Ago 21 2014
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Opini贸nPol铆tica

Brasil: Socios por conveniencia

La relaci贸n de la evang茅lica y ambientalista Marina Silva con el partido por el cual disputar谩 la presidencia ha sido, es y ser谩 siempre muy dif铆cil. Y cuando arribe a su final, obviamente, terminar谩 mal. No se trata de dos alas de una misma agrupaci贸n, el Partido Socialista Brasile帽o: se trata de dos grupos que difieren en casi todo, y en casi todo son antag贸nicos.

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Eduardo Campos, fallecido

Marina ingres贸 al PSB al 煤ltimo minuto de la fecha l铆mite para poder disputar alg煤n cargo electoral este a帽o. Para el entonces candidato del partido a la presidencia, Eduardo Campos, hab铆a un inter茅s claro: la fuerte carga de votos que Marina obtuvo en las elecciones del 2010 (casi 20 millones, insuficientes para llevarla a la segunda vuelta 鈥揓os茅 Serra, del PSDB, disput贸 con Dilma y perdi贸鈥, pero suficientes para transformarla en figura nacional). Es decir: el mismo oportunismo en la pol铆tica brasile帽a que tanto Campos como ella criticaron.

Qued贸 claro, desde el primer momento, que tan pronto logre aprobar en la Justicia electoral la creaci贸n de su partido de nombre raro 鈥揜ed Sustentabilidad鈥, la militante evang茅lica que tiene adem谩s posiciones extremas cuando se trata del medio ambiente abandonar谩 el PSB. Es decir: no se trata propiamente de una afiliaci贸n a un partido, sino de hospedaje transitorio. Por inter茅s electoral, el PSB acept贸 servir de hotel.

La muerte de Eduardo Campos en un accidente a茅reo la semana pasada signific贸 un vuelco radical en el escenario electoral brasile帽o. De inmediato se realiz贸 un nuevo sondeo, con Marina en el lugar de Campos. El resultado no sorprendi贸 a nadie: con 20 puntos de intenci贸n de voto, ella apareci贸 en tercer lugar, a s贸lo un punto de diferencia de A茅cio Neves, del PSDB. Eduardo Campos jam谩s logr贸 superar, en todos los sondeos realizados, la marca de los 11 puntos, a larga distancia de Neves.

Sin embargo, cuando se realiz贸 el sondeo la candidatura de Marina 鈥損or obvia que fuese鈥 no estaba confirmada. Las divergencias program谩ticas demasiado extensas exigieron un intenso debate, y los directivos del partido forzaron a Marina a firmar una especie de documento de compromiso. Entre otras obligaciones de la nueva candidata est谩 el respeto por los acuerdos regionales armados y cerrados por Campos, y a los que ella siempre se opuso. En San Pablo, por ejemplo, principal colegio electoral brasile帽o, Campos firm贸 compromiso de apoyo al actual gobernador, Geraldo Alckmin, del ala m谩s a la derecha del PSDB. Marina Silva advirti贸 que bajo ninguna hip贸tesis participar谩 de actos de campa帽a a su lado o de otros candidatos a gobernador con quien no se sienta c贸moda. El PSB acat贸. Ella igualmente exigi贸 un cambio en la coordinaci贸n y el comando de la campa帽a. Otra vez, el partido acept贸.

Pero la misma situaci贸n de franco antagonismo se extiende a otros sectores que apoyaban la candidatura de Campos, principalmente los ruralistas, enemigos irrecuperables del radical ambientalismo de Marina.

Existe, en el PSB, la expectativa de que ella logre captar una parte sustancial de los votos j贸venes, principalmente de aquellos que coparon las calles brasile帽as hace un a帽o protestando contra todo y todos. Hay que recordar, sin embargo, que las posturas ultraconservadoras de esa ex cat贸lica y ex fundadora del PT en relaci贸n con el aborto, el matrimonio entre personas del mismo sexo, la legalizaci贸n de las drogas y otros temas de inter茅s del electorado joven alejan m谩s de lo que acercan votos.

Adem谩s, hay dudas sobre su capacidad de mantener el 铆ndice de intenci贸n de voto obtenido en ese primer momento. En el horario de propaganda en televisi贸n y radio, Marina tiene menos de la mitad del tiempo de A茅cio Neves y la d茅cima parte del tiempo de Dilma Rousseff. Adem谩s, Neves cuenta con mayor y m谩s s贸lida estructura de partido y aliados. Para compensar, Marina es m谩s conocida nacionalmente que su adversario m谩s directo.

Hay un cambio total en el escenario. Si hasta ahora hab铆a alguna posibilidad de que Dilma gane en la primera vuelta, la segunda parece absolutamente inevitable. Hay que ver qui茅nes ser谩n los adversarios. De todas formas, el panorama electoral parece m谩s equilibrado con la entrada de Marina Silva al ruedo. Ella podr谩 tener m谩s dificultad para crecer que Neves, pero seguramente dispone de un espacio importante.

Los analistas creen que Marina le quitar谩 m谩s votos a A茅cio Neves que a Dilma. El perfil promedio de sus electores se concentra en las clases medias urbanas, con m谩s escolaridad y renta, es decir, exactamente el perfil del electorado de Neves. Pese a haber renegado de sus or铆genes, Marina cuenta, como su rival m谩s cercano, con el respaldo del capital (no el ruralista) y del sector m谩s proclive al neoliberalismo.

Dilma sigue como favorita, y en su favor hay un dato nuevo: luego de meses estancada, la aprobaci贸n de su gobierno creci贸 en los sondeos m谩s recientes. El mercado sigue distribuyendo pesimismo, pero ese movimiento baj贸 sensiblemente en la opini贸n p煤blica.

De inmediato, qued贸 claro que una parcela importante de los que no declaraban su voto o dec铆an pretender anularlo pas贸 a decir que votar谩 por Marina. Tanto es as铆, que pese a su surgimiento con una tasa mucho m谩s elevada que la de Campos en los sondeos, ni Dilma ni A茅cio perdieron en el conteo de intenci贸n de votos.

Es, s铆, un nuevo escenario. Hay que ver c贸mo se porta Marina en la campa帽a: si como candidata a presidenta, o a santa.

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