Nov 9 2022
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Ciencia y Tecnolog铆aSociedad

El nuevo capitalismo de plataformas y vigilancia: 驴el adi贸s a la esperanza?

El contexto de la pandemia de la Covid-19 cre贸 las condiciones adecuadas para disponer de un marco institucional y normativo capaz de modificar las mentalidades, costumbres y valores de nuestras sociedades, impulsando nuevos deseos, h谩bitos y valores, pero, sobre todo, imponiendo el modo de producci贸n de la econom铆a digital, de plataformas.

As铆, el comportamiento social se pudo regular, previsible y controlable, generando un nuevo estilo de vida, producci贸n, consumo y de consumidores; respondiendo a intereses estrat茅gicos del sistema capitalista. Las revoluciones tecnol贸gicas no han sucedido por casualidad, sino que son la forma de asegurar el proceso de acumulaci贸n del beneficio capitalista en cada etapa de su desarrollo hist贸rico.Srnicek: Capitalismo de plataformas 鈥 Alonso Ram铆rez Cover

El actual proceso est谩 dando paso a una nueva modalidad del capitalismo basada en la econom铆a digital, la deslocalizaci贸n del trabajo y la precarizaci贸n laboral, acompa帽ada de la vigilancia y el confinamiento permanente; es una reorganizaci贸n del sistema.

Este ahora llamado capitalismo de plataformas lo han bautizado con distintos nombres: inteligencia colectiva, web 2.0, capitalismo de vigilancia, feudalismo digital. No es una tecnolog铆a, ni una aplicaci贸n, sino el modelo de negocio, de la agricultura a la educaci贸n, del transporte a la administraci贸n p煤blica, de la econom铆a a la comunicaci贸n o la salud.

Los algoritmos procesan la informaci贸n de cada individuo y la correlacionan con informaci贸n estad铆stica, cient铆fica, sociol贸gica e hist贸rica para generar modelos de comportamiento como herramienta de control y manipulaci贸n de masas. 鈥淨uien controla el presente controla el pasado, y quien controla el pasado controlar谩 el futuro鈥, escribi贸 颅George Orwell en 1984.

El objetivo de esos algoritmos predictivos es conocernos lo suficiente para poder manipularnos y tambi茅n sustituirnos, incluyendo tareas cognitivas como escribir art铆culos o pintar un Picasso.

Manuel Castells advert铆a que las revoluciones tecnol贸gicas solo se producen si las sociedades disponen de un marco institucional y unas normas que fomenten nuevos deseos, h谩bitos, metas y valores, con capacidad de modificar las mentalidades y disolver las costumbres tradicionales, lo que posibilita nuevos cambios estructurales que permiten nuevas pautas que corrigen el comportamiento general de la poblaci贸n y as铆 poder ejercer el control social.

Estas son las condiciones imprescindibles para penetrar y modificar todos los 谩mbitos de la existencia (sociales, econ贸micos, pol铆ticos, etc.) y producir, consolidar y legitimar el cambio social total. Condiciones que se cumplieron en las tres revoluciones tecnol贸gicas anteriores a la actual pandemia, se帽ala la soci贸loga Carmen Torralbo.

Fue durante la crisis global econ贸mica y sobre todo financiera de 2008, que surgi贸 la 鈥渆conom铆a de plataforma鈥, resultado del excedente de capital l铆quido tras el derrumbe de la burbuja de las puntocoms en un contexto de alto nivel de desempleo, que facilit贸 a la patronal imponer sus condiciones en el 谩mbito laboral y econ贸mico.

