Feb 27 2014
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AmbienteSociedad

Brasil: Una lucha contra la hegemon铆a creciente del agronegocio

Del 10 al 14 de febrero se reunieron en Brasilia 15.000 campesinos para celebrar 30 a帽os de lucha. El lema era: Una Reforma agraria popular. De hecho, la situaci贸n es intolerable: en 2010, 175 millones de ha. improductivas (por especulaci贸n) y casi 4 millones de familias campesinas sin tierra; una constituci贸n inaplicada y una ley agraria casi sin efecto; 2013 ha. sido el peor a帽o: 100 unidades repartidas y 5.000 familias reubicadas, cuando cerca de 100,000 esperan en campamentos del MST una asignaci贸n de tierras[1].
1. El contexto

No se trata solamente de una lucha contra los latifundistas tradicionales, sino tambi茅n contra las transnacionales del agronegocio (30 millones de ha. compradas en los 20 煤ltimos a帽os) y el capital financiero. Desde los 90, el modelo se transform贸 en agro-exportador, basado sobre monocultivos. En los 煤ltimos 20 a帽os, la producci贸n de alimentos disminuy贸 de 20 a 35 %, cuando la ca帽a de az煤car aumentaba de 122 % (para el etanol) y el precio de los alimentos subi贸; el Mato Groso, gran productor de soja transg茅nica, importa el 90 % de la alimentaci贸n de otros estados; 6 millones de personas fueron desplazadas (700,000 en el estado de S茫o Paulo); se utiliza la mayor proporci贸n mundial de t贸xicos (5 kg por habitante); en 2013 se importaron 16 millones de toneladas de fertilizantes; en el mismo a帽o se exportaron 18 millones de toneladas de ma铆z a los EEUU (para el etanol). Entre 2003 y 2010, las grandes propiedades pasaron de 95 a 127,000 y su superficie de 182 millones a 265 millones de ha.

No hubo en Brasil una reforma agraria 鈥渃l谩sica鈥, promovida por la burgues铆a industrial (como en Corea del Sur, p.ej.) por el origen externo del capital. Se pas贸 directamente del latifundio al agronegocio exportador con superexplotaci贸n de los campesinos. Los efectos (externalidades) se traducen en la destrucci贸n ambiental (especialmente la Amazonia), la supresi贸n de empleos y la migraci贸n rural. Esta 鈥渕odernizaci贸n conservadora鈥 se realiza bajo el liderazgo de un grupo de 450,000 empresas que poseen 300 millones de ha. y controlan la producci贸n de commodities, frente a 4,2 millones de obreros rurales, 4,8 millones de peque帽os campesinos (produciendo 70 % de la alimentaci贸n) y 3,8 millones sin tierras. Cuando 15,000 campesinos cantan la Internacional en el gimnasio de Brasilia, esto significa que la lucha de clases no es un concepto obsoleto.

Las reformas de Lula permitieron a millones de pobres salir de la miseria. Pueden comer gracias a los subsidios del Estado. El Gobierno PT de Dilma, en coalici贸n con partidos conservadores, sufre las presiones de los 鈥渞uralistas鈥 con alto poder pol铆tico y apoyo de los media. El agronegocio prevalece en la pol铆tica agraria. En estas circunstancias 驴c贸mo definir una estrategia? Es el desaf铆o del MST.

2. Las estrategias

La estrategia del MST se adapt贸 en funci贸n del contexto socioecon贸mico del pa铆s y de su coyuntura pol铆tica. Desde su fundaci贸n, en 1984, el movimiento se fij贸 como objetivo una nueva repartici贸n de las tierras. La estrategia consisti贸 en preparar grupos de campesinos sin tierra para ocupar propiedades vac铆as de grandes terratenientes. Se les reun铆a en asentamientos, viviendo bajo tiendas de pl谩stico, organizados por grupos de 12 familias, administrando colectivamente servicios comunes, las escuelas primarias y los centros de salud. La solidaridad nacional e internacional los ayudaba. Esta situaci贸n pod铆a durar meses. En el momento adecuado, tomaban posesi贸n de las tierras, para organizar la producci贸n agr铆cola en cooperativas y construir sus casas.

El origen cristiano de varios de los l铆deres influy贸 la orientaci贸n del movimiento, como lo record贸 en el Congreso una religiosa francesa cercana del MST desde su inicio. La Comisi贸n de la Pastoral de la Tierra de la Conferencia Episcopal acompa帽贸 sus luchas. Sin embargo, el MST siempre afirm贸 su autonom铆a. Con la introducci贸n del capitalismo agrario, su an谩lisis en t茅rminos de clases se profundiz贸 y el aporte del pensamiento marxista fue importante en la formaci贸n de los l铆deres.

