Ene 4 2016
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Cultura

El misterio del tiempo

De pronto, conversando con los amigos, nos damos cuenta que ya son las 6 de la tarde…Diablos,  como se va el tiempo…

¬ŅY ad√≥nde se va? Mas a√ļn, si se va‚Ķ primero tiene ¬†que haber venido ¬Ņcierto?‚Ķ pero, si ha venido ¬Ņde d√≥nde viene? ¬ŅY si viene y se va y nunca se queda podemos decir que es real o solo una mera ilusi√≥n, un figmento sin sustancia? ¬ŅEs nuestro universo temporal? Para que todas estas preguntas tengan alg√ļn sentido, como dicen los fil√≥sofos, necesitamos una¬† idea claramente razonable ¬†de lo que estamos hablando. El problema es que, al parecer, es m√°s f√°cil decirlo que hacerlo.

La idea del tiempo ¬†ahora ¬†es estudio cient√≠fico junto con ¬†los protones, neutrones, quarks y campos magn√©ticos. Si alguien quisiera saber algo acerca del tiempo tendr√≠a que dirigirse a los f√≠sicos te√≥ricos. Pero‚Ķ ¬Ņel tiempo del que habla la ciencia‚Ķ es tiempo, en la misma forma en que el quark del que habla la f√≠sica, es quark? La verdad es que el ¬†tiempo no se nos aparece como otra caracter√≠stica del mundo natural similar a las part√≠culas elementales y es muy posible que ¬†ni siquiera sea un rasgo de nuestro universo y que, a la postre, no denote¬† ninguna cosa. La realidad en que vivimos¬† esta poblada de √°rboles, animales, r√≠os, rocas, planetas, colores, ruidos y muchas otras cosas que se relacionan e interact√ļan entre si. Pero, no esta poblada por horas y a√Īos, d√≠as y fechas, siglos y milenios. El pasado se fue y el futuro todav√≠a no llega. Ninguno de los dos es y el presente se evapora tan pronto como lo nombramos. Y, justamente, son √©stos los que constituyen el tiempo. Y si √©stos no son reales, entonces, el tiempo no es real. ¬†

¬ŅRealmente? La creencia de¬† que el tiempo no existe se nos aparece como algo absurdo porque es obvio que todo lo que ocurre o existe ocurre y existe en el tiempo. Si el tiempo¬† fuera irreal tendr√≠amos que inferir que cada cosa f√≠sica es tambi√©n irreal. Y si cada cosa f√≠sica es irreal, todo es irreal. Luego, si nada es real, entonces ser irreal carece de toda connotaci√≥n. Solo una suposici√≥n sin sentido. La noci√≥n misma de tiempo como algo irreal es contraproducente y autodestructiva. tiempo

Si creemos que el tiempo existe‚Ķ ¬Ņde qu√© manera existe? ¬ŅNo ser√° que la duraci√≥n temporal no existe ‚Äúah√≠ afuera‚ÄĚ junto con las otras cosas de nuestro universo, sino ‚Äúen nosotros?‚ÄĚ ¬†De acuerdo a cierta tradici√≥n solo nuestros actos y procesos interiores tienen caracter√≠sticas temporales y el tiempo existe en relaci√≥n con nuestra vida interior. Seg√ļn Descartes la existencia f√≠sica y la existencia mental son dos realidades distintas. El espacio es la medida del movimiento f√≠sico de las cosas que existen fuera de nosotros a diferencia del tiempo que es la medida del movimiento mental interno. El problema con esto es que si el tiempo es una funci√≥n de la psique muchas condiciones internas pueden afectar nuestra conciencia del tiempo. Este no pasa igual, por ejemplo, si estamos entretenidos o aburridos y la fiebre, los sue√Īos, los diferentes estados emocionales, las drogas y los distintos niveles de excitaci√≥n cambian el ritmo de nuestro reloj interno. Luego, si el tiempo es solo una experiencia subjetiva, entonces no tiene realidad externa, lo que nos lleva nuevamente al escepticismo.

Desde la antig√ľedad hasta el siglo XVII el tiempo estuvo subordinado al movimiento. El tiempo era su medida. Desde que una ¬†pluralidad de movimientos implicaban una pluralidad de tiempos los fil√≥sofos se vieron obligados a buscar fuera del movimiento algo ¬†inm√≥vil, invariante, un ‚Äútiempo originario‚ÄĚ que funcionara como est√°ndar para que el ¬†movimiento pudiera ser medido. El descubrimiento de este invariante eterno era el equivalente al descubrimiento de la verdad, de lo que era universal y necesario en todos los lugares y en todos los tiempos. El esquema celestial de las estrellas con sus puntos cardinales fue uno de esos absolutos hasta que Galileo revel√≥ que, a pesar de las apariencias, la esfera celestial con todas sus estrellas y galaxias, viene y se va y, al igual que todas las otras cosas, est√° sujeta al tiempo. Al comienzo del modernismo Kant invirti√≥ la relacion entre tiempo y movimiento. El tiempo ya no se ve como la medida del movimiento, sino que ahora es el movimiento el que ocurre en el tiempo. El ¬†tiempo, dice Kant, es una condici√≥n formal, a priori en la que todos los fen√≥menos se basan. El tiempo originario es reemplazado por el tiempo ordinario, por una ‚Äúforma pura y vac√≠a‚ÄĚ en la que ¬†todo lo que hay se mueve y cambia. No una forma eterna, sino la forma de lo que no es eterno. Por primera vez el tiempo empieza a verse como algo aut√≥nomo e independiente, libre de la cosmolog√≠a, la psicolog√≠a y la eternidad. Antes de Kant el tiempo era definido por la sucesi√≥n, el espacio por la coexistencia y la eternidad por la permanencia. Despu√©s de Kant la sucesi√≥n, la simultaneidad y la permanencia pasan a ser ahora ¬†modos o relaciones de tiempo. La consecuencia de esta revoluci√≥n ha tra√≠do cambios fundamentales en la relaci√≥n entre filosof√≠a y temporalidad cuyo objeto pasa a ser lo nuevo en lugar de lo eterno. La producci√≥n de lo nuevo ahora se ve como el correlato del tiempo ordinario, as√≠ como la verdad era el correlato del tiempo originario en los antiguos.

