Dic 19 2022
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Política

El doblaje final

Este ensayo est√° dedicado a la memoria de Herman Daly, el padre de la econom√≠a ecol√≥gica, quien comenz√≥ a escribir sobre lo absurdo del crecimiento econ√≥mico perpetuo en la d√©cada de 1970; Herman muri√≥ el 28 de octubre a los 84 a√Īos.

Los políticos y los economistas hablan con entusiasmo sobre el crecimiento. Quieren que nuestras ciudades y el PIB crezcan. Los empleos, las ganancias, las empresas y las industrias deberían crecer; si no lo hacen, algo anda mal y debemos identificar el problema y solucionarlo. Sin embargo, pocos discuten el tiempo de duplicación, a pesar de que es un concepto esencial para comprender el crecimiento.

Duplicar el tiempo nos ayuda a comprender el significado f√≠sico del crecimiento, que de lo contrario aparece como un n√ļmero de aspecto inocuo que denota la tasa de cambio anual. Con un crecimiento anual del 1 por ciento, cualquier cantidad dada se duplica en unos 70 a√Īos; con un crecimiento del 2 por ciento, en 35 a√Īos; al 7 por ciento, en 10 a√Īos, y as√≠ sucesivamente. Simplemente divida 70 por la tasa de crecimiento anual y tendr√° una buena idea del tiempo que requerir√° duplicar el producto. (¬ŅPor qu√© 70? Es aproximadamente el logaritmo natural de 2. Pero no es necesario tener conocimientos matem√°ticos avanzados para realizar c√°lculos √ļtiles del tiempo de duplicaci√≥n).

He aqu√≠ por qu√© no pensar en t√©rminos de duplicaci√≥n del tiempo nos mete en problemas. La mayor√≠a de los economistas parecen creer que una tasa de crecimiento anual del 2 al 3 por ciento para las econom√≠as es sana y normal. Pero eso implica un tiempo de duplicaci√≥n de aproximadamente 25 a√Īos. Cuando una econom√≠a crece, utiliza m√°s materiales f√≠sicos, desde √°rboles hasta titanio. De hecho, la econom√≠a mundial se ha duplicado en tama√Īo en el √ļltimo cuarto de siglo, al igual que la extracci√≥n mundial total de materiales. Desde 1997 hemos utilizado m√°s de la mitad de los recursos no renovables extra√≠dos desde el origen del ser humano. A medida que la econom√≠a crece, tambi√©n genera m√°s desechos. En los √ļltimos 25 a√Īos, la cantidad de desechos s√≥lidos producidos a nivel mundial se ha disparado de aproximadamente 3 millones de toneladas por d√≠a a alrededor de 6 millones de toneladas por d√≠a.

Adem√°s, si la econom√≠a sigue creciendo al ritmo reciente, en los pr√≥ximos 25 a√Īos duplicaremos aproximadamente la cantidad de energ√≠a y materiales que utilizamos. Y dentro de 50 a√Īos, nuestro uso de energ√≠a y materiales se habr√° duplicado nuevamente y, por lo tanto, ser√° cuatro veces los niveles actuales. En cien a√Īos, estaremos usando 16 veces m√°s. Si esta misma tasa de crecimiento del 2 al 3 por ciento persistiera durante un siglo m√°s, para el a√Īo 2222 estar√≠amos usando alrededor de 250 veces la cantidad de recursos f√≠sicos que usamos ahora, y estar√≠amos generando alrededor de 250 veces m√°s desperdicios.

El crecimiento de la poblaci√≥n tambi√©n se puede describir en t√©rminos de duplicaciones. La poblaci√≥n humana mundial se ha duplicado tres veces en los √ļltimos 200 a√Īos, pasando de 1.000 millones en 1820 a 2.000 millones en 1927, a 4.000 millones en 1974, a 8.000 millones en la actualidad. Su tasa de crecimiento m√°s alta fue en la d√©cada de 1960, con m√°s del 2 por ciento anual; esa tasa ha bajado ahora al 1,1 por ciento. Si el crecimiento contin√ļa al ritmo actual, tendremos alrededor de 18 mil millones de personas en la Tierra para fines de este siglo.

Todo esto estaría bien si viviéramos en un planeta que se estuviera expandiendo, duplicando sus cantidades disponibles de minerales, bosques, pesca y suelo cada cuarto de siglo, y duplicando su capacidad para absorber desechos industriales. Pero no lo estamos. Es esencialmente el mismo hermoso pero finito planeta que gira en el espacio mucho antes del origen de los humanos.

Los j√≥venes pueden pensar en 25 a√Īos como mucho tiempo. Pero, dados los siglos que se necesitan para que un bosque maduro vuelva a crecer, o los milenios que se necesitan para producir unas pocas pulgadas de tierra vegetal, o las decenas de millones de a√Īos que le tom√≥ a la naturaleza producir combustibles f√≥siles, 25 a√Īos es, comparativamente, un parpadeo. Y en ese abrir y cerrar de ojos, el ya enorme impacto de la humanidad en los ecosistemas finamente equilibrados de la Tierra se duplica.

