Nov 13 2007
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Econom铆a

FEMINICIDIO EN GUATEMALA, CAUSAS Y CONTEXTO

Aparecida en la revista Piel de Leopardo, integrada a este portal.

Estos hechos delictivos muestran planificaci贸n, capacidad operativa, dominio del territorio e intenci贸n de emitir mensajes de intimidaci贸n por parte de los autores, lo que diferencia estos cr铆menes de la delincuencia com煤n y les otorga connotaciones terroristas y pol铆ticas que implican a los Estados centroamericanos, en los que, a pesar del reconocimiento oficial de la existencia de la violencia de g茅nero, no se han tomado las medidas pertinentes para su prevenci贸n, sanci贸n y erradicaci贸n.

Para comprender el devenir de este estado permanente de indefensi贸n y terror en el que viven las mujeres, es necesario tener en cuenta la situaci贸n de posguerra que se vive en el tri谩ngulo norte y, m谩s a煤n, indagar en la violencia sufrida por la poblaci贸n femenina durante los a帽os de conflictos armados, sin menospreciar el hecho de que antes de las guerras en El Salvador y Guatemala (la situaci贸n en Honduras responde a un contexto diferente) el estatus sociocultural de las mujeres en Centroam茅rica tambi茅n era de exclusi贸n y marginaci贸n, condiciones propias del sistema de valores impuesto por el machismo enraizado en la cultura de la regi贸n, que coloca a las mujeres en una permanente subordinaci贸n a normas jur铆dicas y sociales que no las protegen ni representan.

Desde el inicio de la guerra interna, hacia 1960, hasta su fin, en 1996, la mayor铆a de los involucrados en el conflicto armado fueron hombres: desde el alto mando responsable de las acciones contrainsurgentes hasta las tropas que llevaron a cabo buena parte del terror, pasando por los campesinos forzados a servir al gobierno en las patrullas de autodefensa civil. El movimiento revolucionario dio participaci贸n a las mujeres en la lucha, como combatientes armadas y poblaci贸n de apoyo, pero tambi茅n fue dominado por los hombres.

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Como consecuencia de la participacion masculina en el conflicto armado, la mayor铆a de las v铆ctimas fueron hombres, salvo en la regi贸n occidental, donde el terror fue masificado. El Estado consider贸 que los padres de familia eran los principales responsables de la actividad pol铆tica local, incluyendo el apoyo a la guerrilla, por lo cual buscaron primero la eliminaci贸n de los hombres, quienes huyeron de sus comunidades a la primera se帽al de ataque militar. Se sabe de casos en comunidades cuyos hombres dorm铆an entre sus parcelas o en el monte para evitar ser capturados.

Con los hombres ausentes, los militares se ensa帽aron contra cualquiera que lograban capturar, ya fueran mujeres, ni帽os o ancianos.

La cantidad de mujeres asesinadas aument贸 con la intensificaci贸n del conflicto social a mediados de los setentas, llegando a su m谩ximo en 1982, durante las campa帽as de 芦tierra arrasada禄, promovidas por el golpista militar Efra铆n R铆os Montt, y descendi贸 paulatinamente cuando la violencia se volvio m谩s selectiva.

Como consecuencia, los hombres fueron objeto directo de la violencia pol铆tica, pero las consecuencias del terrorismo estatal afectaron (y siguen afectando) desproporcionadamente a las sobrevivientes, quienes han padecido los efectos tanto inmediatamente despu茅s de las masacres como a largo plazo.

Durante el conflicto armado interno en Guatemala, las fuerzas represivas trataron a las mujeres como otro bot铆n de guerra m谩s. En muchas comunidades los soldados violaron a las sobrevivientes despu茅s de masacrar a los hombres, mientras que en otras las mujeres eran violadas y torturadas antes de ser asesinadas. Con la militarizaci贸n y el colapso del orden moral, producto de la violencia institucionalizada desde la c煤spide del gobierno, soldados y patrulleros civiles abusaron de las sobrevivientes, por la mera capacidad (u oportunidad) de hacerlo, por la extrema vulnerabilidad de ellas o porque nadie les impedir铆a hacerlo.

