Jun 5 2007
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Cultura

Chile. – CARTA A MI PADRE SOCIALISTA

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

En estos 煤ltimos d铆as, camarada padre, habr谩s notado t煤 que, no obstante la burbuja con que la derecha y la Concertaci贸n han pretendido aislar a la opini贸n p煤blica chilena, las noticias provenientes de la caldera efervescente en que se ha transformado la lucha social en Am茅rica Latina, sobre todo en Venezuela donde te tocara vivir tu exilio, ha llegado a traspasar la barrera de los canales informativos hasta llegar a tus o铆dos all谩 en lo que tu poes铆a llam贸 鈥渢u reino de ra铆ces鈥, en el subsuelo siempre h煤medo de un cementerio de Temuco.

Las noticias urgentes que llegan del pa铆s de Bol铆var y Bello te traer谩n, sin duda, el recuerdo nost谩lgico de la permanente zozobra, a veces limitando en la angustia, que provocaba en toda la masa socialista y de los partidos populares, el peligro inminente en que viv铆a la patria del socialismo en Am茅rica Latina, la Cuba de Fidel Castro en los a帽os negros de la guerra fr铆a que te toc贸 vivir.

Recordar谩s tambi茅n que el fervor revolucionario de las ideas sustentadas por tu partido, te llev贸 muchas veces a enarbolar en esos mismos a帽os, junto con el color rojo de tu principios, el nombre de Ho Chi Minh en aquellas memorables marchas pidiendo detener la mano homicida del imperialismo descargada sobre el Vietnam heroico.

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En fin, ya ganado el Gobierno Popular en 1970, tu alma junto a la de millones, se llen贸 de esperanzas que despu茅s de a帽os de lucha continua y sin claudicaciones, comenzar铆a a plasmarse en una sociedad nueva, m谩s justa y equitativa, que ser铆a legada, no para provecho tuyo, sino para tus hijos y quiz谩s tus nietos que probablemente, seg煤n tus esperanzas, llegar铆an alguna vez a integrar el partido en el que militabas t煤 y tu presidente socialista.

Tu formaci贸n marxista, sin embargo, te dejaba claro que para que ello cristalizara, hab铆a que recorrer un arduo camino; hab铆a que arrancar de las manos de la oligarqu铆a preglobalizada no s贸lo el poder econ贸mico, que es la base de su supremac铆a, no s贸lo la nacionalizaci贸n de la banca, de las riqueza naturales en manos del capital for谩neo, sino tambi茅n los instrumentos de dominio ideol贸gico que han sido tradicionalmente el mecanismo con el cual la clase de los plut贸cratas ha sometido al pueblo.

Esa era la gran tarea que, estabas seguro, el pueblo chileno con tu partido a la cabeza iban a plasmar en una realidad, como est谩 ocurriendo hoy en la Venezuela socialista y bolivariana.

Gramsci y el socialismo del siglo XXI

Seguramente te habr谩s enterado tambi茅n que este domingo se realiz贸 en Caracas una de las manifestaciones m谩s multitudinarias que ha conocido esa capital en apoyo al gobierno socialista de Ch谩vez, tu camarada Ch谩vez, el l铆der del Partido Socialista Unificado de Venezuela, ese partido que ya alcanza la cifra record de m谩s de cinco millones de militantes y que debiera ser el hermano natural del Partido Socialista de Chile. En el discurso de fondo, al estilo de los memorables discursos de Fidel y Allende que alguna vez te hicieron estremecer de fervor revolucionario, el presidente Ch谩vez fue explicando paso a paso, en el idioma que entiende su pueblo, las medidas que la revoluci贸n bolivariana ha ido tomando para consolidar el Poder Popular, as铆 con may煤sculas, amenazado por la conspiraci贸n del fascismo nacional e internacional.

Perdona que sea majadero, viejo, pero se trata del mismo 鈥減oder popular鈥 por el cual gritabas t煤 en las calles de Chile antes del golpe, fotomarchando codo a codo con los Escalona, los Naranjo, y otros especimenes que ya entonces llevaban el pu帽al debajo del poncho. 驴Te acuerdas de la consigna, viejo querido? 鈥溌rear, crear, poder popular!鈥.

