Feb 25 2007
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Opini贸n

Estos lodos… – EL VIENTO LO PONE EL SE脩OR CHENEY

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Los peri贸dicos y la televisi贸n de Am茅rica del Sur 鈥損reocupados sus editores, periodistas y fot贸grafos o camar贸grafos por las colas playeras鈥 no prestaron mucha atenci贸n a la gira del se帽or Cheney y sus dichos en Australia, que trajeron cola.

Otras colas se ven 鈥搚 se ver谩n por un buen rato鈥 en Venezuela: las colas de la compra de menestras y, pero ocultas 茅stas, las de cucarachas y ratones en las sombr铆as bodegas donde se esconde lo que se acapara. Colombia no tuvo colas ante la puerta de la c谩rcel donde honorables pol铆ticos esperan juicios y condenas.

Seguir谩 esperando la fila en Miami de los que hace meses quisieron festejar la muerte de Fidel Castro; descendiente de gallegos y empecinado, el hombre no muere nunca: la conocida retranca gallega, silenciosa y apretada. Y crece la cola ecuatoriana: un pueblo que no quiere lo que no quiere y ser谩n, tal vez, m谩s que pocos los har谩n a su debido tiempo la cola del pasaje para irse 鈥搉o claro, como los pobres emigrantes que ayudaron a expulsar鈥. Colas, filas.

Crece la de Costa Rica: no, dice, a la venta o entrega del pa铆s. Y en Chile la cola es de otra laya: son los 芦usuarios禄 del Transantiago. 芦El gobierno no maneja micros禄, dijo con agudeza un funcionario 鈥搎ue sin duda tampoco usa el transporte p煤blico de pasajeros鈥.

En fin, en Am茅rica crece la fila 鈥搊 la cola鈥 de esos pobres que tocan a la puerta de la casa del se帽or. Pobres blancos, oscuros, cobrizos. Pobres.

Declaraciones en Australia

Y con la cola entre las piernas, pero imitando otros tiempos 鈥搇os de la soberbia鈥 el se帽or Cheney se acalor贸 en Australia. Dijo que su pa铆s 鈥揈stados Unidos, del cual 茅l es vicepresidente鈥 manten铆a todas 芦las opciones sobre la mesa禄 para frenar, detener, erradicar esa gana iran铆 por la energ铆a nuclear. No debe haber tenido mucha audiencia (los canguros y koalas no miran TV), la ciudadan铆a discute el retiro de sus escasas tropas estacionadas en Iraq, unos 1.400 uniformados.

Ser谩 porque en el Hemisferio Norte es invierno y el invierno no es la mejor estaci贸n para el buen humor, que el se帽or Cheney 鈥揻lor de estadista鈥 las emprendi贸 adem谩s contra la 芦militarizaci贸n creciente禄 de la Rep煤blica Popular China y de paso advirti贸 a Pyonyang (Corea del norte) que no es 芦cre铆ble禄.

No lo escuch贸 con muchas ganas el se帽or Howard, primer ministro de Australia, que desde luego promete no retirar a nadie del pantano seco iraqu铆, pero mira con poco optimismo su futuro pol铆tico y 鈥搕al vez鈥 de cara a las elecciones generales de fines de 2007 se encomienda a los dioses para que ning煤n bombazo le liquide un soldado.

Con esa oratoria digna de Julio C茅sar el se帽or Cheney dijo tambi茅n (que no era posible que): 芦los pa铆ses libres puedan desatenderse de lo que ocurre en lugares como Afganist谩n e Iraq o en cualquier otro refugio para los terroristas禄. O sea: m谩s de lo mismo.

En la oscuridad se adelanta el reloj

El se帽or Blair, mientras tanto, en Londres quizo dejar un regalito antes de su despedida a los pobladores del Reino Unido de la Gran Breta帽a e islas adyacentes: retir贸 algunos soldados de Iraq. Y porque en los pa铆ses septentrionales 鈥揷omo en la Patagonia鈥 el invierno es m谩s oscuridad que luz, en un gesto de buen prestidigitador, anunci贸 que mandar铆a otro para reforzar su contingente en Afganist谩n.

