Abr 25 2022
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Sociedad

Enigma

Entre los enigmas m√°s llevados y tra√≠dos figura el del hombre de la m√°scara de hierro. ¬ŅQui√©n fue este hombre? Que la m√°scara no era de hierro, sino de terciopelo, parece ser cierto. Tambi√©n se sabe, concretamente que ingreso en la Bastilla, el 18 de septiembre de 1698, donde falleci√≥ el 19 de noviembre de 1703, y que nadie le fue dable verle sin aquella m√°scara, con la que al parecer se pretend√≠a imposibilitar su identificaci√≥n por alg√ļn visitante, guardi√°n u otro, preso.

Se le enterró en el cementerio de la prisión bajo el nombre de Marttioli. Para algunos ese era su verdadero nombre apenas deformada por el error del escribiente, pues aseguran se trataba de Antonio Hércules, secretario de Estado de Carlos IV de Gonzaga, duque de Mantua. A dicho Marttioli, sospechoso de haber traicionado a Luis IV, y también al Duque a cuyo servicio estaba, cuentan que, mediante una emboscada, ya que no era hombre fácil de arrestar, le secuestraron los agentes del rey de Francia: como ello tuviera El hombre de la máscara de hierro' (Randall Wallace, 1998) | A buenas horas - MagaZinemalugar en territorio veneciano, e implicase una violación del derecho de gentes, de ahí que se tomase la precaución de enmascararle para mantenerle el secreto de lo ocurrido. Esta es una versión.

Otra dice que era un tal Martín o Dauger, criado de un espía francés al servicio de Inglaterra, relato que aunque no  muy documentado no explica el porque, a dicho prisionero, se le hacía llevar constantemente en enmascarado el rostro. Y la que goza de más crédito, por ser la más inverosímil, es la que puso en circulación Voltaire en su Siècle de Louis XIV: Que el hombre de la máscara era un hijo de la reina Ana de Austria y el Cardenal Mazarino. No consta, positivamente, que la viuda de Luis XIII tuviese un  hijo de su primer ministro. Sin embargo, en la época de la Revolución, como es natural, semejante historia gozó de gran crédito.

Por cierto que, al asaltar el pueblo la Bastilla, parece que pudo comprobarse que la hoja de registro de los prisioneros, donde se consignaba la permanencia en aquella cárcel del hombre de la máscara, había sido cortada. Y luego, para remate, vino Alejandro Dumas y en El Vizconde de Bragelone, continuación de Los Tres Mosqueteros, aderezó el relato volteriano a su manera, contando  que se trataba de un hermano gemelo de Luis IV, a quien Ana de Austria, para evitar las peligrosas contingencias que suponía la existencia de un príncipe casi tan rey como el otro, y con su misma cara, le mantuvo desde su nacimiento alejado de la Corte e ignorante de su personalidad hasta que alguien (?) reveló al interesado su condición y origen, por lo que vino a dar  con sus huesos en  la Bastilla, y la prohibición de quitarse la máscara ante nadie.

A los efectos de la difusi√≥n, una novela de Alejandro Dumas tiene m√°s valor que un documento hist√≥rico fehaciente. Y como este, por otra parte, nunca apareci√≥, de all√≠ que la opini√≥n del vulgo haya aceptado la versi√≥n de Dumas como la m√°s probablemente cierta. La que se trataba de Marttioli tiene bastantes visos de verosimilitud, si bien deja explicar satisfactoriamente tanto rigor y tanto misterio en torno de aquel traidor, ni a√ļn con la agravante de las circunstancias en que fue preso. Y el enigma contin√ļa‚Ķ

Biografia de Alejandro I de Rusia-¬ŅCu√°ndo, d√≥nde, y c√≥mo falleci√≥ Alejandro I, Zar de todas las Rusias? Oficialmente se inform√≥ que, atacado por una fiebre end√©mica, dej√≥ de existir el 1 de diciembre de 1825, en Taganrog, Crimea. ¬ŅFue v√≠ctima del c√≥lera? ¬ŅEnvenenado, quiz√°s? El delirio religioso en que vivi√≥ los √ļltimos a√Īos¬† de su existencia, ¬Ņle llevo a fingir un fallecimiento, que no ocurri√≥ entonces, adoptando la personalidad de un monje ermita√Īo, bajo el nombre de Fedor Kusmitsch? Esta √ļltima versi√≥n tuvo muchos partidarios y los esfuerzos de otros para desmentirla no lograron √©xito, si bien tampoco consiguieron aquellos confirmarlas.

En 1864 murió el monje Fedor Kusmitsch, honrado por muchos como Zar incognito, llevándose su secreto, si lo había, a la tumba. Cuando el Gobierno soviético  hizo abrir las tumbas de los zares, el sarcófago de Alejandro I se hallo vacío y sin los menores indicios de que hubiese albergado un cadáver.

-En la versi√≥n espa√Īola de Rafael Carrasco Garrorena, bajo el titulo de Nuestro maravilloso Universo, 1914, se√Īala lo siguiente: ‚ÄúCuando sobre el disco solar se observa la aparici√≥n de esas partes oscuras, de forma irregular, que se conocen bajo el nombre de manchas solares, ocurren algunas cosas extra√Īas sobre la Tierra. Cuando son muy numerosas, la aguja magn√©tica sufre muchas perturbaciones, y decimos que hay una tempestad magn√©tica. Al mismo tiempo, la aparici√≥n de auroras boreales, o luces del Norte, es frecuente y son muy brillantes. Ahora bien: ¬Ņpor qu√© estas cosas, que parecen ser tan diferentes en su naturaleza, ocurren al mismo tiempo? No lo sabemos; esto es,¬† un gran misterio‚ÄĚ.

-¬ŅA qu√© obedece el movimiento de las estrellas? ¬ŅQu√© misi√≥n cumplen tantos millones de soles marchando en distintas direcciones y con tan tremendas velocidades? Estas s√≠ que son preguntas a las cuales no contestan las estrellas, ni por intermedio del c√°lculo, ni por ninguna se√Īal‚Ķ Misterios son, que Dios se reserva.Movimiento aparente de los astros y estrellas circumpolares

-El carnero es para los hombres de ciencia un problema viviente. No se ha podido saber todav√≠a de que especie¬† salvaje, desciende, ni donde fue domesticado por primera vez, afirma √Āngel Carrera, en su¬† libro ‚ÄúLos animales familiares‚ÄĚ, Espasa, Madrid, 1928.

-En febrero de 1855, el velero Marathon, de Newcastle, Inglaterra, encuentra en alta mar a otro velero que es mecido a placer por el viento y las olas. Las llamadas no reciben respuestas. Acuden con un bote¬† a bordo de la extra√Īa embarcaci√≥n que lleva el nombre de James Chester. El nav√≠o est√° en orden impecable, aunque las velas cuelgan flojas de las vergas, todo lo dem√°s parece intacto. En el camarote del capit√°n faltan los documentos del buque y la br√ļjula; por el aposento ropas en desorden.

Pero el cargamento ‚Äďfardos de algod√≥n- estaba completo y debidamente estibado. Lo m√°s curioso es que todos los botes de salvamento colgaban aun de sus pesantes. De una lucha debida a mot√≠n no se hall√≥ la menor huella. ¬ŅC√≥mo abandon√≥ la dotaci√≥n el nav√≠o y¬† ad√≥nde fueron sus componentes? El velero fue exhibido mucho tiempo en el puerto de Liverpool, en calidad de atracci√≥n para gentes √°vidas de sensaciones. Su secreto no fue aclarado jam√°s.

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