Ago 30 2021
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Sociedad

Europa y una crisis sin fin: La cuarta ola es ya una realidad

Lejos de desaparecer, la Covid-19 recupera protagonismo en Europa luego del respiro estival. Y ahora se confirma la que ya es una realidad: la cuarta ola. La variante Delta se proyecta como el actor virulento de esta tragedia social que parece no tener fin. Esta nueva ola se está acelerando debido, principalmente, a los contagios entre la población adulta joven, advirtió la tercera semana de agosto el Instituto Robert Koch (RKI), organismo alemán de prevención y control de enfermedades.

Los casos de infecci√≥n se han incrementado una vez m√°s desde inicios de julio, luego del par√©ntesis de abril a junio. El n√ļmero de hospitalizaciones tambi√©n aumenta, con una diferencia neta con respecto a las olas anteriores: ahora la franja de edad predominante es de 35 a 59 a√Īos. Si bien en Alemania hacia la tercera semana de agosto un 63,8% de la poblaci√≥n ha recibido al menos una dosis de la vacuna -y un 58,25%, las dos- el RKI considera que el riesgo de contagio es siempre mucho m√°s alto entre los no vacunados y que han recibido una sola dosis. La variante Delta representa el 99% de la incidencia pand√©mica total en ese pa√≠s.

Grupos antivacuna en Berna

El caso suizo

Realidad semejante a la que se vive en Suiza, donde los epidemi√≥logos tambi√©n reconocen que la cuarta ola ya est√° instalada en el pa√≠s, con casi 3.000 casos diarios a fines de agosto y m√°s de 500 personas hospitalizadas afectadas por el coronavirus, para una poblaci√≥n de 8,5 millones de habitantes. Proporcionalmente la realidad helv√©tica corresponder√≠a a casi 18 mil casos diarios en Argentina o Espa√Īa, 24 mil en Francia, o bien 45 mil en M√©xico. A pesar de esta tendencia ascendente, el n√ļmero de decesos diarios a causa de la pandemia se mantiene bajo si se compara con el de los meses anteriores. Elemento que indicar√≠a, tendencialmente, que el impacto de esta cuarta ola en vidas humanas ser√° menor que las anteriores.

Para evaluar el estado de la situaci√≥n sanitaria, los expertos internacionales sostienen que es necesario medir el porcentaje de pruebas de detecci√≥n que han dado positivo, es decir, la ‚Äútasa de positivos‚ÄĚ. Seg√ļn la Organizaci√≥n Mundial de la Salud (OMS), si esta cifra no supera el¬†5%, se considera que la pandemia est√° controlada. Si supera ese umbral, se corre el riesgo de que la pandemia se descontrole.

El 20 de agosto, en Suiza, esa tasa lleg√≥ al 12,9%, casi la mitad del m√°ximo alcanzado durante el peor momento de la crisis, en noviembre del a√Īo pasado (26,9%). Sin embargo, mucho mayor que la de unas pocas semanas atr√°s, a inicios de julio, cuando no alcanzaba al 1%. Constataci√≥n adicional de que la pandemia vuelve a intensificar su impacto.

La tercera semana de agosto, Tanja Stadler, la nueva responsable del Grupo de Trabajo Covid-19 de la Confederaci√≥n Helv√©tica, comparti√≥ su preocupaci√≥n a ra√≠z del violento aumento de casos. El √ļltimo mes, las admisiones hospitalarias se han duplicado, sucesivamente, tres veces.

El 90% de las mismas son personas no vacunadas, y casi la mitad es gente que regresa al pa√≠s luego de las vacaciones, en particular de la regi√≥n de los Balcanes y Grecia. Si en septiembre se mantuviera esta constante, aumentar√≠a el nivel de hospitalizaciones, lo que hace temer a algunos epidemi√≥logos la posibilidad de un nuevo tensionamiento del sistema hospitalario. Otros consideran que se vive una situaci√≥n pand√©mica de ‚Äúmeseta‚ÄĚ y que los riesgos para la sobrecarga de hospitales son menores que en las olas anteriores.

Para fundamentar esta evaluaci√≥n contabilizan no solo la cantidad de vacunados, sino tambi√©n la alta proporci√≥n de personas de riesgo que ha recibido las dos dosis, as√≠ como el porcentaje de la poblaci√≥n que ya ha contra√≠do el virus en este √ļltimo a√Īo y medio.

