Ago 25 2021
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Política

La derrota cultural de la izquierda social de mercado en Chile

Luego de conocer los resultados y la bajísima votación en la consulta ciudadana del pacto Unidad Constituyente (ex Concertación), para definir a la candidata presidencial que irá el próximo 21 de noviembre, el momento crítico de la llamada centro izquierda chilena pareciera ser una consecuencia más del proceso constituyente en curso en el país.

Planteo esto, ya que esas 150.000 personas que fueron a votar el día sábado 21 de agosto, no solo son un poco más de votos que los que sacó el candidatos de derecha que obtuvo  menos votos el pasado 18 de julio en la primaria legal (130.000), sino que deja en evidencia que la gran mayoría de quienes creyeron alguna vez en el proyecto de la ex Concertación, dejaron de hacerlo simplemente.

En consecuencia, el pobre triunfo de Yasna Provoste, con solo 91.000 votos, es más bien un reflejo más de la derrota cultural de una forma de ver el país, en donde partidos políticos tradicionales como la Democracia Cristiana (DC), Partido por la Democracia (PPD), Partido Socialista (PS) y el Partido Radical (PR), contribuyeron enormemente a la profundización del orden neoliberal y a construir una democracia subordinada completamente al mercado.

Es as√≠ como en 20 a√Īos de gobiernos de la Concertaci√≥n, jam√°s hubo un cuestionamiento real a un modelo privatizador de pr√°cticamente todo lo existente y de la brutal concentraci√≥n de la riqueza en el pa√≠s, sostenido por el saqueo de los bienes comunes naturales y por el endeudamiento extremo de las familias para sobrevivir.

Asimismo, mucho menos hubo una reflexi√≥n cr√≠tica de parte de la Concertaci√≥n de gobernar bajo la constituci√≥n de la dictadura de 1980. Por el contrario, el gobierno de Ricardo Lagos Escobar el a√Īo 2005, luego de impulsar ciertas reformas constitucionales, le puso incluso su firma y la present√≥ como una nueva carta magna para Chile.

De ahí que las políticas impulsadas gubernamentalmente por la Concertación, nunca se salieron del marco neoliberal imperante, enfocándose en mejorar grandes indicadores económicos y sociales (aumento del PIB, reducción de la pobreza e indigencia, aumento de la matrícula escolar y universitaria, mejoramiento de infraestructura), descuidando así completamente el tipo de democracia existente.

En otras palabras, solo se dedic√≥ a administrar un modelo insostenible social y ambientalmente, a trav√©s de pol√≠ticas focalizadas y de aumento del gasto social, sin tocar el negocio de las pensiones, salud, educaci√≥n, vivienda y de un extractivismo m√ļltiple (forestal-minero-pesquero-agroexportador-energ√©tico) que ha usado al agua y a los territorios como fuente ilimitada de recursos naturales.

No debe sorprender entonces, que la Concertaci√≥n gobern√≥ por 20 a√Īos para los grandes grupos econ√≥micos del pa√≠s, distanci√°ndose completamente de las grandes demandas provenientes de distintos movimientos sociales de aquel entonces (estudiantiles, sindicales, pobladores), destacando su desprecio total por las reivindicaciones ind√≠genas, particularmente del pueblo mapuche, al cual se le criminaliz√≥, persigui√≥ y asesin√≥, aplicando incluso una ley antiterrorista.

Se podr√° decir, que con el triunfo de la Nueva Mayor√≠a y de Michelle Bachelet el a√Īo 2013, conformada por los ex partidos de la Concertaci√≥n y el Partido Comunista, se logr√≥ una coalici√≥n de gobierno m√°s amplia, reformista y progresista, que dio ciertas respuestas a las demandas del movimiento estudiantil del 2011 (fin al lucro), como pas√≥ con la reforma tributaria, la ley de inclusi√≥n, la ley de desmunicipalizaci√≥n y la gratuidad universitaria al 60% de los estudiantes m√°s vulnerables.

No obstante, a pesar de las buenas intenciones de algunos sectores de la Nueva Mayor√≠a, no fueron capaces de poner en el centro la demanda hist√≥rica m√°s importante y urgente de todas, como lo es la redacci√≥n de una nueva constituci√≥n de manera democr√°tica para el pa√≠s, lo que le cost√≥ la elecci√≥n del a√Īo 2017, volviendo as√≠ el gobierno de Sebasti√°n Pi√Īera.

Finalmente, desde la revuelta popular del 2019 en adelante, los partidos de la ex concertación, parecieran no entender nada de lo que está pasando en el país, mostrando su desconexión completa con el proceso constituyente en curso, al creer al igual que el 2013, que basta con acomodarse al momento histórico del país.

Por eso, ya no es cre√≠ble para casi nadie en Chile, que los partidos de la ex Concertaci√≥n no pudieron hacer las transformaciones antes, ya que la derecha no le dio los votos en el parlamento para hacerlo. A su vez, no se sostiene tampoco que ellos son quienes pueden darle gobernabilidad al pa√≠s, por haber gobernado tantos a√Īos antes.

El problema de fondo es que esta izquierda social de mercado en Chile, negó la posibilidad de pensar un país plural y transitar hacia una democracia participativa, ya que creyó en la idea neoliberal del fin de la historia, como propuso en su momento Francis Fukuyama, luego de la caída del muro de Berlín y de la Unión Soviética.

Por el contrario, en Chile la historia se reabre pol√≠ticamente de nuevo, ya que el escenario de la pr√≥xima elecci√≥n presidencial cambia much√≠simo, considerando el estado en ruinas de la derecha chilena y la enorme votaci√≥n en las primarias del pacto Apruebo Dignidad, conformado por el Frente Amplio y Chile Digno (1.700.000 votos), en donde el candidato Gabriel Boric tendr√° una enorme responsabilidad en los pr√≥ximos meses de campa√Īa.

Por lo mismo, el desaf√≠o de lo que se viene para adelante para Apruebo Dignidad, es construir mayor√≠as de manera transversal, desde las distintas luchas hist√≥ricas de los √ļltimos 30 a√Īos y por todas y todos aquellos que queremos acompa√Īar y ser parte de la refundaci√≥n de un pa√≠s, el cual merece tener la posibilidad de dejar atr√°s d√©cadas de neoliberalismo y de despojo territorial.

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