Nov 20 2012
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Opini贸n

China: el nuevo dirigente est谩 marcado por la historia

En el momento de la sucesi贸n es la medianoche del Estado, un periodo de m谩ximo peligro, la hora en que el poder pasa del titular al novato, cuando la experiencia da paso a la incertidumbre. A fin de preservar la estabilidad, los estados tradicionales suelen insistir en una sucesi贸n r谩pida: 芦el rey ha muerto, viva el rey禄. | RODERICK MAC FARQUHAR.*

 

En las democracias modernas, la velocidad ha sido sacrificada a la legitimaci贸n por mandato popular. En la China actual, la velocidad ha sido sacrificada tambi茅n, pero sin legitimaci贸n, porque no existe un procedimiento aceptado por el cual se elija al aparente heredero.

 

En la 茅poca de Mao Zedong, el Presidente eligi贸 o descart贸 supuestos sucesores a su antojo. Despu茅s de 20 a帽os en el puesto n 潞 2, Liu Shaoqi fue purgado en 1966. Cinco a帽os m谩s tarde, su sucesor, el mariscal Lin Biao, fue perseguido hasta que huy贸 del pa铆s, muriendo cuando su avi贸n se estrell贸 en Mongolia. El joven revolucionario de Shanghai Wang Hongwen fue transportado en helic贸ptero hasta Pek铆n para sustituir a Lin, pero Mao pronto descubri贸 que no estaba a la altura.

 

Por 煤ltimo, Mao eligi贸 al anodino Hua Guofeng, que acab贸 sucedi茅ndole. Pero Hua proclam贸 su lealtad a las desastrosas pol铆ticas de la Revoluci贸n Cultural de su patr贸n y, cinco a帽os m谩s tarde, Deng Xiaoping fue capaz de privarle de todos sus cargos.

 

Como 芦l铆der supremo禄, Deng introdujo innovaciones institucionales: no tenencia vitalicia del cargo, la jubilaci贸n a los 70; hacia arriba o hacia fuera despu茅s de dos mandatos. Pero no institucionaliz贸 la sucesi贸n. Como Mao, prefer铆a atenerse a su propio juicio y, como Mao, se encontr贸 con que sus decisiones no siempre funcionaron.

 

Hu Yaobang fue destituido como secretario general en 1987, por permitir un ambiente de relajo ideol贸gico que hab铆a alentado las manifestaciones estudiantiles, y Zhao Ziyang en 1989, como resultado del movimiento democr谩tico de Tiananmen.

 

Despu茅s de estos fracasos, Deng no tuvo m谩s remedio que permitir que sus colegas octogenarios principales 鈥攍os llamados 芦ocho inmortales禄鈥 ayudasen a elegir el sucesor de Zhao. Jiang Zemin no fue la primera opci贸n de Deng, pero le dio su bendici贸n como el 芦n煤cleo禄 de la tercera generaci贸n de l铆deres. Esta imposici贸n de manos fue crucial cuando uno de los colegas de rango superior de Jiang desafi贸 su derecho a continuar como secretario general en 1997, ya que Jiang hab铆a cumplido los 71 a帽os.

 

Uno de los 煤ltimos 芦inmortales禄, Bo Yibo, intervino para decir que Jiang no deb铆a retirarse porque Deng le hab铆a ungido como el 芦n煤cleo禄 de su cohorte: se qued贸 hasta 2002.

 

Jiang fue lo suficientemente cuidadoso en aquel momento como para seguir el procedimiento establecido por Mao y Deng a la hora de nombrar a su propio sucesor. A diferencia de ellos, no ten铆a laureles revolucionarios para asegurarse su lugar en la historia, por lo que necesitaba un ac贸lito para salvaguardar su legado. Pero Deng ya hab铆a bendecido al l铆der de la cuarta generaci贸n: Hu Jintao, antiguo jefe de la Liga de la Juventud.

 

Hu fue promovido al Comit茅 Permanente del Politbur贸 (CPP) en 1992, claramente destinado a suceder a Jiang como secretario general y presidente. Jiang, no ten铆a el prestigio suficiente como para anular la decisi贸n de Deng y, por lo tanto, maniobr贸 para colocar en el CPP a los miembros de su facci贸n de Shanghai.

 

A diferencia del Jiang, Hu no ha tenido que preocuparse por un sucesor designado con anterioridad;聽 pero tampoco ha tenido el privilegio de poder nombrar al suyo. La opini贸n generalizada es que hubiera seleccionado a Li Keqiang, miembro de su facci贸n de la Liga Juvenil. En su lugar, Li se convertir谩 en primer ministro, con Xi Jinping, ocupando el puesto m谩s importante de secretario general del partido.

 

Jiang no es uno de los 芦inmortales禄, pero se cree que ha jugado un papel clave en la organizaci贸n de la sucesi贸n de Xi y la composici贸n del nuevo CPP.

 

Xi es un 芦principito禄, el hijo de un revolucionario que se convirti贸 en un alto funcionario de la eras Mao y Deng. Los ancianos jubilados, como Jiang, aparentemente prefieren 鈥減rincipitos鈥, ya que se supone que tienen un inter茅s en la preservaci贸n del sistema. Pero debido a que la unci贸n del Xi ha sido el resultado de luchas y compromisos entre facciones, no tiene un mandato personal.

 

Es casi seguro que esa sea una de las razones por la que Hu y sus colegas se movilizaron r谩pidamente este a帽o para desbancar a Bo Xilai, el carism谩tico 鈥減rincipito鈥 jefe de Chongqing. Bo pod铆a llegar a constituir una amenaza real para Xi de haber entrado en el CPP.

 

Incluso ausente Bo, el faccionalismo en el CPP podr铆a poner en peligro las pol铆ticas del Xi y su posici贸n. Resolver los enormes problemas de China proporcionar谩 un amplio espacio para el desacuerdo: la corrupci贸n corrosiva de arriba a abajo, la resistencia generalizada a las depredaciones de los funcionarios locales, la degradaci贸n del medio ambiente; enormes disparidades de ingresos, y la fuga de capitales.

 

Si Xi es un reformador que no ha salido aun del armario, su margen de maniobra es reducido. Los 83 millones de miembros del partido no est谩n a favor de cambios radicales que amenacen su poder o sus huchas.

 

Mao justific贸 sus pol铆ticas transformadoras gracias a su victoria revolucionaria; Deng utiliz贸 el trauma de la Revoluci贸n Cultural para justificar la reforma y apertura al mundo exterior. Desde entonces, la direcci贸n del partido se ha quedado de piedra por el colapso de la Uni贸n Sovi茅tica. Mikhail Gorbachov pretend铆a reformar el comunismo, pero lo destruy贸.

 

Ning煤n dirigente chino puede adivinar qu茅 reforma podr铆a provocar el fin del comunismo en China, por lo que la tentaci贸n es hacer lo menos posible. A falta de un desastre nacional, Xi puede limitarse a salir del paso.
鈥斺
* Profesor de Historia y Ciencia Pol铆tica y director del Centro Fairbank de Asuntos As铆aticos de la Universidad de Harvard.
Considerado uno de los m谩s importantes sin贸logos occidentales, es autor con聽 Michael Schoenhals de una monumental historia de la Revoluci贸n Cultural China (Ed. Cr铆tica)
En www.sinpermiso.info. Traducci贸n de Gustavo Buster.

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