Las cosas no est谩n bien en Afganist谩n. Esos horribles talibanes… 驴no hab铆an sido derrotados? Parece que no. Y los invasores 鈥揂fganist谩n fue invadido, como Iraq, pero antes鈥 temen la llegada de la primavera; no por el amor 鈥揺moci贸n y sentimientos asociados al despertar de la vida tras el sue帽o invernal鈥, sino por la guerra. Acaso los talibanes emprendan una ofensiva.

Los enfermos de la cabeza que pretenden gobernar el mundo obligaron a adelantar el reloj del final. El reloj del final es un complejo sistema de c谩lculos creado despu茅s de la II Guerra Mundial que mide la eventualidad de una hecatombe mundial provocada por los seres humanos mediante una guerra. Se encuentra en la Universidad de Chicago. Marcaba 11.53. Desde hace unos d铆as marca 11.55.

Cinco minutos para la medianoche. La medianoche es el acab贸se total. El apocalipsis.

Existe, desde luego, el peligro nuclear, pero no porque Ir谩n vaya a tener su bomba. El peligro nuclear acecha desde otra parte, se esconde en la locura de pol铆ticos como los se帽ores Bush y Cheney, anida en la nueva guerra fr铆a que parece desperezarse en Europa. Rusia podr铆a ponerse a fabricar m谩s misiles y m谩s bombas y continuar con los experimentos para el 芦arma de todas las armas禄.

驴La raz贸n? Los estrategas estadounidenses obtuvieron de Polonia y la Rep煤blica Checa autorizaci贸n para instalar en sus territorios un sistema de radar y en Polonia una base misil铆stica. Se trata de poner en pr谩ctica el 芦escudo anitimisil铆stico禄, heredero de la famosa teor铆a de la 芦guerra de las galaxias禄 que impuls贸 el se帽or Reagan cuando fue presidente de EEUU. El argumento es que Ir谩n podr铆a querer bombardear territorio americano.

La idiotez del argumento raya con el cinismo. La coheter铆a iran铆 鈥揺l Shebab鈥 tiene un alcance promedio apenas sobre los 2.000 kil贸metros, y aunque realiza experimentos e investigaciones con misiles de mayor alcance, Ir谩n no dispone de bombas at贸micas. En cuanto al otro 芦enemigo禄, Corea, su cohete estrella, el Teapodong, logra los 4.000 kil贸metros, suficientes en teor铆a para llegar a Estados Unidos, pero no a trav茅s de Europa, sino a trav茅s del Pac铆fico.

El gobierno ruso, hechos los c谩lculos, mont贸 en c贸lera. El reloj se adelant贸. Pero no es el af谩n b茅lico la causa 煤nica del adelanto del reloj del juicio final. Es el tiempo, el clima.

El planeta no morir谩, moriremos los humanos

Huracanes, maremotos, destrucci贸n de los bosques, calentamiento, deshielo general, contaminaci贸n, inundaciones, el agujero de ozono, enfermedades infecciosas nuevas… La especie humana se balancea al borde de la cat谩strofe. Y con ella gran parte de los mam铆feros y reptiles, las aves. En cuanto a los peces, las flotas pesqueras cumplen una brillante tarea en eso de 芦despoblar禄 los mares.

No importa el tama帽o del desastre, probablemente el planeta genere nuevas formas de vida, s贸lo que los humanos no van a estar. Como escribiera C.S. Lewis, ning煤n abismo de la Tierra nos echar谩 de menos. Habremos sido una plaga exitosa, tanto que nos comimos a nosotros mismos.

Es s贸lo cuesti贸n de tiempo, medido en a帽os 鈥搉o en siglos.

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* De la redacci贸n de Piel de Leopardo.

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