Nov 25 2020
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CulturaSociedad

El humano y la ostra

Seg煤n el fil贸sofo escoc茅s David Hume la vida de un hombre no tiene mayor importancia en el universo que la vida de una ostra. Su pensamiento sigue la misma l铆nea que inauguro el griego Xen贸fanes cuando dijo que si el ganado, los caballos o los leones tuvieran manos y pudieran dibujar como los hombres lo pueden hacer, los caballos dibujar铆an la forma de los dioses como caballos, el ganado como ganado y los leones, como leones. Dibujar铆an el cuerpo de dios a imitaci贸n de sus propios cuerpos.

El que los griegos dibujaran a Dios a semejanza de los humanos revela su antropocentrismo, la idea de que ocupamos el lugar central y primario en el orden de las cosas o, mejor aun seg煤n el legado b铆blico, el lugar intermedio entre la animalidad y la divinidad. Es esta cercan铆a a Dios lo que le da la licencia para ejercer su dominio sobre el animal y la naturaleza. Un hombre come ostras en mal estado y muere v铆ctima de una bacteria 'comecarne' - RT

Cuestionar la representaci贸n de Dios, como lo hace Xen贸fanes, es desafiar nuestro estatus privilegiado de amos de la naturaleza. Es obligarnos a reevaluar el sentido de nuestro ser y el de los animales. Pensadores como Xen贸fanes y Hume ilustran la tendencia cr铆tica del pensamiento a reconocer los l铆mites de nuestras concepciones y la necesidad de reemplazarlas por otras.

Las concepciones antropoc茅ntricas empiezan a tener un papel bien significante en la historia del occidente desde las 茅pocas m谩s tempranas. Frente a la apertura del pensamiento hom茅rico y presocr谩tico, los estoicos y Arist贸teles adoptaron la posici贸n opuesta que se trasform贸 en el pensamiento dominante en la historia de la filosof铆a. Ninguno de los pensadores presocr谩ticos hizo una distinci贸n rigurosa entre las facultades del alma tales como la comprensi贸n y la percepci贸n. Todos ellos reconoc铆an las diferencias entre humano y animal y no ve铆an a la raz贸n humana como la distinci贸n esencial entre ambos. En su lugar enfatizaban lo que hay de com煤n entre ellos.

Todo esto cambia fundamentalmente cuando, seg煤n el lugar com煤n filos贸fico, la raz贸n se transform贸 en la caracter铆stica distintiva del humano a diferencia de las bestias. Arist贸teles niega que los animales sean capaces de racionalidad o de creencias y en uno de sus 煤ltimos textos afirma, sin rodeos, que ellos existen enteramente para el bien de los seres humanos. Seg煤n los estoicos, el ser humano es superior a todas las cosas y seres no racionales y elevan la l铆nea divisoria entre animal y humano al estatus de principio c贸smico.

Por qu茅 hoy es el D铆a Internacional de los Derechos Animales - InfobaePor primera vez la racionalidad humana es considerada la base para afirmar categ贸ricamente la superioridad moral de los seres humanos sobre los animales y el resto de lo que hay. La idea cristiana de que el ser humano es 鈥渆l amo absoluto de la naturaleza鈥 proviene, no tanto de las ense帽anzas hebreas, sino de Arist贸teles y los estoicos. En 1901 el jesuita Joseph Rickaby argumenta en 鈥淢oral Philosophy鈥 que los animales no pueden tener derechos y los humanos no tienen mayores deberes de caridad hacia ellos de los que le tienen a las piedras.

Que hoy d铆a los cristianos mantengan esta creencia depende de si adhieren a una interpretaci贸n can贸nica del mensaje b铆blico, o si lo consideran un fen贸meno viviente sujeto a cambios. Descartes, siguiendo esta tradici贸n filos贸fica que le asigna al animal un estatus ontol贸gico y moral inferior, afirma que los animales pueden ser usados como recursos naturales sin ning煤n escr煤pulo moral porque fundamentalmente son incapaces de creencias y deseos. Estas ideas, junto con las de los estoicos, han sido las m谩s influyentes en la historia de la filosof铆a occidental.

Hoy d铆a los valores liberales son la forma moderna de la doctrina estoica, seg煤n la cual solo los seres racionales poseen un valor moral completo. Los animales en nuestra sociedad son invariablemente sacrificados en beneficio del inter茅s, el apetito y la felicidad humana, excepto en los casos en que su existencia y posesi贸n provea un sobrante emocional.

La cr铆tica del liberalismo que llevan a cabo los defensores de los derechos del animal se enfoca en la incapacidad de los ideales modernistas para hacer justicia al estado moral de los animales. Seg煤n Peter Singer y Tom Reagan lo que necesitamos es repensar el estado moral de los animales.

Para Singer el estatus moral de los seres sintientes no est谩 en la raz贸n o el conocimiento, sino en la capacidad para experimentar placer o dolor. Nuestra inclinaci贸n a darle preferencia al humano sobre cualquier otro animal es simplemente un vestigio de nuestro especismo dogm谩tico, de nuestra preferencia basada en el mero hecho de pertenecer a nuestra propia especie, sin tener en cuenta la capacidad del ser para la sensibilidad. Monta帽as, ecosistemas, 谩rboles, ostras o arrecifes de coral carecen de estatus moral porque son incapaces de experimentar uno o lo otro.The 2014 International Conference on 鈥淎nimal Liberation, Animal Rights, and Equal Ecological Rights: Dialogues between Eastern and Western Philosophies and Religions鈥 | 闂滄嚪鐢熷懡鍗旀渻

Regan, por su parte, coloca el 茅nfasis en el complejo aparato cognitivo de la percepci贸n, la memoria, los deseos, las creencias, la autoconciencia y el sentido del futuro. Cualquier ser que tenga estas capacidades posee un valor inherente y merece consideraci贸n moral. Dentro de esta categor铆a incluye los mam铆feros y algunos otros animales con la capacidad de actuar intencionalmente. Todos ellos poseen un valor inherente en la misma forma en que un ser humano con discapacidad mental grave posee valor inherente. Esto, sin embargo, no significa que necesariamente deban ser tratados en la misma forma.

