Jun 18 2012
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OpiniónPolítica

La derecha argentina, sin proyecto, no sale de su embrollo

Asistimos a un nuevo fracaso opositor: las cacerolas de las familias acomodadas no sonaron con el ruido que se esperaba y el reclamo de las patronales agrarias pasó casi inadvertido para las grandes mayorías que, por esas horas, celebraban el lanzamiento oficial de un ambicioso plan de viviendas por parte del Estado Nacional.

¬ŅQu√© fall√≥? La derecha argentina no s√≥lo tiene un problema de acumulaci√≥n pol√≠tica. Los magros resultados electorales y la evidente carencia de referentes de peso visibles ante la sociedad son s√≥lo el s√≠ntoma de una profunda crisis de proyecto pol√≠tico.

Vamos al punto: el bloque político y social configurado alrededor de los grupos económicos dominantes no puede erigirse como grupo dirigente. Para ser más claros, ni la llamada oposición partidaria ni las corporaciones lobistas del establishment están en condiciones reales de conducir con cierto éxito los intereses del poder económico.

Aqu√≠ nos referimos a medios de comunicaci√≥n, partidos pol√≠ticos, entidades sociales, culturales y religiosas y a toda herramienta de intervenci√≥n en el debate de ideas. El problema es m√°s serio que una crisis de representaci√≥n conservadora. La fracci√≥n dominante, la misma que se consolid√≥ desde la dictadura genocida iniciada en 1976, no supo ni pudo dise√Īar un proyecto alternativo al iniciado en 2003.

El periodista e historiador Alejandro Horowitz reflexion√≥ al respecto: ¬ęAlguien es de derecha cuando sabe de qu√© se trata y tiene, para ello, una soluci√≥n conservadora. Se es de izquierda -en cambio- cuando se sabe de qu√© se trata y propone una soluci√≥n transformadora. Pero por debajo de cierto nivel de entendimiento de los aspectos estrat√©gicos que interviene en un escenario hist√≥rico no se es ni de derecha ni de izquierda, se es simplemente bruto¬Ľ. La cita corresponde al autor de ¬ęLas dictaduras argentinas. Historia de una frustraci√≥n nacional¬Ľ durante su presentaci√≥n el jueves 14 de junio en el Auditorio de Radio Nacional Mendoza.

Desde esa perspectiva se puede arriesgar la tesis de una derecha que se qued√≥ sin sujeto. Los grandes conglomerados empresariales -industriales, agropecuarios y financieros- est√°n en serios problemas: son, a√ļn, el poder f√°ctico; pero no pudieron sobreponerse al estallido de 2001 en Argentina ni a la rearticulaci√≥n del campo popular alrededor de un programa transformador en el terreno pol√≠tico. Para colmo de males, la profunda crisis del sistema financiero internacional no cede su espiral ascendente desde 2008.

El escenario, como es de suponer, no deja espacio para sutilezas. La estrategia derechista, desde entonces, no fue otra que la resistencia obsesiva compulsiva. El objetivo es entendible: aguantar la ofensiva ¬ępopulista¬Ľ y salvar parte de los beneficios alcanzado durante los a√Īos de bonanza.

La traducción esperable de una definición semejante no puede ser otra que la extraordinaria limitación conceptual de sus representantes en la arena política. No saben de qué se trata; con lo cual no logran sintetizar una salida conservadora que se acomode a los intereses de la derecha. Pero ese estado de cuasi brutalidad que exhiben sus exponentes más notorios no es más que una consecuencia previsible.

Los delirios de Elisa Carri√≥ y la frivolidad de Mauricio Macri. La inconsistencia de Ricardo Alfons√≠n, y la impudicia de Julio Cobos. La impune relaci√≥n entre Jorge Lanata y el Grupo Clar√≠n. ¬ŅSe trata de signos que le son propios a la derecha o estamos ante una flagrante demostraci√≥n de brutalidad? La respuesta es obvia si pensamos, con cierta nostalgia, en la envergadura intelectual de los conservadores de anta√Īo.

La derecha, como bloque, se quedó sin proyecto y pasó a la resistencia. Sus espasmos reactivos, reaccionarios, no llegan siquiera a un simple garabato o borrador de modelo alternativo. El problema es que no hay quien la interprete porque no tiene una línea clara.

Algo similar le sucedi√≥ a la izquierda en los a√Īos que siguieron a la dictadura genocida. La ola neoliberal, en tanto proyecto dominante, construy√≥ una clase dirigente que entendi√≥ a la perfecci√≥n las claves de su tiempo. En ese marco, los sectores populares no tuvieron m√°s camino que la resistencia, un lugar desventajoso en la puja de posiciones que no permiti√≥ diagramar una salida con cierta factibilidad.

Ser√≠a pertinente, sin embargo, se√Īalar que los ciclos hist√≥ricos no se caracterizan por su previsibilidad. La din√°mica pol√≠tica nos interpela en forma cotidiana y el azar, a veces, cumple un rol determinante. Hoy la derecha derrama torpeza pol√≠tica, violencia visceral y odio clasista, un coctel alarmante pero estructuralmente insuficiente para detener un movimiento transformador que s√≠ sabe de qu√© se trata y c√≥mo sostenerlo.

* Periodista e investigador universitario, doctor en Comunicación Social de la UNLP, director de Radio Nacional Mendoza y Director de APAS.

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    1 Coment√°rio

    Comentarios

    1. Nicol√°s
      9 diciembre 2012 17:23

      Asistimos a un nuevo fracaso opositor: las cacerolas de las familias acomodadas no sonaron con el ruido que se esperaba y el reclamo de las patronales agrarias pasó casi inadvertido para las grandes mayorías que, por esas horas, celebraban el lanzamiento oficial de un ambicioso plan de viviendas por parte del Estado Nacional.