Nov 29 2021
794 lecturas

Opini贸nPol铆tica

Chile: El candidato y la Operaci贸n C贸ndor

La propuesta del candidato presidencial de la extrema derecha recuerda mi experiencia personal con la Operaci贸n C贸ndor, la que ahora intenta reeditar. La democracia, la paz y no violencia que anhelamos chilenas y chilenos se encuentra amenazada en varios 谩mbitos con la propuesta de Kast. Pero resulta particularmente preocupante que su pol铆tica internacional, en vez de atender el mejoramiento de las relaciones vecinales, responder a las demandas por enfrentar el deterioro de los ecosistemas o favorecer la reducci贸n del armamentismo, se concentre en la represi贸n de personas que tienen ideolog铆as distintas a las que el defiende.

Al leer el programa presidencial de Kast retornaron los dolorosos recuerdos personales y familiares que viv铆 en Buenos Aires, hace precisamente 46 a帽os atr谩s. En el apartado 33 de la p谩gina 27 del programa de Kast, bajo el t铆tulo 鈥淐oordinaci贸n Internacional Anti-Radicales de Izquierda鈥, se lee: 鈥淣os coordinaremos con otros gobiernos latinoamericanos para identificar, detener y juzgar agitadores radicalizados鈥. Fue esa coordinaci贸n, de los aparatos represivos de los gobiernos dictatoriales del cono sur, la que favoreci贸 mi injusta detenci贸n, tortura y encarcelamiento en Argentina, gracias a lo que posteriormente se conoci贸 como la Operaci贸n C贸ndor.

En la ma帽ana del 25 de noviembre de 1975, cuatro polic铆as de Coordinaci贸n Federal derribaron a patadas la puerta de mi casa, en el barrio de Caballito. Mi esposa y yo fuimos tratados violentamente por estos repentinos visitantes que nos golpeaban, destru铆an la casa y se robaban el dinero y las escasas cosas de valor que ten铆amos. Amarrados, nos llevaron a las oficinas centrales de la Polic铆a Argentina, donde estuvimos vendados durante diez d铆as, a pan y agua, con golpes, torturas y amenazas persistente. A la incertidumbre por no saber qu茅 suced铆a con mi esposa, se agregaba un dolor intenso por la condici贸n de desamparo en que hab铆an quedado mis hijos Rodrigo y Andr茅s (de 5 y 7 a帽os), quienes de vuelta de la escuela se encontrar铆an sin sus padres y con una casa semidestruida.

Me atrev铆, entonces, a preguntar a uno de los represores el motivo de la detenci贸n y nuestro futuro pr贸ximo. Me respondi贸 que, a petici贸n de la DINA, era buscado y que ser铆a enviado inmediatamente a Santiago. Cuando pregunt茅, con sorpresa, qu茅 ten铆a que ver la polic铆a argentina con un profesional chileno que trabajaba en las oficinas del INTAL (organismo internacional dependiente del BID), se me respondi贸 al mejor estilo porte帽o: 鈥溌縎os gil o te hac茅s? Podemos tener diferencias con el Estado chileno, pero ninguna en el entendimiento y colaboraci贸n para aplastar a terroristas, marxistas, izquierdistas y quienes los ayudan鈥.

Record茅, en ese momento, que aparte de mi trabajo profesional, apoyaba un programa del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (CLACSO), para reubicar en pa铆ses solidarios con el exilio chileno a estudiantes y acad茅micos que se encontraban detenidos en campos de concentraci贸n o que hab铆an quedado sin trabajo en Chile.

Gracias a la solidaridad internacional, y probablemente debido al hecho que dos ciudadanos brit谩nicos fueron casualmente detenidos en la misma ofensiva represiva, no fuimos devueltos a territorio chileno. Mi esposa y yo, junto con los compa帽eros socialistas Juan Bustos, Ernesto Benado, Catalina Palma, Sergio (Cochin) Mu帽oz y algunos otros exiliados fuimos encerrados en la c谩rcel de Villa Devoto 鈥渁 disposici贸n del Poder Ejecutivo Nacional鈥.

