Ene 4 2022
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Cultura

La cultura popular

驴Es la cultura popular la expresi贸n aut贸noma de los intereses y experiencias del pueblo? 驴O es otro de esos mecanismos del poder para expandir la comercializaci贸n y el control social? Hoy d铆a, gracias a la sociedad de masas y la casi infinita reproducci贸n mec谩nica, es posible generar tantas pel铆culas, m煤sica, libros, pinturas y esculturas como autos, bicicletas, refrigeradores o hamburguesas. Esta reproducci贸n que facilita el acceso a la cultura plantea al mismo tiempo serios problemas a la idea tradicional acerca del papel de la cultura y el arte en la sociedad contempor谩nea. Estos productos al no ser obras aut茅nticas ni genuinas, ni tampoco cultura popular al no expresar los intereses ni experiencias del pueblo, son productos comerciales antes que trabajos art铆sticos.

Seg煤n una opini贸n bastante com煤n la cultura de masas socava la integridad del arte y suprime la cultura folkl贸rica. La creatividad, la experimentaci贸n y los desaf铆os intelectuales que el arte plantea no pueden lograrse con las t茅cnicas ni las condiciones de la industria cultural. La transformaci贸n de la sociedad en sociedad de masas y los artefactos culturales en mercanc铆as convierten al individuo en consumidor pasivo de art铆culos de entretenimiento en serie.Cultura popular - Escuelapedia - Recursos Educativos

El consumidor, sin pensar ni reflexionar, no es capaz de ver o crear alternativas y su universo cultural es reducido al est谩ndar de la masa expuesta a la manipulaci贸n y explotaci贸n comercial del mercado. Recientemente, un artista canadiense fij贸 el precio de su obra en un mill贸n de d贸lares antes de tomar el pincel. Cuando su trabajo se exhibi贸 500 personas asistieron a su presentaci贸n. En una entrevista period铆stica el artista expres贸: 芦Encuentro interesante como tan pronto el aspecto monetario entra en juego toda la atenci贸n se dirige a 茅l, lo que pienso que es lamentable. Pero, si uno quiere jugar el juego y capitalizarlo, uno puede鈥 (鈥淭he Ottawa Citizen鈥, June 14, 2005).

Seg煤n Adorno, miembro de la Escuela de Frankfurt, este es el verdadero secreto del 茅xito porque muestra como el valor de cambio ejerce su poder de manera especial en el ambito de los productos culturales. El dinero ejemplifica como las relaciones entre la gente pueden asumir la forma fant谩stica de una relacion definida por una 鈥渃osa鈥, el dinero, que es la definici贸n b谩sica del valor de la mercanc铆a en el capitalismo. No su valor de uso, sino su valor de cambio. Lo que Adorno hace es extender el an谩lisis marxista del fetichismo de la mercanc铆a al mundo de los productos culturales. La industria cultural, dice, modela el gusto y las preferencias de la masa creando el deseo por necesidades falsas que excluyen las necesidades reales.

Sus productos fomentan la conformidad y la obediencia al sistema con tal efectividad que la mayor铆a ni siquiera se da cuenta de lo que pasa. Para la industria la masa es un objeto de c谩lculo, un ap茅ndice de la maquinaria. El consumidor no es rey, como pretende hacernos creer, sino su objeto. El poder de la ideolog铆a de la industria cultural es de tal magnitud que la conformidad reemplaza la conciencia, la obediencia reemplaza la capacidad cr铆tica. La motivaci贸n de la ganancia es el 煤ltimo criterio que determina la naturaleza de las formas culturales y la estandarizaci贸n, com煤n a toda mercanc铆a, es el proceso en que se basa su producci贸n.

La industria del cine, la televisi贸n y la m煤sica obviamente obedecen a esta l贸gica. Si nos fijamos en la m煤sica popular, por ejemplo, Muere el rapero estadounidense DMX tras ser hospitalizado por un infarto | M煤sicanotamos que est谩, es dominada por la estandarizaci贸n y la seudo individualizaci贸n. Las canciones populares suenan cada vez m谩s parecidas unas a otras. Una vez que escuchamos una canci贸n 鈥渞ap鈥 ya las hemos escuchado todas. Seg煤n Adorno, 茅sto es porque su estructura central se caracteriza por partes que son intercambiables unas con otras, proceso que se oculta con novedades perif茅ricas o variaciones estil铆sticas que se agregan a la m煤sica como signos de una supuesta originalidad.

Estandarizaci贸n se refiere a las similitudes sustanciales entre canciones. Seudo individualizaci贸n, a las diferencias incidentales que las hacen aparecer distintas unas de otras. En la m煤sica cl谩sica cada detalle adquiere su sentido musical de la totalidad de la pieza y del lugar que ocupa dentro de esa totalidad. En la m煤sica popular el comienzo del coro es reemplazable por el comienzo de innumerables otro coros. Cada detalle es sustituible como el tornillo en la m谩quina. La diferencia no es entre simplicidad y complejidad, sino entre estandarizaci贸n y no estandarizaci贸n, diferencia que establece la superioridad de una sobre la otra

驴Por qu茅 superior? Porque a diferencia de la m煤sica cl谩sica la estandarizaci贸n estructural tiene por fin reacciones est谩ndares. La seudo individualizaci贸n le ahorra al consumidor el esfuerzo de poner atenci贸n a la genuina novedad. La industria cultural al proveer confort y entretenimiento funciona como catarsis para las masas, pero una catarsis que los mantiene firmemente en l铆nea. Este an谩lisis de la cultura popular de Adorno no esta libre de dificultades.

