Mar 7 2014
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Opini贸nPol铆tica

Derechas con look de izquierda

Las recientes manifestaciones de masas generadas por las derechas en los m谩s diversos pa铆ses, muestran su capacidad por apropiarse de s铆mbolos que antes desde帽aban, introduciendo confusi贸n en las filas de las izquierdas.
El 17 de febrero de 2003 Patrick Tyler reflexionaba sobre lo que estaba sucediendo en las calles del mundo en una columna en The New York Times: 鈥淟as enormes manifestaciones contra la guerra en todo el mundo este fin de semana son un recordatorio de que todav铆a puede haber dos superpotencias en el planeta: los Estados Unidos y la opini贸n p煤blica mundial鈥.

鈥淢ira a tu alrededor y ver谩s un mundo en ebullici贸n鈥, escribe el editor estadounidense Tom Engelhardt, editor de la p谩gina ‘tomdispatch’. En efecto, diez a帽os despu茅s del c茅lebre art铆culo del Times, que dio la vuelta al mundo en ancas del movimiento contra la guerra, no hay casi rinc贸n del mundo donde no exista ebullici贸n popular, en particular desde la crisis de 2008.

Se podr铆an enumerar la Primavera 脕rabe que derrib贸 dictadores y recorri贸 buena parte del mundo 谩rabe; Occupy Wall Street, el mayor movimiento cr铆tico desde los a帽os sesenta en Estados Unidos; los indignados griegos y espa帽oles que cabalgan sobre los desastres sociales provocados por la megaespeculaci贸n. En estos mismos momentos, Ucrania, Siria, Sud谩n del Sur, Tailandia, Bosnia, Turqu铆a y Venezuela est谩n siendo afectadas por protestas, movilizaciones y acciones de calle del m谩s diverso signo.

Pa铆ses que hac铆a d茅cadas que no conoc铆an protestas sociales, como Brasil aguardan manifestaciones durante el Mundial luego de que 350 ciudades vieran c贸mo el desasosiego ganaba las calles. En Chile, se ha instalado un potente movimiento juvenil estudiantil que no muestra signos de agotamiento y en Per煤 el conflicto en torno a la miner铆a lleva m谩s de un lustro sin amainar.

Cuando la opini贸n p煤blica tiene la fuerza de una superpotencia, los gobiernos se han propuesto entenderla para cabalgarla, manejarla, reconducirla hacia lugares que sean m谩s manejables que la conflagraci贸n callejera, conscientes de que la represi贸n por s铆 sola no consigue gran cosa. Por eso, los saberes que antes eran monopolios de las izquierdas, desde los partidos hasta los sindicatos y movimientos sociales, hoy encuentran competidores capaces de mover masas pero con finas opuestos a los que esa izquierda desea.

Estilo militante
latam campamento jovenes activistas de derecha
Desde el 20 hasta el 26 de marzo de 2010 se realiz贸 en el departamento uruguayo de Colonia un 鈥淐ampamento Latinoamericano de J贸venes Activistas Sociales鈥 (http://alainet.org/active/37263), en cuya convocatoria se promet铆a 鈥渦n espacio de intercambio horizontal鈥 para trabajar por 鈥渦na Latinoam茅rica m谩s justa y solidaria鈥. Entre el centenar largo de activistas que acudieron ninguno sospechaba de d贸nde hab铆an salido los recursos para pagar sus viajes y estad铆as, ni qui茅nes eran en realidad los convocantes (Alai, 9 de abril de 2010).

Un joven militante se dedic贸 a investigar qui茅nes eran los J贸venes Activistas Sociales que organizaban un encuentro participativo para 鈥渃omenzar a construir una memoria viva de las experiencias de activismo social en la regi贸n; aprender de las dificultades, identificar buenas pr谩cticas locales aprovechables a nivel regional, y maximizar el alcance de la creatividad y el compromiso de sus protagonistas鈥.

El resultado de su investigaci贸n en las p谩ginas web le permiti贸 averiguar que el campamento cont贸 con el auspicio del Open Society Institute de George Soros, y de otras instituciones vinculadas al mismo. La sorpresa fue may煤scula porque en el campamento se realizaban reuniones en ronda, fogones y trabajos colectivos con papel贸grafos, con fondo de whipalas y otras banderas ind铆genas. Un decorado y estilos que hac铆an pensar que se trataba de un encuentro en la misma t贸nica de los Foros Sociales y de tantas actividades militantes que emplean s铆mbolos y modos de hacer similares. Algunos de los talleres empleaban m茅todos id茅nticos a los de la educaci贸n popular de Paulo Freire que, habitualmente, suelen emplear los movimientos antisist茅micos.

Lo cierto, es que unos cuantos militantes fueron usados 鈥渄emocr谩ticamente鈥, porque todos aseguraron que pudieron expresar libremente sus opiniones, para objetivos opuestos para los que los convocaron. Este aprendizaje de la fundaci贸n de Soros fue aplicado en varias ex rep煤blicas sovi茅ticas, durante la 鈥渞evuelta鈥 en Kirguist谩n en 2010 y en la revoluci贸n naranja en Ucrania en 2004.