En muchas comunidades en donde los hombres huyeron o fueron asesinados, algunas viudas permanecieron durante a帽os como esclavas sexuales de los comandantes de las Patrullas de Autodefensa Civil (PAC). La violaci贸n tambi茅n contribuy贸 como funci贸n contrainsurgente: humillar, da帽ar y destruir emocionalmente a los sobrevivientes y as铆 desalentar la participaci贸n en el movimiento insurgente a trav茅s de cr铆menes de poder cuya funci贸n fue la vejaci贸n sistem谩tica de las v铆ctimas, su anulaci贸n y alienaci贸n como seres humanos en sus aspectos mas 铆ntimos.

En la actualidad, las hip贸tesis m谩s difundidas han sido aquellas que atribuyen el asesinato de mujeres a la delincuencia com煤n y las que vinculan a las asesinadas con la participaci贸n en las maras (pandillas juveniles), sin reparar en que 茅stas son manifestaciones claramente reaccionarias, mas no el est铆mulo o la ra铆z de los asesinatos de g茅nero.

Se ha dejado de lado el an谩lisis de aspectos pol铆ticos o sociol贸gicos, en cuyas profundidades se encuentra el fundamento de la violencia contra las guatemaltecas, invisibilizando la realidad y, con ello, minimizando los hechos y revictimizando a las asesinadas y sus familiares, que en muchos casos deben cargar no s贸lo con el duelo, sino tambi茅n con los juicios emitidos por quienes terminan culpando a la v铆ctima de su destino.

Al procesar la informaci贸n sobre los casos de las mujeres asesinadas se observa que los patrones de ejecuci贸n tienen grandes similitudes con los utilizados durante las operaciones contrainsurgentes, heredados del surgimiento de poderes paralelos, producto del mismo conflicto, a lo cual hay que agregar el car谩cter violento del sistema patriarcal que impera en Guatemala. La combinaci贸n de estos factores frena, a trav茅s de la represi贸n, la participaci贸n de las mujeres en los espacios p煤blicos y privados, convirti茅ndolas en un sector desprotegido y vulnerable y, por otra parte, mantiene la ingobernabilidad y la inoperancia del Estado de Derecho.

En Guatemala, la violencia es dirigida hacia los sectores y las personas m谩s d茅biles en las relaciones jer谩rquicas de poder, que abarcan 谩mbitos econ贸micos, sociales, pol铆ticos, p煤blicos y privados, en los cuales las mujeres ocupan posiciones subordinadas asignadas por una sociedad que las no las reconoce como sujetos de dignidad y derechos. Son consideradas como propiedad de un hombre: padre, esposo, suegro, hermano, novio, autoridad o cualquiera a quien se haya delegado el tutelaje de su conducta.

Estos tutores est谩n legitimados por la sociedad y por el marco jur铆dico que la rige, para imponer sobre ellas su voluntad, incluso por medios violentos, en la mayor铆a de los casos. En lo p煤blico la situaci贸n no var铆a: la agresividad arraigada en las instituciones del Estado y en la sociedad lleva a la normalizaci贸n de las agresiones contra las mujeres, culp谩ndolas o relacion谩ndolas con la responsabilidad de haber sido asesinadas, lo cual no s贸lo desvaloriza la vida humana en su totalidad (y espec铆ficamente la de las asesinadas), sino que fomenta la impunidad y la reproducci贸n de las conductas violentas contra las mujeres.

La responsabilidad del Estado de Guatemala en los asesinatos de mujeres es por omisi贸n… y por acci贸n. El incumplimiento de los Acuerdos de Paz, en especial el de Fortalecimiento del Poder Civil, y otros aspectos no atendidos por el gobierno (como la falta de control sobre el papel del ej茅rcito en una sociedad democr谩tica o la casi nula desarticulaci贸n de los cuerpos ilegales y los aparatos clandestinos de seguridad), han favorecido el recrudecimiento del caos.

