Jul 15 2017
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Política

El asesinato de la verdad (no fue el mayordomo)

¬ęLa verdad es la primera v√≠ctima de la guerra¬Ľ, dijo Esquilo, predecesor de S√≥focles y Eur√≠pides, considerado el creador de la tragedia griega, 500 a√Īos antes de nuestra era. Lord Ponsonby es recordado por la declaraci√≥n: ¬ęCuando se declara la guerra, la verdad es la primera v√≠ctima¬Ľ, que hizo en su libro¬†Falsehood in Wartime: Propaganda Lies of the First World War¬†(La falsedad en tiempo de guerra: Las mentiras de la propaganda de la Primera Guerra Mundial, 1928).

Durante la Segunda Guerra Mundial, Winston Churchill dijo que ¬ęen tiempos de guerra la verdad es tan preciosa que deber√≠a ser protegida por un guardaespaldas de mentiras¬Ľ. Esas frases, verdaderas en sus tiempos y en sus contextos hist√≥ricos, tal vez nunca como ahora son m√°s verdaderas debido a los grandes avances en las comunicaciones, en esta nueva guerra, esta batalla de ideas en la que estamos insertos.El asesinato de la verdad (No fue el mayordomo)

En la Primera Guerra Mundial, los corresponsales usaban palomas, telégrafos o mensajeros para difundir sus historias. Hoy, en esta guerra, se utilizan comunicaciones satelitales, inteligencia artificial y teléfonos inteligentes. Pero, mientras la tecnología ha dado saltos cuánticos, la verdad sigue siendo demasiado a menudo blanco (y rehén) de los poderes fácticos, y una víctima.

La guerra de Vietnam fue la primera que llev√≥ al p√ļblico los horrores del conflicto con gran velocidad, cuando la transmisi√≥n de im√°genes a lo largo del mundo ya era m√°s r√°pida. Recordamos esa foto famosa de 1972 con ni√Īos llorando y una ni√Īa desnuda mientras escapan de un ataque de napalm en Vietnam. Luego de la invasi√≥n a Irak, Afganist√°n, y varias otras, las v√≠ctimas carecieron de rostros para convertirse en n√ļmeros, en¬†da√Īos colaterales.

Uno de los objetivo del periodismo de guerra es la llamada ¬ęfatiga de la simpat√≠a¬Ľ que puede nacer f√°cilmente con una abundancia de malas noticias. Esa que hace m√°s f√°cil para nosotros apagar la tele, cambiar de p√°gina y simplemente seguir con nuestras vidas diarias y anular la realidad en la que sufren tantas personas. En la ignorancia de lo que est√° sucediendo verdaderamente, y, mucho m√°s importante, ignorando que todos tenemos el deber de buscar la verdad.

Muchas veces la ‚Äúverdad‚ÄĚ que se vislumbra a trav√©s de la televisi√≥n, los medios cibern√©ticos y los gr√°ficos, no necesariamente corresponde a la realidad. Esta verdad virtual posee como caracter√≠stica la rapidez y el dinamismo en su construcci√≥n, pretendiendo abarcar todo el espectro social y agot√°ndose hasta lo ef√≠mero en un abrir y cerrar de ojos, con im√°genes espectaculares y lenguaje publicitario. La Verdad con may√ļscula, que es simplemente lo que en la realidad aconteci√≥, que excede a las miradas que hablan sobre ella y procuran contenerla bajo sus argumentos, est√° desapareciendo de los medios.

La realidad ficcional o virtual

Resultado de imagen para noticias falsasLas noticias falsas no son algo nuevo. Preceden a Facebook, a Twitter y a los miles de sitios que cada día intentan captar la atención en un mundo de concentración informativa y crisis del periodismo. El ciudadano Kane de Orson Welles ya había mostrado en 1941 a un magnate de medios frío, en el trono de su imperio informativo, como el espejo del poder de la prensa para dirigir la opinión de un país.

La historia tuvo muchos ejemplos, siempre con buenas relaciones con la política y sobre todo el poder, para confundir la realidad en favor del más poderoso.

Sin lugar a dudas, hacer uso del aspecto emocional es una técnica clásica para causar un corto circuito en el análisis racional, y finalmente al sentido crítico de los individuos. Por otra parte, el uso del registro emocional permite abrir la puerta de acceso al inconsciente para implantar o injertar ideas, deseos, miedos y temores, compulsiones, o inducir comportamientos. De eso se trata la llamada Guerra de Cuarta Generación.

