Ago 28 2021
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Pol铆tica

Chile: La centroizquierda versus la izquierda

La violencia ha servido para derrocar dictaduras y reg铆menes corruptos, pero no para forjar sociedades libres y democr谩ticas, como tr谩gicamente ha sido demostrado.

Y habr谩 una sola mujer en la papeleta presidencial del pr贸ximo 21 de noviembre. De la regi贸n de Atacama, exministra, senadora y de una de las etnias originarias. Yasna Provoste, entre ocho candidatos hombres, asumir谩 la representaci贸n de la centroizquierda y del bloque pol铆tico llamado Nuevo Pacto Social, que agrupa a siete de los ocho partidos que conformaron la ya desaparecida Unidad Constituyente. Fue excluido el Partido Progresista (PRO) al descolgarse y anunciar sorpresivamente su l铆der, Marco Enr铆quez-Ominami, su cuarta candidatura presidencial.

Esta nueva coalici贸n queda conformada por los partidos dem贸crata cristianos DC, socialista PS, por la democracia PPD, radicales PR, liberales PL, Nuevo trato NT y Ciudadanos C.聽 Provoste, militante DC, gan贸 ampliamente en las 16 regiones del pa铆s en la consulta ciudadana efectuada el pasado 21 de agosto luego que el sector no pudo participar -por el veto interpuesto por la izquierda- en las elecciones primarias legales y financiadas por la autoridad electoral, que se efectuaron el 18 de julio.

La vencedora obtuvo 91.789 votos o el 60,80%, seguida por otra mujer, Paula Narv谩ez, PS, con 40.161, o el 26,60% y en tercer lugar lleg贸 Carlos Maldonado, PR, quien logr贸 18.931 o 12,50%. El resultado fue positivo para los dirigentes pol铆ticos de los partidos de la centroizquierda que en 20 d铆as lograron organizar una elecci贸n que otorg贸 plena legitimidad a la ganadora. Sin embargo, el resultado qued贸 opacado por la magra participaci贸n electoral debido a que votaron solo 150.881 personas.

M谩s duro a煤n es contrastar esta cifra con la obtenida en la primaria de la izquierda donde participaron algo m谩s de 1.750.000 electores y el vencedor, Gabriel Boric, representante del Frente Amplio, obtuvo 1.058.027 votos, equivalentes al 60,43%, frente a su contendor del Partido Comunista, Daniel Jadue, quien logr贸 692.862 o el 39,57%. En t茅rminos porcentuales ambos l铆deres se impusieron claramente con algo m谩s del 60% de los votos.

El pasado 23 de agosto, a medianoche, venci贸 el plazo legal para inscribir las candidaturas presidenciales, donde fueron registrados los nombres de los nueve candidatos. La ley electoral exige a los independientes, a los representantes de movimientos o de partidos pol铆ticos que no tengan representaci贸n a nivel nacional, recolectar 33 mil firmas que se pueden registrar de manera digital a trav茅s de la plataforma del servicio electoral.

Adem谩s, ese mismo d铆a se inscribieron las listas parlamentarias de los pactos que competir谩n por 155 esca帽os para diputados y se renovar谩 la mitad de los 50 senadores. As铆 las cosas, se inicia la carrera presidencial con nueve competidores y salvo que alguno supere el 50% de las preferencias, solo las dos primeras mayor铆as pasar谩n a una segunda vuelta que se efectuar谩 el 19 de diciembre. Las encuestas se帽alan que son tres las candidaturas que concentran las preferencias: el representante de la coalici贸n de centroderecha, Sebasti谩n Sichel (44); seguido de Gabriel Boric, (35) del Frente Amplio y Yasna Provoste (51) representante del Nuevo Pacto Social.

Se suma a la centroizquierda Marco Enr铆quez Ominami (48); de la extrema derecha, Jos茅 A. Kast (55);聽 de la extrema izquierda, Eduardo Art茅s (69) y de los movimientos populistas, Diego Ancalao (40), Franco Parisi (53) y Gino Lorenzini (39). 聽Estos 煤ltimos restar谩n votos a los tres primeros, pero no debiera afectar a las que se estiman ser谩n las probables mayor铆as que disputar谩n los dos primeros lugares para asegurar el paso al balotaje definitivo.

Los meses de campa帽a servir谩n para limar los roces y desencuentros dentro de las coaliciones que toda competici贸n electoral provoca. Para Provoste y Boric el candidato a derrotar es Sichel, quien encarna la continuaci贸n y forma de hacer pol铆tica del actual mandatario Sebasti谩n Pi帽era, quien es el autor intelectual de su candidatura y con el que comparten caracter铆sticas similares. El primero ha cambiado dos veces de partido, es denostado por sus excompa帽eros y encabeza a la coalici贸n de derecha que ha gobernado los 煤ltimos cuatro a帽os. Pi帽era, quien se present贸 en sus inicios como representante de una derecha renovada, termin贸 siendo un fiel defensor de los sectores m谩s conservadores.

Nunca quiso una nueva constituci贸n, se rode贸 de ministros que fueron voceros y rostros de la opci贸n del rechazo -como su canciller Andr茅s Allamand-, se resisti贸 el primer a帽o de pandemia de manera mezquina y torpe a entregar ayuda real a la gente, y su gobierno ha dificultado el funcionamiento pleno de la Convenci贸n Constituyente.

