Delcy Rodríguez defiende deportación de Alex Saab a EEUU

“Empresario colombiano” que enfrenta cargos en tribunales estadounidenses

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El 20 de diciembre de 2023, el entonces presidente venezolano Nicolás Maduro, alegre y emocionado, abrazó a Alex Saab en Miraflores y le dijo que sabía que el día de su libertad iba a llegar. El empresario colombiano —acusado de ser su testaferro y de tener un papel clave en la operación financiera del chavismo— había pasado tres años detenido entre Cabo Verde y Estados Unidos.

Saab deberá comparecer el 24 de julio en la Corte estadounidense

Hoy, los dos protagonistas de ese abrazo están presos en cárceles de Nueva York y Miami. Saab aterrizó el sábado en un aeropuerto de Florida (Estados Unidos) vestido con un mono gris, con su característica melena oscura y una barba canosa de varias semanas, después de que el Gobierno que lo rescató de un proceso judicial por lavado de dinero hace menos de tres años lo entregara de nuevo a la justicia estadounidense.

La caída de Saab ha significado el fin de uno de los últimos símbolos del poder de Nicolás Maduro y Cilia Flores, un poder del que fueron despojados el 3 de enero cuando un comando de fuerzas especiales los capturó en una intervención militar estadounidense. Desde entonces, su vicepresidenta y mano derecha en la economía, Delcy Rodríguez, instauró un gobierno encargado y tutelado desde Washington.

El financiero colombiano fue una de las primeras fichas de su gabinete que Rodríguez hizo caer, apenas dos semanas después de la intervención estadounidense. Lo despidió en redes sociales con un mensaje de agradecimiento por su trabajo en un área en la que siempre tuvo interlocución con ella como vicepresidenta del Sector Económico.

Saab responsable de un esquema de venta de alimentos mexicanos a sobreprecios para Venezuela,

Saab había sido ministro de Producción Nacional y también estuvo a cargo de las importaciones de alimentos, una de las primeras tareas que ejecutó cuando entró a trabajar en las sombras para Maduro hace más de una década: triangulaba la economía subterránea que le permitió al chavismo mantenerse a flote en medio del cerco sancionatorio. Rodríguez aseguró en esos mensajes —que borró este sábado— que se le asignarían nuevas tareas.

Pero tras su salida del Ejecutivo, se precipitó su caída en desgracia. Un mes después de la detención de Maduro, él y Raúl Gorrín, otro empresario vinculado al chavismo e investigado en Estados Unidos, fueron también detenidos. Su encarcelamiento estuvo rodeado de rumores y secretismo. Hasta sus abogados y altos funcionarios lo negaron. En la oficialidad chavista, los motivos de su detención parecían ser uno de los secretos mejor guardados.

Alex Saab a su llegada al aeropuerto de Miami-Dade (EEUU), a 16 de mayo de 2026.

El destino de Saab pone en evidencia los cambios en el tablero del chavismo que, con un frágil equilibrio, se ha sostenido tras la caída de Maduro. Y su entrega siembra dudas sobre el personaje, su nacionalidad, los cargos que se le imputan y las maniobras de Maduro para mantenerlo con tanto poder. Lo que ha quedado al descubierto este sábado es una contradicción que el propio chavismo construyó.

El Gobierno de Maduro reconoció públicamente su vinculación con Saab en 2020, cuando lo detuvieron en el aeropuerto de Cabo Verde durante un viaje en el que había ido hasta Teherán a negociar el combustible que escaseaba en Venezuela. De estar en las sombras, lo convirtieron en un símbolo político: desplegaron recursos y abogados para defenderlo de lo que calificaron como “un secuestro”. Entre las cartas presentadas para su defensa se afirmaba que Saab, nacido en Barranquilla, se había naturalizado venezolano y que además tenía pasaporte diplomático como enviado especial del país.

El empresario fue arrestado inicialmente en Cabo Verde en junio de 2020 tras una petición de EEUU, que lo acusaba de mover cientos de millones de euros procedentes de contratos públicos venezolanos mediante estructuras financieras internacionales. Fue extraditado a territorio estadounidense en octubre de 2021. En diciembre de 2023, la Administración de Joe Biden accedió a liberarlo dentro de un intercambio de presos que incluyó a ciudadanos estadounidenses retenidos en Venezuela.

Tras regresar a Caracas, Saab recibió cargos dentro del gobierno de Nicolás Maduro. El hoy diputado Jorge Arreaza, entonces canciller de Maduro, fue insistente defensor de su inmunidad diplomática.

La nacionalidad venezolana es la que le había permitido no solo ser ministro, sino también votar en las elecciones presidenciales de 2024, como él mismo mostró en sus redes sociales ese 28 de julio en fotos junto a su esposa e hijas. Ser venezolano, además, debería protegerle de una extradición: la Constitución venezolana lo prohíbe expresamente en su artículo 69.

Pero Saab ahora es tratado como un ciudadano colombiano. Así lo dejó claro el organismo de migración y extranjería de Venezuela al informar sobre su deportación. No mencionaba sentencias que respaldaran la medida ni explicaba en qué momento y por qué procedimiento perdió la nacionalidad venezolana. Los delitos invocados para deportarlo son los cometidos en EEUU, que serían “públicos, notorios y comunicacionales”, un supuesto que las leyes migratorias venezolanas no señalan como causa válida para esa medida.

La figura de la deportación, en lugar de la extradición, ha provocado muchas preguntas sobre el procedimiento, que en realidad parece otra negociación con Washington.

Además, Saab no solo tiene procesos abiertos en Estados Unidos, sino también en Colombia e Italia, donde hace poco llegó a un acuerdo con el juzgado. Su principal socio, Álvaro Pulido, está preso en Venezuela como parte de la trama PDVSA Cripto que encabeza el exministro de Petróleo Tareck El Aissami, un expediente destapado meses después del regreso de Saab en 2023.

Saab logró salir de la cárcel en 2023 a través de una negociación como la que ahora se vuelve en su contra. El operador político de Maduro y hoy segundo hombre del “nuevo momento político”, el presidente de la Asamblea Nacional, Jorge Rodríguez, puso como condición para continuar en la mesa de acuerdos con la oposición que se reunía en México la incorporación de Saab como delegado.

Aquello estancó las conversaciones, que luego siguieron de forma secreta en Doha, únicamente entre el Gobierno chavista y el de Estados Unidos, hasta llegar a Barbados, donde se alcanzó un acuerdo sobre las condiciones electorales de 2024 —a la postre incumplidas por el chavismo—. En ese marco, Joe Biden otorgó
un indulto presidencial a Saab y Venezuela entregó a diez prisioneros estadounidenses. En la escena del abrazo, Maduro le agradece especialmente a Jorge Rodríguez sus gestiones. “¡Lo lograste!”, le dice.

El desarrollo del nuevo proceso judicial en Estados Unidos está por verse. El indulto de diciembre de 2023 lo protege de ser procesado por la causa que lo llevó inicialmente a la cárcel, aunque hay otras investigaciones en curso en su contra. Esta detención se encadena con las de otros jerarcas del chavismo, incluido el propio Maduro, y amplía las pesquisas sobre corrupción, lavado de dinero y vínculos con el narcotráfico que por años lleva adelante la justicia estadounidense, en las que el propio Saab llegó a cooperar con la DEA en 2018 antes de romper sus acuerdos.

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