Jun 3 2020
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Política

Brasil, un gigante que camina a tientas

La llegada de la pandemia del coronavirus a Brasil ha tenido consecuencias, tanto políticas, como económicas y sociales. La nación más poderosa de América del Sur, está atravesando por la crisis democrática, más importante desde los tiempos en que se instauró la dictadura.

Esta crisis política esta siendo provocada por las lamentables e irresponsables actitudes asumidas por el presidente Jair Messias Bolsonaro, el cual ha saboteado, sistemáticamente, las medidas de confinamiento, enfrentando a la comunidad médica, a los gobernadores, alcaldes e incluso a sus dos exministros de Salud, y al exministro de Justicia Sergio Moro.

Al igual que el presidente de los Estado Unidos, Donald Trump, ha minimizado los efectos de la pandemia e incluso ha combatido a quienes han promovido medidas de aislamiento, siguiendo las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud.

Reiteradamente ha insistido en que los efectos del aislamiento son nocivos para el desarrollo económico del Brasil, señalando que es necesario reactivar la economía y volver al trabajo, porque, si la pandemia va a costar vidas, también va a costar la muerte de empresas.

Demostrando un desprecio inaudito, por quienes enfrentan la miseria a la cual el modelo económico neoliberal los somete, manifestó que “si los brasileros pueden nadar en las alcantarillas y no les pasa nada, podrán sobrevivir a este resfriado miserable’’ y como todo fanático religioso sugirió «someterse a la gracia de Dios».

Asimismo, viendo los efectos de la pandemia, pero insistiendo en que el confinamiento provoca efectos devastadores en la economía, presionó al Ministerio de Salud para que autorice el consumo de cloroquina como fármaco eficaz contra el Covid-19, medicamento sobre el cuBrasil: Pobres buscan ayuda económica ante coronavirus - San Diego ...al aun no hay evidencia clínica sobre su eficacia.

Brasil se ha transformado, así, en el epicentro de la pandemia en América Latina, y tal situación ha generado muchísima preocupación entre aquellos países limítrofes con esa nación.

Las cifras, que constantemente están variando, indican que ya son más de 500.000 los ciudadanos infectados, la cifra de fallecimientos supera los 29.000 y el número de muertes que se contabilizan día a día ya supera el millar de casos. Con estas cifras Brasil se ubica como el segundo país con mayor cantidad de infectados y el primero en la cantidad de fallecimientos diarios.

Estas cifras seguramente han de ser más elevadas, ya que la cantidad de tests llevados a cabo no son suficientes para poder establecer, con mayor exactitud, el número de afectados por la pandemia. Además, el mal se está expandiendo hacia el Brasil más postergado, los sectores ubicados en la periferia de las grandes urbes y sobre los estados de Maranhao y Ceará, donde los niveles de pobreza superan el veinte por ciento de la población.

Un hecho que debe ser destacado, es la dedicación del personal de  la salud pública. Tanto médicos como enfermeras y técnicos, están luchando denodadamente contra el flagelo del coronavirus y son cientos los que han fallecido en esa lucha.

Pese a lo señalado precedentemente, Bolsonaro no está conforme con la gestión llevada a cabo por los civiles. Dos ministros de Salud han renunciaEn otra jornada con más de 1.000 muertos por coronavirus, crece el ...do sucesivamente, por querer seguir las instrucciones de la OMS. En su lugar ha designado a un militar, Eduardo Pazuello,el cual no posee ningún tipo de experiencia en la materia, lo que significa una bofetada para todo el sistema sanitario del pais.

El nuevo ministro ha tomado posesión de su cargo, junto a otros 30 militares, a los cuales ha ubicado en los principales cargos de dirección. Estos forman parte de los aproximadamente 3.000 militares que están ocupando cargos de gobierno bajo la presidencia de Bolsonaro.

Es de hacer notar que durante la pasada dictadura militar (1964-1985), nunca hubo tal cantidad de militares integrando los equipos del gobierno. La fuerte presencia militar, es una de las características más resaltables de este gobierno. No solo es notoria su presencia por su número, sino que se destaca también la importancia de los cargos asumidos.

Bolsonaro supera Geisel, Médici e Figueiredo em ministros ...Los militares tienen nueve ministerios de un total de 22, el Vicepresidente de la República es el general retirado Hamilton Mourao, el Jefe de Gabinete de Seguridad es el general Augusto Heleno, el Ministro de Defensa es el general Fernando Silva, y el Secretario General de la Presidencia es el general Braga Netto. Todo un equipo de generales rodeando al Presidente, un capitán retirado del Ejército.