Seg√ļn Stadler, el problema es que ahora el pa√≠s se confronta con una din√°mica que se desarrolla velozmente, propia de la naturaleza de la variante Delta. Todo esto en un momento del a√Īo muy particular debido al regreso de las vacaciones veraniegas de julio y agosto y la ca√≠da paulatina de las temperaturas, lo que limita las actividades al aire libre y concentra la vida social en espacios cerrados. Se√Īala dicha experta que, alrededor de este mismo periodo el a√Īo pasado, factores semejantes no contribuyeron a frenar la explosi√≥n de una segunda ola, que impact√≥ en noviembre y diciembre y que en definitiva fue la m√°s agresiva desde que la Covid-19 comenz√≥ a golpear en Europa.

El √°mbito cient√≠fico insiste en la necesidad imperiosa de extender la vacunaci√≥n a ni√Īas y ni√Īos a partir de los 12 a√Īos y extender el pasaporte Covid-19 a bares, restaurantes y actividades culturales. Y propone que a partir de octubre todos los tests -hasta ahora mayoritariamente financiados por el Estado- sean sufragados por los usuarios, como una forma indirecta de estimular la vacunaci√≥n, la cual seguir√° siendo gratuita. Autoridades federales hablan de la posibilidad de establecer una lista de ‚Äúpa√≠ses de alto riesgo‚ÄĚ y de volver a establecer el asilamiento obligatorio para los viajeros que lleguen de los mismos.

En este marco global el problema se profundiza por la enorme resistencia de casi la mitad de la poblaci√≥n suiza a vacunarse. A pesar de las campa√Īas oficiales y la existencia de stocks abundantes, hasta el 27 de agosto solo el 51,03% de la poblaci√≥n se hab√≠a inmunizado con ambas dosis. Este porcentaje aumenta al 57,01% cuando se incluye a las personas que recibieron una sola dosis.

‚ÄúParad√≥jicamente esta cuarta ola es la de los no-vacunados en un continente donde sobran las vacunas cuando en la gran mayor√≠a del planeta faltan las dosis‚ÄĚ, enfatiza el doctor suizo Bernard Borel, activo en la lucha contra el Covid-19 en el Cant√≥n de Vaud. Y agrega: ‚ÄúEs absurdo. Es la consecuencia de una sociedad ego√≠sta y egoc√©ntrica, donde muchos desprecian el valor de la salud como bien com√ļn‚ÄĚ.

La situación europea

Seg√ļn la OMS hasta el lunes 23 de agosto, la situaci√≥n de casos en Europa era preocupante en varios pa√≠ses. Gran Breta√Īa contabilizaba 423.000 nuevas infecciones (+ 14 % en relaci√≥n a la incidencia por 100.000 habitantes de las semanas precedentes); Francia 314.000 (+ 1%); Alemania 79.000(+128%); Gran Breta√Īa 423.000 (+14%) e Italia 88.000 (+12%).

Albania con + 422%; Bosnia Herzegovina con +344; y Bulgaria con +204% se ubican entre los pa√≠ses m√°s fuertemente afectados por el incremento exponencial pand√©mico. Espa√Īa, a pesar de sus 134.000 nuevos casos en las dos √ļltimas semanas, registra una disminuci√≥n de la incidencia de -52%. Junto con Turqu√≠a, Portugal, la Federaci√≥n Rusa, Finlandia, B√©lgica y Uzbekist√°n es la √ļnica del continente que en los √ļltimos quince d√≠as no vio aumentar la incidencia del Covid-19.

Con respecto al porcentajes de inmunizaci√≥n, al 23 de agosto, el 69% de la poblaci√≥n de Dinamarca ya estaba completamente vacunada. En Espa√Īa y Portugal, 67%; en Gran Breta√Īa, 62%, y en los Pa√≠ses Bajos, 61%. El porcentaje cae por debajo del 60% en Italia (58%); Francia (56%) y Grecia, (52%). En menos de 50% se encuentran los pa√≠ses n√≥rdicos, a excepci√≥n de Suecia, con 50,5% de su poblaci√≥n inmunizada. El porcentaje se precipita bruscamente en la Europa Oriental; en Rusia apenas llega al 24%.

El avance de la vacunaci√≥n en Europa ha experimentado desarrollos dispares. En algunos pa√≠ses, como Francia, la resistencia a los programas de inmunizaci√≥n se ha expresado a trav√©s de significativas movilizaciones callejeras. Y en formas menos masivas en Italia, Grecia, Irlanda, Gran Breta√Īa y Suiza, entre otros. De una u otra manera, esas expresiones de protesta, as√≠ como el √°spero debate continental en torno a la crisis pand√©mica, ponen de manifiesto la polarizaci√≥n que experimenta la sociedad europea en el presente.

