Mar 18 2023
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Pol铆tica

Granada, o c贸mo hacer una revoluci贸n con nuez moscada

El 13 de marzo de 1979 comenz贸, en la isla de Granada, una de las revoluciones m谩s esperanzadoras y desconocidas de nuestra regi贸n. Esta es la historia del peque帽o pa铆s que se atrevi贸 a hacer una gran revoluci贸n.

La fruta, el sacerdote y la joya

Granada es un pa铆s caribe帽o e insular, peque帽o o diminuto dependiendo desde la 贸ptica desde la que se lo mire. Con sus parcos 344 km cuadrados de extensi贸n territorial, s贸lo la vecina San Crist贸bal y Nieves le aventaja en peque帽ez en toda nuestra extensi贸n continental. Colonizada por Francia hasta el a帽o 1762, y luego por Gran Breta帽a, la isla alcanz贸 una discreta independencia formal en el a帽o 1974, que s贸lo cambi贸 el estatus legal de la sujeci贸n granadina al capital brit谩nico, norteamericano y canadiense.Isla de Granada: La revoluci贸n inconclusa - Viento Sur

Su historia, como la del Caribe, es la historia del genocidio ind铆gena de los pueblos Caribes y Arawaks, que implic贸 aqu铆 una resistencia a煤n m谩s tenaz que en otras islas. Es importante se帽alar la inscripci贸n de Granada en la unidad hist贸rica del Caribe. La dispersi贸n insular, la diversidad cultural, las singularidades ling眉铆sticas y las m煤ltiples trayectorias coloniales bajo el impacto de naciones tan diversas como Espa帽a, Francia, Inglaterra, Holanda, Dinamarca, EU y hasta Suecia y Escocia, no niegan su car谩cter unitario.

La historia de Granada es tambi茅n la historia de la di谩spora negra de las poblaciones africanas, la esclavitud como r茅gimen de explotaci贸n y la plantaci贸n como forma de producci贸n e inserci贸n subordinada en un mercado capitalista mundial por entonces en plena gestaci贸n. Como el nordeste del Brasil, como Hait铆, como Rep煤blica Dominicana, como Barbados, como Cuba, y como tantos otros territorios, tambi茅n Granada result贸 maldita desde el d铆a en que de sus suelos brot贸 vigorosa la primera ca帽a de az煤car, introducida ya en la Isla La Espa帽ola desde comienzos del siglo XVI.

Granada es, entre otras cosas y por todas estas vicisitudes mencionadas, un pa铆s angloparlante y negro, con un 95% de poblaci贸n afrodescendiente. Pero tambi茅n es a煤n una naci贸n agroexportadora, con un cierto desarrollo tur铆stico y con una industria raqu铆tica.

Fue en esta isla insumisa que Maurice Bishop libr贸 sus batallas. Se trat贸 de un pol铆tico y abogado que condujo la llamada 芦Revoluci贸n del Pueblo禄 entre los a帽os 1979 y 1983. Hijo de granadinos pero nacido en la vecina isla de Aruba, se form贸 intelectualmente en un colegio cat贸lico reservado para sectores medios y altos, lo que le permiti贸 cursar sus estudios superiores en Gran Breta帽a, como lo hac铆an gran parte de los privilegiados criollos. Pese a esto Bishop fue, como la inmensa mayor铆a de la poblaci贸n de la isla, descendiente de esclavos.

Su inspiraci贸n pol铆tica provino del marxismo, tamizado por la cercana experiencia cubana, del llamado聽Black Power desarrollado en los EU por las comunidades negras, y de diversos movimientos de liberaci贸n nacional africanos como los de Mozambique, Angola y Guinea-Bis谩u. Al decir de Peter David: 鈥淎 su regreso de Inglaterra 茅l se hab铆a convertido en dirigente del movimiento Black Power, despu茅s se involucr贸 en discusiones m谩s clasistas y profundiz贸 sus estudios sobre marxismo, con una fuerte influencia antiimperialista y anticolonialista. Se trat贸 de un per铆odo din谩mico, no solo en Granada, sino a nivel internacional; donde estudiantes y trabajadores de todos los continentes protagonizaron luchas anticolonialistas y antiimperialistas, coyuntura en la que Maurice se iba transformando en el l铆der natural del pueblo granadino鈥.

鈥淸La] inspiraci贸n pol铆tica [de Bishop] provino del marxismo, tamizado por la cercana experiencia cubana, del llamado Black Power desarrollado en los EU por las comunidades negras, y de diversos movimientos de liberaci贸n nacional africanos鈥.

