Ene 12 2023
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Despacito por las piedras

Boric debe apelar al movimiento social

Resulta sorprendente, incluso parad贸jico, que el gobierno y los partidos de AD no hayan realizado esfuerzos por convocar, y articular, a todas las organizaciones sociales e identitarias que se rebelaron el 18-O, las que fueron claras en rechazar el modelo neoliberal y en apoyar un gobierno de transformaciones. El acoso de la derecha y los poderes f谩cticos s贸lo puede ser enfrentado con la movilizaci贸n social.

Sorprende que el Presidente Boric no se haya interesado en sostener su gobierno en las organizaciones sociales (algunas identitarias) que se rebelaron el 18-O y que fueron el fundamento de su triunfo electoral. Ha optado, en cambio, por centrar su actividad pol铆tica en la acci贸n parlamentaria, donde su minor铆a es manifiesta. As铆 las cosas, en vez de actuar a la ofensiva, se ha visto obligado a retroceder en varias de sus ideas y propuestas, que lo destacaban cuando era diputado, las que se incorporaron a su propio programa de gobierno.

No es f谩cil gobernar en los tiempos que corren. En todo el mundo el poder econ贸mico se ha concentrado en una minor铆a olig谩rquica, que controla los destinos de las sociedades, captura pol铆ticos y hegemoniza los medios de comunicaci贸n. As铆 las cosas, la democracia retrocede.

Chile ha sido un paradigma de esta nueva realidad. El t茅rmino de la dictadura, en vez de democratizar el pa铆s, favoreci贸 una brutal concentraci贸n del poder econ贸mico, pol铆tico y de los medios de comunicaci贸n.

El neoliberalismo, instalado por la dictadura, no se modific贸 durante los gobiernos de la Concertaci贸n ni con los dos gobiernos de Pi帽era. El crecimiento con reducci贸n de la pobreza, valorados ad nausean por el gran empresariado y la clase pol铆tica tradicional, ha resultado completamente insatisfactorio para responder a las demandas de la sociedad chilena. Durante los 30 a帽os de transici贸n los avances culturales, y algunas reformas pol铆ticas a la Constituci贸n de 1980, no sirvieron para debilitar los privilegios de la minor铆a olig谩rquica ni para democratizar realmente la sociedad.

Las esperanzas de democratizaci贸n econ贸mica y pol铆tica renacieron con las movilizaciones estudiantiles del 2006, y sobre todo a partir de 2011, las que tuvieron su culminaci贸n en las protestas del 18-O de 2019. Estas 煤ltimas impactaron al conjunto de la sociedad chilena y abrieron camino a variadas reivindicaciones sociales e identitarias, que desafiaban el orden establecido: libertades para las mujeres y diversidades sexuales; protecci贸n del medioambiente; educaci贸n, salud y previsi贸n igual para todos; derechos de los pueblos originarios; descentralizaci贸n del poder territorial; acceso justo a la vivienda, entre otros.

La lucha pol铆tica de hoy, en Chile y el mundo, trasciende la contradicci贸n de clases. Esta sigue vigente, pero no aparece con la fuerza que tuvo en el siglo XX. La reducci贸n cuantitativa de la clase obrera, el crecimiento del sector servicios y el aumento del trabajo informal hacen m谩s compleja la estrategia de transformaci贸n, el enfrentamiento al orden establecido. El referente de los cambios ya no son s贸lo los trabajadores. Ello hace m谩s dif铆cil construir una base social y pol铆tica estable para desafiar el orden conservador.

En nuestro pa铆s, luego de la rebeli贸n del 18-O, las demandas de diversos sectores sociales, agobiados por el sistema de injusticias, se trasladaron al 谩mbito pol铆tico. Por una parte, a rega帽adientes de la derecha, se impuso un proceso constitucional para instalar nuevas reglas del juego que superaran el neoliberalismo dominante en la sociedad chilena. Las movilizaciones fueron enf谩ticas en su cuestionamiento a los 30 a帽os de la transici贸n y demandaron iniciar un nuevo ciclo pol铆tico.

