Ago 8 2021
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Chile: El caso de Lenin Guardia

Por un deber de conciencia dedico el comentario de esta semana al enorme impacto que me ocasion√≥ la lectura del libro del analista de inteligencia Lenin Guardia, MI VERDAD, donde relata lo que fueron sus largos a√Īos de c√°rcel condenado por uno de esos jueces que en su lenidad no trepidan en dictar sentencia seg√ļn los mandatan personas que pueden ser √ļtiles en su carrera judicial. En un pa√≠s en que los altos integrantes del poder judicial son nominados por los otros dos poderes del Estado.

Es el caso de Jorge Zepeda, cuyas resoluciones judiciales le ocasionaron a Lenin Guardia enfrentar largos a√Īos de presidio cuando las acusaciones que se le hicieron fueron parte de una conspiraci√≥n pol√≠tica que habla de los m√°s turbios a√Īos de la posdictadura. Esto es, durante el tiempo de ‚ÄúLa Oficina‚ÄĚ y otros numerosos desprop√≥sitos del Gobierno, en el √°nimo de aparentar ante el pa√≠s que las autoridades trabajaban por resolver, entre otros, el homicidio pol√≠tico del senador Jaime Guzm√°n y el secuestro de Cristi√°n Edwards, hijo del director de El Mercurio.

Temas en que se involucró profesionalmente el autor de este libro en el afán de descubrir a los victimarios como experto en Inteligencia que le prestaba servicios a Investigaciones de Chile, el Ministerio del Interior, políticos como Joaquín Lavín y distintos empresarios nacionales con los cuales se vinculó.

En el texto que comento queda absolutamente claro que Guardia cayó preso después de una falsa declaración de Humberto López Candia, un oscuro sujeto que más tarde se desdijera por escrito respecto de las acusaciones que hizo contra Guardia y afirmara que estas fueron inducidas por personeros del Gobierno de la Concertación, pero que el ministro instructor del caso se negara a considerar. Para proceder, por supuesto, a excarcelar a un imputado falsamente como autor de la fabricación de dos fallidos artefactos explosivos remitidos a la Embajada de los Estados Unidos y a la casa de un conocido abogado bien conocido por su vinculación con la familia del extinto fundador de la UDI.

El aberrante juicio al que se someti√≥ al autor del presente libro, as√≠ como los desgarradores padecimientos que debi√≥ soportar en m√°s de siete a√Īos de prisi√≥n e incomunicaciones, quedan pr√≠stinamente relatados en este relato. Tanto que este mismo libro y la curiosa ‚Äúdesaparici√≥n‚ÄĚ en el Archivo Judicial de los cuadernos reservados del caso, fundan ahora la demanda del afectado contra el Estado de Chile, como una forma de hacer tard√≠a justicia y alcanzar una justa reparaci√≥n. Un aberrante expediente que ojal√° pueda desentra√Īar una calumniosa trama y sancionar finalmente a un juez, tildado como ‚Äúel Inquisidor‚ÄĚ por el autor del libro referido.

Libro Mi Verdad. Testimonio De Un Analista De Inteligencia, Lenin Guardia Basso, ISBN 9789566079040. Comprar en BuscalibreConoc√≠ a Lenin Guardia al retornar este a Chile despu√©s de largos a√Īos de exilio. Me lo present√≥ el propio Pepe Carrasco, nuestro amigo y colega m√°rtir que hasta su muerte siempre nos testimoni√≥ que Lenin hab√≠a colaborado mucho en la lucha contra la dictadura de Pinochet. Personalmente me toc√≥ apoyarme en √©l para proteger y sacar del pa√≠s a un combatiente que era intensamente buscado por los servicios secretos del R√©gimen. As√≠ como tambi√©n cumpli√≥ con una excelente colaboraci√≥n en no pocos art√≠culos de nuestra Revista sobre las graves violaciones cometidas en contra de los DDHH. Adem√°s de que siempre le agradecer√© por la protecci√≥n que nos brindara ante los acosos que mi familia y yo sufrimos cuando fui director de An√°lisis.