La desacertada conducción política que está llevando a cabo Bolsonaro, agravada especialmente en el  manejo de la pandemia, esta sumiendo a Brasil en una situación caótica y de extrema gravedad, más aun con la situación de crisis global que afecta a todos los países.

Difícil es prever cuál será la disminución del Producto Interno Bruto y cuáles serán sus efectos sobre una país de más de 210 millones de habitantes, que ya cuenta con más de 12 millones de desempleados -de los cuales solo 500.000 son beneficiarios del seguro de desempleo- 49 millones de trabajadores precarios y aproximadamente 62 millones de personas que no están en condiciones de practicar el aislamiento, para evitar los efectos de pandemia, porque no tienen siquiera para comer.

Bolsonaro accedió a la Presidencia, contando con el apoyo económico de la oligarquía, ya que era la única opción con que contaban para impedir un quinto gobierno  del Partido de los Trabajadores (PT).

La proscripción de Lula, lograda con falsas acusaciones en el marco de la investigación del Lava Jato, impulsada por el entonces Juez Moro y la campaña electoral basada fundamentalmente en andanadas de fake news lanzadas contra Fernando Haddad, el candidato del PT, fueron los mecanismos que permitieron su triunfo electoral.

No podemos dejar de mencionar al Poder Evangélico, que dejó de lado su apoyo a Lula y al PT para apoyar a Bolsonaro, que actualmente alcanza al 29 por ciento de la población y que, según estudios se prevé que en el 2030, alcance al 50 por ciento.

Las actitudes irresponsables ante el avance de la pandemia, con una economía paralizada, con una crisis social de gran envergadura y con un sistema de salud desfinanciado y desbordado, hacen que Bolsonaro paulatinamente vaya perdiendo los apoyos de la oligarquía, de los grandes medios de comunicación y de los sectores políticos conservadores que le dieron su apoyo.

Incluso ha dejado de contar con el apoyo de su propio partido político, el Social Liberal. Bolsonaro está perdiendo importantes aliados y todo indica que se encuentra parcialmente aislado.

Ameaça de Doria e Witzel de prisão para manter | Direitos HumanosLas directivas impulsadas por Bolsonaro en lo referido al tratamiento de la pandemia no han sido acatadas por la mayoría de los gobernadores de los Estados. Esta actitud tuvo su inicio en los estados del Nordeste, pero también el ultraderechista gobernador de San Pablo, Joao Doria, uno de sus principales aliados políticos, ha llevado adelante las medidas de aislamiento dictadas por la OMS.

En Río de Janeiro, el gobernador Wilson Witzel, otro reaccionario ultraderechista, apadrinado por los hijos de Bolsonaro, también ha tomado distancia, e incluso ha manifestado intenciones de postularse a la Presidencia del Brasil.

Bolsonaro reaccionó enérgicamente contra las medidas adoptadas por los gobernadores, manifestando que no contaban con la potestad constitucional, hasta que, el Supremo Tribunal Federal le recordó que la Constitución brasileña reconoce la autonomía de los estados y municipios, que tienen la potestad de adoptar ese tipo de medidas.

No se deben subestimar los apoyos que continúa manteniendo Bolsonaro. El principal, por el momento, es el de las Fuerzas Armadas, las cuales tienen una fuerte presencia en el Gobierno.

También lo apoya gran parte del empresariado, que se beneficia con las medidas ultraliberales que ha impuesto el ministro de Economía, Pablo Guedes, y el sector latifundista, beneficiado por la deforestación de la Amazonia y la ocupación de territorios indígenas. A ellos hay que sumar a la Iglesia Evangélica,  siendo oportuno recordar que la quinta parte de los miembros del  poder legislativo son practicantes de esta religión.

Pese a no contar con un partido propio en el Congreso, Bolsonaro, contra el cual se han presentado ya varias solicitudes de impeachment, ha recurrido a buscar el apoyo, o mejor dicho, a comprar el apoyo, del «Centrao», un conjunto de partidos políticos que constituyen  una mayoría en el Congreso, a cambio de otorgarles cargos públicos.

Estos grupos que  lo sostienen, le han  permitido, reaccionar, convocando en Brasilia a sus adherentes para manifestarle su adhesión frente al Planalto, el Palacio de Gobierno. Ante esa muchedumbre Bolsonaro se ha presentado sin ningún tipo de protección sanitaria, besó niños y saludó a ancianos, en una actitud profética de “elegido”.

Mientras, reclamaba sin tapujos que se debería suspender al Congreso y al Supremo Tribunal de Justicia, borrando de un plumazo a dos de los tres poderes del Estado, cuestionando la vigencia del sistema democrático..