Fue Bishop, junto a otros dirigentes, qui茅n lider贸 el proceso de oposici贸n a la dictadura militar de Eric Gairy. Y lo hizo a trav茅s de un instrumento pol铆tico llamado Movimiento de la Nueva Joya (NJM, por su sigla en ingl茅s) que surgi贸 en 1973 de la fusi贸n de dos organizaciones preexistentes. La primera, encabezada por el mismo Bishop, fue el Movimiento de Asambleas del Pueblo (MAP). La segunda, de Unison Whiteman, era el Esfuerzo Conjunto por el Bienestar, la Educaci贸n y la Liberaci贸n (JEWEL, voz inglesa que significa 鈥渏oya鈥). El NJM tuvo una participaci贸n pol铆tica destacada en la oposici贸n a la dictadura de Gairy y a su fuerza de choque, los mangoose gang, alcanzando una importante influencia sindical y una m谩s modesta presencia parlamentaria.

Sin sangre ajena: el triunfo revolucionarioEn honor a Maurice Bishop y el Caribe Revolucionario 鈥 ANTICONQUISTA

La Revoluci贸n Granadina fue un acontecimiento singularmente l铆mpido, bien orquestado, sin sangre. Iniciado como un聽putch聽protagonizado por apenas una media centena de militantes, el movimiento logr贸 copar el cuartel del ej茅rcito y la 煤nica emisora radial de la isla. Desde all铆, una apelaci贸n precisa a las masas granadinas, el enorme prestigio del que gozaba Bishop y el total descr茅dito de la dictadura de Gairy, lograron congregar decenas de miles de personas que ocuparon el resto de los emplazamientos estrat茅gicos para alcanzar el triunfo de la revoluci贸n.

脡sta logr贸 anticiparse cuatro meses a la revoluci贸n protagonizada por el sandinismo en Nicaragua, en un contexto convulso en el que Centroam茅rica y el Caribe se radicalizaban con la coexistencia de tres revoluciones socialistas y con el auge de las guerrillas de El Salvador y Guatemala, el gobierno de Torrijos en Panam谩, el avance electoral de fuerzas de izquierda en Jamaica y Rep煤blica Dominicana, etc.聽 La base social del movimiento estuvo conformada por sectores obreros y campesinos y por una peque帽a burgues铆a de maestros, empleados bancarios y trabajadores de la salud.

Y sin embargo, la consumaci贸n pac铆fica del golpe no implic贸 que los granadinos hayan renegado de la violencia demandada por la excepcionalidad de la revoluci贸n como proceso hist贸rico. As铆, al referirse Bishop de forma an谩loga a la revoluci贸n norteamericana, se帽al贸 que a煤n 鈥渃uando los falsificadores de la historia pretenden que la revoluci贸n norteamericana no fue m谩s que una tertulia en Boston, fue una muy sangrienta tertulia鈥.

Y pese a que Granada opt贸 por evitar tribunales especiales o ejecuciones, no demor贸 en crear milicias capaces de defender militarmente al proceso, teniendo bien en claro el balance respecto de la experiencia chilena de la Unidad Popular. En palabras de Bishop, 鈥渓a primera ley de la revoluci贸n es que la revoluci贸n debe sobrevivir鈥.

La Revoluci贸n del Pueblo se defini贸, en sus tareas inmediatas, como democr谩tica, anti-olig谩rquica y anti-imperialista, pero pronto (y sobre todo a partir de 1981) comenz贸 a desarrollar una pol铆tica nacionalista y socializante, orientada a la planificaci贸n econ贸mica, la propiedad estatal industrial y la nacionalizaci贸n del comercio exterior. Sin embargo, a diferencia de lo que sucedi贸 con la dial茅ctica del proceso revolucionario cubano, Granada opt贸 por no realizar expropiaciones masivas, y se afianz贸 de facto un r茅gimen de econom铆a mixta p煤blico-privada.

Como toda revoluci贸n, la granadina expres贸 la s铆ntesis creativa de diversas tradiciones emancipatorias relegadas en sus elementos afines y contradictorios: el marxismo, el聽black power,聽el panafricanismo, el tercermundismo, el anti-imperialismo, e incluso un incipiente y nunca antes conocido nacionalismo espec铆ficamente granadino.

Al decir de uno de sus dirigentes: 鈥淟a Revoluci贸n en la que caminamos con Maurice ense帽贸 al mundo sobre su firmeza y nuestros principios. Nos dej贸 el orgullo de ser granadinos y agitar nuestra bandera con amor en cualquier parte del mundo. (鈥) Cuando Maurice habl贸 por primera vez nos dijo sobre el lugar de las y los granadinos en el mundo, sobre el hecho de que 茅ramos una peque帽a isla con unas grandes ideas y una gran revoluci贸n, que el tama帽o del pa铆s no determina su lugar en la historia mundial鈥. Y m谩s a煤n: 鈥淟as personas sol铆an hacer trabajo voluntario los fines de semana (鈥); s贸lo esperaban hacer algo en su comunidad. Durante la Revoluci贸n todos 茅ramos granadinos trabajando para Granada鈥.