A ello se suma la negativa a cumplir con el traslado al Ministerio de Gobernaci贸n el control de armas y municiones, que contin煤a en manos del Ej茅rcito 鈥搉umerosas organizaciones afirman que existen m谩s personas armadas hoy en d铆a en Guatemala que durante el propio conflicto armado鈥. De igual forma, la actitud negativa del Estado ante la creaci贸n y el fortalecimiento de los mecanismos civiles, entorpece y neutraliza las acciones de la sociedad guatemalteca, que contin煤a militarizada no s贸lo por los poderes que a煤n detenta el Ej茅rcito, sino por la proliferaci贸n y el descontrol de las m谩s de 1.500 empresas de seguridad privada, la mayor铆a de las cuales exige a sus empleados haber prestado servicio militar, as铆 como por los ex militares diseminados entre la poblaci贸n civil y vinculados a la delincuencia organizada.

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La ausencia de pol铆ticas de prevenci贸n, la falta de justicia, la ineficacia 鈥搊 pura y dura ausencia鈥 de sistemas adecuados de investigaci贸n y la inexistencia de condenas contra los autores materiales e intelectuales de estos cr铆menes sumergen y ahogan cada caso en la impunidad de los culpables, lo que tiene dos efectos devastadores para cualquier sociedad: dejar al criminal sin castigo y reproducir el delito a trav茅s de mensajes claros que dejan patente la posibilidad de hacer cualquier cosa con la vida de una mujer (pues no hay que rendirle cuentas a nadie por ello).

La ineficacia en la investigaci贸n criminal no responde exclusivamente a la falta de profesionalizaci贸n. Este sistema rid铆culo y cariado por la impunidad empobrece los resultados al no tener capacidades suficientes en materia jur铆dica, protecci贸n de la escena del crimen, recopilaci贸n, cuidado eficaz de la evidencia cient铆fica, formulaci贸n de hip贸tesis, fundamentaci贸n de las acusaciones, protecci贸n de los testigos, realizaci贸n del debate, sustentaci贸n jur铆dica de la sentencia y, en general, impulso del proceso para esclarecer los hechos y lograr la identificaci贸n y la consecuente sanci贸n penal de los responsables intelectuales y materiales.

La falta de voluntad pol铆tica para elevar la calidad en las investigaciones 鈥搚 con ello dar con los responsables de los cr铆menes contra las mujeres鈥 coloca al Estado de Guatemala en una grave posici贸n de encubrimientos flagrantes y permanentes de los delitos contra las mujeres.

La falta de un marco jur铆dico adecuado propicia las circunstancias para que la ley sea inefectiva e insuficiente, ya que la normativa del Estado no se corresponde con la realidad y las necesidades de la poblaci贸n, y la falta de instrumentos legales puede servir para fomentar la violaci贸n de derechos humanos, pues no existe tipificaci贸n de los delitos, aun cuando es evidente que responden al modelo de abuso por condiciones de g茅nero.

Una vez m谩s se evidencia la falta de voluntad pol铆tica, pues el Estado se ha negado a reformar las normas, que siguen siendo el fundamento de la legitimaci贸n de las perspectivas de superioridad de los hombres, en un pa铆s cuya poblaci贸n est谩 constituida, en m谩s de un 50 %, por mujeres y cuya base de organizaci贸n social est谩 formada por ellas.

Las mujeres guatemaltecas representan y han representado hist贸ricamente un papel imprescindibile y protagonista en la reconstrucci贸n de Guatemala, especialmente en el desarrollo de un nuevo movimiento a favor de los Derechos Humanos y, actualmente, en la denuncia y visibilizaci贸n de esta realidad, que por lo desconocida que a煤n es y lo apartada que est谩 de los intereses de los organismos internacionales permanece en la impunidad y el olvido.

* Consultora e integrante de la Comisi贸n de Derechos Humanos Hispano-Guatemalteca con sede en
Madrid, Espa帽a.

mercedeshernandez911@gmail.

EN: www.espacioalternativo.org.

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