La mayor parte de la publicidad dirigida al gran p√ļblico utiliza discurso, argumentos, personajes y entonaci√≥n particularmente infantiles, muchas veces pr√≥ximos a la debilidad, como si el espectador fuese una criatura de poca edad o deficiente mental. Cuanto m√°s se intente buscar enga√Īar al espectador, m√°s se tiende a adoptar un tono infantilizante: en raz√≥n de la sugestionabilidad, ella tender√°, con cierta probabilidad, a una respuesta o reacci√≥n tambi√©n desprovista de un sentido cr√≠tico como la de una persona de 12 a√Īos o menor aun.

El mundo de la posverdad

Desde 1991, al menos, se vienen construyendo de estas realidades-virtuales para el consumo de miles de millones de personas. Pero en 2016 se produjo un nuevo punto de quiebre en la historia de las noticias falsas. Tanto, que el Diccionario Oxford declar√≥ la¬†posverdad¬†como palabra del a√Īo. Las¬†fake news¬†dejaron de ser un artilugio de los medios para conseguir m√°s tr√°fico.Resultado de imagen para la posverdad

Ese a√Īo, la elecci√≥n de Donald Trump como presidente de Estados Unidos comprob√≥ que las mentiras pueden llegar a ocupar el lugar del poder real. La ficci√≥n y la realidad virtual lleg√≥ a la Casa Blanca. Hoy, la posverdad es el arma de desorientaci√≥n masiva de la opini√≥n p√ļblica que emplean los grandes medios de comunicaci√≥n y los l√≠deres pol√≠ticos.

La transformaci√≥n de los medios de comunicaci√≥n en factores de poder es acompa√Īada con la aparici√≥n de una metodolog√≠a para construir una realidad ficcional, como herramienta de manipulaci√≥n y construcci√≥n de un discurso hegem√≥nico cuyo objetivo es el control social. La comunicaci√≥n de la verdad pierde su sentido √©tico y se transforma en mercader√≠a, donde la espectacularizaci√≥n del mensaje ocupa el lugar del valor del contenido.

Los medios son utilizados hoy como un arma de combate en la nueva guerra ideológica. La información, por su explosión, por su multiplicación, por su sobreabundancia, se encuentra hoy literalmente contaminada, envenenada por toda clase de mentiras, rumores, distorsiones y manipulaciones. Cada vez es más difícil para los ciudadanos encontrar un referente que les asegure que la información que van a consumir es una información válida, seria, segura, verídica, verdadera.

El discurso hegem√≥nico se contrapone con un sistema democr√°tico de gobierno. Este √ļltimo requiere la aparici√≥n de una pluralidad de informaci√≥n que permita a la opini√≥n p√ļblica decidir libremente. Se supone que es un derecho humano el de informar y ser informado. La esencia de la democracia no es el consenso -como quieren quienes defienden los intereses de los grupos econ√≥micos hegem√≥nicos-, que lleva a la verdad √ļnica, al mensaje √ļnico.

Es el asesinato de la verdad, o su sustituci√≥n por una realidad-virtual, dif√≠cil de comprobar, que sirve para adocenarnos, doblegarnos. ¬ŅC√≥mo combatir en esta guerra de ideas, en esta batalla cultural, donde las viejas armas, las viejas herramientas ya no son √ļtiles, d√≥nde las viejas consignas de reparto equitativo de las frecuencias de radio y televisi√≥n ‚Äďcreyendo que eso significa democratizar la comunicaci√≥n- parecen no tener sentido, cuando no hemos comprendido que el tema central son los contenidos?

El mundo cambia s√≠, pero el tema de la comunicaci√≥n, de los medios de comunicaci√≥n social, sigue siendo, como en 1980 cuando el¬†Informe McBride, fundamental para el futuro de nuestras democracias. El problema de hoy es la concentraci√≥n oligop√≥lica: 1.500 peri√≥dicos, 1.100 revistas, 9.000 estaciones de radio, 1.500 televisoras, 2.400 editoriales est√°n controlados por s√≥lo seis trasnacionales. Pero ese no es el √ļnico problema.

