Sep 4 2004
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Sociedad

Chechenia: una feroz, cruel guerra sin frentes delimitados

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Las montañas y valles del Cáucaso fueron el primer marco de las muchas batallas por el control de un área cuyas riquezas no se han terminado de contabilizar. En sus alrededores buscaron probablemente los aventureros del pasado el velloncino de oro, las manzanas de la vida eterna, la morada terrestre de los dioses olímpicos.

La pesada artillería de la Federacion Rusa, sus helicópteros y salvaje rigurosidad para con los chechenos -nada que envidar a los estadounidenses en Viet Nam, Afganistán o Iraq -o a los franceses en Argelia- movió, sin embargo, el cuadro del conflicto, borró el campo de batalla.

La guerra «sucede» ahora en cualquier ciudad rusa y se extiende a sus medios de transporte, lugares de diversión, colegios. Alguna vez el ayatolá Komeini señaló, en Irán, que los infieles eran presas a cazar «donde quiera que se los encuentre»; la lección fue recogida por los chechenos independientistas y musulmanes. No se crea que la única.

fotoAlgunos antecedentes de la guerra chechena

Secularmente acechada por cuanto reyezuelo necesitó tener vías de comunicación entre Asia y Europa del sur, la zona del Cáucaso ha servido de campo de batalla a numerosos conflictos a lo largo de los siglos. Los chechenos descienden probablemente de viejas tribus caucasianas refugiadas en las montañas ante la persecución de los alanos y otros invasores.

Nómadas, organizados en clanes, estuvieron sometidos hasta el siglo XVIII, principalmente por mongoles y kabardes. Fueron los rusos quienes comenzaron a llamarles chechenos luego de invadirlos. Mansur Ushurma (1785-1791), y el imán Shamil, en la primera mitad del siglo XIX, entre 1834 y 1859, encabezaron la primera rebelión antirrusa.

Después de la Revolución de Octubre los soviéticos pusieron los ojos en los yacimientos petrolíferos de Grozni. En 1920 el emirato del Cáucaso Norte -del que los chechenos junto a otros pueblos de la zona eran parte- es abolido para constituir la República Soviética de las Montañas (Gorskaya ASSR) y en 1922 una región autónoma. En 1934 Stalin los unió a Ingushetia y obtuvieron el rango de república a fines de 1936.

Hacia 1942 el petróleo del Cáucaso despertó el apetito alemán y la empantadada y congelada Wehrmacht buscó alianzas con los clanes. Alguna recibieron, no por nazis sino por la esperanza de volver a ser autónomos. En 1944, Stalin liquidó la república por la que denominó «colaboración masiva» con los invasores alemanes. Unos 400.000 chechenos fueron deportados a Asia Central y se abrieron las fronteras para la colonización rusa. Pero el intento genocida no funcionó.

En 1957, en el marco de las rehabilitaciones impulsadas por Kruschev, se restableció la República de Chechenia-Ingushetia. Al comienzo de la década 1981/90 se producen enfrentamientos entre chechenos e ingushes. El Kremlin envió tropas a la zona y los tanques impusieron su ley en las calles de Grozni. Desde entonces los niños chechenos dibujan escenas de guerra.

fotoLa enrevesada situación actual

En 1991 los chechenos se declararon autónomos. El Kremlin reacciona recién en diciembre de 1994, cuando Yeltsin ordena intervenir la república separatista en la seguridad de que la operación noduraría más de quince días. Grave error. Bajo el mando del ex general soviético Dzohjar Dudayev -que había combatido en Afganistán-, la guerrilla convierte el «paseo» en una pesadilla.

En 1996 el entonces prestigioso general Lebed entabla negociaciones para firmar la paz. Finalmente, los separatistas chechenos aceptaron congelar su proclamación de soberanía durante cinco años con el objeto de buscar una solución definitiva al conflicto. Los muertos ya se contaban por millares. No hubo solución.

Oficialmente Chechenia es una de las 20 repúblicas autónomas que forman parte -junto con otros firmantes- de los 89 territorios de la Federación Rusa según el Tratado de marzo de 1992. Para dejar la Federación debe obtener el voto mayoritario de las dos Cámaras o que lo determine un referéndum celebrado en toda Rusia. Pero Chechenia no firmó el Tratado. Al inicio de la guerra la población rusa no superaba las 60.000 almas.

