Nov 16 2021
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AmbienteOpini贸n

Glasgow: Nosotros, los pueblos, compelidos a la rebeli贸n

A pesar de los excelentes informes cient铆ficos que, una vez m谩s, alertaron sobre la necesidad de adoptar medidas apremiantes y poner en pr谩ctica sin ulterior demora los Acuerdos de Par铆s sobre el cambio clim谩tico y la Agenda 2030 de la Asamblea General de las Naciones Unidas 芦para transformar el mundo禄 鈥 a pesar de la presencia de m煤ltiples y activas instituciones y representantes de la ciudadan铆a mundial, con m煤ltiples j贸venes de especial capacidad informativa鈥 a pesar de pa铆ses convencidos de la impostergable necesidad de resolver, sin vacilaciones, las presentes tendencias鈥

Al final ha sido, de nuevo, el 鈥済ran dominio鈥(financiero, militar, energ茅tico, digital , medi谩tico) el que ha aplazado, con total irresponsabilidad intergeneracional, la adopci贸n de medidas que pudieran detener, todav铆a, la presente deriva ecol贸gica.Glasgow: 鈥淣osotros, los pueblos, compelidos a la rebeli贸n鈥

Desde hace d茅cadas -no me canso de repetirlo- han sido m煤ltiples las comunidades, especialmente la cient铆fica, que han llamado la atenci贸n sobre la necesidad de un cambio radical en la gobernanza mundial, indicando la urgencia de una acci贸n conjunta a escala global a trav茅s de un multilateralismo democr谩tico ponderado y eficiente, que permitiera, adem谩s, resolver los conflictos por la fuerza de la raz贸n en lugar de seguir haci茅ndolo, desde el origen de los tiempos, por la raz贸n de la fuerza.

芦Si quieres la paz, prepara la guerra鈥: este perverso adagio ha sido puntualmente seguido por el poder absoluto masculino que ha tenido en sus manos las riendas del destino com煤n a trav茅s de los siglos鈥 hasta聽 hoy mismo en que se invierten diariamente -lo repetir茅 mientras no se resuelva- m谩s de 4.000 millones de d贸lares en armas y gastos militares, al tiempo que mueren de hambre y pobreza extrema miles de personas, la mayor铆a ni帽as y ni帽os de uno a cinco a帽os de edad.

A pesar de los intentos de tres Presidentes dem贸cratas norteamericanos de pasar de la fuerza a la palabra -Wilson en 1919; Roosevelt en 1945, y Obama en 2015- lo cierto es que sus esfuerzos en favor del multilateralismo han sido contrarrestados invariablemente por las convicciones hegem贸nicas que hoy, desoyendo las alarmas por procesos irreversibles que amenazan a la humanidad en su conjunto por primera vez en la historia, est谩n conduciendo a un claro deterioro de las condiciones de habitabilidad de la Tierra.

El incumplimiento de los deberes urgentes por parte de las presentes generaciones puede conducir, sin remedio, a que las venideras vean gravemente lesionados sus derechos.

Desde los a帽os 50 del siglo pasado, la UNESCO -con la creaci贸n de la Uni贸n Internacional para la Conservaci贸n de la Naturaleza, los programas geol贸gico, hidrol贸gico y oceanogr谩fico y 鈥淓l Hombre y la Biosfera 鈥- 鈥 y el Club de Roma -advirtiendo sobre los l铆mites del crecimiento-鈥. y la Academia de Ciencias de los Estados Unidos en 1979, subrayando el papel del agua marina鈥

Y, despu茅s, 隆dos 鈥淐umbres de la Tierra鈥! (en R铆o en 1992 y Johannesburgo en 2002)鈥 y la 鈥淐arta de la Tierra鈥 en 2000鈥.y la Declaraci贸n y Programa de Acci贸n sobre una Cultura de Paz (Naciones Unidas 1999)鈥 directrices siempre marginadas por los grupos plutocr谩ticos neoliberales (G-6,G-7,G-8,G-20) impulsados por los presidentes de los EU pertenecientes al Partido Republicano鈥

隆Al fin!, en aquel oto帽o de esperanza de 2015, se firman con el Presidente Obama los Acuerdos de Par铆s y la Resoluci贸n de las Naciones Unidas sobre la Agenda 2030 y los ODS鈥 Deber de memoria: a los pocos meses lleg贸 el presidente Trump y, acto seguido, dijo que Norteam茅rica no llevar铆a a la pr谩ctica ninguno de los convenios firmados por su antecesor鈥 Y la Uni贸n Europea, incapaz de oponerse, silenciosa,鈥 porque para adoptar algunas medidas debe hacerlo por unanimidad鈥 隆que es la ant铆tesis de la democracia鈥! Despu茅s de seis a帽os de retraso, llegando ya al borde del abismo, se abrieron, al principio de la COP-26, ciertas expectativas por 鈥渃ompromisos alcanzados entre los grandes poderes鈥濃 pero result贸 luego que eran compromisos 鈥溌o vinculantes!鈥濃

隆Qu茅 oprobio, qu茅 desverg眉enza! Si no son vinculantes no son compromisos. De esta manera ha concluido la gran ocasi贸n de Glasgow en la incertidumbre y desesperanza, porque es evidente que buena parte de la ciudadan铆a consciente ve desaparecer las 煤ltimas posibilidades de enfrentar y reconducir la situaci贸n presente.