A semejanza del Brasil, Granada no cont贸 con un portentoso movimiento de liberaci贸n que lo emancipara de su metr贸polis: la independencia fue m谩s bien un proceso burocr谩tico, organizado por arriba, ejecutado durante la presidencia de Gairy mediante un referendo, y que cont贸 con la tutela y la aprobaci贸n del Reino Unido. Es en ese sentido que el NJM vino tambi茅n a forjar una identidad y un orgullo nacional de cierta forma in茅ditos para la isla.

Como dijo Bishop: 鈥淣uestro pueblo ha tenido siempre una mentalidad de visa. Lo importante era poder subirse a ese pr贸ximo bote o avi贸n que sal铆a al exterior鈥. Es a lo mismo que se refer铆an los autores de 芦Elogio de la creolidad禄 cuando afirmaban que los caribe帽os 芦fuimos deportados de nosotros mismos禄.

鈥淟a Revoluci贸n del Pueblo se defini贸, en sus tareas inmediatas, como democr谩tica, anti-olig谩rquica y anti-imperialista, pero pronto (y sobre todo a partir de 1981) comenz贸 a desarrollar una pol铆tica nacionalista y socializante鈥

La colonizaci贸n cultural, que pretend铆a hacer de los granadinos unos 鈥渋nglesitos negros鈥 llegaba a tales de niveles de exasperaci贸n, que los ni帽os del colegio deb铆an ir cada a帽o al parque central de la capital St. George’s a festejar el cumplea帽os de la reina de Inglaterra, permaneciendo todo el d铆a de pie bajo el sol abrasador de esta zona t贸rrida.

驴C贸mo hacer una revoluci贸n con nuez moscada?Nuez moscada: propiedades y usos culinarios - Ingredientes Culinarios

La historia de una revoluci贸n es siempre la historia de sus dificultades. Algunas son inherentes a la continuidad de estructuras socio-econ贸micas capitalistas y coloniales que, pese al despliegue de una voluntad pol铆tica organizada, no pueden ser barridas de la noche a la ma帽ana. Otras tienen que ver con la presi贸n externa de las potencias imperiales, que por todos los medios intentan sofocar el efecto contagio y disciplinar los malos ejemplos.

Para dar cuenta de las dificultades colosales que ha de atravesar un proceso radical en una formaci贸n nacional de esas caracter铆sticas, y para justipreciar las realizaciones de la Revoluci贸n del Pueblo, conviene subrayar que Granada depend铆a en primer lugar de la exportaci贸n de un irrisorio condimento: la nuez moscada. Pero tambi茅n de otros productos agr铆colas como el cacao y el banano, y de la animaci贸n comercial que produc铆a un turismo escaso.

La baja poblaci贸n nacional (apenas unos 110 mil habitantes para la fecha), y la constituci贸n hist贸rica y colonial de la isla, la releg贸 a contar con una industria raqu铆tica y artesanal que gener贸 una clase obrera peque帽a y no demasiado estructurada. Si a esto sumamos la tendencia decreciente de los precios de los productos agr铆colas, y el encarecimiento relativo de los insumos importados, podemos entender por qu茅 Bishop afirm贸 en 1980 que 鈥渓a revoluci贸n [no] es como el caf茅 instant谩neo [que] nada m谩s lo pones en la taza y listo鈥.

Es por eso que quiz谩s, desde estas distancias, nos puedan parecer algo modestos los logros de la Revoluci贸n Granadina, pero no debemos olvidar que el m茅rito siempre corre parejo a las circunstancias. Entre ellos podemos citar la pr谩cticamente total sindicalizaci贸n de la clase trabajadora; la construcci贸n de una democracia protag贸nica asentada en consejos en los barrios, parroquias y lugares de trabajo; y la creaci贸n y fomento a las organizaciones de masas de mujeres, j贸venes, campesinos y obreros.

Por otro lado podemos mencionar un crecimiento econ贸mico nada despreciable en un contexto recesivo global; la reducci贸n del desempleo del 50% al 12%; el aumento del salario directo y del salario social indirecto; la pr谩ctica alfabetizaci贸n de toda la poblaci贸n en apenas un a帽o; una reforma agraria que afect贸 a grandes unidades de tierra que fueron puestas a producir bajo la figura de cooperativas estatales; la gratuidad de la atenci贸n m茅dica; el primer seguro social nacional de la historia granadina; y una legislaci贸n progresiva hacia los derechos hacia la mujer, que estableci贸 igual salario por igual trabajo, licencias por maternidad y que comenz贸 a castigar diversas formas de violencia sexual.

Al respecto, dec铆a Catherine Mapp, por entonces una joven de 22 a帽os de la aldea de L鈥橢sterre: 鈥淧or encima de todo, la Revoluci贸n es una revoluci贸n para las mujeres. Las mujeres definitivamente deber铆an verlo como un cambio en su direcci贸n, algo que podr铆a beneficiarlas directamente. Educaci贸n secundaria gratuita, distribuci贸n gratuita de leche, electricidad en nuestro pueblo y la Ley de maternidad鈥.El apoyo popular un谩nime al liderazgo carism谩tico de Bishop, y la repulsa del golpe interno que lo desplaz贸 del poder y acab贸 con su vida, ser铆an una muestra clara de la valoraci贸n del proceso por parte de los y las trabajadoras granadinas.