Hoy debemos hablar de la integraci√≥n vertical de proveedores de servicios de comunicaci√≥n con compa√Ī√≠as que producen contenido, la llegada directa de los contenidos a los dispositivos m√≥viles, la trasnacionalizaci√≥n de la comunicaci√≥n y su cortocircuitos con los medios hegem√≥nicos locales, los temas de la vigilancia, manipulaci√≥n, transparencia y gobernanza en internet, el ‚Äúruido‚ÄĚ en las redes y el video como formato a reinar en los pr√≥ximos a√Īos.

Estos son, hoy en día, juntos al largamente anunciado ocaso de la prensa gráfica y la vigencia de la guerra de cuarta generación y el terrorismo mediático, los vértices fundamentales para reflexionar sobre el tema de la democracia de la comunicación, mirando no hacia el pasado, sino hacia el futuro que nos invade.

La democracia amenazada

M√°s que nunca la dictadura medi√°tica, en manos de cada vez menos ‚Äúgenerales‚ÄĚ de las corporaciones, busca las formas novedosas de implantar hegem√≥nicamente imaginarios colectivos, narrativas, discursos, verdades e im√°genes √ļnicas. Es el lanzamiento global de la guerra de cuarta generaci√≥n, directamente a los usuarios digitalizados de todo el mundo.

Si hace cinco décadas la lucha política, la batalla por la imposición de imaginarios, se dilucidaba en la calle, en las fábricas, en los partidos políticos y movimientos, en los parlamentos (o en la guerrilla), hoy las grandes corporaciones de transmisión preparan una ofensiva que saltean los medios tradicionales para llegar directamente, con sus propios contenidos de realidades virtuales, a los nuevos dispositivos móviles de los ciudadanos.

El hecho de que Internet esté tomando el poder en las comunicaciones de masas significa que las grandes empresas estadounidenses como Google, Facebook, YouTube, Twitter, Yahoo!, Apple, Amazon, entre otras, están dominando la información planetaria. Esas megaempresas de internet acumulan información sobre cada uno de nosotros cada vez que utilizamos la web, que ellos comercializan vendiéndola a otras empresas o a la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU.

Una sociedad conectada es una sociedad espiada, y una espiada es una sociedad controlada, y muchas veces ni siquiera por el hombre, sino por algoritmos que el hombre ha dise√Īado en la creaci√≥n de la inteligencia artificial.

Pero eso da para seguir hablando sobre estas realidades, del¬†big data, del televisor como una pantalla m√°s para recibir contenidos que manejar√°n las megaempresas de comunicaciones de acuerdo al perfil que cada uno va autodise√Ī√°ndose en las redes sociales, de ‚Ķ

  • Publicado en Wall Street International (http://wsimag.com/es/economia-y-politica/28039-el-asesinato-de-la-verdad) y en Pressenza (https://www.pressenza.com/es/2017/07/el-asesinato-de-‚Ķfue-el-mayordomo/)
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1 Coment√°rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    20 julio 2017 1:24

    Afirmar que la prensa es manipulada por los poderosos es tan vieja como el hilo negro, pero este autos nos introduce en al planeta digital, denuncia gigantescas empresas made in USA que son manipuladoras de informaci√≥n que sin nosotros nos percatemos. Un ejemplo claro lo constituye el traspaso del gobierno de la dictadura al gobierno de civiles elegidos popularmente; dejaron todo muy amarrado para que el dictador no se fuera a sulfurar y pateara el tablero de nuevo, emplearon toda clase de propaganda para apaciguar las demandas y las iras populares, se emplearon a fondo varias campa√Īas medi√°ticas, hab√≠a que calmar al pueblo, tranquilizarlo, se pactaron acuerdos inmorales, componendas faltas de √©tica; la Concertaci√≥n de entonces hipotec√≥ el futuro del pueblo chileno por varias d√©cadas, hasta el d√≠a de hoy no sabemos el nombre de todos los torturadores, los genocidas ni criminales, el √ļnico pa√≠s que logr√≥ una gota de justicia fue Inglaterra cuando detuvo al dictador en Londres por casi a√Īo y medio, en Chile eso era inconcebible para muchos filo-fascistas, los mismos de hoy, y la prensa jug√≥ un papel preponderante en ello, este art√≠culo lo desprende y retrotrae.

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