Por otra parte, paralelamente se avanz贸 en un proceso electoral que culmin贸 exitosamente con el triunfo presidencial de Gabriel Boric, quien representaba no s贸lo a las demandas estudiantiles de 2011 sino se convirti贸 en un aliado de las organizaciones sociales e identitarias, que exig铆an respuesta a sus demandas en el pa铆s. Ello qued贸 expresado en gran parte en el programa de gobierno de Apruebo Dignidad (AD).

A pesar del muy buen resultado del Presidente Boric en la segunda vuelta electoral, AD no consigui贸 una fuerza parlamentaria significativa. Incluso, el apoyo del denominado 鈥渟ocialismo democr谩tico鈥 resulta insuficiente para alcanzar una mayor铆a, tanto en el C谩mara de Diputados como en el Senado. As铆 las cosas, la derecha, el poder econ贸mico y sus medios de comunicaci贸n (incluidas las redes sociales) han sido implacables en el cuestionamiento a las iniciativas impulsadas por el gobierno. Adicionalmente, el 4 de septiembre, con la derrota de la propuesta de nueva Constituci贸n, los ataques al gobierno se intensificaron.

En esas condiciones, resulta sorprendente, incluso parad贸jico, que el gobierno y los partidos de AD no hayan realizado esfuerzos por convocar, y articular, a todas las organizaciones sociales e identitarias que se rebelaron el 18-O, las que fueron claras en rechazar el modelo neoliberal y en apoyar un gobierno de transformaciones. El acoso de la derecha y los poderes f谩cticos s贸lo puede ser enfrentado con la movilizaci贸n social.

El Presidente Boric, al reducir su accionar al 谩mbito parlamentario y a la pol铆tica tradicional, se ha visto obligado a retroceder en lo que fue su cuestionamiento a los 30 a帽os, baluarte de las luchas estudiantiles y tambi茅n s铆mbolo de la insurgencia del 18-O. Su repliegue lo llev贸 a se帽alar que 鈥淐hile no parte el 2019 ni el a帽o 2011鈥; pero no se puede olvidar que precisamente el eje de las movilizaciones, durante esos dos hitos de rebeld铆a, fue el rechazo a los 30 a帽os de un modelo de privilegios para una minor铆a y de injusticias para la mayor铆a. Y ello paviment贸 el triunfo electoral de Boric. Renunciar a la cr铆tica de los 30 a帽os ha sido un error.

Un repliegue similar a la rebeld铆a original se percibi贸 cuando el Presidente inaugur贸 el monumento a Patricio Aylwin, destacando su famosa tesis de 鈥渓a medida de lo posible鈥. Pero no se puede olvidar que esa tesis representa la controvertida pol铆tica de la Concertaci贸n, que condujo al acuerdo con la derecha, militares y grandes empresarios, y que precisamente legitim贸 el modelo impuesto por la dictadura. La 鈥渕edida de lo posible鈥 disgusta al movimiento social y a la izquierda transformadora.

Tanto la autocr铆tica sobre los 30 a帽os, como destacar (o interpretar) 鈥渓a medida de lo posible鈥 de Aylwin han generado molestia y perplejidad de gran parte de los sectores pol铆ticos y sociales que apoyan el gobierno actual. As铆 las cosas, mientras el campo popular se debilita, la derecha y los f谩cticos suben sus apuestas y encuentran nuevos flancos de enfrentamiento al gobierno. La pol铆tica internacional ha sido uno de ellos, con brutales ataques al subsecretario de la Canciller铆a, Jos茅 Miguel Ahumada, y, m谩s recientemente, en el asunto de los indultos, con una acusaci贸n constitucional contra la Ministra de Justicia, que a la derecha no le basta siquiera que haya salido del gobierno. La odiosidad de la oposici贸n es grande y sus ataques no se detendr谩n.

Para superar la debilidad del gobierno, y enfrentar con 茅xito los ataques de la derecha, el Presidente Boric no tiene m谩s alternativa que apelar a las organizaciones sociales, con las cuales deber铆a ratificar su compromiso program谩tico de avanzar en las transformaciones que ofreci贸 al pa铆s.

*Publicado en El Desconcierto

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