Creer en los pa铆ses peque帽os: geopol铆tica de la revoluci贸n

Fidel Castro defini贸 a la granadina como 鈥渦na revoluci贸n grande en un pa铆s peque帽o鈥. Y el intelectual martiniqu茅s 脡douard Glissant escribi贸 alguna vez que cre铆a en los pa铆ses peque帽os, en sus posibilidades de hacerse un sitio en este mundo de gigantismos, de grandes magnitudes en pugna. Es desde esta filosof铆a que la revoluci贸n granadina se arrog贸 el derecho de establecer una pol铆tica internacional soberana.

Bishop afirm贸 alguna vez en la capital St. George’s que la granadina era una 鈥渞evoluci贸n internacionalista鈥, que 鈥渃omo revoluci贸n se acepta o no se acepta鈥 y que no diferenciaba 芦entre grandes y peque帽os en cuanto al derecho de los pueblos a determinar su propio camino鈥. En relaci贸n a las aspiraciones norteamericanas, fue a煤n m谩s enf谩tico: 鈥淕ranada ya no est谩 en el traspatio de nadie鈥.

La peculiar geopol铆tica de la revoluci贸n imprimi贸 a la Granada de la Revoluci贸n del Pueblo diversas orientaciones en su pol铆tica exterior. Pese a un comienzo cauto y sin ning煤n viso de antinorteamericanismo, naturalmente la revoluci贸n, socialista en su concepci贸n, comenz贸 a aproximarse a la URSS y a los pa铆ses del bloque sovi茅tico, en el marco de la polarizada organizaci贸n global propia de la guerra fr铆a. Sin embargo, el entusiasmo entre Granada y la URSS no fue exactamente rec铆proco.

Mientras que para Cuba la proyecci贸n caribe帽a y continental de la revoluci贸n resultaba una necesidad vital, en el marco del distendimiento del per铆odo Br茅znhev, inmiscuirse con los granadinos representaba una ofensa directa a los EU que en el debe y el haber otorgaba escasos rindes estrat茅gicos para los sovi茅ticos.

Si la URSS de Br茅znhev y la Granada de Bishop resultaban primas lejanas de generaciones dis铆miles, mucho m谩s profundos lazos hist贸ricos, culturales y geogr谩ficos ligaban a las revoluciones de Cuba y de Granada, expresados de forma inmejorable en la entra帽able amistad que uni贸 a Fidel Castro y Bishop hasta el tr谩gico asesinato de este 煤ltimo. Y eso es porque la granadina fue tambi茅n una revoluci贸n caribe帽a, dado que confront贸 con su geopol铆tica regional la balcanizaci贸n a la que el Caribe fue sometido por la mir铆ada de potencias coloniales que han disputado esa frontera imperial desde 1492.

Tambi茅n fueron cercanas y significativas las relaciones con Nicaragua tras la toma del poder por parte del Frente Sandinista de Liberaci贸n Nacional (FSLN). Es interesante que Granada no fue s贸lo un receptor de solidaridad internacional de parte de las revoluciones cubana y sandinista, de la URSS y el bloque sovi茅tico, o de los pa铆ses tercermundistas 鈥渘o alineados鈥. Acompa帽贸 a su vez el proceso nicarag眉ense, enviando educadores a la Cruzada Nacional de Alfabetizaci贸n, en particular a la zona de antigua colonizaci贸n brit谩nica.

Cabe destacar que la tensi贸n entre el 茅nfasis pro-cubano y el 茅nfasis pro-sovi茅tico de la pol铆tica exterior fue uno de los principales motivos de las divisiones intestinas del movimiento revolucionario entre el ala representada por Bishop y aquella representada por Bernard Coard, de qui茅n hablaremos a su tiempo. Tambi茅n se desarrollaron amistosas relaciones con la Rep煤blica Cooperativa de Guyana.

La contracara de estas relaciones exteriores y de la cooperaci贸n entre naciones revolucionarias fue el previsible aislamiento de Granada por parte de las naciones caribe帽as que segu铆an completamente subordinadas a la pol铆tica de Washington en lo que siempre estos consideraron su 鈥渓ago interior鈥, en particular las islas angl贸fonas organizadas desde 1981 en la Organizaci贸n de Estados del Caribe Oriental (OECS).

Invasi贸n a Granada - EcuRed

鈥溾a granadina fue tambi茅n una revoluci贸n caribe帽a, dado que confront贸 con su geopol铆tica regional la balcanizaci贸n a la que el Caribe fue sometido por la mir铆ada de potencias coloniales que han disputado esa frontera imperial desde 1492鈥

Respecto a los v铆nculos hist贸ricos de Granada, Peter David afirm贸: 鈥淟a Revoluci贸n propici贸 cambios interesantes en nuestra pol铆tica exterior. La primera fue ampliar nuestras relaciones, que antes de 1979 eran limitadas por las demandas de varios pa铆ses, principalmente de Gran Breta帽a, Canad谩 y los EU鈥. Naturalmente que estos antiguos v铆nculos de subordinaci贸n no fueron modificados de la noche a la ma帽ana, pero al menos si recalibrados bajo nuevas correlaciones de fuerzas en un contexto mucho m谩s favorable para las demandas soberanistas de la isla.