Ahora, a pocos meses de terminar su mandato, ante la rebeli贸n de su propio sector y para salvar el sistema privado de pensiones, acept贸 expandir el gasto fiscal, as铆 como enviar el proyecto de ley de matrimonio homosexual, que espera sea aprobado en su gobierno. La derecha, lo ha demostrado siempre, es pragm谩tica a la hora de defender sus intereses, como lo hizo llevando una lista 煤nica en la elecci贸n de la Convenci贸n Constitucional, buscando proteger el legado de la carta fundamental pinochetista de 1980.

Hoy est谩n dadas las condiciones para infringir tres derrotas significativas a la derecha y a los sectores conservadores: en las elecciones presidenciales, en las parlamentarias y en la redacci贸n de una nueva constituci贸n, pero ello no es tan claro que ocurra por las rivalidades de la izquierda en general. La capacidad de dividirse no es una particularidad de Chile ni de sus actuales l铆deres. Ha sido una constante hist贸rica en muchos pa铆ses. Hoy se requiere visi贸n y perspectiva para anteponer los intereses de la mayor铆a por sobre los maximalismos y la impaciencia, a veces infantil, de pretender 鈥渢omar el cielo por asalto鈥.

La experiencia chilena nos muestra que durante la dictadura pasaron m谩s de 10 a帽os para que pudieran comenzar a converger los sectores dem贸cratas cristianos y socialdem贸cratas, que fueron la base junto a otros, para derrotar la dictadura de 17 a帽os de Pinochet. Cierto es que contribuyeron tambi茅n la valent铆a y coraje de muchos que entregaron sus vidas usando otras formas de lucha, pero fue finalmente con el poder del voto y el entendimiento entre fuerzas pol铆ticas, que se derrot贸 a la tiran铆a.

La protesta ciudadana es y ser谩 siempre leg铆tima en una democracia, pero no la violencia que destruye e inhibe que la gente pueda marchar pac铆ficamente, sin temor a su integridad o la de sus hijos, por lo que no puede ser tolerada ni justificada. La violencia ha servido para derrocar dictaduras y reg铆menes corruptos, pero no para forjar sociedades libres y democr谩ticas, como tr谩gicamente ha sido demostrado. Es un hecho que en Chile se ha construido una sociedad de naturaleza violenta por sus desigualdades, segregaci贸n, privaciones y abusos contra grandes sectores de la poblaci贸n.

Tambi茅n por historia, partiendo por los asesinatos, robo y despojo de su territorio cometido contra las naciones originarias; o lo ocurrido para muchas familias con la b煤squeda interminable del paradero de los detenidos desaparecidos ocurrido durante la dictadura c铆vico-militar. Es por estos motivos, precisamente, que estamos escribiendo una nueva constituci贸n, que es lo m谩s importante que ha ocurrido en m谩s de dos siglos de rep煤blica y que no puede ni debe ser desaprovechado.

Hoy tenemos m谩s de 30 partidos y movimientos que se declaran de centroizquierda y de izquierda en Chile. El abanico es muy amplio y va desde la Democracia Cristiana hasta el Partido Comunista Acci贸n Proletaria y m谩s all谩, llega a los grupos negacionistas de la institucionalidad y legitimidad de los partidos pol铆ticos, postulando el alejamiento de 鈥渓as m谩quinas partidarias鈥, el asamble铆smo y/o la quimera de la participaci贸n igualitaria de los independientes en el parlamento como fuerza purificadora del sistema pol铆tico.

No existe democracia sin partidos, y es el poder ciudadano el responsable con sus votos de premiar a los que estimen mejores. Adem谩s, para aquellos cr铆ticos sobre el actuar de los partidos o de las pol铆ticas p煤blicas, es necesario recordar que el primer acto de responsabilidad civil es ejercer el derecho a voto. El populismo se ha extendido y ha penetrado los sistemas pol铆ticos en muchos pa铆ses y ello no es un fen贸meno nuevo.

Es educativo recordar que el fascismo de Mussolini, en Italia, se inici贸 sosteniendo que sus ideas no eran 鈥渘i de izquierda ni de derecha鈥, si no que buscaban representar 鈥渁l pueblo鈥, a quienes se deb铆an, como lo recuerda muy bien la monumental biograf铆a del Duce, 鈥淓l Hijo del Siglo鈥, escrita por Antonio Scurati. Hoy aquellos que se arrogan la representaci贸n del pueblo abundan en todas partes, pero especialmente en los sectores de izquierda que hablan a nombre del pueblo, 鈥渄e mi pueblo鈥, como se帽alan.

Algunos de ellos fueron electos con este discurso en la Convenci贸n Constitucional y hoy patrocinan un candidato presidencial. Al final del d铆a, la existencia de tantos partidos y movimientos que se declaran de izquierda, guardianes de los principios y de consignas, o izquierda de verdad, como pretenden, solo contribuyen a generar m谩s dispersi贸n y que terminemos sin ninguna izquierda y con cuatro a帽os m谩s de gobierno de la derecha, lo que ser铆a el mayor regalo de parte de las fuerzas opositoras al actual mandatario.

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