May 18 2005
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Opinión

Ecuador: una de dulce, otra bastante amarga

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

DIGNIDAD Y SOBERAN√ćA

(Quito, 17 de mayo de 2005). Un ba√Īo de dignidad y soberan√≠a cay√≥ sobre Ecuador. La semana pasada fue el embajador del pa√≠s ante la OEA, el que puso las reglas del juego en las relaciones de la comunidad internacional frente al pa√≠s: ‚ÄúEl Ecuador no es el hermano menor‚ÄĚ, y no acepta tutelaje para llevar adelante su proceso de fortalecimiento institucional y democr√°tico, dijo Mario Alem√°n, y apunt√≥ que la recomendaci√≥n de Luigi Enaudi y sus chicos interviene en un asunto que es ‚Äúnetamente de la soberan√≠a de Ecuador‚ÄĚ.

Rompió así las intenciones del delegado estadounidense de aprovechar la situación ecuatoriana para, en el futuro, aplicar la Carta Democrática a otros países que no respondan a sus intereses.

Todav√≠a m√°s all√° fue el ex canciller Alfonso Barrera, quien se√Īal√≥: ‚ÄúPuede ser que en este caso nos est√©n usando como campo de prueba que, posteriormente, puede servir para golpear a un tercero, Venezuela, lo cual ser√≠a anti√©tico‚ÄĚ.

No al Plan Colombia. El ministro de Relaciones Exteriores, Antonio Parra Gil, descartó que el nuevo gobierno vaya a intervenir en el conflicto interno de Colombia, a la vez que anunció que exigirá que en una franja de 10 Km., las avionetas estadounidenses se abstengan de fumigar, hasta que una comisión científico-técnica tripartita analice, con objetividad, los efectos que sobre la salud humana y el ambiente causan las aspersiones químicas.

La posici√≥n fue impulsada por el ministro de Gobierno (Interior), Mauricio G√°ndara, quien se√Īal√≥ que las fumigaciones ‚Äúdeben suspenderse hasta comprobar fehacientemente que no haya da√Īos como consecuencia‚ÄĚ.

El alto funcionario anunci√≥ que el pasado jueves (cinco de mayo) se conform√≥ un Comit√© Interministerial para analizar los efectos de las fumigaciones en la zona de frontera com√ļn con Colombia y confirm√≥ que el Ecuador solicitar√° oficialmente la suspensi√≥n de las fumigaciones.

√Čstas han causado graves da√Īos sobre infantes, adultos, animales, sembrad√≠os y especialmente sobre la rica biodiversidad gen√©tica del √°rea, como han denunciado pobladores, organizaciones y medios de manera insistente.

Algo pasa en el camino al TLC. El Presidente de la Rep√ļblica
nombró una nueva comisión negociadora del Tratado de Libre Comercio, despejando las dudas que tenía al respecto un sector mayoritario de la población.

El paso, al decir de los que fueron representantes de la ex ministra gutierrista Ivonne Baki, es desestabilizador de los ‚Äúacuerdos‚ÄĚ ‚Äďdesconocidos para el Ecuador‚Äď a los que habr√≠an llegado con la administraci√≥n Bush. Algunos de los nuevos delegados se han pronunciado claramente sobre la necesidad dedesclasificar la informaci√≥n sobre las negociaciones y la urgencia de que sea el pueblo el que defina si el TLC va.

Preocupaci√≥n sobre temas tan delicados como Propiedad Intelectual y Agricultura, que fueron manejados de forma irresponsable y antipatri√≥tica por la misi√≥n anterior, son ahora motivo de discusi√≥n p√ļblica.

Cuatro temas básicos en relación a la soberanía: respeto al principio de Autodeterminación, no intervención en el conflicto colombiano, rechazo a las fumigaciones y participación y decisión de la población en relación al TLC, han sido abordados en este primer mes de nuevo gobierno.

Las referidas acciones dan cuenta clara de la intención de marcar un nuevo rumbo en la política exterior del país, acorde con la exigencia de la población levantada en la Rebelión de Abril y en jornadas anteriores.

