Sep 22 2022
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Opini贸nPol铆tica

Chile: La izquierda despu茅s del Rechazo

La izquierda tradicional, aglutinada en la Concertaci贸n, y con varios a帽os de gobierno, no impuls贸 un proyecto propio y se consumi贸 en el neoliberalismo. S贸lo fue capaz de entregar respuestas puntuales a las grandes demandas ciudadanas. Termin贸 aceptando la democracia restringida; un modelo productivo rentista de explotaci贸n de recursos naturales; persisti贸 en la pol铆tica de focalizaci贸n social, renunciando a la redistribuci贸n de la riqueza; y se comprometi贸 en una apertura econ贸mica radical al mundo, sin regulaciones.

La confusi贸n ideol贸gica, que arrastra la izquierda chilena desde hace d茅cadas, junto a la debilitada fuerza de los trabajadores, la comprometieron con el neoliberalismo. Ello contrasta con los a帽os sesenta, cuando los partidos de izquierda dieron origen a la Unidad Popular y al triunfo de Salvador Allende. Se le ofreci贸 al pa铆s un programa global de trasformaciones, respaldado por un movimiento obrero, entonces poderoso, junto a crecientes organizaciones sindicales campesinas y de capas medias. Nada de eso existe ya. Es el desaf铆o de la realidad. Pero la izquierda no ha sabido recomponerse ideol贸gica y pol铆ticamente para enfrentar el nuevo mundo que vivimos.

La inexistencia de una propuesta global transformadora frente al neoliberalismo no s贸lo es propia de nuestro pa铆s. Ha estado presente en Am茅rica Latina. Tiene responsabilidad principal en el fracaso de los gobiernos autodenominados 鈥渟ocialismo del siglo XXI鈥, as铆 como en la fragilidad de los gobiernos de centroizquierda.聽 Casi todos estos gobiernos se acomodaron al neoliberalismo o hicieron reformas insuficientes, incapaces de responder a las necesidades econ贸micas y a las desigualdades sociales. M谩s grave a煤n fue la alianza de gobernantes y pol铆ticos supuestamente progresistas con el mundo empresarial y la aceptaci贸n de sus pr谩cticas corruptas.

As铆 las cosas, la ciudadan铆a en los pa铆ses de la regi贸n dej贸 de distinguir la l铆nea divisoria entre izquierdas y derechas. En el caso particular de Chile no s贸lo se vivi贸 la apabullante derrota del candidato Guillier ante Pi帽era, sino que surgi贸 la potente rebeli贸n social del 18 de octubre del 2019. Es la sorprendente liquidez de la pol铆tica, propia del mundo contempor谩neo.

En torno a las protestas del 18-O emergieron con fuerza los movimientos emancipatorios identitarios, pero ellos por s铆 solos son insuficientes para terminar con el neoliberalismo. En efecto, para que las reivindicaciones medioambientalistas, feministas, de las disidencias sexuales, pensionados, sector informal, los sin casa, ind铆genas y regionalistas, puedan tener 茅xito en sus demandas identitarias, necesitan articularse en una estrategia global transformadora que, al mismo tiempo, coincida con las demandas de los trabajadores. Por ello era tan importante una Nueva Constituci贸n (NC).

La NC le entregar铆a a la sociedad chilena nuevas reglas de convivencia, con el t茅rmino del Estado subsidiario, un distinto modelo productivo, regionalizaci贸n efectiva, una nueva concepci贸n de inserci贸n internacional, junto a nuevas relaciones entre empresarios y trabajadores, paridad feminista y valoraci贸n medioambiental. Y, en el plano social instalaba derechos universales en educaci贸n, salud y seguridad social. La NC era, en realidad, una nueva estrategia para el desarrollo de Chile.

Con esa estrategia de desarrollo, contenida en la NC, la nueva generaci贸n, que conquist贸 el gobierno, podr铆a dar los primeros pasos para derrotar el neoliberalismo. El programa propuesto por Boric es un avance sustantivo respecto de los gobiernos de la Concertaci贸n y, ciertamente, dif铆cil de implementar. Necesita sostenerse en un proyecto transformador de largo plazo. No bastaba con alcanzar el gobierno; se requer铆a una NC, la que entregar铆a herramientas para modificar las reglas del juego que instal贸 la Constituci贸n del 80 y que han servido para multiplicar el poder de la oligarqu铆a econ贸mica y pol铆tica. Por eso la NC dol铆a tanto a los grupos econ贸micos y al Partido del Orden.

Con la derrota de la NC, se ha fortalecido la derecha y el centro pol铆tico, disfrazado de amarillo. La izquierda que quiere las transformaciones se encuentra con limitada fuerza social y evidente dispersi贸n partidaria. Y al gobierno ciertamente le resultar谩n m谩s dif铆ciles los cambios comprometidos ante la ciudadan铆a.

El desaf铆o para perseverar en un nuevo proceso constituyente es m谩s complejo. Tambi茅n lo es empujar el programa de transformaciones del gobierno y perseverar en la lucha contra el neoliberalismo, acorde con las demandas que dieron origen al 18-O.

Para avanzar en esas direcciones la izquierda tiene tareas ineludibles, como favorecer la articulaci贸n de los movimientos identitarios con las demandas y derechos postergadas de quienes viven de su trabajo asalariado. Esa articulaci贸n es la que puede dar fuerza al gobierno para cumplir con su programa de cambios.Primeros pasos de cara al Apruebo: oficialismo establece una 鈥渋nstancia de coordinaci贸n鈥 para campa帽a - La Tercera

Apruebo Dignidad (AD), est谩 desafiada a potenciar sus org谩nicas partidarias, y actuar con una sola voz ante el Gobierno y la sociedad. Deber谩 terminar con la dispersi贸n y el fraccionalismo si quiere presentarse con fuerza frente a la derecha, ratificando su compromiso inclaudicable con las transformaciones junto a los representantes del 鈥渟ocialismo democr谩tico鈥 en el gobierno.

Un desaf铆o mayor, con retrasos evidentes, es abordar la implacable concentraci贸n de los medios de comunicaci贸n en poder de los grandes grupos econ贸micos. La desigualdad informativa, m谩s que incidente en el reciente plebiscito, con la difusi贸n habitual de mentiras, no por habitual es tolerable en una convivencia democr谩tica. El futuro para los cambios es oscuro si no se equilibra el poder medi谩tico de la TV, radios y medios escritos. La incidencia de las redes sociales y el mayor acceso a ellas es un factor relevante pero no permite omitir la influencia del gran poder medi谩tico.

Finalmente, es un desaf铆o pendiente abordar con rigor el comportamiento pol铆tico de esos cuatro millones de votantes que, en su gran mayor铆a, optaron por el rechazo. Sin educaci贸n c铆vica en las escuelas y con el individualismo instalado en la sociedad, la conversaci贸n democr谩tica crece en exigencias para demostrar a esos nuevos votantes que la sociedad chilena requiere de cambios sustantivos y que ellos est谩n destinados a favorecer sus intereses.

*Economista, con estudios de posgrado en la Universidad de Sussex (Reino Unido). Investigador Grupo Nueva Econom铆a.聽Fue decano de la Facultad de Econom铆a de la Universidad de Chile, ministro de Planificaci贸n durante el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle (1994-2000), 聽embajador en Ecuador y rector de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano.

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