Sep 30 2022
159 lecturas

OpiniónPolítica

Brasil: contra el golpe del miedo

El actual proceso electoral en Brasil es uno de los centros de atenci√≥n mundial. Los procesos electorales, incluso cuando son muy intensos, como ocurri√≥ recientemente en Colombia (elecci√≥n del primer presidente de izquierda en la historia del pa√≠s y de la primera vicepresidenta negra en la historia de Am√©rica Latina) y en Chile (rechazo del proyecto de nueva Constituci√≥n que sustituir√≠a a la actual, heredera de la dictadura de Pinochet) no suelen alcanzar el nivel de drama existencial que actualmente vive la democracia brasile√Īa.

Este drama resulta de la amenaza que se cierne sobre la supervivencia de la propia democracia, amenaza que se deriva de las declaraciones y movilizaciones p√ļblicas del presidente Jair Bolsonaro y sus seguidores, cuestionando la transparencia del escrutinio electoral, haciendo apolog√≠a de un posible golpe de Estado, con apelaciones a las Fuerzas Armadas para intervenir y suspender o cerrar las instituciones democr√°ticas, concretamente el Supremo Tribunal Federal, uno de los principales garantes de la normalidad democr√°tica en el contexto actual.

Todo ello, combinado con un entorno digital de redes sociales altamente contaminado por fake news, discursos de odio y pros√©litos religiosos del apocalipsis y de la redenci√≥n por la tr√≠ada Dios, Patria y Familia, ha llevado a la creaci√≥n de un ambiente de intimidaci√≥n que, de alguna manera, paraliza la manifestaci√≥n p√ļblica de la diversidad de opciones pol√≠ticas y obliga a los titulares de altos cargos del Estado a tomar medidas de seguridad inusuales. Las celebraciones del 7 de septiembre, D√≠a de la Independencia de Brasil, fueron pol√≠ticamente instrumentalizadas hasta un extremo que ni siquiera se hab√≠a alcanzado en tiempos de la dictadura. ¬ŅExiste el riesgo de un golpe de Estado en Brasil? ¬ŅSe reconocer√°n pac√≠ficamente los resultados electorales si son contrarios a los intereses bolsonaristas? ¬ŅA qui√©n sirve la ret√≥rica del golpe anunciado y la atm√≥sfera de intimidaci√≥n instalada?

Siempre insisto en que los soci√≥logos est√°n entrenados para prever el pasado y no el futuro. Aun as√≠, me atrevo a identificar varios factores que me llevan a pensar que el peligro del colapso de la democracia brasile√Īa, aunque real, no es inminente. La ret√≥rica del golpe es mucho m√°s efectiva en instalar el miedo que en condicionar opciones. Por ello, el miedo al golpe funciona sobre todo como un golpe del miedo. Los principales factores que me llevan a esta suposici√≥n son los siguientes.

En primer lugar, las √©lites brasile√Īas, que tradicionalmente se sirven de la democracia cuando esta les conviene, est√°n divididas. El sector m√°s influyente (el financiero), si bien no muere de amor por Lula da Silva, tampoco aprecia la estupidez grotesca (pero carism√°tica) de Bolsonaro. La bolsa de valores dio se√Īales en el pasado de que la perturbaci√≥n institucional no entra actualmente en el modelo de negocio.

En segundo lugar, tal vez por primera vez en la historia del continente, Estados Unidos no parece estar interesado en fomentar la inestabilidad democr√°tica o en influir en el proceso electoral. La raz√≥n principal, como siempre, es de pol√≠tica interna. La Administraci√≥n Biden conoce los v√≠nculos entre Donald Trump y Jair Bolsonaro y sabe que la extrema derecha global, en gran parte movilizada desde Estados Unidos, ve en Bolsonaro la √ļltima esperanza de controlar el gobierno de un pa√≠s grande y, con ello, ayudar a mantener encendida la llama del rescate de Trump en 2024. Para Biden, dejar caer a Bolsonaro reduce las posibilidades de Trump de enfrentarse a √©l en 2024. Por supuesto, los intereses geoestrat√©gicos y econ√≥micos de Estados Unidos dominan, como siempre, las opciones pol√≠ticas del big brother, pero en este caso la influencia que tales intereses puedan ejercer sobre el gobierno de Brasil deber√° ocurrir despu√©s de las elecciones y no antes.