Bolsonaro ignora recomendaciones y participa en multitudinario ...No solo en Brasilia sino en varias ciudades, la ultraderecha ha demostrado tener capacidad de movilización, con buena receptividad en los pequeños comerciantes y entre  los sectores populares, los cuales, careciendo de recursos, deben trabajar para atender mínimamente sus necesidades.

La cuarentena es, obviamente, necesaria para combatir la pandemia, pero sólo puede ser efectivizada por aquellos sectores de la población que tienen los medios económicos para llevarla a cabo. La opción, para aquellos que no cuentan con recursos, es recibir ayuda por parte del Estado, pero éste no es el caso de Brasil, ya que Bolsonaro eliminó el beneficio de la Bolsa Familia, sustituyéndolo por un mísero pago de 600 reales por mes por un lapso de tres meses.

Si algo faltaba para que se redoblaran las críticas a su  pésima gestión, fue el surgimiento de un acontecimiento de tal magnitud que generó otro temblor en el sistema político del Brasil. El ministro de Justicia Sergio Moro, presentó renuncia a su cargo, ya que Bolsonaro había destituido al jefe de la Policía Federal (dependiente de su cartera), por investigar a sus hijos y amigos, por la comisión de actividades delictivas, avasallando las instituciones democráticas y la justicia.

Moro, antiguo aliado pero hoy rival, denunció al Presidente ante el Supremo Tribunal Federal, acusándolo de hacer cambios en la estructura de seguridad de la Nación para proteger a su familia. Como elemento probatorio de estos hechos manifestó que los mismos habían sido explicitados por el propio Presidente en el Consejo de Ministros llevado a cabo el 22 de abril.

Tras cirugía, presidente del Supremo de Brasil con sospecha Covid-19El Presidente del Tribunal solicitó que se hiciese público el vídeo correspondiente a la mencionada sesión y de esta forma se corroboró la denuncia de Moro, en el sentido de que hubo, efectivamente, intención por parte del Presidente de intervenir en la organización de la Policía Federal,  hecho que revela la comisión de dos delitos, obstrucción a la Justicia y prevaricato.

Corresponde ahora esperar las actuaciones de la Oficina del Procurador General, quien puede acusar al Presidente y solicitar su apartamiento del cargo. Si se concretase esta actuación por parte de la Justicia, la medida debe pasar por el Congreso y para que la misma se concrete se necesita el voto de dos tercios del total de los diputados, lo cual resulta imposible de lograr mientras el «Centrao» le siga prestando apoyo a Bolsonaro.

Los Partidos de  izquierda es poco lo que han podido incidir a lo largo de este proceso. El golpe que significó perder las elecciones y la desunión que ha caracterizado a estos partidos, ha disminuido, notoriamente, su capacidad de influencia y convocatoria.

No obstante ello, han logrado, junto con 400 organizaciones de la sociedad civil, presentar un impeachment en el cual se acusa al Presidente de haber cometido crímenes de responsabilidad, al atentar contra la salud pública poniendo en riesgo la vida del pueblo de Brasil por su irresponsable comportamiento frente a la pandemia del Covid-19, e incumplimiento de las directivas de la OMS.

Para que esta solicitud de Juicio Político prospere, es necesario contar con una mayoría de 342 votos en la Cámara de Diputados y para evitarlo se necesitan 171.

En primera instancia, todo indica que no existen posibilidades de lograr, por la vía legal, sacar a Bolsonaro del gobierno. La única forma viable de sacarlo es un Golpe de Estado consumado por las Fuerzas Armadas, y tal eventualidad, ha sido totalmente descartada por los altos mandos de las mismas.

Para que Bolsonaro sea removido del cargo se necesitará un movimiento opositor de envergadura, lo cual implica la acción unitaria de todas las fuerzas democráticas del Brasil, movilizadas a lo largo y a lo ancho de ese inmenso país y  que cuente con el apoyo de los  partidos conservadores, como el PSDB,  y otros, más el apoyo del «Centrao», el del empresariado y el consenso de las FFAA para un nuevo llamado a elecciones democráticas.

El gigante del Sur camina a tientas, en medio de grandes incertidumbres. Sólo un gran consenso nacional y democrático evitará la caída al abismo.

*Exdiputado nacional del Frente Amplio. Secretario de Relaciones Exteriores del Partido Socialista del Uruguay. Colaborador el Centro Latinoamericano de Análisis Estratégico (CLAE, www.estrategia.la)

 

 

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