Jul 25 2017
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OpiniónPolítica

La decadencia de la democracia pasa inadvertida

 

Los dirigentes pol√≠ticos est√°n tan ocupados peleando por un cargo que no parecen notar que el negocio podr√≠a cerrar. La democracia est√° en decadencia y, sin embargo, el asunto no figura en la agenda parlamentaria. Todos comparten la p√©rdida de visi√≥n, de planificaci√≥n y de b√ļsqueda de soluciones a largo plazo y el empleo de la pol√≠tica para concentrar poder.

En ingl√©s, hay dos acepciones de ‚Äúpolitics‚ÄĚ, una para referirse a la maquinaria, y otra, a la visi√≥n pol√≠tica. En las lenguas latinas, solo hay una ‚Äúpol√≠tica‚ÄĚ, empleada ahora tambi√©n en los pa√≠ses angloparlantes, tanto en la Gran Breta√Īa de Theresa May como el Estados Unidos de Donald Trump.

En pocos a√Īos, hemos sido testigos del incre√≠ble florecimiento de gobiernos autoritarios, y quiz√° la Turqu√≠a de Recep Tayyip Erdogan sea el mejor ejemplo. Elegido primer ministro en 2002 y presidente en 2014, ha sido considerado como una prueba de que se puede ser musulm√°n y defender la democracia.

Erdogan comenzó a adoptar un perfil más fundamentalista y autoritario, como lo demuestra la dura represión en 2013 de miles de manifestantes, quienes protestaban contra los planes de construir un supermercado en una emblemática plaza de Estambul.

Desde entonces, se aceler√≥ la tendencia a abusar del poder. En 2014, lo acusaron, junto a su hijo, de corrupci√≥n, en el marco de lo cual detuvieron a tres hijos de ministros suyos. Erdogan responsabiliz√≥ de la situaci√≥n al Movimiento de G√ľlen, una iniciativa espiritual encabezada por un exaliado, el cl√©rigo Fethullah G√ľlen, actualmente radicado en Estados Unidos.

En 2016, cuando la intentona golpista de algunos sectores de las fuerzas armadas, el presidente turco aprovech√≥ para deshacerse de los seguidores de G√ľlen y de otros opositores, mand√≥ a prisi√≥n a 60.000 personas y destituy√≥ a unos 100.000 funcionarios p√ļblicos.

Las pr√°cticas de Erdogan se asemejan a las de I√≥sif Stalin y de Adolf Hitler en el trato dispensado a esas 100.000 personas, a las que se les impidi√≥ emplearse en la actividad privada y se les retir√≥ el pasaporte, al igual que a sus familiares. Al ser consultado sobre c√≥mo har√≠an para sobrevivir, el gobierno respondi√≥ que incluso alimentarse de ra√≠ces era ‚Äúdemasiado bueno‚ÄĚ para ellas.

Entre los funcionarios afectados hay cientos de jueces y decenas de miles de maestros y profesores universitarios destituidos sin sumario ni ninguna imputación formal.

¬ŅY c√≥mo reaccion√≥ Europa? Con declaraciones vac√≠as, tras lo cual Erdogan se volvi√≥ m√°s autoritario. Construy√≥ un palacio presidencial de ¬†300,000 m2¬†, con 1.150 habitaciones, m√°s grande que la Casa Blanca y el Kremlin, donde hay una oficina de tres habitaciones dedicada a probar la comida por temor de ser envenenado. La construcci√≥n cost√≥ cerca de 500 millones de euros (unos 582 millones de d√≥lares), seg√ļn declaraciones oficiales, y 1.000 millones de d√≥lares, seg√ļn estimaciones de la oposici√≥n.

En defensa de Europa podría decirse que Turquía no es miembro de la Unión Europea (UE) y, de hecho, sus acciones redujeron enormemente la probabilidad de alguna vez se integre al bloque. Pero no es el caso de Polonia y Hungría, dos miembros de la UE y beneficiarios de un gran apoyo económico.

Desde que Polonia ingresó a la UE, en 2004, recibió más de 100.000 millones de dólares por concepto de varios subsidios, el doble del Plan Marshall al valor actual del dólar y la mayor transferencia de dinero en la historia moderna.

Sin embargo, el gobierno polaco se embarc√≥ en el desmantelamiento de instituciones democr√°ticas, la √ļltima fue el sistema judicial, lo que llev√≥ incluso a la adormilada UE a advertirle que podr√≠a perder el derecho de voto, lo que fue recibi√≥ con total indiferencia por parte del gobierno.

A pesar de ello, nadie ha propuesto formalmente recortar los subsidios, que en el presupuesto de 2014 a 2020 ascienden a 60.000 millones de dólares, la mitad de lo que el mundo destina a la asistencia al desarrollo para casi 150 países.