(Y usted, camarada Escalona, que aprueba hoy resoluciones para que el gobierno socialista de Chile condene a su camarada Ch谩vez por 鈥渁tropellar la libertad de prensa鈥 驴acaso la recuerda tambi茅n?)

Pero volvamos al discurso del l铆der caraque帽o. Adem谩s de su lenguaje coloquial y did谩ctico, Ch谩vez se permiti贸 un peque帽o lujo: cit贸 textos de Antonio Gramsci, ese Gramsci que no trabaja en ninguna de las teleseries que noche a noche le impone la televisi贸n 鈥渓ibre鈥 de nuestro pa铆s a todos los chilenos, que no juega por el Colo Colo ni tampoco se rob贸 las platas de Chile Deportes, sino que es uno de los m谩s brillantes te贸ricos marxistas del siglo XX.

Se trata de ese mismo Gramsci cuyo pensamiento junto al de Marx, al de Engels, al de Fidel, al de Allende y otros grandes de la lucha socialista revolucionaria, fue borrado de los principios de tu organizaci贸n, querido padre, por la comparsa m谩s lastimosa y claudicante que alguna vez pensaste t煤 que pudiera encaramarse en al direcci贸n de tu partido.

Ch谩vez habl贸 de la superestructura, un concepto magn铆ficamente desarrollado por Gramsci, esa entelequia social que se instala como soporte de la base econ贸mica que rige una sociedad determinada. Nombr贸 algunos de los estamentos de esa superestructura, entre ellas, el poder judicial, obviamente la forma de gobierno con sus diferentes ramas, las fuerzas armadas, la Iglesia y los medios de comunicaci贸n, todos los cuales est谩n siempre al servicio del modelo econ贸mico imperante asegurando el dominio de la clase social que usufruct煤a de ese modelo.

Era exactamente lo que tu partido te ense帽aba a ti en la belle 茅poque, cuando la preparaci贸n ideol贸gica formaba parte del bagaje fundamental del militante. En ese entonces te dijeron que El Mercurio ment铆a. Te dijeron que la SIP a nivel internacional, que la Archi a nivel local eran grandes conglomerados preparados y entrenados para complementar esa superestructura que permit铆a la miseria y el dolor de nuestros pueblos en Am茅rica Latina. Te dijeron que estatizar los medios de comunicaci贸n m谩s fundamentales, era asegurar la revoluci贸n; pero te dijeron tambi茅n que no intervenirlos era entregar un arma poderosa al complot fascista que se preparaba para derrocar al gobierno de los trabajadores.

La pr谩ctica implacable demostr贸, por desgracia con dolor y sangre, la verdad del pensamiento gramsciano y de lo que tu partido te ense帽aba, pero que a la luz de lo que hoy ocurre, ha servido tambi茅n para demostrar la honda dimensi贸n del fraude en que se ha convertido ese partido que dejaste s贸lo por el imperativo ineludible que te impuso la muerte.

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El color de la traici贸n

El Partido Socialista, seg煤n sus ide贸logos actuales se ha 鈥渁ggiornato鈥, es decir, se ha modernizado. En otras palabras, se ha adaptado a los nuevos tiempos, que es el color con el cual se barniza hoy a la traici贸n. 驴Cu谩les son esos nuevos tiempos que justifican que hoy el partido socialista marche de la mano de lo m谩s selecto de la burgues铆a neoliberal y globalizada, la que sigue manejando sin variaciones la superestructura de la que nos hablaba Gramsci y que Ch谩vez record贸 a su pueblo?