Ser谩 necesario, en consecuencia, modificar sustancialmente el comportamiento cotidiano, el estilo de vida, antes de que se alcancen l铆neas rojas en el deterioro ecol贸gico鈥 La ciudadan铆a ya no puede ser, en buena medida, 鈥渆spectador distra铆do鈥 de lo que acontece. El 脕rtico se est谩 fundiendo y no s贸lo los rayos solares carecen de 鈥渆spejo鈥 para reflejarse, sino que el permafrost ha acumulado durante siglos grandes bolsas de metano que, al liberarse, tienen un efecto mucho peor que el anh铆drido carb贸nico sobre el cambio clim谩tico.

Est谩 claro que, ahora s铆, la soluci贸n es 鈥淣osotros, los pueblos鈥, como se escribi贸 l煤cida pero prematuramente en la primera frase de la Carta de 聽las Naciones Unidas. En 1945, los 鈥減ueblos鈥 carec铆an de voz y la inmensa mayor铆a de los seres humanos nac铆a, viv铆a y mor铆a en unos kil贸metros cuadrados鈥 Las posibilidades de informaci贸n resid铆an en el entorno inmediato. Eran, l贸gicamente, temerosos, obedientes, silenciosos, sumisos. Desde hace unas tres d茅cadas, ya pueden expresarse libremente de forma progresiva, en buena medida gracias a la tecnolog铆a digital, y se ha eliminado, en alto grado, la discriminaci贸n por raz贸n de g茅nero, sensibilidad sexual, ideolog铆a, creencia, etnia鈥

Ahora s铆, por fin, 鈥渓os pueblos鈥 ya pueden participar activamente a nivel local, regional, global. Con grandes clamores populares puede lograrse que se elimine la gobernanza plutocr谩tica y se refuerce el multilateralismo democr谩tico鈥 Ahora, 芦los pueblos禄 ya pueden exigir que las ojivas nucleares dejen, de una vez, de constituir una intolerable 鈥渆spada de Damocles鈥 para el conjunto de la humanidad鈥

Y que los para铆sos fiscales desaparezcan del mapa, y que un nuevo concepto de seguridad disminuya los inmensos dispendios en armas y gastos militares actuales y permita que los habitantes de territorios tan bien protegidos con los sistemas de defensa actuales tengan acceso a la alimentaci贸n, al agua potable, a servicios de salud de calidad, a una educaci贸n para todos a lo largo de toda la vida, al cuidado adecuado del medio ambiente鈥

El pacto de Glasgow deja una sensaci贸n agridulce entre los cient铆ficosLos pueblos actuar谩n, por fin, porque la propia Declaraci贸n Universal de Derechos Humanos -隆maravillosa previsi贸n!- as铆 lo indica en el segundo p谩rrafo del pre谩mbulo: 鈥︹渁 fin de que los seres humanos no se vean compelidos al supremo recurso a la rebeli贸n鈥︹. Hace pocos d铆as publiqu茅 鈥淕lasgow, conciencia mundial para cambiar de rumbo鈥. Hoy 鈥揳 la vista de los pocos resultados de la COP-26 y, sobre todo, del anuncio, tan inoportuno como descorazonador, de que la UE reforzar谩 sensiblemente en muy breve plazo su potencia militar- 聽est谩 claro que debe ser la ciudadan铆a consciente la que, 鈥渃ompelida a la rebeli贸n鈥, logre, voces y manos unidas, las transiciones que son exigibles antes de que se alcancen puntos de no retorno.

Y 鈥渓os pueblos鈥, mirando a los ojos de nuestros descendientes, vamos a exigir gobiernos que procuren un multilateralismo diligente, unas Naciones Unidas capaces, todav铆a, de adoptar las medidas m谩s apremiantes para los cambios radicales que no admiten mayor demora. Compelidos a la rebeli贸n, vamos a lograr cambiar, en poco tiempo, la fuerza por la palabra. Vamos a inventar otro futuro. 15 de noviembre de 2021.

* Doctor en Farmacia por la Universidad Complutense de Madrid (1958), ha sido catedr谩tico en diferentes universidades espa帽olas y ha desempe帽ado numerosos cargos pol铆ticos, entre otros el de ministro de Educaci贸n y Ciencia (1981-82). Entre 1987 y 1999 fue director general de la Unesco. Actualmente es presidente de la Fundaci贸n para una Cultura de Paz.

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