Dic 31 2021
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Historia

-Los egipcios fueron los primeros en expresar la opini√≥n de que el alma¬† es inmortal y que cuando el cuerpo muere se introduce en el organismo ¬†de un animal que nace en ese momento, pasando as√≠ de un vertebrado a otro, hasta recorrer los¬† esp√≠ritus ¬†de¬† todas las criaturas que habitan en la tierra, el agua, y el aire, despu√©s de lo cual vuelve otra vez a un cuerpo humano y nace de nuevo. El periodo completo de la transmigraci√≥n ‚Äďdicen-¬† es de tres mil a√Īos. (Herodoto. Libro II. Cap√≠tulo 123).

-Toda filosof√≠a y toda ciencia de la naturaleza llega finalmente y por la fuerza misma¬† de las cosas a las √ļltimas causas que envuelven los enigmas an√≠micos y mueven el mundo material. Ning√ļn hombre hasta hoy ha logrado concebir propiamente esas causas; por eso han sido designados esos √≠ntimos misterios de la realidad con innumerables nombres.Describiendo el alma humana seg√ļn los antiguos egipcios

-‚ÄúLa Akasha ‚Äďcausa incausada- de los primitivos escritos v√©dicos; lo Incognoscible, del Sama-Veda; el As, de la posterior filosof√≠a hind√ļ; el Nun, de los egipcios; el Fuego vivo, de Zoroastro; el T√©lema, de Hermes Tr√≠smegisto; el Logos, de los alejandrinos; el Fuego que todo lo constituye, de Her√°clito;¬† los conceptos ignis subtilissimay physos, de Hip√≥crates; la Idea y el concepto del alma, de Plat√≥n; la Entelequia, de Arist√≥teles, resucitada en los tiempos modernos por Hans Driesch; la luz astral, En-Sof (causa primera de lo infinito);¬† Ajim (Nada, la originalidad de lo originario, misterio de los misterios,, ‚Äúel largo rostro‚ÄĚ), de los cabalistas.

El pneuma, de Galeno; la quinta essentia y el Azoth, de los alquimistas; el spiritus subtilissimus de Newton; el alcahul, de Paracelso; el fluído universal , de Van Helmont; el Absolato (sujeto-objeto) de Schelling; la Idea, de Hegel; la Cosa en sí de Kant, la Intelectualidad orgánica, de Vogt; lo Inconceptuable, de Herbert Spencer; La monada , de Leibniz, ; la Voluntad, de Schopenhauer; el Inconsciente, de Harimann: la libido y el impulso erótico, de Freud; el Instinto de poder y el Instinto del deseo, de Adler; el Impulso vital, de Bergson;  el Fluido magnético, del mesmerismo; las auras irradiantes, del Barón de Reichenbach y de Carl du Prel.

El concepto de energía, de Ostwald;  la sustancia, de Buchner y Haeckel; el Gran Misterio, de Maeterlinck,  el Concepto oculto, de Uexkull; la primera causa de las causas; el todo que es la nada, y la nada, por lo que todo existe,  el elemento originario de todo moderno materialismo, la prothyle, al igual que el éter, infinitamente misterioso, los imponderables, la materia inconmensurablemente sutil, el electrón , el protón el positrón y el neutrón, etc. todas esas bonitas palabras y los conceptos que tras ellas se ocultan fueron punto de partida o resultado de una intensa actividad espiritual.

El electr√≥n, el prot√≥n y el neutr√≥n, ¬Ņse pueden comprimir? | CPAN - Centro Nacional de F√≠sica de Part√≠culas, Astropart√≠culas y NuclearSobre esos vocablos se construyeron¬† sistemas filos√≥ficos nuevos, en los cuales, solo las expresiones eran nuevas. Se debati√≥ y se combati√≥ mucho sobre tales t√©rminos. En tales enunciados ¬†encubridora de los √ļltimos misterios pusieron los fil√≥sofos su vida entera, todo su tesoro espiritual y sentimental. Creyeron en √ļltimo t√©rmino haberse acercado a la verdad con ayuda de aquellas palabras. Sin embargo, ninguno de ellos consigui√≥ descubrir algo de las causas propiamente √ļltimas, de la m√≠stica del principio y del fin, y no resolvieron ning√ļn misterio celeste‚ÄĚ,¬† se√Īala, el doctor Franz Volgyesi, en su libro ‚ÄúEl alma lo es todo‚ÄĚ, donde estudia¬† las denominaciones del Alma en la Historia,

-En sus interesantes y amenos relatos que llevaron a cabo el matrimonio alem√°n Bertnatzik en las junglas de Indochina, publicadas, en
1938, bajo el t√≠tulo: ‚ÄĚViajes de Exploraci√≥n por las selvas de Indochina‚ÄĚ, relatan que los semang, pigmeos n√≥madas, les hablaron de la inmortalidad del alma humana, que despu√©s de la muerte de las personas, sigue vagando por la jungla, se posa en los arboles, las rocas y las cumbre de los montes y, a la par que se venga de los enemigos de los difuntos, puede llamar a si a sus parientes.