Veamos qu茅 ocurri贸 en el mundo para que los dirigentes del Partido Socialista con Camilo Escalona a la cabeza, se confabulen con la UDI, Renovaci贸n Nacional y, por su puesto, con la Democracia Cristiana, para defender la 鈥渓ibertad de prensa鈥 amenazada en Venezuela porque no se concede la prolongaci贸n de las trasmisiones a un canal abiertamente golpista, comprobadamente golpista, un canal que prepar贸 y trasmiti贸 por 48 horas la asonada contra el Presidente Ch谩vez el 11 de abril de 2002. Un canal que contin煤a hasta hoy complotando desde el cable y a trav茅s de otros medios televisivos que siguen en el aire convertidos en la voz p煤blica de la sedici贸n.

Lo que ocurri贸 en el mundo y que ha servido de justificaci贸n al vergonzoso viraje ideol贸gico de la dirigencia socialista local, fue el desmoronamiento del sistema socialista de naciones, de aquellos reg铆menes que, en efecto, fueron siendo ganados por dictadores y partidos corrompidos que se valieron del poder que les entregaron sus pueblos para minar desde dentro la gran esperanza que hab铆an ido construyendo las masas de despose铆dos en el mundo.

Si acept谩ramos as铆, a priori, sin discutir el fondo de este rev茅s mundial, y desech谩ramos al socialismo marxista como una alternativa frente al destino cruel que el imperialismo sigue reservando al mundo, 驴justifica esto el alinearse con lo m谩s retr贸grado del capital mundial y convertir al Partido Socialista en Chile en coadministrador del neoliberalismo y en instrumento internacional de la campa帽a contrarrevolucionaria en Venezuela, en Bolivia, en Nicaragua y, por supuesto, en Cuba ahora que se acerca un nuevo intento de Estados Unidos por lograr una condena mundial contra Fidel?

No se justifica, es cierto, aun si este negro an谩lisis respecto del socialismo fuera cierto. Pero no lo es. El marxismo aprende de la pr谩ctica, y aprende incluso m谩s de sus propios errores que de las virtudes que pretenden enarbolar hoy los socialistas 鈥渞enovados鈥. Lo demuestra el camino nuevo que toma la revoluci贸n bolivariana conservando la esencia emancipadora de la ideolog铆a. Es un camino dif铆cil aquel de renacer entre lo que el imperialismo crey贸 que ser铆an las cenizas del socialismo.

El Partido Socialista chileno prefiri贸, en cambio, tomar el camino f谩cil de la claudicaci贸n. Cumplir谩n veinte a帽os gobernando a Chile, diez de los cuales ser谩n de presidentes socialistas.

Pero la diferencia implacable que hay entre la consecuencia revolucionaria y la claudicaci贸n se帽ala que, aunque a Allende le costara toda una vida para alcanzar apenas tres a帽os de gobierno socialista, en ellos, sin embargo, hizo cien veces m谩s que lo que la traici贸n de la dirigencia socialista actual ha hecho por las clases despose铆das en 20 a帽os de alianza con la burgues铆a capitalista m谩s retr贸grada del pa铆s. Por el contrario, jam谩s en la historia de Chile, los capitalistas nacionales y sus aliados internacionales han ganado m谩s dinero que en los gobiernos de la Concertaci贸n.

Jam谩s en la historia de este pa铆s el abismo que separa a ricos y pobres ha sido m谩s profundo que en estos 20 a帽os de la Concertaci贸n.

Un partido sin principios

Pero incluso as铆, aun habiendo abjurado de los principios ideol贸gicos que tu conociste, viejo querido, cuando participaste en su fundaci贸n como joven idealista, cabr铆a esperar que ellos hubieran sido reemplazados, si no por una ideolog铆a, al menos por un camino propio hacia un objetivo final.

Hasta el momento en que el Partido Socialista entra en alianza con la centroderecha, supuestamente una maniobra t谩ctica para desplazar a la dictadura, todav铆a el objetivo estrat茅gico del Partido Socialista chileno era la construcci贸n de una sociedad socialista revolucionaria, con una econom铆a basada en la propiedad p煤blica de los medios de producci贸n, arrebatando el poder econ贸mico a la burgues铆a para ponerlo al servicio de una sociedad sin clases, libre de explotaci贸n y de miseria.