Para tener en claro: las plataformas digitales son mayoritariamente propiedad de empresas multinacionales -Glovo, Deliveroo, Uber, Rappi, Booking, Airbnb, Cabify, Amazon, entre otras-, las que proliferaron r谩pidamente acaparando actividades del sector servicios, resignific谩ndolo y sustituyendo parte del comercio tradicional, utilizando nuevos dispositivos tecnol贸gicos programados con inteligencia artificial y algoritmos que controlan y monitorizan todos los aspectos del proceso de trabajo y -sobre todo- a sus trabajadores.El capitalismo de plataforma y su impacto en la reorganizaci贸n del trabajo - Viento Sur

Estas empresas son muy cuestionadas, sobre todo por la utilizaci贸n y mercantilizaci贸n de los ingentes datos que generan, fuente principal de sus beneficios. Esta nueva estrategia de acumulaci贸n capitalista ha debilitado las organizaciones laborales y 鈥渧ende鈥 como libertad, innovaci贸n y modernizaci贸n lo que es una reedici贸n modernizada del taylorismo -que intent贸 cronometrar el tiempo de ejecuci贸n del trabajo e ide贸 un sistema de remuneraci贸n que recompensaba el esfuerzo del obrero para aumentar la producci贸n de este modo-, pero sin ninguna de sus ventajas.

Se帽ala Shoshana Zuboff, soci贸loga, profesora em茅rita en la Harvard Business School y escritora estadounidense, que 聽denomin贸 a esta forma de funcionamiento de 鈥渃apitalismo de vigilancia鈥 y el canadiense Nick Srnicek -asociado con la teor铆a pol铆tica del aceleracionismo y una econom铆a posterior a la escasez- califica de 鈥渃apitalismo de plataformas鈥.

Los datos generados en la actualidad por los usuarios en internet constituyen una materia prima y las plataformas son quienes extraen la plusval铆a de 茅sta. Es una forma de reorganizaci贸n del capitalismo que, ante la ca铆da paulatina de la rentabilidad de la manufactura en los 煤ltimos a帽os,聽 se volc贸 hacia los datos como un modo de mantener el crecimiento econ贸mico y la producci贸n.

Capitalismo de plataformas

Nick Srnicek define a las plataformas como 鈥渋nfraestructuras digitales que permiten que dos o m谩s grupos interact煤en鈥, un nuevo modelo de negocios que ha devenido en un nuevo y poderoso tipo de compa帽铆a, el cual se enfoca en la extracci贸n y uso de un tipo particular de materia prima: los datos. Las actividades de los usuarios son la fuente natural de esa materia prima, la cual, al igual que el petr贸leo, es un recurso que se extrae, se refina y se usa de distintas maneras.

Plataformas digitales, la nueva fase del capitalismo - El Extremo SurLas plataformas dependen de los 鈥渆fectos de red鈥: mientras m谩s usuarios tenga, m谩s valiosa se vuelve una plataforma. En un ejemplo: mientras m谩s personas googlean, m谩s preciso se vuelve el algoritmo de Google y m谩s 煤til nos resulta. Ello significa, para el autor, que hay una tendencia natural a la monopolizaci贸n.

Si bien suelen postularse como escenarios neutrales, como 鈥渃谩scaras vac铆as鈥 en donde se da la interacci贸n, las plataformas en realidad controlan las reglas de juego: Uber, por ejemplo, prev茅 d贸nde va a estar la demanda y sube los precios para una determinada zona. Esta mano invisible del algoritmo contradice el discurso que suelen tener estas empresas, en el cual se definen eufem铆sticamente como parte de la 鈥渆conom铆a colaborativa鈥.

Srnicek postula cinco tipos de infraestructuras digitales: plataformas publicitarias (Google, Facebook), que extraen informaci贸n de los usuarios, la procesan y luego usan esos datos para vender espacios de publicidad; plataformas de la nube (Amazon Web Services, Salesforce), que alquilan hardware y software a otras empresas; plataformas industriales (General Electric, Siemens), que producen el hardware y software necesarios para transformar la manufactura cl谩sica en procesos conectados por internet.

Tambi茅n habla de plataformas de productos (Spotify, Rolls Royce), que transforman un bien tradicional en un servicio y cobran una suscripci贸n o un alquiler, y de plataformas austeras porque carecen de activos: Uber no tiene una flota de taxis, Airbnb no tiene departamentos y Rappi no tiene bicicletas. El 煤nico capital fijo relevante es su software. Por lo dem谩s, operan a trav茅s de un modelo hipertercerizado y deslocalizado.

