Jun 5 2022
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Cultura

El arte literario y la academia

La academia no es una entidad de competencia creativa frente a los escritores llamados autodidactas. La universidad no es una fábrica de escritores; esta frase la dijo el maestro Wilfredo Casanova, en el Pedagógico de la Universidad de Chile, cátedra de Literatura Hispanoamericana, vespertino, 1973.

Los estudios y la investigaci√≥n metodol√≥gica contribuyen a la formaci√≥n intelectual, no cabe duda, pero no adicionan el imprescindible talento de todo creador que se precie, sea cual fuere el arte de su desempe√Īo.

Quiz√° por ello, en la academia no suelen brillar individuos creativos -hablo, en este caso, del √°mbito literario-. Proliferan, en cambio, cr√≠ticos, comentaristas y asiduos a las monograf√≠as que llaman ¬ęensayos¬Ľ, sin que haya en ellas ni un solo atisbo interpretativo; asimismo, bur√≥cratas con pretensiones intelectuales.

Hace unas cuantas décadas, el creador literario, ya fuese poeta, narrador, cronista o ensayista, era acogido por las universidades para compartir saberes y experiencias con los estudiantes. Hoy, ya no se usa, salvo en algunos casos en los cuales prevalece la falaz notoriedad mediática, y el mérito estético es sustituido por el rating.

El oficio del escritor es un largo, lento y constante proceso que se inicia con el amor por las palabras, un acto de espont√°neo enamoramiento que, en la mayor√≠a de los casos, ser√° para toda la vida y ¬ęhasta que la muerte nos separe¬Ľ, sin mediar compromiso civil ni sacramento teol√≥gico alguno.

La afici√≥n por la lectura, el bendito ¬ęvicio impune¬Ľ, ser√° la primera etapa del aprendiz, aunque hoy en d√≠a surjan pendolistas que se ufanan de no leer, ¬ępara no influenciarse¬Ľ (influirse, ser√≠a apropiado), como si el reemplazo de los grandes paradigmas del lenguaje por el guirigay mostrenco de periodistas, pol√≠ticos y peloteros, les proveyera de un idioma depurado, apto para articular sus propios infundios ling√ľ√≠sticos, con expectativas de r√°pido √©xito.

Escritores prestigiosos, como José Donoso y Efraín Barquero, impartieron cátedras en Estados Unidos y Francia, sin contar con formación académica previa, avalados solo por la solidez de su trayectoria literaria y el expediente irrefutable de su capacidad creativa y trascendencia estética.

En nuestra aldea del fin del mundo, asistimos hoy ante una suerte de pugna entre los escritores adscritos a la SECH y los adheridos a la academia, para dirimir a la merecedora o al merecedor del Premio Nacional de Literatura 2022. Hoy, los croupiers de la academia se aprestan a asestar el envite sobre la felpa escrita de la fortuna; los escritores del querido gremio ni siquiera estamos invitados a alzar el naipe…

Así están las cosas. Candidatos y candidatas aprestan sus dossiers, mueven los hilos en el telar de las influencias, académicas y mediáticas, que son hoy las que cuentan, más allá de juicios calificados.

¬ŅA qui√©n no le gustar√≠a hacerse de un premio confortador, despu√©s de a√Īos de privaciones? Se entiende, compa√Īeras y compa√Īeros, pero recuerden: ¬ęLo que Natura non da, Salamanca non presta¬Ľ.

Ni siquiera a través de grandes diplomas dorados.

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