Esto significaba que, sin juicio por delito alguno, qued谩bamos detenidos bajo la voluntad discrecional del gobierno argentino, por ser personas supuestamente peligrosas. Mi esposa y yo estuvimos detenidos durante un a帽o sin poder vernos y s贸lo ocasionalmente tuvimos la oportunidad de recibir la visita de nuestros padres, que debieron instalarse en Buenos Aires, para proteger a nuestros hijos que durante varias semanas fueron amenazados telef贸nicamente.

La visita familiar en la c谩rcel de Villa Devoto contemplaba una revisi贸n anal y vaginal para los familiares de los presos, con lo que se pretend铆a evitar el probable ingreso al penal de alguna lectura, lo que se encontraba terminantemente prohibido. Recuerdo hoy d铆a, con el mismo dolor de hace 46 a帽os, el llanto incontenible de mi hijo Andr茅s que en dos ocasiones no pudo ver a su madre, por impedimento caprichoso de los gendarmes.

El 24 de marzo de 1976 se produjo el golpe de Videla en Argentina. En d铆as previos nos visitaban unos individuos, vestidos de civil y en cada piso de Villa Devoto nos obligaban a identificarnos, nos desnudaban y nos apuntaban con subametralladoras. Los encierros habituales de 23 horas en las celdas se convirtieron en permanentes durante las dos semanas previas al golpe. La c谩rcel, que hab铆a sido dif铆cil hasta antes del golpe de Videla, se convirti贸 en un infierno despu茅s del 24 de marzo.

La relativa certidumbre, que por nuestra condici贸n de chilenos alcanzar铆amos la libertad, se transform贸 en miedo e inseguridad cuando varios compa帽eros argentinos fueron sacados de sus celdas y asesinados por la espalda en los alrededores del aeropuerto de Ezeiza o incluso cerca de Villa Devoto. Hasta el d铆a de hoy no me puedo olvidar de Gonzalo Carranza, joven argentino, de 27 a帽os, a quien conoc铆 en una celda de castigo, donde por 15 d铆as nos golpearon y tiraron agua fr铆a durante todas las noches. Gonzalo se hab铆a enfrentado varias veces a la polic铆a y, seg煤n me lo dijo, se la ten铆an jurada. Tiempo despu茅s me enter茅 que lo hab铆an sacado de la c谩rcel y su cuerpo hab铆a aparecido ametrallado.

En ese periodo, en que la muerte nos rodeaba, se hablaba abiertamente de la coordinaci贸n militar represiva entre la DINA y los militares argentinos. En tales condiciones, nuestros abogados (amenazados a diario por los 鈥渟ervicios de seguridad鈥) aceleraron tr谩mites y apelaron a todo tipo de instancias internacionales para obtener nuestra salida de la c谩rcel. Una ma帽ana de septiembre de 1976, pocos d铆as antes del asesinato de Letelier en Washington, la Polic铆a Federal me condujo esposado hasta el aeropuerto de Ezeiza, para ser expulsado a Gran Breta帽a. Al cabo de dos semanas me reencontr茅 con mi esposa, la que poco antes de la partida debi贸 sufrir, durante una noche de pesadilla, todo tipo de acosos sexuales de parte de funcionarios de la misma Polic铆a Federal. Algunos d铆as despu茅s llegar铆an nuestros hijos, con quienes nos reunir铆amos luego de una dolorosa separaci贸n.

Mi familia y yo experimentamos en carne propia la Operaci贸n C贸ndor, vale decir la coordinaci贸n policial y la actuaci贸n extraterritorial de funcionarios de la DINA en Argentina. Como se sabe, mi experiencia no fue 煤nica. En aquellos a帽os, miles de chilenos vivieron la detenci贸n, la tortura, la desaparici贸n y la muerte, en territorios chileno y argentino.

La propuesta del candidato presidencial de la extrema derecha recuerda mi experiencia personal con la Operaci贸n C贸ndor, la que ahora intenta reeditar. La democracia, la paz y no violencia que anhelamos chilenas y chilenos se encuentra amenazada en varios 谩mbitos con la propuesta de Kast. Pero resulta particularmente preocupante que su pol铆tica internacional, en vez de atender el mejoramiento de las relaciones vecinales, responder a las demandas por enfrentar el deterioro de los ecosistemas o favorecer la reducci贸n del armamentismo, se concentre en la represi贸n de personas que tienen ideolog铆as distintas a las que el defiende.

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.