Mar 1 2015
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Despacito por las piedras

CUANDO A LA SEDICI脫N LA LLAMAN DEMOCRACIA

La semejanza entre las estrategias desestabilizadoras articuladas por la derecha en Chile durante el gobierno socialista de Salvador Allende (1970-1973) y las actuales pol铆ticas tendientes a derrocar el gobierno democr谩tico del presidente Nicol谩s Maduro hacen pensar en un manual para romper el orden constitucional afincado en la desestabilizaci贸n. Si Richard Nixon, el presidente republicano estadunidense de la 茅poca, plante贸 hacer estallar la econom铆a chilena en sus cimientos, Kissinger, su secretario de Estado, fue m谩s osado al afirmar que Estados Unidos no abandonar铆a a sus aliados en Chile por la irresponsabilidad de un pueblo que vot贸 mal eligiendo un presidente de izquierdas. Hoy, Barack Obama contin煤a dicha tradici贸n con su secretario de Estado, John Kerry, quien presenta el gobierno leg铆timo de la Rep煤blica Bolivariana de Venezuela como un peligro para la democracia en la regi贸n, identific谩ndolo como un portaviones del crimen organizado, el narcotr谩fico y los enemigos de occidente. Sus palabras no dejan sombra a la duda:Venezuela contin煤a avanzando por la direcci贸n equivocada y tomando las decisiones incorrectas. Estamos trabajando con los dirigentes de la oposici贸n para la defensa de la democracia en Venezuela. Estamos trabajando en este momento con el Consejo de Seguridad Nacional y el Departamento del Tesoro para implementar las previsiones de la ley de sanciones y nos estamos moviendo lo m谩s r谩pido posible. He elevado el problema sobre Venezuela a los l铆deres de la regi贸n.

Entre Nixon y Obama, Kissinger y Kerry, han transcurrido 40 a帽os, pero Estados Unidos no renuncia a intervenir en los pa铆ses latinoamericanos para mantener su Pax Americana. Nunca ha dejado de financiar a la burgues铆a local y sus organizaciones pol铆ticas, partidos, sindicatos, movimientos sociales y grupos paramilitares en su objetivo de torcer la voluntad democr谩tica de los pueblos que se dan gobiernos antimperialistas contrarios a sus intereses.

Sin embargo, no es f谩cil crear un estado de caos interno y una correlaci贸n de fuerzas internacional que avale una acci贸n golpista. Para ello hace falta combinar factores como el descontento, potenciar la violencia social, generar miedo, paralizar la vida cotidiana y transformarla en un infierno. Los mecanismos habituales han sido el desabasto, el mercado negro, la inflaci贸n, la violencia callejera, el bloqueo de carreteras, el acaparamiento y una campa帽a desinformativa de comunicaci贸n social tendiente a justificar una intervenci贸n salvadora de la patria. Requieren tiempo y desgastar las bases sociales de los gobiernos populares. En pa铆ses dependientes, donde las multinacionales controlan monop贸licamente sectores claves como el farmac茅utico, el alimentario, repuestos automotrices y bienes de consumo, es f谩cil provocar el desabasto. Basta con no importar medicinas, jab贸n, pasta de dientes, bater铆as para coches, bombillas, neum谩ticos, leche, papel, el m谩s insignificante tornillo, aparatos electr贸nicos, etc茅tera. Adem谩s, se acompa帽a el bloqueo de exigencias poco frecuentes en las relaciones econ贸micas internacionales, como es el pago al contado. Una forma de estrangulamiento que favorece el mercado negro de d贸lares.

Construir una realidad caracterizada por una represi贸n a los partidos opositores, la detenci贸n de sus dirigentes, requiere una coyuntura internacional favorable a tal discurso. Se busca identificar a sus dirigentes como perseguidos, maltratados y vulnerados en sus libertades. Unos m谩rtires de la democracia. Igualmente ocurri贸 en Chile. Sus hacedores coinciden, son los grupos empresariales, la burgues铆a local, la oligarqu铆a terrateniente y el capital financiero, cuyos intereses est谩n inmersos en la trasnacionalizaci贸n productiva neoliberal. Si algo tienen en com煤n las clases dominantes latinoamericanas es su imbricado sistema de alianzas y su total desprecio por las formas democr谩ticas de ejercicio del poder.

Sin embargo, partidos pol铆ticos y gobiernos del llamado mundo libre sucumben a los cantos de sirenas de la oposici贸n golpista en Venezuela. Resulta curioso que en Espa帽a, donde se ha desarrollado una virulenta campa帽a contra el gobierno del presidente Maduro, se suman voces, desde el Partido Popular hasta Podemos, cuyo secretario general, Pablo Iglesias, rompe una lanza en favor del alcalde de Caracas, considerando su detenci贸n un acto desproporcionado. La c谩rcel, subraya, no es un sitio para un alcalde electo (sic).

Es menester recordar que en Chile, durante el 煤ltimo a帽o del gobierno de la Unidad Popular, los cargos p煤blicos de la derecha, alcaldes, diputados, senadores, actuaron en la trama civil del golpe y muchos salieron al extranjero acusando al gobierno de Salvador Allende de perseguirlos. El caso m谩s renombrado recae en la figura del secretario general de Patria y Libertad, Pablo Rodr铆guez Grez, posteriormente ministro de la dictadura y abogado de Pinochet. Grez decidi贸 autoexiliarse en Ecuador, en julio de 1973, al considerarse perseguido por el gobierno de la Unidad Popular. En su favor se despleg贸 una campa帽a internacional, coincidente con la orden de b煤squeda y captura por su participaci贸n en el intento de golpe de Estado del 29 de junio de 1973. Fueron muchas las personas que se prestaron al juego y se sumaron a las pol铆ticas golpistas bajo el cartel de sufrir persecuci贸n ideol贸gica. La historia los ubica como organizadores del golpe de Estado.

Hoy, el alcalde de Caracas, Antonio Ledezma, detenido por participar en otra trama frustrada de golpe de Estado, es presentado al mundo como un m谩rtir de la democracia, pero pocos recuerdan su pasado. Primero en 1992, como gobernador de Acci贸n Democr谩tica en el distrito federal, reprimiendo los movimientos democr谩ticos. En 2002, tras el triunfo de Hugo Ch谩vez, sum谩ndose al golpe c铆vico-militar. En 2004, gestionando el paro empresarial-petrolero. En 2005, negando legitimidad a las elecciones generales y cuestionando los resultados del referendo revocatorio. Ya en 2014 se suma a Leopoldo L贸pez y Corina Machado alpuschconocido comoLa salida. Hoy es necesario recordar las estrategias desestabilizadoras, sus aliados pol铆ticos internacionales y los medios de comunicaci贸n que avalan la mentira.

Marcos Roitman Rosenmann

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