Por otro lado, cabe mencionar que la de Granada fue tambi茅n una revoluci贸n negra, la segunda victoriosa del continente tras el triunfo de Hait铆 en 1804, y como tal hizo parte de un giro panafricanista coincidente con los procesos de liberaci贸n nacional y social del continente africano. Fue por eso que, en un acontecimiento hist贸rico, a mediados de 1980 los presidentes Samora Machel, de Mozambique, y Kenneth Kaunda, de Zambia, visitaron la isla. Como tal, Granada tambi茅n se volvi贸 miembro pleno del Movimiento de Pa铆ses No Alineados.Invasi贸n de Granada - Wikipedia, la enciclopedia libre

Echando una mirara retrospectiva, es de inter茅s se帽alar que m谩s all谩 del gigantismo de las grandes revoluciones del oriente como la china y la rusa, en Am茅rica Latina y el Caribe el protagonismo ha sido de los pa铆ses peque帽os, desde Hait铆 a Granada, desde Cuba a Nicaragua. Mientras que los eslabones m谩s d茅biles fueron all铆 los pa铆ses colosales aquejados de enormes distancias, aqu铆 han sido sobre todo las peque帽as naciones caribe帽as y centroamericanas los principales focos de radicalidad y productividad pol铆tica.

La pregunta inevitable pareciera ser: 驴es acaso viable una revoluci贸n en un pa铆s de poco m谩s de 300 kil贸metros cuadrados? Para responderlo es interesante recordar el tama帽o de la Inglaterra que se帽ore贸 por el mundo durante dos siglos, apenas cuatro veces m谩s extensa. Lo que amenaza la viabilidad de una naci贸n peque帽a es en todo caso el capitalismo y el imperialismo, que requieren de la adici贸n constante de magnitudes equivalentes que desalienten las irrefrenables tendencias expansivas del capital.

Es esa tendencia la que produjo la guerra fr铆a y la que hoy configura un nuevo escenario multipolar. Pero el hecho de que haya m谩s polos no significa que desaparezcan las periferias, sino que 茅stas se regionalizan: la periferia norteamericana, la periferia china, la periferia europea, etc. Pareciera que, volviendo a Juan Bosch, nuevas y m煤ltiples fronteras imperiales emergen en el mundo, en funci贸n de las imperiosas necesidades de las leyes del valor.

Quiz谩s la s铆ntesis de una visi贸n simult谩neamente nacional, tercermundista y global sea el principal legado granadino, tal como lo expresara Bishop en su discurso del 13 de abril de 1979: 芦Somos un peque帽o pa铆s, somos un pa铆s pobre, con una poblaci贸n descendiente de los esclavos africanos, somos parte del Tercer Mundo explotado, y definitivamente tenemos el desaf铆o de buscar la creaci贸n de un nuevo orden econ贸mico internacional que d茅 lugar a una econom铆a al servicio del pueblo y a la justicia social y por todos los oprimidos y explotados del mundo. No creemos en una econom铆a al servicio de una minor铆a de la humanidad, sino al servicio de los que fueron explotados y de los que son explotados actualmente禄.

Con sangre propia: la traici贸n de la fracci贸n estalinista

Quiz谩s la m谩s grande de las paradojas granadinas, este dada por el hecho de que la revoluci贸n que no derram贸 sangre ajena, derram贸 su propia sangre de forma tr谩gica y abundante. Al decir de Fidel Castro, 鈥渄e las propias filas revolucionarias surgieron hienas鈥. Contradictoriamente, las 芦hienas禄 que abortaron este destacado proyecto revolucionario lo hicieron bajo el argumento de forzar la marcha hacia el socialismo, descuidando las m谩s elementales lecturas sobre las condiciones materiales de la isla y sobre la precaria ubicaci贸n de Granada en la geopol铆tica caribe帽a y global.

En torno a la figura de Bishop fue conform谩ndose un cerco tendido por la segunda figura del proceso, Bernard Coard, y por el general Hudson Austin.聽 Bajo las acusaciones del abandono del 芦marxismo-leninismo禄 (en su formulaci贸n pro-sovi茅tica y seg煤n los manuales del DIAMAT, es claro), y con una cr铆tica insistente en torno al presunto culto a la personalidad de Bishop, esta fracci贸n, mientras demandaba un liderazgo compartido, fue conspirando hasta alcanzar una mayor铆a dentro de la propia direcci贸n del proceso.