Por su parte, Hungr√≠a, encabezada desde 2010 por Viktor Orb√°n, quien aboga por una ‚Äúdemocracia iliberal‚ÄĚ, se niega a aceptar inmigrantes, a pesar del subsidio de la UE, al igual que la primera ministra polaca Beata SzydŇāo.

Hungr√≠a, con su peque√Īa poblaci√≥n de menos de 10 millones de habitantes, en comparaci√≥n con los 38 millones de Polonia, es el tercer beneficiario de los subsidios de la UE, unos 474 euros por habitante, mientras la tercera parte de la poblaci√≥n mundial vive con menos de eso.

Además, el Banco Europeo de Inversiones otorga un subsidio neto de 1.000 millones de euros (alrededor de 1.164 millones de dólares), y Hungría recibió 2.400 millones de euros (2.794 millones de dólares) del programa de apoyo a la balanza de pagos.

Polonia y Hungr√≠a formaron el grupo Visegr√°d, junto con Eslovaquia y Rep√ļblica Checa, que est√° en campa√Īa permanente contra la UE y sus decisiones. De m√°s est√° decir que los subsidios a estos √ļltimos dos pa√≠ses superan ampliamente sus contribuciones.

¬ŅAcaso Erdogan, Orban, Szydlo son dictadores? Al contrario, fueron elegidos democr√°ticamente, como Rodrigo Duterte, en Filipinas, Robert Mugabe, en Zimbabwe, Nicol√°s Maduro, en Venezuela y otros 30 presidentes autoritarios que hay en el mundo.

Pero en Europa eso es nuevo, al igual que lo es un presidente estadounidense con una agenda aislacionista y de confrontación internacional y elegido como de costumbre, como es Donald Trump.

Una encuesta a fines de sus primeros seis meses de mandato concluyó que sus votantes lo volverían a elegir y que el apoyo del gobernante Partido Republicano solo bajo de 98 a 96 por ciento. A escala nacional, su popularidad disminuyó a 36 por ciento. En otras palabras, si en este momento hubiera elecciones, probablemente sería elegido para un segundo mandato.

Eso nos lleva a preguntarnos, ¬Ņpor qu√© seguimos considerando que las elecciones equivalen a democracia? Porque as√≠ es como se expresa la poblaci√≥n.

Por cierto, a la gente no le gusta la corrupci√≥n, considerado el mayor problema de los gobiernos actuales, seg√ļn las encuestas. Pero a menos que alcance niveles sistem√°ticos como en Brasil, los numerosos estudios existentes no muestran una correlaci√≥n entre corrupci√≥n y castigo electoral.

La corrupci√≥n ha permitido a los gobernantes populistas para prometer librarse de ella, exactamente lo que hizo Trump en su campa√Īa. Sin embargo, ahora, el conflicto de inter√©s y la falta de transparencia entre sus intereses privados no tienen precedentes en la Casa Blanca.

Eso nos lleva a otra pregunta. Si las ideolog√≠as desaparecieron y la pol√≠tica se volvi√≥ principalmente una cuesti√≥n de eficiencia administrativa y personalidades, y no de ideolog√≠as, ¬Ņcu√°l es el v√≠nculo entre el candidato y sus votantes, qui√©nes siguen eligi√©ndolos a pesar de todo, como los que votaron a Erdogan, Trump, Orban y Szydlo?

Quiz√°s es hora de mirar a la pol√≠tica con nuevos ojos. ¬ŅQu√© aprendimos de las elecciones de los √ļltimos a√Īos?

Las personas se alinean bajo un nuevo paradigma, que no es político en el sentido en que se ha utilizado hasta ahora, se llama identidad.

Los votantes eligen a aquellas personas con las cuales se identifican y las apoyan porque, en definitiva, defienden su propia identidad, sin importar nada m√°s. No escuchan otros argumentos ni los toman en cuenta por considerarlos ‚Äúnoticias falsas‚ÄĚ.

Veamos en qué se basa esa cuestión de la identidad, las cuatro nuevas divisiones.

La primera nueva divisi√≥n: ciudades contra el interior, peque√Īas ciudades, pueblos o aldeas.

En lo que se refiere al brexit, la gente optó en los pueblos por quedarse en Europa. Lo mismo ocurrió con quienes votaron a Erdogan, con poco apoyo en Estambul, pero muy popular en las áreas rurales. Quienes eligieron a Trump fueron principalmente votantes de los estados más pobres. Lo mismo ocurrió con Orban y Szydlo. Ninguno hubiera llegado al poder si las elecciones estuvieran restringidas a la capital y a las ciudades.