Moscú impuso entonces el argumento de que Chechenia era un «Estado mafioso». Sin embargo, a los poderosos y ricos mafiosos chechenos la independencia les perjudica: perderían el pasaporte ruso que les permite desplazarse por un inmenso y rico territorio. La teoría de los chechenios mafiosos fue acogida y guardada por EEUU para una mejor ocasión.

El verdadero ajedrez

fotola guerra rusa-chechena es inescindible de los intereses petrolíferos. Los oleoductos y gasoductos que pasan por el territorio de la república separatista al cruzar el Cáucaso Norte tienen un enorme valor estratégico. Más aún cuando está en juego la ruta del crudo del Caspio que, en los próximos años, o se traza a través de Rusia o a través de Turquía. Rusia necesita control y estabilidad en el Cáucaso Norte para que el oleoducto se construya en territorios bajao su jurisdicción.

Pero, además, el área conforma el tradicional «patio trasero» del sur ruso, cerca de cuyas puertas se agazapa EEUU -con o sin Europa, con o sin OTAN-. No constituye paranoia considerar que detrás de los muchos conflictos, de alta y baja intensidad, que enfrenta la Federación se mueven influencias, promesas y divisas estadounidenses. Chechenia es la pieza clave para mantener la esfera de influencia «irrenunciable» del Kremlin en la región.

Irrenunciablidad que ha costado en la última década no menos de 250.000 muertes; entre ellas tal vez hasta el 12 por ciento de los chechenos -que hoy suman alrededor de un millón-. Y que explica también el fácil apoyo dado por Putín -que por otra parte no estaba en condiciones de decir otra cosa- a la invasión estadounidense de Afganistán. Movida equivocada. Rusia es una potencia de segunda, aunque con buen arsenal nuclear que nadie ansia ver cuan operativo puede ser, pero que no asusta -y el estado mayor ruso lo sabe- al Pentágono.

Merced a tecnología bélica y calculada brutalidad EEUU puso pie en Asia transcaucásica; su objetivo estratégico probablemente no sea Rusia: encerrada y desangándose por una lucha entre poderosas mafias, con un descotento interno en crecimiento, sin banderas ni consignas para el futuro, carece de voz para responder ofensas.

El diseño estadounidense, así, es esperar que el fruto caiga solo, que la Federación de Repúblicas se desplome. Tiene la mirada puesta en otra parte, en el otro extremo de Asia. Por ahora le basta haber hecho pie en el lugar, oler de cerca el petróleo y el gas.

Empero, puede pensarse que Bush, hijo, también movió mal: la torre en el campo iraquí está bajo ataque y el peón afgano todavía respira: gajes del oficio. El resto del tablero global le parece sólido. Lo que bien podría ser otro error.

fotoGuerras no declaradas,, el daño colateral como objetivo

A fines de 2002 era evidente que el disciplinamiento ruso de Chechenia había fracasado: lo constató la toma de rehenes en Moscú y sus muertes. Teatros, trenes, aviones, escuelas… Como cualquier general del pasado, en minoría absoluta en cuanto a pertrechos, combatientes y recursos, la dirigencia chechena eligió un nuevo campo de batalla.

La enseñanza directa -la segunda, que la primera, como hemos visto, consiste en que el enemigo carece de no combatientes- proviene de quienes se llaman a sí mismos occidentales. Hitler invadió Polonia con una masacre y a punta de muertes mantuvo por un tiempo a Grecia; antes lo había hecho Italia con Etiopía: fascistas al fin, como Franco y su millón de cadáveres. Pero Dresden no fue bombardeada por fascistas, tampoco Serbia; no fueron fascistas los marines en Panamá ni fascistas son los ‘líderes’ del Estado judío que admiten y aprueban la tortura y destruyen casas, sembradíos y poblados en Palestina.

La suramericana Operación Cóndor y la guerra contra la población desarmada en, por ejemplo, Argentina y Chile, costó en década y media más de 45.000 vidas humanas. Los chechenos han resultado buenos alumnos. Es bueno que nos pese.

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 Nota
1 Nombre oficial: República Chechena de Ichkeria (sin reconocimiento internacional).

fotoCapital: Grozni. Superficie: 19.300 km2. Idioma: chechén-tushi, ingush y chechén.

Población: se la estima en un millón de habitantes. 53% chechenos, 29% rusos, 12% ingush y el resto otras nacionalidades, en su mayoría musulmanes y católicos ortodojos.

Presidente: Serguéi Abrámov( interino hasta la asunción de Alu Alkhanov, elegido el pasado 29 de agosto bajo el paraguas ruso).

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