El 13 de octubre Bishop fue destituido y encarcelado. Las bases del Movimiento de la Nueva Joya y las mayor铆as encuadradas en las nuevas estructuras que organizaban a los trabajadores, el campesinado, las mujeres y la juventud, comenzaron a agitarse declamando 芦queremos a Bishop, no a Coard禄 y bajo la consigna 芦no Bishop, no revo禄, es decir, sin Bishop no hay revoluci贸n.

Si hemos de cuantificar el respaldo un谩nime del l铆der granadino, basta decir que el 19 de octubre unas 25 o 30 mil personas se movilizaron exigiendo su liberaci贸n: ni m谩s ni menos que la cuarta parte de la poblaci贸n de la isla. Bishop se preparaba a dar un discurso desde el emblem谩tico Fort Rupert, e incluso hab铆a hecho los arreglos necesarios con Radio Granada Libre para su transmisi贸n.

Ante el aislamiento que se precipitaba sobre la fracci贸n de Coard, en un r谩pido y confuso episodio Bishop y otros miembros de la primera plana del gobierno fueron fusilados: en particular cuadros de la relevancia de Jacqueline Creft, Ministra de Educaci贸n y Ministra de la Mujer, el ya mencionado Unison Whiteman, quien se desempe帽aba como canciller, y el dirigente sindical Vincent Noel.

El balance del luctuoso final estar铆a a cargo de Fidel Castro. Ser谩 lapidario: 鈥淪eg煤n nuestro criterio, objetivamente el grupo de Coard hundi贸 la revoluci贸n y abri贸 las puertas a la agresi贸n imperialista. Sean cuales fueses sus intenciones, el atroz asesinato de Bishop y sus compa帽eros m谩s fieles y allegados constituye un hecho que jam谩s podr谩 justificarse ni en esa ni en otra revoluci贸n鈥.

El saldo previsible fue la desmoralizaci贸n del pueblo, la desmovilizaci贸n de los sujetos organizados, la confusi贸n estrat茅gica y el desarme de las milicias, importante reaseguro defensivo de la Revoluci贸n.

La invasi贸n norteamericana: un golpe bajo, cruel y desproporcionado

Perm铆tasenos volver una vez m谩s al discurso de Fidel Castro, qui茅n el 14 de noviembre de 1983 afirm贸 que: 鈥淓l gobierno imperialista de Estados Unidos quiso matar el s铆mbolo que significaba la revoluci贸n granadina, pero el s铆mbolo ya estaba muerto. Lo hab铆an destruido los propios revolucionarios granadinos con su divisi贸n y sus errores colosales鈥. Se trata del juicio fulminante de qui茅n fuera quiz谩s la 煤nica autoridad moral para evaluar algo tan espinoso y contradictorio como una revoluci贸n derrotada.

鈥淓stados Unidos, queriendo destruir un s铆mbolo, mat贸 un cad谩ver, y a la vez resucit贸 el s铆mbolo鈥, a帽adir铆a. Granada tuvo el triste privilegio de constituir el primer caso de aplicaci贸n, mediante el uso directo, de fuerzas norteamericanas, de la doctrina militar post-guerra de Vietnam, la misma que se terceriz贸 en Nicaragua mediante la utilizaci贸n de los聽 鈥渃ontras鈥.

Para intentar comprender las razones de la invasi贸n debemos atender tanto a las motivaciones reales como desmontar los ardides propagand铆sticos. Respecto a las primeras, es evidente que las administraciones norteamericanas ve铆an con preocupaci贸n el desplazamiento del eje de radicalizaci贸n pol铆tica desde el Cono Sur hasta la regi贸n de Centroam茅rica y el Caribe, y quer铆an contener a toda costa la expansi贸n de revoluciones socialistas聽sui generis聽que ya ten铆an asiento en Cuba, Nicaragua y Granada, con la posibilidad cierta de replicarse en otros pa铆ses como El Salvador y Guatemala.

La otra motivaci贸n era el peligro que representaba para el imperio el ejemplo de una revoluci贸n negra para las propias poblaciones afrodescendientes de los Estados Unidos. Durante una gira del l铆der granadino por el pa铆s, este lleg贸 a congregar a 2.500 personas en Nueva York, entre ellas a algunas influyentes personalidades negras y latinas del campo pol铆tico, sindical, religioso e intelectual.

Al decir de Bishop: 鈥減uede ser que descubramos en Estados Unidos m谩s granadinos que toda la poblaci贸n de Granada鈥. Solo as铆 puede entenderse que un informe confidencial del Departamento de Estado se帽alara a la revoluci贸n granadina como a煤n m谩s amenazante que la cubana o la sandinista, dado que su l铆deres hablaban ingl茅s y pod铆an comunicarse directamente con el pueblo de los Estados Unidos, y a que eran negros y pod铆an identificarse y ser identificados por la comunidad afrodescendiente.