En tercer lugar, las Fuerzas Armadas est√°n divididas y las se√Īales que reciben de su mayor referencia estrat√©gica (el alto rango militar estadounidense) no parecen estimular aventuras golpistas. Es cierto que las Fuerzas Armadas de Brasil est√°n ahora concentradas en la maquinaria de la administraci√≥n p√ļblica a un nivel sin precedentes (incluso contando el tiempo de la dictadura). Se estima que unos seis mil militares desempe√Īan funciones civiles en el sector p√ļblico. Por tanto, tienen inter√©s en la continuidad del gobierno bolsonarista. Sin embargo, saben que hoy cuentan con suficiente poder de influencia en Brasil para imponer algunas condiciones de continuidad al nuevo presidente si no es Bolsonaro. Y esto es m√°s econ√≥mico y eficaz que una impredecible turbulencia institucional.

En cuarto y √ļltimo lugar, la extrema derecha brasile√Īa es quiz√° m√°s ambigua sobre el proceso electoral de lo que se supone. Es costumbre distinguir entre Bolsonaro y el bolsonarismo para significar que la base social del presidente seguir√° pol√≠ticamente activa incluso si Bolsonaro abandona la escena. Creo necesario introducir un tercer componente: la familia Bolsonaro. Bolsonaro tiene tres hijos con mandatos pol√≠ticos democr√°ticos: Flavio, senador; Eduardo, diputado federal y Carlos, concejal en R√≠o de Janeiro. Cualquiera de estos pol√≠ticos puede ser en el futuro candidato a la presidencia de la rep√ļblica. La probabilidad de que esto suceda es mayor si se mantiene la normalidad democr√°tica. Por tanto, el potencial desestabilizador de la familia Bolsonaro puede estar condicionado por este c√°lculo. Reconozco que puedo estar atribuy√©ndole demasiada racionalidad a las decisiones de esta familia, pero lo cierto es que, hasta Vito Corleone, jefe de la mafia neoyorquina, ten√≠a el sue√Īo de que su hijo predilecto (memorablemente interpretado por Al Pacino) fuera elegido gobernador del estado de Nueva York o incluso presidente de Estados Unidos.

Ninguno de estos factores tiene en cuenta la determinaci√≥n de las fuerzas democr√°ticas, el apego de altos funcionarios a la defensa de la democracia incluso corriendo riesgos o el activismo de la sociedad civil y su voluntad de defender activamente la democracia, en la calle si es necesario. Son factores decisivos, pero en este momento son tanto indicadores de esperanza como de aprensi√≥n. Me centro en estos √ļltimos indicadores porque m√°s vale prevenir que curar.

Es intrigante, pero las fuerzas pol√≠ticas antibolsonaristas, en particular el Partido de los Trabajadores (PT), no est√°n llamando a sus bases a la movilizaci√≥n para ocupar el espacio p√ļblico en defensa de la democracia. ¬ŅConfianza excesiva en los procesos electorales? ¬ŅDefensismo autoderrotista ante posibles reacciones de la extrema derecha? ¬ŅMiedo a hacerse evidente la incapacidad de movilizaci√≥n, incomparablemente inferior a la de tiempos pasados no muy lejanos? Por otro lado, las fuerzas que se oponen al bolsonarismo se dividen actualmente en tres candidatos: Lula da Silva, Ciro Gomes y Simone Tebet. Particularmente en tiempos de polarizaci√≥n, la divisi√≥n debilita y el electorado potencial de los candidatos que disputan la alternativa a Lula da Silva puede migrar f√°cilmente hacia Bolsonaro.

Finalmente, quienes siguieron de cerca la orgía electoralista de Bolsonaro el 7 de septiembre saben que los convocados eran familias de clase media y clase media baja, muchas religiosas, intimidadas por la crisis económica. Era gente empobrecida o con miedo a empobrecerse, intoxicada por la religiosidad reaccionaria a la espera de una palabra de esperanza que, entre los candidatos democráticos, solo Lula da Silva puede y sabe dar.

Traducción de Antoni Aguiló.

*Académico portugués. Doctor en sociología, catedrático de la Facultad de Economía y Director del Centro de Estudios Sociales de la Universidad de Coímbra (Portugal). Profesor distinguido de la Universidad de Wisconsin-Madison (EU) y de diversos establecimientos académicos del mundo. 

  • Compartir:
X

Envíe a un amigo

No se guarda ninguna información personal


A√Īadir comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.