Dejar de ser el mejor aliado, es una reivindicación nacional y una necesidad de sobrevivencia del Estado. El gobierno da muestras de que hay interés por recobrar la patria para los ecuatorianos. Esperamos que igual derrotero se siga en el resto de áreas como Energía, Educación y Ambiente, en las cuales se generan dudas y recelos.

EL NUEVO MINISTRO DEL PETR√ďLEO

La designaci√≥n del octogenario Fausto Cordovez Chiriboga a cargo de la estrat√©gica cartera de Energ√≠a, Minas y Petr√≥leo caus√≥ asombro; no tanto por la edad del personaje, cuanto por sus declaraciones de que √©l es ignorante en materia petrolera, y que solo acept√≥ el cargo, en nombre de los ‚Äúforajidos‚ÄĚ ‚Äďlos que se alzaron contra Lucio Guti√©rrez‚Äď para servir a la patria.

No hay tal inocencia. Cordovez conoce muy bien lo que son las compa√Ī√≠as petroleras ecuatorianas, pues en su calidad de ministro del Tesoro del gobierno socialcristiano de Camilo Ponce Enr√≠quez suscribi√≥ un incre√≠ble contrato a favor de la Leonard, un disfraz de la famosa Standard Oil de Rockefeller, tambi√©n llamda ESSO o EXXON.

√Čstas y otras haza√Īas petroleras del flamante ministro fueron relatadas por Jaime Galarza Zavala** hace 33 a√Īos, en su ensayo-denuncia El festin del petr√≥leo, cuyo contenido no ha sido jam√°s desmentido. Se reproducen a continuaci√≥n algunos p√°rrafos tomados de los cap√≠tulos V y X de la obra.

El mito y el misterio. En 1956 se produce el cierre del Canal de Suez, obligando a los pa√≠ses occidentales a importar petr√≥leo desde el Este por la ruta m√°s larga del sur de √Āfrica. El nacionalismo √°rabe vuelve insegura la posesi√≥n del Medio Oriente. La reconquista del petr√≥leo iranio no es total. Al parecer, el C√°rtel va a necesitar destaponar algunos miles de pozos de los que mantiene sellados en el mundo. Es necesario volver al Ecuador.

No cabe, desde luego asomar de frente. Todav√≠a habr√° de usarse una careta. El c√°rtel busca una en su guardarrop√≠a teatral. Est√° un tanto ajada y sucia pero sirve. Es un disfraz que tiene ya su p√ļblico entre los gobernantes del Ecuador: se trata de la Leonard Exploration Company.

En el pa√≠s hay un gobierno apropiado, que lo preside Camilo Ponce Enr√≠quez. ¬ŅAcaso sus esbirros no acaban de matar a los indios levantisco de Pucar√° Bajo de Vel√°squez? ¬ŅAcaso √©l, como Canciller en el 44, no estuvo de acuerdo con que se arrendara el Archipi√©lago de Gal√°pagos a los yanquis?

La Leonard vuelve al Ecuador, y a pesar de que en 1937 se le cancel√≥ la concesi√≥n de dos millones y medio de hect√°reas por no pagar una deuda de 126.000 sucres al Estado ecuatoriano, y porque adem√°s ni siquiera hab√≠a contruido los tres caminos de herradura que figuraban en la concesi√≥n de 1931, Camilo Ponce Enr√≠quez, Presidente Constitucional del Ecuador, le otorga a esta compa√Ī√≠a fantasma una nueva concesi√≥n, esta vez cuatro veces m√°s grande que la anterior; exactamente, por 10 millones 400 mil hect√°reas.

El contrato respectivo figura en el Registro Oficial No. 259, de 11 de julio de 1957.