Por 煤ltimo, a煤n bajo la sombra de la resonante derrota de Vietnam y al calor de las futuras elecciones presidenciales del a帽o 1984, la aventura belicista fue utilizada, como sucede hoy en d铆a, para cohesionar a la sociedad norteamericana bajo liderazgos reaccionarios. Como coment贸 un asesor presidencial al New York Times el 9 de octubre del a帽o de la invasi贸n: 鈥淣ecesitamos una victoria importante en alguna parte para demostrar que podemos manejar la pol铆tica exterior. No se trata de alg煤n asunto en particular, como de generar confianza en la competencia del Presidente en materia externa鈥.

De hecho, el sometimiento de Granada sirvi贸 para tabicar el inter茅s p煤blico por los problemas end贸genos, disparando la imagen de Reagan, qui茅n ganar铆a holgadamente las elecciones del a帽o 1984.

Consideradas las motivaciones reales, repasemos los ejes en que se asent贸 la propaganda para preparar y justificar la invasi贸n a nivel dom茅stico e internacional. En primer lugar la presunta utilizaci贸n militar que tendr铆a el aeropuerto civil que Granada estaba construyendo con el apoyo de ingenieros cubanos y con fuentes de financiamiento que proven铆an hasta de Europa.

Sello de correo sovi茅tico en homenaje al l铆der granadino.

Nada m谩s lejano de la realidad: los fines reales eran la construcci贸n de un aeropuerto de envergadura internacional con el que la isla no contaba, para poder recibir aviones de gran porte y desarrollar la estrat茅gicamente planificada industria tur铆stica. Como las 芦armas de destrucci贸n masiva禄 de la administraci贸n de George W. Bush en nuestro siglo, el 芦aeropuerto de la URSS禄 no ser铆a m谩s que una torpe cobertura ideol贸gica que finalmente caer铆a bajo su propio peso.

Fue habitual el argumento, no por irrisorio menos utilizado, de que la diminuta Granada representaba una 芦amenaza para la seguridad nacional禄, id茅ntico al esgrimido para sostener hasta hoy el bloqueo contra Cuba, y para justificar la ocupaci贸n de las Naciones Unidas de Hait铆 en el a帽o 2004. Esto, recordemos, en el marco ideol贸gico de la polarizaci贸n de la guerra fr铆a y la 芦lucha contra el comunismo禄 y del acercamiento de Granada a Cuba y la Uni贸n Sovi茅tica.

Tambi茅n fue moneda corriente hablar de las presuntas amenazas y riesgos para los alrededor de 600 ciudadanos norteamericanos que resid铆an pl谩cidamente en Granada, en su mayor parte cursando estudios de medicina. Vale decir que su n煤mero era apenas menor que la totalidad de soldados granadinos con que se enfrentaron los norteamericanos, tras la liquidaci贸n interna del proceso. Tampoco podemos dejar de lado el trabajo preparatorio y coactivo de organismos financieros internacionales como el FMI y el Banco Mundial, que a trav茅s de su pol铆tica de asfixia aislaron financieramente a la dependiente Granada, impidi茅ndole toda posibilidad de acceder a pr茅stamos en el mercado global de capitales.

鈥淔ue habitual el argumento [鈥 de que la diminuta Granada representaba una 芦amenaza para la seguridad nacional禄, id茅ntico al esgrimido para sostener hasta hoy el bloqueo contra Cuba, y para justificar la ocupaci贸n de las Naciones Unidas de Hait铆 en el a帽o 2004鈥

La excusa utilizada para la invasi贸n fue el pedido de despliegue militar por parte de los socios de los Estados Unidos en la OECS. Sin embargo el gobierno de Reagan ya hab铆a hecho los preparativos necesarios en una operaci贸n llamada 芦Ambar聽 y las Ambardinas禄 en el a帽o 1981, en alusi贸n inequ铆voca a la isla de Granada y a las peque帽as 铆nsulas Granadinas que se despliega como un rosario de perlas al sur de su territorio. Adem谩s, seg煤n lo mencionado por figuras relevantes de la Revoluci贸n como George Louison, Don Rojas y Kenrick Radix, la CIA ya estaba infiltrada para entonces en el gobierno, el partido, el ej茅rcito y las organizaciones populares.

Para ilustrar lo desproporcionado de la invasi贸n, que finalmente ser铆a bautizada como 芦Operaci贸n Furia Urgente禄, los Estados Unidos se valieron de 7 mil marines y 300 soldados de la OECS para enfrentar a un ej茅rcito y a unas milicias reducidas, desmoralizadas y en desbandada. Por otro lado, los 784 cubanos cooperantes, entre civiles y militares, ofrecieron una resistencia activa y altiva all铆 d贸nde fueron atacados por los invasores. La cauta ONU, como siempre, conden贸 la invasi贸n sin ning煤n tipo de resultado ni incidencia por 108 votos negativos contra 9 favorables. Nuevamente, el juicio de Fidel Castro resulta conclusivo: 鈥淣i desde el punto de vista pol铆tico, ni militar, ni moral, Estados Unidos obtuvo victoria alguna. En todo caso, una victoria militar p铆rrica y una profunda derrota moral鈥.