En cambio, 驴sabes tu, padre m铆o all谩 debajo de la tierra, cu谩l es la 鈥渓铆nea鈥 que ahora tiene tu Partido? 驴Has o铆do hablar alguna vez de cu谩l es la sociedad ideal que se propone conquistar este partido que renunci贸 a la ideolog铆a revolucionaria? Pero lo m谩s importante: 驴le han vuelto a hablar a la militancia del momento en que el partido desenfunde el hacha simb贸lica, como lo hiciste t煤, para desbrozar la maleza del 鈥減ulpo imperialista鈥 como dice el himno, que 鈥渁 los pueblos desea atrapar鈥?

En resumen, 驴pueden las masas populares que siguieron al partido socialista de Allende esperar una sociedad justa para cuando el socialismo renovado conquiste el poder?

隆Claro que no porque ya llevar谩n 20 a帽os en el poder, diez de los cuales, insisto, ha tenido a un glorioso militante socialista de presidente de la Rep煤blica! 驴Tan glorioso como Allende dir谩s t煤?

El asunto es simplemente desolador, mi querido camarada padre, porque el partido que tu dejaste al abandonar este mundo, es hoy un circo de concili谩bulos, de claudicaciones vergonzosas con el gran capital, es el principal sost茅n de neoliberalismo del siglo XXI contra el cual se comienza a levantar hoy Am茅rica Latina y el mundo.

Finalmente, padre, tu que participaste en cuanta lucha interna sacud铆a el andamiaje socialista, que junto a Almeida, a Palestro, a Oscar Waiss, a Ra煤l Ampuero, m谩s tarde a Carlos Altamirano, a Carlos Lorca y tantos otros memorables socialistas, que fraccionaron, reunieron, volvieron a fraccionar y volvieron a reunir al viejo tronco socialista, sabes bien que la esperanza continuar谩 depositada en la militancia que es la que debe barrer la hojarasca interna antes que sea demasiado tarde.

Ser谩 ella, la militancia, la que deber谩 鈥渟uperar este momento gris amargo en que la traici贸n pretende imponerse鈥. Que no quede duda: es un llamado a la rebeli贸n de las bases, a volver al viejo estilo de los socialistas, a complotar, como lo hac铆as t煤, en cada n煤cleo, en cada seccional, en cada estamento, para reunir una mayor铆a que permitiera ganar el pr贸ximo congreso. Aquellas pr谩cticas del viejo partido, que alguna vez se estigmatizaron como da帽inas, fueron las que mantuvieron la din谩mica revolucionaria de un partido que se male贸 precisamente cuando la camarilla de la actual dirigencia impuso el estilo tradicional, ese de hacer del partido un instrumento de lucro y acomodo personal, 煤nico objetivo de la lucha por el poder.

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A pesar que nunca milit茅 en tu partido, sino en otros que, al menos, conservan la consecuencia socialista no obstante sus propios errores, yo, junto a muchos quijotes que hoy se multiplican, te prometemos 鈥渏am谩s desertar鈥, m谩s aun ahora que, una vez m谩s como en tus a帽os de gloria, es desde el Caribe que vuelve a surgir la esperanza en esos principios que, afortunadamente, no te llevaste a la tumba.

Post Data: Viejo, si alg煤n d铆a llegara hasta tu lecho eterno uno de estos renovados para prometerte esa sociedad ideal cuando los socialistas lleguen al poder, no levantes el pu帽o como en los a帽os fervorosos de la lucha revolucionaria: lev谩ntale el dedo del medio de tu mano descarnada. Ser谩 mucho m谩s simb贸lico.

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* Escritor.

N. de la R. Eulogio Joel S谩nchez Ot谩rola, militante socialista, periodista, poeta y en lo fundamental un hombre bueno, vivi贸 su exilio en Caracas. Falleci贸 en Santiago poco despu茅s de iniciada la 芦transici贸n a la democracia禄; como muchos otros, pobre, solo y sin arriar las banderas por las que luch贸 toda su vida.

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