Cuando Jesucristo dijo: ¬ęMi reino no es de este mundo¬Ľ, posiblemente presinti√≥ que este mundo pertenece a los dinosaurios petroleros. Basta ver la buena estrella de la Leonard: se le quitan 2.500.000 hect√°reas para entregarle 10.400.000. (Oriente 9.600.000; Esmeraldas y Manab√≠ 250.000 y en Guayas 550.000 hect√°reas). Se le quita el Oriente en 1937 para entregarle, en 1957, de nuevo el Oriente y, adem√°s, las provincias de Guayas, Manab√≠ y Esmeraldas. Sin duda Camilo Ponce cumple los preceptos cristianos.

El tiempo de goce, con las pr√≥rrogas respectivas alcanza a 58 a√Īos. Como siempre, a la concesionario se le otorga la libertad de acci√≥n y las exoneraciones rituales y legales. En tanto, el Estado debe percibir 500 mil sucres como garant√≠a (5 centavos de sucre por hect√°rea, aproximadamente); de 20 a 80 centavos por hect√°rea, como derechos superficiarios, y regal√≠as de acuerdo a la antes mencionada tabla de caucho: de 6 al 11 por ciento.

Para mejor hacer, a la Leonard le concede Ponce exoneraci√≥n de todos los impuestos fiscales y municipales por un lapso de 20 a√Īos; le faculta construir un refiner√≠a ‚Äúdel tipo que ella seleccione y determine‚ÄĚ. En cuesti√≥n de oleoductos, el contrato establece la obligaci√≥n de la Leonard de construir uno hasta un puerto de la Costa ecuatoriana.

Respecto a esto √ļltimo, poco tiempo despu√©s la compa√Ī√≠a solicita modificatorias, que el gobierno satisface inmediatamente mediante contrato reformatorio de diciembre del mismo a√Īo.

Seg√ļn las modificaciones, la compa√Ī√≠a no estar√° obligada a construir el oleoducto sino cuando comercialmente se justifique; y en lugar de que el oleoducto se dirija a la costa, podr√° dirigirse a un puerto fluvial en el Oriente, con miras a transportar los crudos rumbo al Brasil.

Aparte de Ponce, actuaron en este acto de entreguismo a la voracidad imperialista, Federico Intriago Arrata y Fausto Cordovez Chiriboga, ministros de Estado.

Con posterioridad, el 10 de junio de 1968, el gobierno declaró caducada esta concesión, en vista del total incumplimiento del contrato. Se fue la Leonard, pero como la Leonard es la Standard de Nueva Jersey volvió a sus dominios costanero bajo el disfraz del Consorcio ADA, hoy apoderado del Golfo de Guayaquil.

Como postres, ferrocarriles y aviones. Los hombres pr√°cticos, los t√©cnicos realistas, los pol√≠ticos pragm√°ticos, ponen cara de susto cuando alguien habla de nacionalizaciones. Seg√ļn ellos, nacionalizar una empresa extranjera es un suicidio. Como ejemplo, pintan el caso de los Ferrocarriles del Estado, nacionalizados hace treinta a√Īos. ‚ÄúUn fracaso completo, los ecuatorianos somos indolentes, el Estado es mal administrador. ¬°Cuidado, atacando a la empresa privada matamos a la gallina de los huevos de oro!‚ÄĚ (los felinillos colombianos, m√°s francotes, dicen: ¬°Cuidado con matar a los gringos de huevos de oro!).

Que las nacionalizaciones no son lo que los felinillos pintan, lo prueba el caso de la All American Cables, empresa norteamericana nacionalizada hace algo m√°s de un a√Īo. Los beneficios recibidos por el Estado, de manos de esta compa√Ī√≠a, sumaban tres millones de sucres anuales. En el primer a√Īo de nacionalizaci√≥n, sumaron treinta millones de sucres.