-Cuando un soberano inca fallec√≠a, se abandonaban sus palacios y todos sus tesoros; con la excepci√≥n de los que se aplicaba a su entierro, sus muebles y vestidos quedaban como el difunto los hab√≠a dejado, y sus numerosas residencias, se cerraban para siempre. El nuevo rey ten√≠a que proveerse otra vez de lo necesario para sostener el lujo de su posici√≥n. Esta costumbre se fundaba en la creencia popular de que el alma del difunto volver√≠a despu√©s de alg√ļn tiempo, a animar de nuevo su cuerpo en la tierra, siendo conveniente que encontrase sus cosas en el mismo estado en que se hallaba al morir. ***

La producci√≥n mundial de oro podr√≠a haber alcanzado ya su nivel m√°ximo - Oroinformaci√≥n-El oro, seg√ļn todas las probabilidades, es el primer metal con el que los hombres han adornado y fabricado los objetos para su uso. Ning√ļn otro requiere, adem√°s, para su manipulaci√≥n, un utillaje tan sencillo. Esta simplicidad explica,¬† durante muchos siglos,¬† el instrumental de los orfebres se ha diferenciado tan poca cosa del que empleaban sus predecesores, los artesanos de la prehistoria. Pero es muy dif√≠cil precisar, ni a√ļn haciendo las m√°s liberales concesiones a la cronolog√≠a, la √©poca en que sucedi√≥ todo esto.

Los documentos m√°s antiguos relacionados con esta ardua cuesti√≥n, se remontan a la plurimilenaria civilizaci√≥n de Egipto. Pertenecientes a una √©poca, que se sit√ļa alrededor del a√Īo 4.100, antes de Cristo, han sido encontradas algunas inscripciones en las que aparece el signo con que los antiguos egipcios representaban el oro. En Abydos, en la tumba del Kendenes-Djer, tercer monarca de la primera dinast√≠a que reino hacia el a√Īo 4000 antes de nuestra era, este oro aparece ya materializado en forma de unos brazaletes incrustados en piedras semipreciosas, de un cuidado y fino trabajo, dentro de la tosquedad del estilo. *** –

-Uno de los pa√≠ses donde el oro antiguamente abundaba, era Etiop√≠a. Sus minas contin√ļan produciendo metal aur√≠fero, mientras que sus contempor√°neas de Nubia y Egipto¬† han sido abandonadas hace siglos a causa de su progresivo empobrecimiento. El oro era all√≠ Etiop√≠a reabre el debate sobre el expolio colonial | Cultura | EL PA√ćStan corriente, que se empleaba en los menesteres m√°s triviales. Salvio habla de una monta√Īa de polvo aur√≠fero de varios metros de altura, y Herodoto, refiere¬† el asombro del conquistador Cambises, rey de Persia, al ver que eran de oro las cadenas que empleaban los et√≠opes para sujetar a los prisioneros.

Fuese  con motivo de esta abundancia o por cualquier otra causa, los nativos concedían a este metal un valor secundario en relación con la plata. Así en las antiguas inscripciones de los etíopes aparece siempre invertido él orden de enumeración de ambos, colocándose el oro después de la plata.***

-En el manuscrito del siglo XII o XIII Tractatus Lombardicus, ¬†que celosamente se guarda en Cambridge¬† se encuentra esta receta para la fabricaci√≥n de lo que el monje Te√≥filo llama ‚Äúoro espa√Īol‚ÄĚ.¬† Te√≥filo Lombardo se llamaba, debi√≥ ser el nombre que adopto al vestir los h√°bitos y el lombardo s√≥lo indica que en Lombard√≠a vivi√≥. Fue un gran artista, un te√≥rico de la pintura, pero no supo sustraerse a las seducciones de la alquimia, como le suced√≠a a todos los esp√≠ritus de su √©poca.

‚ÄúEl oro espa√Īol, advierte el monje Te√≥filo, se compone de cobre rojo, polvo de basilisco, sangre humana y vinagre. Los gentiles ‚ÄďEspa√Īa se hallaba entonces bajo la dominaci√≥n √°rabe- se procuran los basiliscos de la siguiente manera: colocan bajo la tierra, dejando un conducto para la ventilaci√≥n, una jaula en la que encierran dos gallos de doce a quince a√Īos, a quienes se alimenta ¬†con largura. Cuando estos animales est√°n bien cebados, con el calor que les proporcionan sus propias carnes, se acoplan y ponen huevos.

¬ęDe estos huevos salen unas cr√≠as macho, a los que al cabo de siete d√≠as le crecen colas de serpiente. Se encierran entonces en grandes vasos de cobre, cubiertos de¬† agujeros y¬† se les entierra durante seis meses, dejando que se nutran con la tierra que penetra por los Hallan en el mar oro espa√Īol del siglo XVIIIorificios. Se retiran entonces los vasos y se les somete a fuego vivo hasta que los basiliscos quedan convertidos en cenizas. Cuando se han enfriado, se les mezcla con un tercio de sangre de var√≥n. Se pulveriza bien la pasta y se le a√Īade vinagre fuerte. Se toman entonces l√°minas muy delgadas de cobre bien pulidas y se aplica por cada lado, ¬†una capa de esta preparaci√≥n. Cuando la tintura haya penetrado en el cobre de parte a parte, el metal adquirir√° el¬† peso y el color del oro. Este oro ‚Äďtermina Te√≥filo-, es propio para todos los casos‚ÄĚ.

-So√Īar con oro: af√°n de poder y dominio. Personalidad muy ambiciosa. En ¬†este caso la ambici√≥n entra en la fase ‚Äúla codicia rompe el saco‚ÄĚ, o sea, del que todo lo quiere y a la larga todo lo pierde.

Bibliografía consultada:

***Reginald P. Hopkins. Historia del Oro. 1947

Notas

  1. Mu√Īoz Espinalt. El sentido de los sue√Īos. 1.956
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