Oct 31 2022
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Opini贸nPol铆tica

Chile en estado de decepci贸n

La necesidad de una nueva Constituci贸n nunca estuvo entre las prioridades de los chilenos, aunque fuera reclamada intensamente en las movilizaciones y el propio Estallido Social. Ahora, sin embargo, la demanda por una Carta Magna est谩 muy por debajo en las aspiraciones populares seg煤n lo manifestado por los sondeos de opini贸n. Es evidente que los temas referidos a la seguridad, la inflaci贸n, as铆 como las reformas pendientes sobre previsi贸n y salud se han constituido en los m谩s anhelados por un pa铆s acosado por la crisis econ贸mica, la inequidad y los rezagos sociales.

La p茅rdida de inter茅s por un nuevo proceso constituyente tiene explicaci贸n en el fracaso de la Convenci贸n Constitucional, en los profundos desacuerdos de quienes la integraron y en la intervenci贸n de la clase pol铆tica en un nuevo intento por definir una reforma de nuestro sistema institucional. Los resultados del plebiscito de salida de este proceso manifestaron la enorme inconformidad popular con el texto constitucional propuesto, aunque es transversal el reconocimiento en cuanto a que la ciudadan铆a vot贸 en contra, adem谩s, del Gobierno de Boric y del conjunto de la clase pol铆tica.

Por lo mismo es que la idea de insistir en una nueva Carta Magna lleva a muchos a conformarse con la Constituci贸n de 1980 heredada de la Dictadura y enmendada despu茅s en varias oportunidades. Se cree, actualmente, que este texto ya no es impedimento para el logro de las grandes reformas econ贸mico sociales pendientes, sobre todo cuando el Parlamento ya cuenta con qu贸rums discretos para hacerle m谩s modificaciones al texto constitucional bien denominado 鈥渄e Pinochet-Lagos鈥, puesto que fue durante la administraci贸n de este mandatario cuando se aprobaron las principales enmiendas.

Irrita a los chilenos los ingentes recursos gastados por el Estado para sostener una experiencia fracasada en que por largos meses abundaron la insolvencia pol铆tica, las querellas escandalosas entre los partidos y hasta la falta de probidad para concluir en un documento altamente cuestionado no solo por los expertos constitucionalistas sino por el propio sentido com煤n del pueblo. El cual en votaci贸n obligatoria lo terminara desahuciando por m谩s de un 60 por ciento de los sufragios.

Lo m谩s triste de esta situaci贸n ha sido el auto empoderamiento de los diputados y senadores para definir y convocar de nuevo a los chilenos a un nuevo proceso constituyente. El faranduleo de las organizaciones pol铆ticas ha debido continuar por semanas, sirviendo con ello a la evidente postergaci贸n de las demandas populares m谩s sentidas. Esto explica que no solo聽 la imagen de los legisladores siga deterior谩ndose sino tambi茅n la del propio gobierno de Boric, hasta aqu铆 incapaz siquiera de concitar acuerdo entre sus integrantes respecto de qu茅 hacer primero dentro del listado de promesas electorales.

Ello explica聽 el r谩pido deterioro sufrido por el Jefe del Estado en su imagen p煤blica, como en las duras imputaciones recibidas fuera de La Moneda. Al grado que algunos pron贸sticos indican que muy dif铆cilmente podr谩 prolongar por mucho tiempo su mandato. Toda vez que descaradamente desde la derecha se hacen esfuerzos por insubordinar a las FFAA y las polic铆as.

El panorama del descontento se hace ostensible. Huelgas por doquier a lo largo del pa铆s, nuevas rebeliones estudiantiles as铆 como aquellas masivas protestas de los comerciantes, de los trabajadores portuarios y聽 las聽 crecientes demandas salariales, entre tantas otras convulsiones. Con una econom铆a que se reconoce en estanflaci贸n, el agudo conflicto en la Araucan铆a y la tensi贸n especialmente en el norte por el arribo incontrolable de inmigrantes, como por la acci贸n de las bandas de narcotraficantes y del crimen organizado. Todo un clima de creciente agitaci贸n que, se sabe, nunca tendr谩 soluci贸n en la mayor adquisici贸n de armas disuasivas y el creciente聽 reclutamiento de carabineros. En lo que algunos cifran las soluciones para hacerle el quite a la justicia social.

Todo lo que se agrava por la indolencia de la clase pol铆tica mucho m谩s preocupada de subirse a las testeras de las c谩maras legislativas, asegurarse mayor representaci贸n en el Comit茅 Pol铆tico de la Moneda, como en aferrarse a esa considerable cantidad de cargos p煤blicos ofertada a los partidos. Cuando hoy en d铆a se han desdibujado totalmente los perfiles ideol贸gicos de estos y la raz贸n fundamental de militar en estas colectividades es la de alcanzar un puesto, aunque sea recurriendo al consabido nepotismo y otros vicios que siguen perpetu谩ndose.

En meses de dilaci贸n para definir el nuevo itinerario institucional, lo que queda claro es la desconfianza de la clase pol铆tica respecto de las decisiones que puedan adoptar los ciudadanos. De all铆 que lo que se est茅 consolidando en estas 煤ltimas semanas sea la idea de imponerle 鈥渂ordes鈥 o l铆mites preestablecidos a la redacci贸n de una nueva Carta Fundamental. Asimismo como se busca definir cupularmente una comisi贸n de 鈥渆xpertos鈥 que act煤e como 谩rbitro en caso de que la nueva Constituci贸n resulte lesiva para los intereses y聽 prerrogativas de los pol铆ticos profesionales como, por ejemplo, reducir a una c谩mara el Poder Constituyente, garantizar la independencia plena de los tribunales de justicia e implementar las iniciativas de ley de los ciudadanos. Adem谩s de establecer la facultad ciudadana de remover de los cargos p煤blicos a quienes defrauden la voluntad popular y se corrompan en el poder.

De all铆 que crezca el n煤mero de los que prefieren que todo siga igual, antes que aventurar al pa铆s a un incierto futuro institucional. A riesgo que la sombra del Dictador siga presente en la pol铆tica nacional, lo que despu茅s de todo tanto ha convenido a las ocho administraciones gubernamentales que lo han sucedido.

* Periodista y profesor universitario chileno de vasta trayectoria. Premio nacional de Periodismo y, Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federaci贸n Mundial de la Prensa.

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