Al igual que en el utilitarismo de Singer, en el caso de salvar a un animal o a un ser humano, incuestionablemente nadie va a suponer que el animal tiene que ser tratado igual que el humano. Debido a que estos 煤ltimos son capaces de sentir placer o dolor en un grado mucho mayor que los animales, el inter茅s humano tiene prioridad. Moralmente es aceptable, en 煤ltima instancia, sacrificar cada animal disponible por el bien del ser humano, sin considerar la devastaci贸n ambiental que pueda sobrevenir.

Cuando los humanos hacen c谩lculos utilitarios en nombre de los animales, la probabilidad del antropocentrismo es bien alta. Es posible, por ejemplo, dar razones que puedan minimizar el sufrimiento de los animales y al mismo tiempo reconocer que es 鈥渘atural鈥 comer carne, pero s贸lo de ganado de corral al que le proporciona una vida c贸moda hasta el momento en que se matan sin dolor para devorarlos.

D铆a Mundial de los Animales: 驴Qu茅 puedes hacer para protegerlos?驴No indica esto que la preocupaci贸n por los animales es incompatible con la 茅tica, al menos seg煤n los t茅rminos de nuestra herencia? Despu茅s de todo, el utilitarismo est谩 sujeto al mismo proverbial prejuicio antropoc茅ntrico.

驴En qu茅 medida las capacidades cognitivas son relevantes para consideraciones de valor moral? La etolog铆a contempor谩nea, en contra de la tradici贸n estoica-cartesiana dominante, rechaza la creencia de que s贸lo los humanos poseen racionalidad y lenguaje y niegan la sugerencia de que la conducta animal es determinada solo por instintos o principios biomecanicistas. Las investigaciones en etolog铆a cognitiva tienden a demostrar la hip贸tesis de que muchos animales superiores poseen el aparato completo de intencionalidad, incluyendo la autoconciencia, la comprensi贸n conceptual y la capacidad de estados tales como creencias y deseos que sirven de base para la inclusi贸n del animal en el 谩mbito moral.

Todas estas investigaciones, sin embargo, conf铆an demasiado en la analog铆a con la experiencia humana. Lo que en realidad se necesita es una radicalizaci贸n de nuestro entendimiento de los animales para superar la tendencia a atribuirles habilidades cognitivas demasiado sofisticadas. Los animales tienen en verdad una vida propia que es desconocida para nosotros y su significancia probablemente no pueda ser capturada adecuadamente por el 鈥渓enguaje de intencionalidad e identidad psicof铆sica a lo largo del tiempo鈥. La diferencia entre nuestro encuentro perceptual con el mundo y el de los animales es tan grande que, en 煤ltima instancia, 鈥渘o podemos saber como es ser, digamos, un murci茅lago鈥.

En la historia de la filosof铆a occidental las capacidades siempre han jugado un papel primario en la reflexi贸n del estatus moral del animal. La cosa, sin embargo, es que desde un punto de vista filos贸fico no tenemos porqu茅 adoptar una teor铆a moral en nuestra consideraci贸n a los animales y 鈥渟er铆a mucho mejor simplemente prescindir por completo de ellas鈥. La inhabilidad de los simios, o de cualquier otro animal, para dominar la sintaxis humana o poseer autoconciencia es completamente irrelevante en nuestra valoraci贸n del animal.A qu茅 simios nos parecemos m谩s?

Por el mero hecho de que poblamos el planeta junto con ellos, necesitamos una cosmolog铆a que pueda acomodar y motivar un sentido de responsabilidad hacia las vidas no humanas. Un enfoque que parta de una perspectiva bioc茅ntrica que reconozca que los seres humanos son parte de una comunidad de vida compartida con otros seres, parte de una red interdependiente en donde los humanos no son inherentemente superiores a otros seres vivientes.

驴Deber铆amos tomar en serio a Hume cuando coloca el valor de un ser humano a la par con el de una ostra? Desde el punto de vista de la moral tradicional del valor relativo de un humano y un animal, el juicio es rid铆culo. La ostra, al no poseer sistema nervioso central, no es capaz de sentir dolor, por lo que es absurdo concederles un estatus moral y mucho menos uno semejante al humano… 驴Cierto? No realmente: En el fondo toda valorizaci贸n, incluida la de la naturaleza, es obra del ser humano y, en consecuencia, toda 茅tica normativa es, en cierto sentido, humanista y antropoc茅ntrica.

Desde el punto de vista del universo el prot贸n no es superior o inferior al neutr贸n. Ambos son parte del tejido material. Igualmente, desde esta perspectiva, un humano no es superior o inferior a la ostra. Ambos son parte del tejido vital. A menos que el universo tenga alguna predilecci贸n por el ser humano, cosa que a todas luces pareciera no ser el caso.

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