Feb 14 2022
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CulturaSociedad

Conceptos

El oro, seg√ļn todas las probabilidades, es el primer metal con el que los hombres han adornado y fabricado los objetos para su uso. Ning√ļn otro requiere, adem√°s, para su manipulaci√≥n, un utillaje tan sencillo. Esta simplicidad explica, durante muchos siglos, el instrumental de los orfebres se ha diferenciado tan poca cosa del que empleaban sus predecesores, los artesanos de la prehistoria. Pero es muy dif√≠cil precisar, ni a√ļn haciendo las m√°s liberales concesiones a la cronolog√≠a, la √©poca en que sucedi√≥ todo esto. Los documentos m√°s antiguos relacionados con esta ardua cuesti√≥n, se remontan a la plurimilenaria civilizaci√≥n de Egipto.

Pertenecientes a una √©poca, que se sit√ļa alrededor del a√Īo 4.100, antes de Jes√ļs, han sido encontradas algunas inscripciones en las que aparece el signo con que los antiguos egipcios representaban el oro. En Abydos, en la tumba del Kendenes-Djer, tercer monarca de la primera dinast√≠a que reino hacia el a√Īo 4000 antes de nuestra era, este oro aparece ya materializado en forma de unos brazaletes incrustados en piedras semipreciosas, de un cuidado y fino trabajo, dentro de la tosquedad del estilo. ¬†¬†¬†¬† Egipto descubre un deposito de oro de un 1 mill√≥n de onzas - World Energy Trade

-Uno de los pa√≠ses donde el oro antiguamente abundaba, era Etiop√≠a. Sus minas contin√ļan produciendo metal aur√≠fero, mientras que sus contempor√°neas de Nubia y Egipto¬† han sido abandonadas hace siglos a causa de su progresivo empobrecimiento. El oro era all√≠ tan corriente, que se empleaba en los menesteres m√°s triviales. Salvio habla de una monta√Īa de polvo aur√≠fero de varios metros de altura, y Herodoto, refiere¬† el asombro del conquistador Cambises, rey de Persia,¬† al ver que eran de oro las cadenas que empleaban los et√≠opes para sujetar a los prisioneros.

Fuese  con motivo de esta abundancia o por cualquier otra causa, los nativos concedían a este metal un valor secundario en relación con la plata. Así en las antiguas inscripciones de los etíopes aparece siempre invertido él orden de enumeración de ambos, colocándose el oro después de la plata.

-En el manuscrito del siglo XII o XIII Tractatus Lombardicus, que celosamente se guarda en Cambridge¬† se encuentra esta receta para la fabricaci√≥n de lo que el monje Te√≥filo llama ‚Äúoro espa√Īol‚ÄĚ.¬† Te√≥filo Lombardo se llamaba,¬† debi√≥ ser el nombre que adopto al vestir los h√°bitos y el lombardo s√≥lo indica que en Lombard√≠a vivi√≥. Fue un gran artista, un te√≥rico de la pintura, pero no supo sustraerse a las seducciones de la alquimia, como le suced√≠a a todos los esp√≠ritus de su √©poca.

Historia | SurySur‚ÄúEl oro espa√Īol -advierte el monje Te√≥filo- se compone de cobre rojo, polvo de basilisco, sangre humana y vinagre. Los gentiles ‚ÄďEspa√Īa se hallaba entonces bajo la dominaci√≥n √°rabe- se procuran los basiliscos de la siguiente manera: colocan bajo la tierra, dejando un conducto para la ventilaci√≥n, una jaula en la que encierran dos gallos de doce a quince a√Īos, a quienes se alimenta¬† con largura. Cuando estos animales est√°n bien cebados, con el calor que les proporciona sus propias carnes, se acoplan y ponen huevos. De estos huevos salen unas cr√≠as macho, a los que al cabo de siete d√≠as le crecen colas de serpiente.

Se encierran entonces en grandes vasos de cobre, cubiertos de¬† agujeros y¬† se les entierra durante seis meses, dejando que se nutran con la tierra que penetra por los orificios. Se retiran entonces los vasos y se les somete a fuego vivo hasta que los basiliscos quedan convertidos en cenizas. Cuando se han enfriado, se les mezcla con un tercio de sangre de var√≥n. Se pulveriza bien la pasta y se le a√Īade vinagre fuerte. Se toman entonces l√°minas muy delgadas de cobre bien pulidas y se aplica por cada lado, una capa de esta preparaci√≥n. Cuando la tintura haya penetrado en el cobre de parte a parte, el metal adquirir√° el¬† peso y el color del oro. Este oro ‚Äďtermina Te√≥filo-, es propio para todos los casos.‚ÄĚ

-En enero de 1848 se descubri√≥ el oro en California. La sensaci√≥n fue enorme‚Ķ y la emigraci√≥n tambi√©n. El 19 de mayo de ese mismo a√Īo, el peri√≥dico The Californian, de San Francisco, anunci√≥ que iba a cesar en su publicaci√≥n por falta de operarios. Todos los de la imprenta, y todos los redactores emigraban a las minas. El director escribi√≥ su √ļltimo editorial y sigui√≥ su ejemplo.

La poblaci√≥n del territorio, en un a√Īo y medio paso de 1.500 a 100.000 almas. Aquello herv√≠a de ladrones, bandoleros de la peor A 170 a√Īos de la fiebre del oro en California: fortuna, drama, ganadores y perdedores - Infobaeespecie. Los tiroteos, los asesinatos, los desvalijamientos y las batallas campales estaban a la orden del d√≠a. Era el imperio del m√°s fuerte, y del rev√≥lver del calibre 45.

El Gobierno federal mejicano envi√≥ una fuerza armada con instrucciones para restablecer el orden, pero la atracci√≥n del oro era tal, que los soldados abandonando armas y bagajes, huyeron a las minas. El Gobierno mando entonces un barco de guerra. La cosa fue mucho mejor. El comodoro desembarco una compa√Ī√≠a, y ya no volvi√≥ a echar el ojo a ninguno de sus marineros. Al d√≠a siguiente estos estaban ya filtrando arenas aur√≠feras. Ni la paga de quince d√≥lares diarios hab√≠a conseguido retenerlos.

-So√Īar con oro: af√°n de poder y dominio. Personalidad muy ambiciosa. En¬† este caso la ambici√≥n entra en la fase ‚Äúla codicia rompe el saco‚ÄĚ, o sea, del que todo lo quiere y a la larga todo lo pierde.

 

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