Dado que los recursos son finitos, la duplicaci√≥n de las tasas de extracci√≥n de la humanidad no puede continuar para siempre. Los economistas intentan sortear este problema con la hip√≥tesis de que el crecimiento econ√≥mico eventualmente puede desvincularse de un mayor uso de los recursos. De alguna manera, seg√ļn la hip√≥tesis, el PIB (esencialmente una medida de la cantidad de dinero que fluye a trav√©s de la econom√≠a) seguir√° aumentando, pero gastaremos nuestro dinero adicional en bienes intangibles en lugar de productos hechos de material f√≠sico. Sin embargo, hasta ahora, la evidencia muestra que el desacoplamiento no ha ocurrido en el pasado y es poco probable que ocurra en el futuro. Incluso las criptomonedas, aparentemente los bienes m√°s ef√≠meros, resultan tener una enorme huella material.

Mientras sigamos buscando el crecimiento, estamos en camino de intentar duplicar m√°s la extracci√≥n de recursos y el vertido de desechos. Pero, en alg√ļn momento, nos quedaremos cortos. Cuando esa duplicaci√≥n final falle, una gran cantidad de expectativas se desvanecer√°n. Los fondos de inversi√≥n quebrar√°n, los impagos de la deuda se disparar√°n, las empresas se declarar√°n en quiebra, los empleos desaparecer√°n y los pol√≠ticos se volver√°n roncos culp√°ndose unos a otros por no poder mantener la econom√≠a en expansi√≥n. En el peor de los casos, miles de millones de personas podr√≠an morir de hambre y las naciones podr√≠an ir a la guerra por los recursos que les queden.

Nadie quiere que eso suceda. Entonces, por supuesto, ser√≠a √ļtil saber cu√°ndo comenzar√° la √ļltima duplicaci√≥n, para que podamos ajustar nuestras expectativas en consecuencia. ¬ŅTenemos un siglo o dos para pensar en todo esto? ¬ŅO ya ha comenzado la duplicaci√≥n final y desafortunada?

El dif√≠cil pron√≥stico del comienzo de la duplicaci√≥n final. Uno de los problemas de la aceleraci√≥n exponencial del consumo es que las se√Īales de advertencia de escasez inminente de recursos tienden a aparecer muy cerca del momento de la escasez real. Durante la duplicaci√≥n final, la humanidad utilizar√° los recursos al ritmo m√°s alto de la historia, por lo que a la mayor√≠a de la gente probablemente le parecer√° que todo va a la perfecci√≥n, justo cuando toda la empresa humana est√° siendo arrastrada hacia una catarata.

Tratar de averiguar exactamente cu√°ndo pasaremos por las cataratas es dif√≠cil, tambi√©n, porque las estimaciones de los recursos resultan ser flexibles. Tome un solo recurso mineral: el mineral de cobre. El Servicio Geol√≥gico de EU estima las reservas mundiales de cobre en 870 millones de toneladas m√©tricas, mientras que la demanda anual de cobre es de 28 millones de toneladas. Entonces, dividiendo el primer n√ļmero por el segundo, est√° claro que nos quedan 31 a√Īos de cobre con las tasas de extracci√≥n actuales. Pero nadie espera que la tasa mundial de extracci√≥n de cobre se mantenga igual durante los pr√≥ximos 31 a√Īos. Si la tasa de extracci√≥n creciera un 2,5 por ciento anual, las reservas actuales desaparecer√≠an en apenas 22 a√Īos.

Pero ese es un an√°lisis simplista. Los minerales de cobre cuya ley es m√°s baja y que actualmente no se consideran comercialmente viables, son abundantes; con esfuerzo y gastos adicionales, esos recursos podr√≠an extraerse y procesarse. Adem√°s, seguramente queda m√°s cobre por descubrir. Una prueba clave a este respecto es el hecho de que las reservas de cobre han crecido en algunos a√Īos, en lugar de disminuir. (Por otro lado, el Foro Econ√≥mico Mundial ha se√Īalado que el costo promedio de producci√≥n de cobre ha aumentado m√°s del 300 por ciento en los √ļltimos a√Īos, mientras que la ley promedio del mineral de cobre ha disminuido en un 30 por ciento).

¬ŅQu√© pasar√≠a si reciclamos todo el cobre que usamos? Bueno, ciertamente deber√≠amos intentarlo. Pero, sin tener en cuenta los impedimentos pr√°cticos, existe la dura realidad de que, mientras las tasas de uso crezcan, a√ļn necesitaremos nuevas fuentes del metal, y la tasa a la que estamos agotando las reservas aumentar√°.