Lo que ocurre con los Ferrocarriles es que han sido víctimas de los insaciables apetitos de la Anglo. El Ingeniero Granja estudia este problema y lo sintetiza de este modo:

Seg√ļn la Ley del Petr√≥leo, las empresas deben entregar combustible para las locomotoras a precio de costo. En 1944/45 el gobierno fij√≥ el precio del gal√≥n de resido en 40 centavos, correspondiendo cinco centavos al Fisco. Las empresas deb√≠an, pues, entregar el residuo a los ferrocarriles a raz√≥n de 35 centavos por gal√≥n, pero una vez dictado el decreto, comenzaron a entregarlo a 50 centavos. Como resultado de esto, se produjo en 1945 esta situaci√≥n:

Los Ferrocarriles consumieron 7.546.850 galones de residuo. Al vend√©rselos a 50 centavos, se les cobr√≥ un sobreprecio de 1.132.027,50 sucres. En ese a√Īo, los ferrocarriles perdieron 137.666,20. Si la Anglo, suministradora del combustible, no hubiera cobrado aquel sobreprecio de 15 centavos por gal√≥n, los ferrocarriles no habr√≠an obtenido p√©rdidas sino una ganancia de 994.361,30 sucres.

La Fuerza A√©rea Ecuatoriana -FAE- ha sido tambi√©n v√≠ctima de las apetencias del peque√Īo monstruo, que gusta tanto de ferrocarriles como de carros y de aviones para saciar las ansias de su vientre. El Ingeniero Granja relata c√≥mo, enga√Īando a la FAE, la Anglo le vend√≠a kerosene -combustible utilizado en los aviones de propulsi√≥n a chorro- bajo el pomposo y m√°s rentable nombre de Derd 2482, agregando que estas entregas no se hac√≠an en base al precio legal de 1,35 por gal√≥n sino de 2,30, perjudicando as√≠ a la FAE y, por ende al Estado, en cerca de un mill√≥n por a√Īo.

Claro que la FAE no ha sido v√≠ctima de los manejos de la Anglo, √ļnicamente. Ella y el pa√≠s, en este aspecto como en otros, han sufrido y contin√ļan sufriendo el imperio de otras compa√Ī√≠as, y de los gobiernos que sirven a √©stas. As√≠, por ejemplo, las principales entregas de gasolina de aviaci√≥n las efect√ļa hoy la ESSO (Standard de Rockefeller), gracias a un convenio suscrito entre la IPC (la de la guerra del 41) y el Gobierno de Camilo Ponce.

En virtud de este convenio el gobierno arrienda terrenos en los aeropuertos Sim√≥n Bol√≠var, de Guayaquil, y Mariscal Sucre, de Quito, a dicha empresa. En estos terrenos se asientan los tanques dep√≥sitos que la ESSO mantiene para suministrar combustible a la FAE y otros aviones. Es incre√≠ble pero tan cierto como que est√° publicado en el Registro Oficial No. 29 de 4 de octubre de 1956, que el √ļnico derecho que el Estado cobra por entregar este privilegio a la empresa yanqui, es un centavo de sucre por cada gal√≥n de gasolina para avi√≥n vendido en estos dep√≥sitos.

Es decir, mucho menos de lo que el municipio le cobra por un puesto p√ļblico de un metro cuadrado, a una vendedora de chochos. Y a prop√≥sito de municipios, quien suscribi√≥ junto con Ponce este contrato con IPC-ESSO, fue el actual Alcalde de Quito, Sixto Dur√°n Ball√©n, entonces Ministro de Obras P√ļblicas, acompa√Īado del Ministro del Tesoro, Fausto Cordovez Chiriboga.

Este hermoso contrato, que estará en vigencia hasta 1976, significa grandes dolores de cabeza para el Estado ecuatoriano. Tan fuertes que la Junta Militar hubo de dictar todo un decreto entregando a la FAE el 20 por ciento de las regalías del petróleo, parte de lo cual estaría destinado a cubrir las deudas con la ESSO, como lo indica el decreto, que destina millón y medio de sucres para aliviar la deuda.

Este Decreto, que figura en el Registro Oficial No. 661, de 4 de enero de 1966, está en vigencia y fue incorporado al famoso decreto reservado del 50 por ciento de las regalías, que se destinan a las Fuerzas Armadas.

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* www.altercom.org

** Poeta y escritor, autor de una veintena de libros. Fue el primer ministro de Ambiente del Ecuador. El festín del petróleo se publicó en Quito, en 1972, por Ediciones Solitierra.

 

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