Una pandemia para imponer el modelo

Aquellas medidas transitorias llegaron para quedarse y a medida que se prolong贸 la pandemia, los nuevos h谩bitos se incorporaron en la cotidianeidad, en un proceso paralelo al ritmo que las empresas privadas crean, implantan y expanden sus diversas plataformas digitales (durante el a帽o 2020 se decuplicaron respecto a 2019).El futuro del trabajo en el capitalismo de plataformas - La Maleta

Esta nueva situaci贸n est谩 permitiendo registrar, recopilar, almacenar, mercantilizar y analizar las respuestas de la mayor铆a social. Porque con la implantaci贸n y obligaci贸n de las TIC, todos nuestros movimientos dejan una huella electr贸nica, datos al desarrollarse gran parte de las relaciones, transacciones y gestiones de forma telem谩tica.

La pandemia impuls贸 un in茅dito y profundo cambio social, un gran salto cualitativo (y cuantitativo) respecto de la situaci贸n previa: se est谩 consolidando y legitimando la cuarta revoluci贸n tecnol贸gica (4.0), de forma silenciosa (parad贸jicamente) y sin resistencia social. La pregunta es quien impuls贸 la pandemia鈥

Esta nueva revoluci贸n tecnol贸gica ten铆a como objetivos la transici贸n digital y ecol贸gica, mientras las 茅lites econ贸micas y pol铆ticas, nacionales e internacionales creaban una gran expectativa de que traer谩 innovaci贸n, modernizaci贸n, progreso, recuperaci贸n econ贸mica, equidad e igualdad, como forma de 聽legitimar las transformaciones que ellos mismos est谩n impulsando.

Inmersos en la 鈥渃omodidad鈥 de nuestros dispositivos digitales (en especial nuestro tel茅fono m谩s inteligente que nosotros) no tomamos consciencia de lo que est谩 sucediendo y, por lo tanto, de la acci贸n social.

En este mundo de plataformas se producen bienes de producci贸n y consumo digital (smartphone, m贸viles y ordenadores, etc.) y energ茅ticos (veh铆culos el茅ctricos, productos de aislamientos de edificios y hogares, etc.) sin avanzar hacia condiciones de producci贸n y relaciones laborales y de consumo m谩s humanizadas.

Mientras, la econom铆a verde y digital fueran solo nuevos nichos de crecimiento para la expansi贸n de las empresas privadas, y lo mismo est谩 sucediendo progresivamente con otros 谩mbitos claves: la educaci贸n y la salud, incluida la mental. Pero hay contradicciones para llevar a cabo la transici贸n digital y la ecolog铆a porque la primera impacta en la segunda.

Dicen las estad铆sticas que 5.320 millones de personas de los 7.800 millones de habitantes en todo el mundo usan un tel茅fono m贸vil, lo que equivale al 67% de la poblaci贸n mundial total. Pero, cuidado: no todo el capitalismo es digital. Todav铆a hay gente que cosecha los tomates, la papa o el arroz con sus propias manos, hay quienes recogen la basura, y trabajadores manuales, que no est谩n frente a la computadora. 驴Est谩n a salvo?

Si bien las plataformas digitales brindan la posibilidad de trabajar desde cualquier lugar, en cualquier momento y dicen que uno puede aceptar el trabajo que m谩s les convenga, dedicarse a este tipo de labor tambi茅n conlleva riesgos en relaci贸n con la situaci贸n de empleo, y el goce o no de ingresos adecuados, protecci贸n social y otros beneficios.

Pero las plataformas digitales contin煤an implant谩ndose, de forma acr铆tica, absorbiendo todo el sector p煤blico, Los gigantes tecnol贸gicos y los retos actuales para la lucha de clasessustituyendo las relaciones y la prestaci贸n de servicios presenciales por las virtuales: una forma de privatizaci贸n encubierta, al entregarse todo el proceso de digitalizaci贸n a las grandes empresas privadas, nacionales y trasnacionales.

