Jun 21 2012
1641 lecturas

Opini贸nPol铆tica

En Europa, no tenemos el monopolio de la democracia

Durante la cumbre del G20, el presidente de la Comisi贸n Europea, Jos茅 Manuel Barroso, afirm贸 que Europa no tiene que recibir de nadie lecciones de democracia. Sin embargo, la construcci贸n europea es menos democr谩tica de lo que se pudiera creer y la crisis no ayuda nada en este sentido.

Jos茅 Manuel Barroso no siempre ha sido el hombre que dirige una Comisi贸n Europea que no tiene ning煤n control sobre la crisis financiera. En su juventud, su pa铆s de origen, Portugal, se encontraba bajo el yugo de una dictadura. Su compromiso pol铆tico est谩 enraizado en opiniones democr谩ticas aut茅nticas. En la cumbre del G20 de Los Cabos, cuando afirm贸 que Europa no tiene que recibir lecciones de nadie y menos de pa铆ses que no son democracias, sus declaraciones no eran la expresi贸n de un mal humor fortuito. Se trataba de una cuesti贸n sobre la que tiene una profunda convicci贸n.

Sin embargo, su postura plantea dos problemas. En primer lugar, Europa es una construcci贸n menos democr谩tica de lo que pretende Barroso. Existe un abismo entre su poblaci贸n y su administraci贸n. Esto se debe en parte a la mala costumbre de los dirigentes nacionales de echar la culpa sistem谩ticamente de todo lo que funciona mal a 芦Bruselas禄 y por lo tanto, a Europa. Pero Europa no se limita a eso. Es la respuesta noble y heroica de la 茅lite pol铆tica a la Segunda Guerra Mundial. Como tal, este proyecto pol铆tico es el m谩s importante de nuestros tiempos. Pero poco a poco, los motivos que dieron lugar al nacimiento de Europa resultan ser insuficientes para legitimar un proceso de unificaci贸n sostenible.

Antes de que la crisis del euro acaparara toda la atenci贸n, resultaba cada vez m谩s dif铆cil ponerse de acuerdo sobre la ampliaci贸n o la profundizaci贸n de la construcci贸n europea. No repar谩bamos demasiado en ello mientras la Uni贸n segu铆a siendo el motor de una prosperidad, una seguridad y una libertad crecientes. Esto nos lleva al segundo problema que plantean las declaraciones de Barroso en M茅xico.

Un dedo en la llaga

Aunque Europa se considerara una democracia, si bien en diversos grados y por lo tanto imperfecta, no podemos dejar de constatar que su modelo de crecimiento parece estar totalmente desfasado. Las regiones en las que no existe nuestro modelo renano [sistema socio-econ贸mico basado entre otros aspectos en la cooperaci贸n entre sindicatos y patronales] claramente se enfrentan a oposiciones e injusticias sociales m谩s destacadas. Son menos estables, al sufrir mayores choques entre la euforia y la depresi贸n. En el mejor de los casos, somos un modelo de sociedad superior, m谩s cercano que cualquier otro a la noci贸n de 芦el mayor beneficio para el mayor n煤mero de personas禄. Pero de momento, otros sistemas, el de Estados Unidos por su flexibilidad o el de China por su dinamismo, constituyen una competencia econ贸mica y pol铆tica ante la cual la vieja Europa, que ha llegado a su madurez, no parece tener fuerzas para resistir.

Los dos problemas fundamentales de Europa se acent煤an mutuamente. El descontento de sus habitantes ante un mecanismo opaco de toma de decisiones pol铆ticas aumenta r谩pidamente ahora que Europa resulta ser incapaz de sacar de una espiral infernal al euro, la piedra angular de la unificaci贸n. Por lo tanto, tenemos motivos para temer que el fracaso del euro produzca una herida mortal en la integraci贸n europea. Al realizar estas declaraciones, Barroso mete el dedo, quiz谩s involuntariamente, en la verdadera llaga: 驴puede volverse Europa al mismo tiempo m谩s democr谩tica y m谩s eficaz y, por consiguiente, salir reforzada tanto en el 谩mbito pol铆tico como en el econ贸mico? 驴O bien estos dos objetivos son incompatibles?

*Publicado en De Standaard Bruselas

  • Compartir:
X

Env铆e a un amigo

No se guarda ninguna informaci贸n personal


A帽adir comentario

Tu direcci贸n de correo electr贸nico no ser谩 publicada. Los campos obligatorios est谩n marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende c贸mo se procesan los datos de tus comentarios.