Es cierto que ahora, incluso más que en el pasado, estamos rodeados de una increíble cantidad de creaciones métricas para medir el espacio y el tiempo como relojes, GPS, relojes atómicos, horarios, diferentes zonas temporales, etc. etc. La diferencia ahora es que aunque estén basadas en los ritmos naturales se entienden como convenciones y artificios. Ya no podemos confundir el tiempo con su medida y la metafísica subyacente del tiempo ha cambiado profundamente con la filosofía de Bergson, Heidegger y Deleuze.

Si el pasado o el futuro existen, de alguna manera tendr√≠amos que decir que ellos existen en el presente. El pasado y el futuro, dice Deleuze, no designan instantes distintos de un supuesto presente, sino que son dimensiones del presente. El pasado y el futuro est√°n ligados al presente, son simult√°neos con √©l. No debemos concebirlos como puntos independientes o equivalentes a lo largo de una l√≠nea temporal, sino como componentes irreducibles del presente. Pero, como el presente es lo que pasa y no se queda es necesario alg√ļn medio para preservarlo de tal manera que los momentos anteriores puedan ser retenidos‚Ķ ‚ÄúEl pasado no sigue al presente que ya no es. Coexiste con el presente que fue.

tiempo1El presente es la imagen actual y su pasado contempor√°neo es la imagen virtual‚ÄĚ. El tipo de memoria de lo virtual no es lo mismo que la recolecci√≥n convencional o el retorno al pasado. Primariamente es una funci√≥n mnem√≥nica intuitiva que directamente se abre al presente. Recibe las im√°genes que el presente no puede retener y las retorna a √©l en forma continua y consistente proveyendo as√≠ la profundidad temporal del momento actual. La dimensi√≥n futura es la otra mitad de la imagen virtual que satura la percepci√≥n del presente.

Imaginemos la figura doliente del amante enga√Īado que sentado en el banco de un parque alimenta a las palomas y ardillas que se arremolinan alrededor de sus pies. Ninguno de estos actores o cosas existe en el mismo tiempo, en el mismo presente. Los eventos alrededor de cada cosa singular, los eventos cuyas s√≠ntesis crearon la cosa, determinan el presente. Este presente incluye otras cosas, pero su s√≠ntesis particular no incluye su presente en la misma forma. Hay una asimetr√≠a entre los tiempos a pesar de su rec√≠proca inclusi√≥n. La mano tira nueces y migas para distraer la mente de la pena que siente. Al hacerlo une el pasado y el futuro en su lucha por escapar a su desesperaci√≥n mortal. La pelea entre las palomas y las ardillas por la comida define un presente bien distinto, uno mucho m√°s largo que se extiende sobre generaciones de acuerdo con la fluctuaci√≥n de la poblaci√≥n que depende de las enfermedades y la disponibilidad de alimentos. Hay una asimetr√≠a entre el dolor que esta al centro de la s√≠ntesis del ¬†tiempo y el presente de la lucha por la sobrevivencia de la poblaci√≥n animal. El presente que deviene en una dimensi√≥n del sufrimiento pasado que amenaza tragarse al amante sufriente es diferente del pasado que amenaza engullirse la pelea fugaz de un p√°jaro y un roedor. Y el futuro que determina la dimensi√≥n del presente a trav√©s del moment√°neo inter√©s del acto repetitivo de tirar las migas de pan no es el mismo futuro que determina la extinci√≥n de la √ļltima ardilla, de otra especie que pierde en la lucha por la existencia.

Todos estos tiempos son relativos y no los podemos representar con una sola imagen o con un solo espacio y tiempo continuo. Lo que tenemos que reconocer es que hay una multiplicidad de tiempos no solo en t√©rminos de seres vivos, como agentes y miembros de l√≠neas evolutivas. La piedra de la estatua con su lenta ¬†erosi√≥n ¬†que borra sus rasgos distintivos tambi√©n determina un presente y una s√≠ntesis no solo de su pasado, sino de los p√°jaros, del aliento de la gente que se acerca a leer la inscripci√≥n, el da√Īo causado¬† por las variaciones de la luz , la humedad y la temperatura.

A diferencia del tiempo psicológico, subjetivo este es un  tiempo ontológico. El tiempo, al igual que el espacio y la materia, es fenomenal. Es decir, es un aspecto integral de todo fenómeno y no un parámetro externo. 

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