Reconozco que casi todo lo que sé en materia de Inteligencia la debo a los libros y películas que profusamente se publican y exhiben sobre agentes, espías, operaciones limpias y sucias y otras prácticas en que los estados justifican su misión de proteger a sus naciones. Con sinceridad me repugna mucho lo que todavía se aprecia en el mundo y en Chile al respecto, por lo mismo que nunca nos agradó que nuestro amigo Lenin se involucrara tanto con siniestros personajes que desde La Moneda se dedicaban a financiar operaciones de infiltración en los movimientos políticos y sociales. En el supuesto de que ahora los terroristas eran los que habían combatido a la Dictadura.

Personalmente fui testigo de c√≥mo colaboradores del gobierno de Patricio Aylwin reclutaron como informantes a amigos m√≠os que conoc√≠ en los diversos presidios en que estuve, como tambi√©n la forma en que fueron olvidados y expuestos una vez cumplidas sus deleznables acciones de ‚Äúsoplonaje‚ÄĚ. Viv√≠ muy de cerca lo acontecido con Mario Antonioletti, un militante del Mapu Lautaro que se entreg√≥ a las autoridades para que estas le practicaran todo un montaje para asesinarlo y ganar credibilidad ante el pa√≠s en su cometido de perseguir a los violentistas. Sin duda vali√©ndose de un acto de delaci√≥n deleznable ejecutado por un asesor de comunicaciones del Gobierno.

De todo lo le√≠do en MI VERDAD, los relatos que he escuchado y tantas otras experiencias, no tengo la menor duda de que Lenin Guardia fue v√≠ctima de resoluciones judiciales instadas por las autoridades y por las que un Juez de la Rep√ļblica sigue recibiendo retribuciones en su escalamiento hasta la Corte Suprema.

Es cosa de comprobar estos d√≠as c√≥mo se consagra la impunidad de varios parlamentarios acusados de recibir financiamiento ilegal de parte de la empresa Soquimich adquirida irregularmente por el yerno y agente de Pinochet, Julio Ponce Lerou. Observar c√≥mo altos funcionarios p√ļblicos, fiscales y magistrados cierran los casos que afectan a la clase pol√≠tica y, con ello, van demoliendo la esperanza democr√°tica del pueblo chileno y del tan proclamado Estado de Derecho. Los mismos que encarcelan y torturan a los j√≥venes que salen a protestar e instan a las polic√≠as a matarlos o arrancarles los ojos, alimentando el rencor ciudadano, la violencia y la delincuencia organizada. Porque en el objetivo de aferrarse al poder les parece l√≠cito corromper a los uniformados, rendir falso testimonio y comprar a los jueces.

Lo √ļnico que lamento del libro de Lenin Guardia es que no haya develado toda la verdad de su caso y todav√≠a mantenga algunos silencios sobre este. En un candor impropio de un analista de inteligencia omite algunos nombres que √©l y yo sabemos deber√≠a sumar a la n√≥mina de cobardes, traidores y corruptos que conspiraron en su contra y que escribieron las peores p√°ginas de la traicionada transici√≥n democr√°tica. Aunque espero que pueda incluirlos en una nueva edici√≥n.

En su libro, Guardia hace referencia varias veces al silencio c√≥mplice de los medios de comunicaci√≥n y de algunos periodistas al servicio pagado del Ejecutivo y que probablemente deben haber figurado en la n√≥mina que manten√≠a y financiaba el ministerio Secretar√≠a General de Gobierno que en una ocasi√≥n me toc√≥ revisar. Un ministerio que estuvo especialmente encargado de acallar una a una a las revistas democr√°ticas, a cambio de ‚Äúseducir‚ÄĚ (como se reconoci√≥ entonces) a los medios dilectos de la Dictadura y que hasta hoy gozan de segura y lucrativa existencia. Operaciones que seguramente conoce tambi√©n este analista de inteligencia.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

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