Al d铆a de hoy el cuerpo de Maurice Bishop y el de los otros l铆deres revolucionarios a煤n no han sido encontrados. El propio Bernard Coard, que fue liberado tras pasar varios a帽os en prisi贸n, afirma que son las autoridades norteamericanas y la CIA las que conocen su exacto paradero.

Hacer revoluci贸n, converger el CaribeEstados Unidos invade la Isla de Granada - 25 de octubre de 1983 - Zenda

Nuestras aspiraciones de integraci贸n latinoamericana y caribe帽a no siempre han convergido en la historia de los territorios que Jos茅 Mart铆 definiera como 芦Nuestra Am茅rica禄. A la existencia de nacionalismos sin regi贸n, de regionalismos sin sustrato nacional, de fen贸menos de colonialismo interno, de escasas pero dolorosas guerras fratricidas, hay que sumar curiosos fen贸menos de latinoamericanismo miope, por fuga, que miran sin ver nuestra entera extensi贸n territorial, salt谩ndose naciones, culturas, lenguas, regiones y hasta revoluciones enteras.

Nuestro latinoamericanismo ha de incluir y religar el Cono Sur, al gigante brasile帽o, a los pueblos andinos, a las naciones del istmo centroamericano, a todas las islas del Caribe desde las grandes Antillas hasta las peque帽as 铆nsulas, a las nacionalidades y plurinacionalidades negras e ind铆genas, a los territorios soberanos y a los enclaves coloniales. Y tambi茅n, valga la provocaci贸n, a los propios Estados Unidos, dado que en la 芦entra帽a del monstruo禄, por migraci贸n voluntaria o forzosa, viven m谩s de 30 millones de nuestros compatriotas.

Como ha quedado evidenciado, solo las Revoluciones pueden dar a nuestras naciones una proyecci贸n regional, y una plataforma firme y digna desde la cual enfrentarse a este mundo desquiciado por el capital. Granada, tras la derrota de su Revoluci贸n, perdi贸 toda significaci贸n geopol铆tica y volvi贸, al decir del abogado Peter David, a convertirse en 芦una peque帽a isla entre muchas en el Caribe禄. Lo mismo sucedi贸 con Hait铆. Lo mismo suceder铆a con Cuba si la m谩s s贸lida de nuestras tentativas revolucionarias fuera derrotada.

Granada viene a reafirmar tambi茅n que las revoluciones son hechos totales y multidimensionales, y que s贸lo su irrupci贸n es capaz de garantizar el avance de agendas m煤ltiples que nunca llegar铆an a buen puerto por andariveles dispersos, fragmentadas en reclamos sectoriales, rebeld铆as domesticables o pataleos corporativos. Las reivindicaciones obreras, campesinas, estudiantiles, profesionales, juveniles, de las mujeres, migrantes, negras o ind铆genas, podr谩n hacer 芦todo con la revoluci贸n, y nada contra la revoluci贸n禄.

鈥淕ranada, tras la derrota de su Revoluci贸n, perdi贸 toda significaci贸n geopol铆tica y volvi贸, al decir del abogado Peter David, a convertirse en 芦una peque帽a isla entre muchas en el Caribe禄. Lo mismo sucedi贸 con Hait铆. Lo mismo suceder铆a con Cuba si la m谩s s贸lida de nuestras tentativas revolucionarias fuera derrotada鈥

Por otro lado, resulta indudable que el Caribe fue y sigue siendo el lugar de condensaci贸n de los m谩s fabulosos experimentos pol铆ticos y sociales, la 谩lgida frontera de numerosos imperios y la regi贸n geoestrat茅gica donde los eslabones d茅biles de la colonialidad no dejan de saltar por los aires.https://www.nodal.am/wp-content/uploads/2013/10/images-53.jpg

Qui茅n le d茅 la espalda a nuestro gran mar le dar谩, ingenuamente, la espalda a los enemigos que campean al norte y al este, y que predican desde hace 500 a帽os la desuni贸n y la discordia. Debemos honrar los esfuerzos anficti贸nicos del Libertador Sim贸n Bol铆var, para que el Caribe vuelva a ser la bisagra de las diferentes regiones de Nuestra Am茅rica, convirti茅ndolo en un mar convergente, de encuentros culturales, abrazos migratorios, comercio justo, entendimientos ling眉isticos, y solidaridad plena.

Alg煤n d铆a escribiremos, al lado de la historia revolucionaria de Hait铆 el impensable, de Cuba la heroica, de Nicaragua la hermosa, la historia de Granada,聽la digna revoluci贸n de la nuez moscada. Mientras tanto, como dec铆an y a煤n recuerdan los granadinos:聽Forward ever, backward never.聽Avanzar siempre.

*Soci贸logo argentino, doctorando en Historia (CONICET) y docente universitario. Periodista y analista especializado en temas latinocaribe帽os. Corresponsal de Globetrotter (Independent Media Institute) y editor general de ALAI.

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