Durante la presidencia de Fernando Henrique Cardoso, el modelo neoliberal se profundiz贸. Cuando el MST recibi贸 el premio Rey Balduino[2] en 2001, el gobierno acus贸 a B茅lgica de financiar un movimiento terrorista. El pr铆ncipe Felipe (actual Rey), que ten铆a que presidir una misi贸n econ贸mica en Brasil, fue declarado persona non grata. El MST apoy贸 la constituci贸n del PT que, en 2002, permiti贸 la elecci贸n de Lula. La lucha contra el hambre desemboc贸 en pol铆ticas sociales de ayuda (menos de 5 % de la renta nacional), pero no en una transformaci贸n de las estructuras sociales del campo. Al contrario, el modelo agro-exportador se acentu贸 con el aumento del capital externo, el desarrollo de multinacionales brasile帽as y la expansi贸n del capital financiero (en 8 a帽os, el pago de los intereses de la deuda interna a los bancos fue de 320,000 millones de USD aproximadamente). Lula realiz贸 el 鈥渃onsenso brasile帽o鈥 gracias a esta pol铆tica.br mst congreso

Con Dilma (2010), el modelo agro-exportador se reforz贸. Leyes laborales y ambientales m谩s favorables a la 鈥渁gricultura moderna鈥 fueron votadas y la reforma agraria casi bloqueada. Se siguieron los pagos de la deuda externa. Durante tres a帽os la Presidenta no recibi贸 el MST, que en la v铆spera del Congreso, envi贸 una carta con 10 propuestas. La presidenta acord贸 una audiencia, donde dos de las propuestas fueron aceptadas: una aceleraci贸n de programas existentes de establecimiento familiar sobre tierras recuperadas (para 36,000 de los 100,000 en espera) y de formaci贸n t茅cnica. La decepci贸n fue evidente. En un momento donde varios indicadores econ贸micos manifiestan la fragilidad del modelo brasile帽o y, por ende, del consenso social, eso podr铆a significar un peligro pol铆tico para el gobierno.

3. El futuro de las luchas

Para el MST, est谩 claro que no se trata solamente trasformar la situaci贸n agraria. Frente a 24 millones de j贸venes sin empleo, a 14 millones de trabajadores analfabetos, a la degradaci贸n r谩pida de la naturaleza, es una lucha contra un modelo que ha llegado a sus l铆mites. No basta cambiar las reglas. Es una lucha de clases, que no puede contentarse con eliminar la pobreza, sino la desigualdad; y que en el campo no se limita a una reforma agraria cl谩sica, sino que incluye el fin de los monopolios de las semillas, la reconstrucci贸n de la biodiversidad, la regulaci贸n del agua y la reforestaci贸n. Desde el exterior, el capital internacional domina el modelo agroexportador y la explotaci贸n minera; en el interior, la burgues铆a controla el banco central y el aparato judicial. Es por ante esto que se necesita una alianza entre todas las fuerzas para actuar contra la hegemon铆a del capital.

Al principio, el MST ten铆a bastante esperanza en la acci贸n pol铆tica del PT. Sin embargo, la decepci贸n fue cada d铆a m谩s grande, y no solamente porque el partido ha tenido que gobernar en alianzas. El apoyo cr铆tico se transform贸 en ataques frontales. El movimiento se encontraba en una situaci贸n ambigua: por una parte, no exist铆a alternativas pol铆ticas inmediatas y por otra parte, la mayor铆a de sus miembros apoyaban a Lula y a Dilma, en funci贸n de los programas de lucha contra la pobreza. El MST decidi贸 aprovechar todos los espacios de acci贸n, fuera o dentro del gobierno, y afirm贸 su autonom铆a en el campo pol铆tico.

Se prepar贸 un programa detallado. En su n煤cleo, una agricultura ecol贸gica y familiar, con la democratizaci贸n de la tierra, nuevas matrices tecnol贸gicas, soberan铆a de las semillas y relaciones con la industria. Luego, una racionalizaci贸n del uso de los recursos naturales, del agua, de la energ铆a, de las infraestructuras. Despu茅s, creaci贸n de condiciones dignas de trabajo y de vida y desarrollos educacionales y culturales a diferentes niveles. Finalmente, cambios de la estructura del estado y en particular de los organismos para la agricultura. Semejante programa no es socialista (se prev茅, por ejemplo, una compensaci贸n financiera para las tierras expropiadas) porque, dice el MST, las condiciones de tal pasaje no existen todav铆a y se debe preparar con m谩s tiempo.

Desde un punto de vista pr谩ctico, eso significa retomar las ocupaciones de tierras, como se hizo desde junio de 2013, a pesar de la preparaci贸n de una ley, calificando de terrorismo el cierre de carreteras y de calles.[3] Un segundo elemento es la presi贸n sobre el Gobierno, para obtener medidas concretas y cambios institucionales. De ah铆, la carta a la presidenta Dilma y sus 10 puntos concretizando el programa. La alianza con otras fuerzas de resistencia constituye el tercer aspecto de la estrategia, no solamente con los otros movimientos campesinos y con los sindicatos obreros, sino tambi茅n con las nuevas protestas urbanas. Finalmente, la formaci贸n de los miembros y de los l铆deres es el 煤ltimo pilar de la estrategia del futuro.

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