Uno de los reproches m谩s comunes dirigidos en su contra es la acusaci贸n de elitismo porque asume que la cultura popular o de masasOrquesta Sinf贸nica Nacional | Argentina.gob.ar s贸lo puede ser interpretada, entendida y juzgada desde una posici贸n privilegiada. En este caso, desde la perspectiva de la est茅tica y gusto cultural de la elite intelectual. El problema con esto es que estas opiniones y juicios descansan, en 煤ltima instancia, en un conjunto de valores que se dan por supuestos. La cultura de masa puede ser entendida y apreciada por otros grupos con distintas posiciones est茅ticas.

Por tanto, 驴en base a qu茅 criterio se puede argumentar que la percepci贸n de la cultura popular de un grupo es mejor que la de otro? Los juicios elitistas fracasan en reconocer otras interpretaciones desarrolladas desde puntos de vista y valores alternativos y si describen a la cultura popular como homog茅nea y estandarizada es porque ignoran el espectrum y la diversidad, las contradicciones y tensiones que se dan dentro de ella. 驴Qu茅 es lo que nos capacita para juzgar el gusto est茅tico de otros? Digamos, de partida, no las supuestas 鈥渞azones universales y objetivas鈥 que nadie todav铆a ha podido encontrar a pesar de los esfuerzos del genio humano.

Los gustos y estilos son social y culturalmente determinados y es el poder que circula dentro de la sociedad el que decide sobre la definici贸n del gusto y el estilo. Este poder que determina los est谩ndares culturales no se limita solo al poder econ贸mico y pol铆tico que ejerce la industria de la cultura de masas, con todo lo crucial que es para cualquier explicaci贸n adecuada del proceso, sino que tambi茅n hay que incluir el poder de los intelectuales o productores de ideas que, aunque sea desde una posici贸n secundaria, igualmente ejercen su influencia en el intento de establecer criterios de discriminaci贸n cultural.

驴Y qu茅 pasa con el pueblo? 驴C贸mo podemos apreciar su capacidad creadora y gusto est茅tico? Una forma bastante com煤n de valorar la cultura popular es la de alabar su autenticidad y contrastarla con la artificialidad de la industria cultural. Solo comparemos a una Violeta Parra con un Justin Bieber para tener una idea. La cultura popular no puede ser entendida solo como una imposici贸n del mercado o como un instrumento de control ideol贸gico, sino tambi茅n como una expresi贸n m谩s o menos genuina de la voz del pueblo. El problema con esto, sin embargo, es鈥 驴Qu茅 significa 鈥渁ut茅ntico鈥 y como sabemos que una cultura es 鈥渁ut茅ntica鈥?

驴Podemos hablar de una cultura pura con ra铆ces y valores comunales, libre de influencias externas y contaminaci贸n comercial? 驴Es s贸lo la m煤sica aut茅ntica, buena m煤sica? Las preguntas no est谩n dem谩s, porque los criterios de 鈥渃omunidad y autenticidad鈥, como lo vemos constantemente, pueden ser usados como estrategias comerciales para conquistar determinados sectores de la poblaci贸n. En la teor铆a cr铆tica de la cultura de masas la audiencia es vista como una masa de consumidores pasivos, vulnerables y explotables, presa f谩cil de la publicidad y las fantas铆as que la industria vende. Y lo ir贸nico de todo esto, dicen, es que es posible con la complicidad y disfrute de la propia masa.

La dificultad con esta visi贸n es que supone la existencia de una masa homog茅nea de consumidores que muy bien puede no existir en los lugares de consumo. Lo que la industria cultural hace es dirigirse a sectores del mercado que divide de acuerdo a gusto, dinero y poder y que, a pesar de ello, los resultados no est谩n necesariamente garantizados. Por ejemplo, la industria define al consumidor en base a la informaci贸n que recolecta acerca de sus h谩bitos de compra.

Pero, el hecho de que la audiencia sea constru铆da de esta manera no significa que los individuos reales que la componen responder谩n en la forma que estos discursos quieren. La audiencia, o ciertos sectores de ella, tambi茅n puede ser entendida por la forma en que Fantas铆as que todo fan谩tico de la m煤sica quisiera cumplir 鈥 Colectivo Sonororesiste el discurso del poder industrial. La imagen opuesta al elitismo cultural que ve a la audiencia como una manada de ingenuos incapaces de asumir una actitud cr铆tica, es la del discurso populista que la ve como auto conciente, activamente subversiva, capaz de explotar la industria cultural para sus propios fines al resistir y reinterpretar los mensajes que ella circula.

Si para el elitismo la audiencia es est煤pida, para el populismo es subversiva. Y sin embargo, a pesar de esto, la situaci贸n pol铆tica actual vindica el pesimismo de Adorno y, tristemente, su diagnosis es tan verdadera hoy como en los a帽os 40′. Se estima que solo seis mega compa帽铆as, conectadas unas con otras, controlan entre el 80 y el 90 por ciento del mercado cultural actual. La cultura 茅tnica y las creaciones art铆sticas de los pueblos r谩pidamente son colonizadas por esta maquinaria corporativa que lejos de estar al servicio de la expresi贸n de nuevas sensibilidades est谩, por el contrario, para moldearlas seg煤n la racionalidad del mercado global que disipa todo potencial cr铆tico que ellas pudieran tener.

Los brotes de radicalismo que la creaci贸n popular genera se integran en el circuito productivo para domesticar su radicalidad. Dentro de este ambiente el peligro que enfrenta el arte es la ausencia de peligro. La industria cultural con una concentraci贸n de poder como nunca antes el mundo hab铆a visto produce, controla y digiere pr谩cticamente todo lo que circula en el mercado global. Y si algo se le escapa muy pronto lo vuelve a atrapar .

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