La protesta

La dinámica europea de los vacuna-escépticos es muy diversa y expresa condimentos nacionales específicos. En Francia, por ejemplo, el sábado 21 de agosto, miles de personas protestaron en gran parte del país contra el pasaporte sanitario. Era el sexto fin de semana consecutivo de manifestaciones. El arranque se dio el 24 de julio, jornada sobre la cual diversas fuentes, como el cotidiano Liberation, hablaron de 160 mil participantes. En la convocatoria del 15 de agosto el Ministerio del Interior contabilizó 214 mil manifestantes en todo el país. Por su parte, el colectivo militante Nombre Jaune, que publica un recuento ciudad por ciudad, calculó más de 388 mil participantes a nivel nacional.

Seg√ļn Liberation, ‚ÄúEste movimiento heterog√©neo, que comenz√≥ a mediados de julio y que re√ļne a personas m√°s all√° de la galaxia de los esc√©pticos o los antivacunas, ha crecido de forma in√©dita en pleno verano‚ÄĚ. En paralelo a la entrega del pasaporte (o tarjeta) sanitaria, que pas√≥ a ser obligatorio en bares, restaurantes y hospitales. Desde el lunes 23 de agosto, m√°s de 120 grandes centros comerciales y tiendas de la regi√≥n de Par√≠s y de la mitad sur de Francia est√°n obligados a comprobar sistem√°ticamente este documento, como ya suced√≠a en vuelos de l√≠nea nacional, trenes etc.

Este diverso conglomerado que contin√ļa ganando las calles en Francia expresa desacuerdos de fondo con las pol√≠ticas gubernamentales. El ‚Äúanti-Macronismo‚ÄĚ, -en referencia al presidente Emmanuel Macron-, es el elemento unificador. Y para muchos la protesta contra las medidas sanitarias vigentes no es m√°s que un pretexto para cuestionar al gobierno. Desde las esferas oficiales responden que la cantidad de gente que ha acudido a vacunarse es m√°s significativa que la de los que vienen protestando desde julio.

En Suiza, la ‚Äúresistencia‚ÄĚ antivacuna re√ļne a sectores y actitudes muy diversas, aunque, en este caso, el discurso antigubernamental no es dominante.

Concuerdan sectores conservadores de derecha y grupos reaccionarios. Junto con activistas ambientalistas o de izquierda, críticos contra el poder de las transnacionales farmacéuticas a las que acusan de sacar el principal provecho de la actual crisis.

Se le suman grupos juveniles que esgrimen dos argumentos principales: no constituyen la fracción etaria que puede padecer los principales efectos brutales de la Covid-19 y nadie puede garantizar de forma absoluta -debido a lo novedoso de las vacunas utilizadas-, que eventualmente las mismas no causen efectos secundarios a mediano o largo plazo.

Iglesias fundamentalistas de todo tipo, así como sectores extremos que se autodefinen como constitucionalistas, quienes consideran las medidas anti Covid-19 como restrictivas de las libertades individuales, se suman al rechazo de la vacuna.

Com√ļn denominador de todos los refractarios: la preeminencia de la decisi√≥n individual sobre la colectiva. Para ellos, la contribuci√≥n a una solidaridad social, especialmente hacia los sectores de mayor riesgo, no es un argumento decisivo como para concurrir a los centros de vacunaci√≥n.

Dos visiones de una coyuntura sanitaria que crispa los espíritus e intensifica la brecha societal entre vacunados y no vacunados y que comienza a convertirse en un nuevo tipo de contradicción identitaria cotidiana. Y que exaspera a algunas autoridades cantonales, que incluso proponen pasarles la factura de los gastos hospitalarios a los pacientes no vacunados, medida extrema que atentaría contra principios constitucionales esenciales.

En la Suiza enriquecida, el debate con respecto a la vacuna, sea con argumentos de derecha o de izquierda, no hace más que robustecer la retórica social del privilegio. Cada individuo que rechaza inmunizarse sabe que, en el peor de los casos, nunca le va a faltar una cama de hospital, una máscara de oxígeno o una máquina respiratoria si tienen que entubarlo.

M√°s a√ļn, este debate posterga la reflexi√≥n sobre la sociedad global, la solidaridad activa entre naciones y la necesaria lucha mancomunada para generalizar y democratizar el acceso a la vacuna en el mundo entero. √önica f√≥rmula para derrotar, verdaderamente, al Covid-19 y sus actuales y futuras variantes.

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