Carecemos en (casi) todo el mundo de soberan铆a digital -en un contexto de gran competencia mundial para la obtenci贸n y control de estos recursos- y haber privatizado, previamente, sus recursos estrat茅gicos (en especial telecomunicaciones y energ铆a), dejando al descubierto una situaci贸n de gran dependencia y vulnerabilidad respecto del 谩mbito privado, con trascendentes consecuencias pol铆ticas, sociales y culturales.

Una de sus principales caracter铆sticas es la demanda de trabajo no regularizado, la falta de acceso a los derechos laborales y la transmisi贸n a los trabajadores de costos, medios de producci贸n y horas de inactividad. Para su consolidaci贸n, las empresas-plataforma han producido discursos de mistificaci贸n de este trabajo, bien difundido por los medios hegem贸nicos (en el mundo y en cada uno de nuestros pa铆ses).

En ese contexto, por ejemplo, se trata a los trabajadores como emprendedores, la relaci贸n laboral como una asociaci贸n, la venta o el alquiler de la fuerza laboral como un reparto de recursos con finalidad social. No obstante, los movimientos de los 煤ltimos a帽os han demostrado que los trabajadores no captan mec谩nicamente estos discursos y se han rebelado contra la precariedad del trabajo al que est谩n sometidos.

Las l贸gicas capitalistas y competitivas se ven favorecidas por la precariedad creciente y el individualismo de quien concentrado en su pantalla busca. La normalizaci贸n capitalista de la autoexplotaci贸n habla de 芦un yo que se explota禄, cuando es algo incentivado estructural y socialmente. Las nuevas versiones del capitalismo digital est谩n en la tejido ideol贸gico de un mundo acelerado, que incentiva la hiperproducci贸n como motor y la deslocalizaci贸n como norma.

Para la investigadora espa帽ola Remedios Zafra resulta de gran ayuda la comparaci贸n entre capitalismo y patriarcado en sus formas de autoexplotaci贸n, en tanto el patriarcado se ha caracterizado justamente por convertir a las mujeres en agentes mantenedoras de su propia subordinaci贸n, proyectando imaginarios que las definen en relaci贸n a los hombres, favoreciendo su aislamiento en la esfera privada y alentando en ellas la vigilancia y control de otras mujeres, es decir reproduciendo un sistema de dominaci贸n.

Esperar鈥 esperanza

LA ESPERANZA - Concepto, definicion y ejemplos - Los ValoresComo reza el refr谩n tradicional, la esperanza es lo 煤ltimo que se pierde. De hecho, estaba en el fondo de la famosa caja de Pandora. La esperanza, entendida como una fe optimista en que las cosas saldr谩n bien, sin necesidad de apoyarse en ninguna base real, es una muestra m谩s del enorme poder que la capacidad de fantasear nos otorga a los seres humanos. Sembrar esperanza es tambi茅n una forma de manipulaci贸n: si uno no encuentra soluciones, le queda la esperanza.

La palabra esperanza viene de esperar, del lat铆n sperare (tener esperanza) y 茅sta de spes, esperanza. El verbo sperare nos dio esperar, desesperar y prosperar. En la Biblia, esperanza es la expectativa confiada y el anhelo de recibir las bendiciones que se han prometido a los justos (y que no han recibido), es la espera anhelosa de la vida eterna por medio de la fe en Jesucristo.

Estamos cansados de esperar, de la obligaci贸n de tener 鈥渆speranza鈥, que es el reconocimiento de que no hay (驴a煤n?) propuesta posible en este mundo. Sabemos que, en definitiva, nuestra esperanza no vendr谩 de las plataformas capitalistas: quiz谩 pueda venir de los nadies, de los sin esperanza.

*Periodista y comunic贸logo uruguayo. Mag铆ster en Integraci贸n. Creador y fundador de Telesur. Preside la Fundaci贸n para la Integraci贸n Latinoamericana (FILA) y dirige el Centro Latinoamericano de An谩lisis Estrat茅gico (CLAE, www.estrategia.la)

 

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