La segunda divisi√≥n es la que hay entre j√≥venes y adultos con m√°s a√Īos. No hubiera se hubiera aprobado el Brexit si a los j√≥venes les hubiera importado votar. Lo mismo ocurre con¬† Erdogan, Trump, Orban y Szydlo.

El problema es que una gran proporci√≥n de j√≥venes dej√≥ de tener un papel activo en pol√≠tica porque se sintieron dejados de lado y ven a los partidos como m√°quinas para mantenerse a s√≠ mismos, corruptos e ineficientes. Por supuesto, eso juega a favor de quienes ya est√°n en el sistema, que se perpet√ļa sin el impulso generacional para el cambio.

Italia encontró 20.000 millones de dólares para salvar a cuatro bancos, cuando los subsidios destinados a los jóvenes rondan los 2.328 millones dólares. Con razón se sintieron marginados.

La tercera divisi√≥n se refiere a que las ideolog√≠as en el pasado eran b√°sicamente m√°s inclusivas, aun si, por supuesto, el sistema de clases desempe√Īaba un papel significativo. Esta divisi√≥n entonces es entre qui√©nes por lo menos terminaron la ense√Īanza secundaria y qui√©nes no.

Esa brecha se profundizará de forma drástica en las próximas dos décadas, cuando la robotización de la industria y de los servicios abarque a por lo menos 40 por ciento de la producción. Decenas de millones de personas quedarán fuera del mercado laboral; y serán las que tengan menos educación y no puedan participar en la cuarta revolución industrial.

Las élites miran con desdén las opciones elegidas por los electores considerados ignorantes y provinciales, mientras los considerados ganadores cosechan lo que sea y los marginan.

Por √ļltimo, la cuarta divisi√≥n es muy importante para los valores de paz y cooperaci√≥n como base de la gobernanza mundial, y es la que hay entre quienes ven el regreso del nacionalismo como soluci√≥n a sus problemas, y por lo tanto odian a los inmigrantes, y qui√©nes creen que su pa√≠s, en un mundo cada vez m√°s competitivo, podr√≠a estar mejor si se incorpora a organizaciones regionales a internacionales.

Dos ejemplos extremadamente sencillos: Europa y Estados Unidos.

La UE hizo una encuesta entre nueve millones de estudiantes Erasmus, como se conoce a los becarios de ese programa de intercambio que van a estudiar a otros pa√≠ses. La iniciativa dej√≥ m√°s de 100.000 ni√Īas y ni√Īos, hijos de los becarios que se casaron con alguien en el exterior: los verdaderos europeos. En el estudio, 92 por ciento de los consultados dijeron querer m√°s Europa, no menos.

Y en Estados Unidos, el clásico votante de Trump, el blanco, un grupo electoral en declive, pues en cada elección hay dos por ciento menos, no siguió estudiando después de la secundaria ni lee diarios ni libros y es originario de los estados más pobres.

Esas personas perdieron su empleo, a menudo por la deslocalización de fábricas o minas, y están convencidas de ser víctimas de la globalización, creadora de grandes injusticias sociales y económicas.

Y eso se debe a que durante dos d√©cadas, solo se utilizaron √≠ndices macroecon√≥micos, como es el producto interno bruto (PIB), y los indicadores sociales fueron, en gran parte, rechazados. Ni al Fondo Monetario Internacional ni al Banco Mundial ni a la UE ni a los dirigentes les preocupaba c√≥mo se divid√≠a el crecimiento indicado por el PIB, convencidos de que el mercado era el √ļnico motor del crecimiento y ser√≠a capaz de resolver todos los problemas sociales.

Hace poco dieron marcha atrás, pero ya es tarde, pues el mundo conoce una explosión de desigualdad sin precedentes, lo que contribuye a que el nacionalismo y la xenofobia ocupen un lugar central en el debate político.

El nacionalismo no se reduce a Trump, Erdogan, Orban, Szydlo y el Brexit. También China, India, Japón, Filipinas, Israel, Egipto, Rusia y muchos otros países tienen gobiernos nacionalistas y autoritarios.

Eso nos lleva a una conclusión muy simple: O la transición hacia un nuevo sistema político desconocido, que reemplace al actual, que no es sostenible, se basa en valores de justicia social, cooperación y paz (probablemente adaptando las actuales organizaciones internacionales) o será difícil evitar los conflictos, las guerras y el derramamiento de sangre.

¬ŅPor qu√© el ser humano es el √ļnico animal que no aprende de experiencias pasadas?

*Periodista italo-argentino. Co-fundador y ex Director General de Inter Press Service (IPS). En los √ļltimos a√Īos tambi√©n fund√≥ Other News, un servicio que proporciona ‚Äúinformaci√≥n que los mercados eliminan‚ÄĚ. Other News

 

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