Ago 15 2021
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OpiniónPolítica

El pecado original y el almirante Arancibia

Aunque repugne el hecho de que un ex almirante y edecán de Pinochet participe en la Comisión de Derechos Humanos de la Convención Constituyente, lo cierto es que no se le puede negar a Jorge Arancibia su asistencia a las instancias que estime dentro del ámbito para el cual fue elegido y sin que hasta aquí haya juicio o acusación fundada que lo inhabilite para el ejercicio de sus tareas dentro del esfuerzo por redactar una nueva Carta Magna.

Por supuesto que la mera relaci√≥n con el r√©gimen y el dictador que violaron sistem√°ticamente los derechos humanos debiera bastar para impedir que sujetos como √©l asuman tareas de Estado y se encuentren sin m√°cula legal alguna para desenvolverse en la vida civil, como en un alto cargo de elecci√≥n ciudadana. Nuestra llamada Transici√≥n a la Democracia le permiti√≥ al mismo Tirano continuar oficiando como Comandante en Jefe del Ej√©rcito y asumir como senador de la Rep√ļblica.

M√°s aun, sabemos que cuando fue encarcelado en Europa a fin de ser sometido a un juicio ante la Corte Internacional de Justicia, el propio gobierno de la √©poca, su canciller√≠a y un conjunto de pol√≠ticos de derecha y de centro izquierda, oficialistas como opositores, se desga√Īitaron por traerlo a Chile para juzgarlo en nuestro pa√≠s por delitos de lesa humanidad que, desde luego, ten√≠an jurisprudencia en el Tribunal de La Haya.

Debemos asumir, tambi√©n, que apenas un pu√Īado de asesinos, torturadores y otros pudieron ser finalmente juzgados en Chile, despu√©s de un largo per√≠odo en que se impuso ‚Äúhacer justicia en la medida de lo posible‚ÄĚ, un grosero eufemismo que pretendi√≥ dejar en la impunidad, no solo a los militares, sino a un largo listado de empresarios e instigadores civiles que colaboraron con los terribles cr√≠menes cometidos, apropi√°ndose tambi√©n de empresas de la Corfo y del Estado, muchas de las que han cimentado su actual riqueza y poder. Estos recursos, adem√°s, les han servido para pervertir a la pol√≠tica y a los partidos, al tiempo de corromper los procesos electorales y la libre determinaci√≥n de los gobiernos, jueces y parlamentarios.

Muy pocos en el mundo entendieron que los golpistas de 1973 y las expresiones pol√≠ticas que los siguieron en La Moneda fueran capaces de consumar un pacto de gobernabilidad que diera origen a casi tres d√©cadas de lo que se llam√≥ la ‚Äúdemocracia de los acuerdos‚ÄĚ que en lo sustantivo consolid√≥ la Constituci√≥n de 1980, el modelo econ√≥mico neoliberal y el tutelaje de las FFAA.

Lo cierto es que solo con la Explosión Social del 2018 en nuestra trayectoria cívica se puede poner un antes y un después; una situación pre revolucionaria que fuera interrumpida por la grave pandemia de la Covid-19, pero que finalmente impusiera una salida política cuyo hito más memorable es la Convención Constituyente que de todas maneras debe funcionar con las cortapisas impuesta por el Poder Legislativo y esa espuria negociación de quórums y otros procedimientos.

Qui√©n es Jorge Arancibia y por qu√© la Comisi√≥n de DD.HH de la Convenci√≥n Constitucional con un ‚Äúvoto pol√≠tico‚ÄĚ lo dej√≥ fuera de las audiencias? - Duna 89.7 | Duna 89.7Pero a pesar de tantas zancadillas, la elecci√≥n correspondiente permiti√≥ la elecci√≥n de casi un ochenta por ciento de miembros democr√°ticos y una minor√≠a de derecha como la que representa el mismo almirante Arancibia y otros constituyentes de id√©ntica filiaci√≥n pol√≠tica, quienes rindieron tributo por a√Īos a las reglas del juego pol√≠tico e institucional heredado de la dictadura c√≠vico militar. Personas que hoy, frente a los medios de comunicaci√≥n, parecen forzadas a reconocer los horrores cometidos por el R√©gimen c√≠vico militar, pero que no hay duda buscan dentro de la Convenci√≥n Constituyente, perpetuar gran parte del legado institucional y econ√≥mico del pinochetismo.

Pero es tan profunda la madurez ética y política de la mayoría ciudadana actual que de todas maneras se hará imposible retroceder o abortar la voluntad que hoy existe en el país de fundar una nueva realidad en que se consoliden la democracia participativa, los derechos de los trabajadores y de todas las minorías étnicas, así como la paridad de género y el cogobierno paritario. Al mismo tiempo que recuperar los derechos soberanos de Chile frente los recursos estratégicos de la minería, la industria forestal, los recursos hídricos y otros en manos de inversionistas extranjeros protegido por un conjunto de tratados comerciales que ofenden nuestra independencia y libre determinación.

Con el paso de los a√Īos es evidente que muchos de los que llevaron a Chile a tan grave crisis pol√≠tica y moral, salvar√°n ilesos de una justa condena. Lo m√°s grave, es la falta de reparaci√≥n que existe respecto de las decenas de miles de chilenos que fueron agredidos por la dictadura y su subsecuente posdictadura, tarea que todav√≠a pudiera ser asumida y sancionada en favor de tantos familiares y herederos pendientes de justicia. Por algo en Europa despu√©s de casi ocho d√©cadas se contin√ļa persiguiendo la verdad y sembrando conciencia en las nuevas generaciones. Lo que tambi√©n supone justicia y reparaci√≥n.Exigen salida de Jorge Arancibia de comisi√≥n de DDHH de la Convenci√≥n Constituyente ¬ę Diario y Radio U Chile

De todas maneras, es mucho lo que se puede hacer todav√≠a para que el pa√≠s recupere los bienes que le fueron expoliados, lo que supone la propiedad del agua, de los yacimientos y las tierras ancestrales que les fueron arrebatados a los pueblos reconquistados y sometidos por el Estado de Chile. Tanto como un conjunto de empresas y administradoras de servicios que en la previsi√≥n y salud contin√ļan humillando a sus usuarios, especulando con sus ahorros e imponi√©ndoles costos abusivos a sus tratamientos m√©dicos y farmac√©uticos.

De all√≠ que resulte absurda la pretensi√≥n de los Arancibia y de los distintos voceros y medios derechistas de impedir que la Convenci√≥n Constitucional trate asuntos de la contingencia cotidiana de los chilenos, como si fuera posible fijar normas efectivas y duraderas sin constatar la realidad en que viven los millones de habitantes del pa√≠s que se busca servir y que, a juicio de los que advierten muchos expertos, dejar√° a Chile m√°s pobre y desigual como herencia de un gobierno que debi√≥ ser derrocado de no ser por la crisis sanitaria y la represi√≥n fratricida ejercida por Pi√Īera y sus aliados.

De quien se espera que sea el √ļltimo de los dilectos de Pinochet en La Moneda, si es que los ciudadanos son capaces de resistir la seducci√≥n de los nuevos ‚Äúcantos de sirena‚ÄĚ de la pol√≠tica y el poder empresarial que la sustenta.

* Periodista y profesor universitario chileno. En el 2005 recibió en premio nacional de Periodismo y, antes, la Pluma de Oro de la Libertad, otorgada por la Federación Mundial de la Prensa.

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