Si todo lo dem√°s falla, hay otros metales que pueden servir como sustitutos del cobre. Sin embargo, esos otros metales tambi√©n est√°n sujetos a agotamiento, y algunos de ellos no funcionar√°n tan bien como el cobre para aplicaciones espec√≠ficas. En conjunto, la situaci√≥n es lo suficientemente complicada como para que sea dif√≠cil estimar una fecha confiable para el ¬ępico del cobre¬Ľ, o para cu√°ndo la escasez de cobre causar√° un grave dolor econ√≥mico. Esta incertidumbre, que puede generalizarse para ser aplicada a todos los recursos naturales, lleva a algunos tecno optimistas a concluir, err√≥neamente, que la humanidad nunca se enfrentar√° a la escasez de los mismos.

Sin embargo, aqu√≠ est√° la cosa: si la extracci√≥n est√° creciendo a un 3 por ciento anual para un recurso dado, cualquier subestimaci√≥n perdurar√° por muchos a√Īos. Eso se debe al poder de extracci√≥n que crece exponencialmente. Por ejemplo, supongamos que un analista subestima a la mitad las reservas de unobtanium. En otras palabras, hay el doble de unobtanium en el suelo de lo que predijo el analista. La fecha de la √ļltima extracci√≥n de unobtanium ser√° solo 25 a√Īos m√°s tarde de lo previsto. Subestimar la abundancia de un recurso en tres cuartas partes implica una fecha de agotamiento anticipado de solo 50 a√Īos.

Estamos en ello El agotamiento de los recursos no es el √ļnico l√≠mite para el crecimiento continuo de la empresa humana. El cambio clim√°tico es otra amenaza capaz de detener a la civilizaci√≥n en seco. Nuestro planeta se est√° calentando como resultado de las emisiones de gases de efecto invernadero, contaminantes producidos principalmente por nuestro sistema energ√©tico. Los combustibles f√≥siles, la base de ese sistema, son fuentes baratas de energ√≠a densamente almacenada que han revolucionado la sociedad.

Es debido a los combustibles f√≥siles que las econom√≠as industriales han crecido tan r√°pido en las √ļltimas d√©cadas. Adem√°s de causar el cambio clim√°tico, los combustibles f√≥siles tambi√©n est√°n sujetos a agotamiento: los yacimientos petrol√≠feros y las minas de carb√≥n suelen agotarse en cuesti√≥n de d√©cadas. Entonces, pr√°cticamente nadie espera que las sociedades sigan aliment√°ndose con carb√≥n, petr√≥leo o gas natural dentro de un siglo; de hecho, algunos expertos anticipan problemas de suministro de combustible dentro de unos a√Īos.

La principal solución al cambio climático es que la sociedad cambie las fuentes de energía: abandone los combustibles fósiles lo más rápido posible y los remplace con energía solar y eólica. Sin embargo, estas fuentes de energía alternativas requieren infraestructura (paneles, turbinas, baterías, ampliadas de redes y nueva maquinaria eléctrica, como automóviles y camiones eléctricos) que deben construirse con minerales y metales, muchos de los cuales son raros.

Es la energ√≠a nuclear por Fusi√≥n el ‚ÄúSanto Grial‚ÄĚ de la energ√≠a verde y alternativa? - World Energy TradeAlgunos expertos en recursos dudan de que haya suficientes minerales para construir un sistema de energ√≠a alternativa a una escala lo suficientemente grande como para reemplazar nuestro actual sistema de energ√≠a centrado en los combustibles f√≥siles. Simon Michaux, del Servicio Geol√≥gico de Finlandia, ha declarado rotundamente que ¬ęlas reservas globales no son lo suficientemente grandes como para suministrar suficientes minerales que permita construir un sistema industrial de energ√≠a renovable, al margen de los combustibles f√≥siles¬Ľ.

Incluso si las estimaciones de recursos de Michaux resultan demasiado pesimistas, probablemente sea poco realista imaginar que un sistema de energ√≠a basado en energ√≠as renovables ser√° capaz de duplicar su tama√Īo incluso una sola vez. ¬°Mucho menos cada 25 a√Īos de aqu√≠ hasta la eternidad!

Entonces, si otra duplicaci√≥n de la econom√≠a global es imposible, eso significa que la √ļltima duplicaci√≥n ya est√° en marcha, y tal vez incluso acerc√°ndose a su conclusi√≥n. De manera que ser√≠a mejor anticipar la duplicaci√≥n final demasiado pronto, que demasiado tarde, porque tomar√° tiempo superar las expectativas del crecimiento continuo.

Tendremos que repensar las finanzas y la planificaci√≥n gubernamental, reescribir contratos y tal vez incluso desafiar algunos de los preceptos b√°sicos del capitalismo. Tal cambio f√°cilmente podr√≠a requerir 25 a√Īos. Por lo tanto, deber√≠amos comenzar, o ya deber√≠amos haber comenzado, prepar√°ndonos para el final del crecimiento al comienzo de la duplicaci√≥n final, en un momento en que a muchas personas todav√≠a les parece que la energ√≠a y los recursos son abundantes.

¡Intente relocalizar, reduzca, repare y reutilice! ¡Construya resiliencia! ¡Vuélvase más independiente de la economía monetaria, a partir de la práctica de toda forma de cercanía y promoción de la vecindad!

 

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