Ciertamente, muchas fundaciones y las m谩s diversas instituciones env铆an fondos e instructores a grupos afines para que se movilicen y trabajen para derribar gobiernos opuestos a Washington. En el caso de Venezuela, han sido denunciadas en varias oportunidades agencias como el Fondo Nacional para la Democracia (NED por sus siglas en ingl茅s), creada por el Congreso de Estados Unidos durante la presidencia de Ronald Reagan. O la espa帽ola Fundaci贸n de An谩lisis y Estudios Sociales (FAES) orientada por el expresidente Jos茅 Mar铆a Aznar.

Ahora estamos ante una realidad m谩s compleja: c贸mo el arte de la movilizaci贸n callejera, sobre todo la orientada a derribar gobiernos, ha sido aprendida por fuerzas conservadores.

El arte de la confusi贸n

El periodista Rafael Poch describe el despliegue de fuerzas en la plaza Maidan de Kiev: 鈥淓n sus momentos m谩s masivos ha congregado a unas 70.000 personas en esta ciudad de cuatro millones de habitantes. Entre ellos hay una minor铆a de varios miles, quiz谩 cuatro o cinco mil, equipados con cascos, barras, escudos y bates para enfrentarse a la polic铆a. Y dentro de ese colectivo hay un n煤cleo duro de quiz谩s 1.000 o 1.500 personas puramente paramilitar, dispuestos a morir y matar lo que representa otra categor铆a. Este n煤cleo duro ha hecho uso de armas de fuego鈥 (La Vanguardia, 25 de febrero de 2014).

Esta disposici贸n de fuerzas para el combate de calles no es nueva. A lo largo de la historia ha sido utilizada por fuerzas dis铆miles, antag贸nicas, para conseguir objetivos tambi茅n opuestos. El dispositivo que hemos observado en Ucrania se repite parcialmente en Venezuela, donde grupos armados se cobijan en manifestaciones m谩s o menos importantes con el objetivo de derribar un gobierno, generando situaciones de ingobernabilidad y caos hasta que consiguen su objetivo.

La derecha ha sacado lecciones de la vasta experiencia insurreccional de la clase obrera, principalmente europea, y de los levantamientos populares que se sucedieron en Am茅rica Latina desde el Caracazo de 1989. Un estudio comparativo entre ambos momentos, deber铆a dar cuenta de las enormes diferencias entre las insurrecciones obreras de las primeras d茅cadas del siglo XX, dirigidas por partidos y s贸lidamente organizadas, y los levantamientos de los sectores populares de los 煤ltimos a帽os de ese mismo siglo.

En todo caso, las derecha han sido capaces de crear un dispositivo 鈥減opular鈥, como el que describe Rafael Poch, para desestabilizar gobiernos populares, dando la impresi贸n de que estamos ante movilizaciones leg铆timas que terminan derribando gobiernos ileg铆timos, aunque estos hayan sido elegidos y mantengan el apoyo de sectores importantes de la poblaci贸n. En este punto, la confusi贸n es un arte tan decisivo, como el arte de la insurrecci贸n que otrora dominaron los revolucionarios.

Montarse en la ola

br rio protesta1Un arte muy similar es el que mostraron los grupos conservadores en Brasil durante las manifestaciones de junio. Mientras las primeras marchas casi no fueron cubiertas por los medios, salvo para destacar el 鈥渧andalismo鈥 de los manifestantes, a partir del d铆a 13, cuando cientos de miles ganan las calles, se produce una inflexi贸n.

Las manifestaciones ganan los titulares pero se produce lo que la soci贸loga brasile帽a Silvia Viana define como una 鈥渞econstrucci贸n de la narrativa鈥 hacia otros fines. El tema del precio del pasaje pasa a un segundo lugar, se destacan las banderas de Brasil y el lema 鈥淎bajo la corrupci贸n鈥, que no hab铆an estado originalmente en las convocatorias (Le Monde Diplomatique, 21 de junio de 2013). Los medios masivos tambi茅n desaparecieron a los movimientos convocantes y colocaron en su lugar a las redes sociales, llegando a criminalizar a los sectores m谩s militantes por su supuesta violencia, mientras la violencia policial quedaba en segundo plano.

De ese modo, la derecha que en Brasil no tiene capacidad de movilizaci贸n, intent贸 apropiarse de movilizaciones cuyos objetivos (la denuncia de la especulaci贸n inmobiliaria y de las megaobras para el Mundial) estaba lejos de compartir. 鈥淓s claro que no hay lucha pol铆tica sin disputa por s铆mbolos鈥, asegura Viana. En esa disputa simb贸lica la derecha, que ahora engalana sus golpes como 鈥渄efensa de la democracia鈥, aprendi贸 m谩s r谩pido que sus oponentes.

*Periodista uruguayo, escribe en Brecha y La Jornada y es colaborador de ALAI.

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1 Coment谩rio

Comentarios

  1. fernando
    11 marzo 2014 18:34

    D贸nde quedaremos los habitantes de Am茅rica por decir Latina, si los enga帽os son permamente en la redes de la pol铆tica. Qu茅 se hacen los senadores y diputados.(en el caso M茅xico, los del PRD, hasta felicitan a los PAN) Vestir cada d铆a mejor y ganar m谩s sin dejar opciones a que las gentes que representan puedan vivir mejor. Ra煤l Zebechi lo afirma perfecto 芦derechas con 芦look禄 de izquierda禄. 驴C贸mo se mejora? si cada vez existen mas gente en la pobreza. De donde se mire el mundo.

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