Ago 26 2016
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OpiniónPolítica

Construir puentes, no muros entre Chile y Bolivia

Cuando Michelle Bachelet y Evo Morales hayan dejado de ser presidentes de Chile y Bolivia, los dos pa√≠ses seguiremos siendo vecinos. Cuando el juicio de La Haya sea parte de la historia, Chile y Bolivia seguiremos unidos por nuestra frontera com√ļn. Porque no tenemos la opci√≥n de mudarnos de barrio y porque no se puede reescribir la historia, pero s√≠ podemos escribir un mejor futuro para nuestros pueblos, Chile y Bolivia debieran dejar de construir desconfianzas y en forma gradual debi√©semos comenzar a construir integraci√≥n. Un di√°logo sin exclusiones, con todos los temas sobre la mesa, pero no en La Haya ni en foros internacionales, sino directamente entre los pa√≠ses involucrados, es esencial para poder dejar de aparecer como los pa√≠ses taimados de la regi√≥n.

Como cualquier declaración sobre Bolivia inmediatamente genera sospechas en Chile, parto diciendo que, como todo compatriota, estoy por la defensa de nuestra soberanía. Como latinoamericanista acérrimo que soy, lamento que Bolivia haya llevado un tema que debió seguir siendo bilateral a una corte internacional en La Haya. No entiendo por qué unos jueces en el viejo mundo tienen que intervenir para decidir una diferencia entre dos países vecinos y pueblos hermanos, gobernados a su vez por dos líderes que defienden la integración.

También aclaro que no quiero reescribir la historia. Chile ganó la Guerra del Pacífico. A partir de tratados legítimamente firmados, no hay cuestiones pendientes sobre el territorio que pasó a ser chileno producto de esta guerra. Creo que Bolivia equivoca el camino al tratar de imponerse por la vía judicial. Tampoco me parece que el mejor camino sea victimizarse en la arena internacional y culpar a Chile por el subdesarrollo que ha sufrido Bolivia. También creo que es un error pretender polarizar las tensiones entre dos países hermanos. Introducir lenguaje bélico a lo que debiera ser una discusión política solo favorece a los defensores de carreras armamentistas y obliga a los gobiernos progresistas a tener que desviar recursos desde programas sociales a planes de defensa.

Habiendo dicho todo eso, las decisiones de vida de mis padres y la dictadura militar de Chile hicieron que yo viviera mis primeros trece a√Īos de vida en Francia. Esa experiencia me llev√≥ a desarrollar un inter√©s especial en el proceso de integraci√≥n europeo. Admiro lo que han podido hacer esos pa√≠ses que hace apenas seis d√©cadas estuvieron enfrascados en una guerra sangrienta que cobr√≥ muchas vidas y dej√≥ heridas que todav√≠a hoy causan dolor en millones de sobrevivientes. Envidio la capacidad que ha tenido Europa de superar un pasado traum√°tico para construir un mejor futuro para sus pueblos.ch bolivia meo

Soy un convencido de que el futuro de Chile, y de toda Sudamérica, depende de nuestra capacidad de integrarnos más. Las iniciativas a favor del libre comercio que se han producido en la región son un paso firme y claro en la dirección correcta. Pero debemos hacer mucho más. Necesitamos más integración energética, de infraestructura, de nuestras policías y fuerzas armadas, de nuestros sistemas educativos y de salud. Necesitamos estar más y mejor conectados. Necesitamos que empresas de todos los países puedan competir en todos los mercados para inducir más competencia y mejorar la calidad de los servicios para los consumidores. Necesitamos que nuestras democracias aprendan de las cosas que se hacen bien en países vecinos. Necesitamos entre todos construir un barrio que sea atractivo para inversionistas extranjeros y que logre desarrollar una economía que llegue más allá de la producción y exportación de materias primas.

Mi sue√Īo por una mayor integraci√≥n con Bolivia no solo responde a mi condici√≥n de progresista y latinoamericanista. Tambi√©n es un sue√Īo de futuro, pragm√°tico, de desarrollo econ√≥mico y, si quieren, profundamente nacionalista. Integrarnos con Bolivia est√° en el inter√©s de Chile y ayudar√° a desarrollar un nuevo modelo de desarrollo, basado, por cierto, en el aprovechamiento sustentable de nuestras riquezas naturales, como no, pero con acento en la integraci√≥n regional, en el fomento de cl√ļster y encadenamientos productivos, en econom√≠as de escala regional, en la generaci√≥n de valor agregado, en mayor transferencia tecnol√≥gica e innovaci√≥n entre nuestros pa√≠ses, y un fuerte impulso a la asociatividad p√ļblico-privada. Chile jam√°s llegar√° a ser el pa√≠s que so√Īamos mientras se mantenga la tensi√≥n con Bolivia. Si no construimos confianza con nuestro vecino, dif√≠cilmente podremos ser un pa√≠s l√≠der en el mundo y pionero en enfrentar los nuevos desaf√≠os que se presentan en el siglo XXI. El √©xito de Chile en el siglo XXI depende, en una parte no trivial, de nuestra capacidad para demostrar liderazgo en el necesario proceso de integraci√≥n que deber√° ocurrir entre nuestros dos pa√≠ses. ch meo

Es verdad que la situación actual es poco auspiciosa para poder avanzar en integración. Es imposible poder comenzar a retomar incluso tímidos pasos para construir puentes entre nuestros países. Tomará tiempo y esfuerzo derribar los muros históricos y los muros más recientes que se han creado entre nuestros países. Pero la historia la hacen los que construyen puentes y los que derriban muros.

He venido a Bolivia a dialogar con estudiantes en una universidad p√ļblica. Quiero escucharlos y tambi√©n aspiro a que ellos me escuchen a m√≠. En los √ļltimos meses hemos hablado mucho m√°s de lo que nos separa que de lo que nos une. Porque creo que ya hay demasiada gente en ambos lados de la frontera interesados en construir muros, en imponer sus posturas y en forzar al otro a ceder, quiero contribuir con un gesto simb√≥lico a recordar que el futuro se construye con puentes y no con muros, con di√°logos y no con confrontaciones.

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