado. La sola presencia del jefe de la Iglesia cat贸lica en Cuba, sin contar sus entrevistas con el presidente Ra煤l Castro, es una condena al bloqueo y no pueden soportarlo. No en balde el arzobispado de La Habana denunci贸 芦…una estrategia preparada y coordinada por grupos en varias regiones del pa铆s. No es un hecho fortuito, sino bien pensado…禄

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