Sep 7 2014
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Opini贸nPol铆tica

El honor de Allende derrot贸 la traici贸n de los militares

Se acerca otro aniversario del golpe de Estado de 1973, que tambi茅n es el aniversario del heroico sacrificio del presidente Salvador Allende, que rechaz贸 la humillaci贸n de rendirse ante la traici贸n de las FF.AA. y Carabineros. Allende muri贸 como ejemplo de dignidad y sentido del honor ciudadano, cualidad moral que lleva al severo cumplimiento del deber.
Allende entend铆a que su deber era dar un ejemplo. No someterse a la fuerza bruta, y proyectar en la historia un modelo de compromiso y lealtad con el pueblo. Esa proyecci贸n la obtuvo su muerte con plena conciencia y lucidez, como lo demostraron sus palabras finales.
Allende cay贸 como Balmaceda, pues am贸 a Chile por sobre todas las cosas. A 41 a帽os del golpe, crece la sombra victoriosa de la lecci贸n de Allende. En cambio, se hunden en el olvido y el desprecio el asesino y ladr贸n que secuestr贸 el poder y los forajidos de uniforme que traicionaron su juramento de obediencia a la Constituci贸n y las leyes.
La obra de Allende y su gobierno fue gigantesca. La nacionalizaci贸n del cobre, la reforma agraria, la construcci贸n de viviendas y obras p煤blicas, salarios y pensiones dignos, desarrollo de la educaci贸n, la ciencia y la cultura, etc. Lo m谩s importante, sin embargo, fue ese clima de entusiasmo e igualdad de la abrumadora mayor铆a de los chilenos. Solo la derecha empresarial y pol铆tica -y el gobierno de EE.UU.- se opon铆an a los cambios. Se visualizaba el nacimiento de un nuevo pa铆s y un socialismo humanista al que se pod铆a llegar en democracia y absoluta libertad.
La muerte de Allende abri贸 paso a 17 a帽os de terrorismo de Estado. El r茅gimen impuso el neoliberalismo, que era el objetivo estrat茅gico de la oligarqu铆a y del imperialismo. Pinochet, sus generales y almirantes se enriquecieron robando, las organizaciones sociales fueron desarticuladas, la educaci贸n y la cultura sufrieron profundo da帽o por la discriminaci贸n y p茅rdida de calidad. El derecho a la salud se convirti贸 en un negocio y la previsi贸n social, en condena a la miseria para ancianos y enfermos. La explotaci贸n del trabajador aument贸 y las utilidades de las grandes empresas nacionales y extranjeras crecieron de manera escandalosa.
Los resultados est谩n a la vista. La inquietud social y el malestar ciudadano se hacen sentir en diversos 谩mbitos, desde la abstenci贸n en las elecciones hasta el desprecio por la pol铆tica, los partidos y el Parlamento. La polarizaci贸n social no deja de crecer como fruto de una experiencia traum谩tica que no vari贸 con los gobiernos post dictadura. Se ha abierto una brecha enorme entre los problemas reales del pueblo y el quehacer de la pol铆tica asociada a los negocios.
Un sector minoritario pero poderoso de la sociedad, sigue mandando y no deja que las cosas cambien. Solo admite reformas superficiales e inocuas que no afecten su hegemon铆a. Esa oligarqu铆a encuentra aliados incluso dentro de las filas del gobierno. Es una elite que recuerda con nostalgia la dictadura y no olvida que puede necesitar de nuevo a las fuerzas armadas, cuya naturaleza e ideolog铆a reaccionarias siguen intactas. chile allende golpe
Sectores amplios de la poblaci贸n, guiados por los medios de comunicaci贸n olig谩rquicos, caen en la confusi贸n y la ignorancia. El consumismo y egoismo han erosionado las conciencias y modelado paradigmas y s铆mbolos mercantilizados. No es casual que en las encuestas de opini贸n las FF.AA., Carabineros y la polic铆a civil aparezcan como las instituciones m谩s confiables, mientras la pol铆tica, los partidos y el Parlamento, am茅n de los tribunales, sean rechazados sin atenuantes. Los chilenos aparecen como los latinoamericanos menos comprometidos con la democracia. Los gobiernos de la Concertaci贸n (ahora reciclada) son responsables del retroceso cultural e ideol贸gico del pueblo.
Estas son realidades contra las cuales debe enfrentarse el esp铆ritu revolucionario que aspira a reemplazar esta sociedad por una en que imperen la solidaridad y la igualdad. Pero los tiempos est谩n cambiando favorablemente en Am茅rica Latina y en el mundo. La democracia participativa es cada vez m谩s importante como instrumento del cambio social y pol铆tico. La experiencia de Allende -la v铆a socialista en democracia- est谩 cada vez m谩s vigente. La siguen hoy mandatarios como los de Venezuela, Ecuador y Bolivia que enfrentan -hasta ahora con 茅xito- las mismas amenazas que tuvo Allende.
En este 11 de septiembre no se trata de embellecer el pasado. Hay que aprovecharlo cr铆ticamente para proponernos construir un futuro mejor. Ni el individualismo enfermizo ni un colectivismo extremo que aplaste al individuo son opciones. Los nuevos caminos ya se perfilan en el horizonte de la regi贸n: son las ideas de libertad, participaci贸n e igualdad las que debemos plantear en estos d铆as de recuerdos. Ser谩 el mejor homenaje a Salvador Allende y a todos los hombres y mujeres que cayeron combatiendo a la tiran铆a.

*Editorial de 鈥淧unto Final鈥, edici贸n N潞 812, 5 de septiembre, 2014

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1 Coment谩rio

Comentarios

  1. Antonio Casalduero Recuero
    10 septiembre 2014 21:52

    Se ha hecho c茅lebre la idea de que actualmente Chile se ha convertido en la copia feliz del neoliberalismo estadounidense, que no es m谩s que el mismo capitalismo de siempre aunque con otro nombre, pero actualmente mucho m谩s depurado, que lo hace m谩s feroz, m谩s inhumano, m谩s cruel, m谩s sanguinario y d茅spota. Si usted se va dar una vuelta por Vitacura un viernes por la noche, recorre por la Kennedy, no va a poder convencerse de que est谩 en Santiago de Chile, creer谩 que se encuentra en las calles de Miami. En eso se ha convertido esta muestra neoliberal, pero as贸mese a mirar al otro lado de La Pir谩mide, observe hacia abajo y ver谩 c贸mo la pobreza explota por todas partes, por donde usted mire; algo similar ocurre en las periferias de las ciudades del sur o del norte. Esto es Chile hoy gracias al golpe financiado, planificado, organizado por la CIA y los EE.UU., pero perpetrado por las FF.AA. chilenas, en connivencia con el capital for谩neo imperialista, como dijera el presidente m谩rtir en sus 煤ltimas palabras.

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